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21/06/2009 - ABUSOS EN LA CENA DEL SEÑOR - 1 CO. 11:17-34

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LECTURA: 1 Co. 11:2-16

INTRODUCCIÓN

Este es el más antiguo relato sobre la institución de este sacramento (el bautismo es el otro) dados por el Señor Jesucristo a los discípulos, ya que esta carta fue escrita antes del más antiguo de los Evangelios, el Evangelio de San Marcos (el cual se escribió poco después del año 60 d.C.), mientras que esta carta se escribió en el año 54 d.C.

 La correlación de la Cena del Señor está directamente entrelazada con le Celebración de la Pascua Judía que rememoraba el día en que el pueblo de Israel fue liberado de los 400 años de esclavitud en Egipto.

 Esta comida especial celebraba el paso del Ángel de la Muerte sobre las casas de los que habitaban aquel país. Solamente eran eximidos y perdonados por aquel ángel aquellos que en sus casas tenían untados con la sangre de un cordero sin manchas, inmaculado, sobre el dintel de sus puertas (Pascua = Hebreo Pesaj = Pasar por alto).

Este mismo cordero era asado y comido junto con pan sin levadura y hierbas amargas. Ese día establecido sería en memoria y lo debían celebrar solemnemente (Ex. 12:1 al 14). Israel fue fiel en conservar esta celebración y es todavía la celebración más solemne y sagrada de las fiestas en el pueblo judío.

Comenzaba con la bendición del padre de familia o anfitrión sobre la primera copa de vino (se usaban cuatro en total) que se pasaba a todos los demás presentes. Luego de ello se comían hierbas amargas mojadas en una especie de salsa de frutas y alguien daba un mensaje acerca del lo que significaba la Pascua... Luego se cantaba el himno el HALLEL (He: “Alabanza” o “Alabado sea el Señor”) que estaba compuesto por los Salmos 113 al 118. Se cantaba en su primera parte (Sal. 113 y 114)... Luego se pasaba la segunda copa donde el anfitrión partía el pan sin levadura y lo compartía con los presentes... Después se pasaba a la comida propiamente dicha, la que consistía en carne del cordero Pascual asado; entonces se usaba la tercera copa luego de orar y cantar el resto del HALLEL … La cuarta copa la bebían inmediatamente antes de salir y significaba la celebración del reino venidero.

 Jesús compartió con los discípulos esta Tercera copa bendiciéndola y convirtiéndola en La Copa de la Comunión...

Lc. 22:19 dice: “Y habiendo dado gracias (Jesús), lo partió”. El término “habiendo dado gracias” es un participio del griego “Eucharisteõ” del que proviene el término Eucaristía que se suele usar en la celebración de la Santa Cena del Señor...

De manera profética fue una prefiguración sobre Aquel quien nos liberaría definitivamente de una esclavitud infinitamente más superior a la de la nación de Egipto. La Esclavitud del Pecado enquistado en este mundo. (1)

 

DESARROLLO

Jesús cumplió todas las profecías dadas para el Mesías. Cuando Juan el bautista lo vio, exclamó proféticamente lo que sería el ministerio de Jesucristo diciendo: “He aquí el cordero de Dios que quita los pecados del mundo” (Jn. 1:29).

Es muy significativo lo que dice Mt. 2:6 “De ti Belén ...saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel... ya que de Belén era de donde se traían los corderitos que se llevaban al Templo de Jerusalén para ofrecer en la Pascua Judía.

También, cuando Lc. 2:12 dice que “como señal le encontrarían envuelto en pañales...” La pregunta es por qué dijo el ángel que lo hallarían en esta situación ya que es natural en todo recién nacido. La clave está en el significado literal de este término en griego que significa “Envuelto en sábanas mortuorias”.

Lo que quería significar el ángel era que hallarían a aquel que ¡HABÍA SIDO ESCOGIDO PARA MORIR COMO CORDERITO DE DIOS!.

Aún más. Cuando en Jn 12:12 nos habla de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, lo hizo en el momento en que se escogían en Jerusalén los corderitos que eran traídos a aquella ciudad para ser sacrificados en la pascua Judía. (2)

Cuando comemos del pan y bebemos de la copa recordamos su redención espiritual que él nos dio por medio de su sacrificio... La Pascua celebraba la liberación física y temporal del Viejo Pacto.

La Cena del Señor celebra la liberación espiritual y permanente del Nuevo Pacto. “Esta copa es el nuevo pacto (o alianza) en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lc. 22:20) Esto nos habla y recuerda lo que hizo Jesús en la cruz.

El versículo que ha sido lema de esta congregación y que nos enseña en lo que perseveraban los primeros cristianos (y debemos perseverar nosotros) No eran campañas de sanidades ni en hacer milagros ni cosas semejantes que no son desdeñables, pero no era en lo que se mantenían firmes.

Era en la Obediencia a la Enseñanza Apostólica, la Comunión unos con otros, en el Partimento del Pan (símbolo de la Santa Cena) y en la Oración (Hch. 2:42).

 

1.- INTERPRETACIÓN DEL CONTENIDO DE LA SANTA CENA DEL SEÑOR (solo las nombraremos brevemente) (Tomado del tomo VI de F. LACUEVA, LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO. Lección 49ª; pág. 316 a 319):


A) POSICIÓN DE LA IGLESIA TRADICIONAL ROMANA. DOCTRINA DE LA TRANSUSTANCIACIÓN: a) En la Santa Misa y al conjuro de las palabras “Esto es mi cuerpo” y “Esta es mi sangre” por un ministro válidamente ordenado, toda sustancia del pan y del vino se convierte automáticamente en el cuerpo y en la sangre de Jesucristo respectivamente, quedando solo las propiedades fisicoquímicas observables del pan y el vino...


B) La Misa es un verdadero Sacrificio Propiciatorio por el que los frutos redentores del Sacrificio del Calvario se aplican en todo tiempo y lugar, a cuantos de ellos pueden beneficiarse de algún modo. De ahí que la “Eucaristía” es, para la iglesia romana, el centro del dogma, del culto y de la piedad.


C) POSICIÓN LUTERANA. DOCTRINA DE LA CONSUSTANCIACIÓN: Se defiende también la presencia real de Jesucristo en los elementos del pan y el vino, aunque no admitió la Transustanciación. Según él, Jesucristo está en, con y bajo el pan. Esto se debe a una mala interpretación de He. 10:12.

Afirmaba que de la misma manera que la energía del calor del fuego está presente en el hierro incandescente, de la misma manera el cuerpo de Cristo está presente en el pan y el vino. Es decir, al comulgar con fe, tomamos corporalmente el cuerpo y la sangre de Jesucristo realmente presentes en los elementos del pan y el vino, y nos beneficiamos espiritualmente de tal comunión.

Esta posición implica una cierta forma de Monofisismo, atribuyendo a la naturaleza humana de Cristo una propiedad que es exclusiva de su naturaleza divina.

Al igual que el resto de los reformadores negaba rotundamente que la Misa fuera un sacrificio propiciatorio realizado en cada oportunidad por el sacerdote.


D) POSICIÓN CALVINISTA: Aceptadas por las congregaciones Anglicanas y Presbiterianas. Indica que Jesucristo No está físicamente en los elementos del pan y del vino, pero en la comunión nos alimentamos espiritualmente del verdadero cuerpo y sangre de Cristo que están en los Cielos, mediante el poder infinito del Espíritu Santo, que conecta directamente el alma del creyente que comulga, con la energía espiritual que fluye del cuerpo glorioso del Cristo resucitado y ascendido.

Esto es que al comulgar por fe, participamos espiritualmente del verdadero cuerpo y sangre de Cristo los cuales se hallan solamente en los Cielos, por medio de la obra del Espíritu Santo que habita en Él como en nosotros....


E) LA POSICIÓN DE ZUINGLIO (RESTO DE LAS IGLESIAS REFORMADAS): Es para nosotros (y para LACUEVA) el verdadero y correcto intérprete del  significado de la Santa Cena del Señor indicada en el Nuevo Testamento.

 El pan y el vino son meros símbolos sagrados de la obra que Cristo Jesús realizó  de una vez y para siempre (He. 7:27) en la Cruz. Al participar de estos símbolos equivale a creer en la obra de la Redención llevada a cabo en el Calvario, de modo de que los elementos de la Cena del Señor son signos que excitan nuestra fe en el Crucificado, induciéndonos a proclamar, cuando lo tomamos en obediencia a Él, Su muerte hasta que Él vuelva...

Así, la Cena del Señor es un medio de gracia como símbolo que suscita espiritualmente el recuerdo (gr. “Anamnesis” de 1ª Co. 11:24 – 25) de la muerte de Cristo, sin conexión física ni espiritual con la realidad misma del Cuerpo y de la Sangre de Jesucristo...

Para Calvino la Santa Cena es la Comunicación con Jesucristo. Para Zuinglio la Cena del Señor es una Conmemoración de Cristo Jesús. (3)

 

2.- FIESTAS ÁGAPES

La incipiente Iglesia existían unas comidas especiales en donde se estimulaba el compañerismo y fraternidad cristiana que fueron conocidas en la antigüedad como “Ágapes” (Fiestas de Amor Fraternal) (Jud. 12) y que conllevaban la celebración de la celebración de la Cena del Señor. (1)

En aquel tiempo la Iglesia era el único lugar en que todos los hombres podían reunirse sin diferencia de estrato social. Un historiador escribió: “Dentro de sus propios límites habían resuelto casi al pasar los problemas sociales que desbarataban a Roma y que todavía desconciertan a Europa. Habían llevado a la mujer al lugar que le correspondía, restaurando la dignidad del trabajo, aboliendo la mendicidad y quitando el aguijón de la esclavitud. El secreto de la revolución era que en la Cena del Señor se habían olvidado del egoísmo racial y de la clase social, y se había hallado una nueva base para la sociedad en el amor de la imagen visible de Dios en los hombres por quienes Cristo Jesús había muerto (4)

La iglesia de Corinto siguió esta costumbre, pero al igual que lo referido en Jud. 12 y en 2ª P. 2:13, habían convertidos esas fiestas de amor fraternal en verdaderas parrandas de glotonería y borracheras profanando la Santa Ordenanza.

Como dice el v. 23 se habían juntado no para lo mejor, sino para lo peor (“para lo peor”: es un comparativo de “kakos” que representa el mal moral). Es decir que en vez de que estas celebraciones fueran momentos de compañerismo y de amor cristiano con enriquecimiento espiritual, involucraban capricho egoísta, avergonzar a los más pobres, burlarse de la muerte de Cristo en la cruz y escandalizar a la iglesia que debía dar luz a los incrédulos...

Al parecer, cada vez que se juntaban estos cristianos lo hacían para discutir y pelear (Cuando la comunidad se reúne, hay divisiones entre ustedes”; Divisiones: gr. “Schismata” = Cisma = cortar, romper)...

Al comenzar esta carta de 1ª Co. les decía que “Como hermanos y seguidores de Cristo Jesús debían tener el mismo entendimiento, las mismas opiniones, la misma actitud, las mismas perspectivas” (1ª Co. 1:10)

Las razones de sus divisiones eran la carnalidad, el egoísmo y la mundanalidad. “Yo hermanos, no pude hablarles entonces como a gente madura espiritualmente, sino como a personas débiles, como a niños en cuanto a las cosas de Cristo” (1ª Co. 3:1)...

¡ANDABAN EN LA CARNE MÁS QUE EN EL ESPÍRITU Y SEGUÍAN SUS PROPIOS CAMINOS SEGÚN LOS APETITOS DE SU CARNE MÁS QUE LOS CAMINOS DEL SEÑOR!...

LAS DISENSIONES no son meramente perjudiciales para la salud de la iglesia sino que son destructivas... Cuando no se enfrentan debilitarán a cualquier congregación y NO DEBEN SER TOLERADAS... “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación, deséchalo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio” escribió el Apóstol Pablo a Tito (Tit. 3:10 – 11)...

También sucedía que en estas fiestas donde debía mostrarse el amor fraternal cristiano, los cristianos más pobres acudían a la cena con la esperanza de poder participar de algo que trajeran los que más tenían pero éstos no lo compartían egoístamente...

De manera que se iban hambrientos física y espiritualmente... Aquellos que llevaban la comida y la bebida comían hasta hartarse y embriagarse, sin compartir nada con los que menos tenían...

En esta conducta se burlaban de la misma razón de ser de estas reuniones de Amor Fraternal Cristiano. En vez de crear un ambiente de amor, armonía y unidad en la iglesia al mismo tiempo que recordaban el Sacrificio de Cristo Jesús (ejemplo de verdadero Amor), hacían todo lo contrario...

La pregunta del Apóstol Pablo era: Si no pueden mostrar verdadero amor cristiano... ¿por qué tener una fiesta Ágape? (1)

 

3. CÓMO PARTICIPAR

No participar de la Cena del Señor es desobediencia y es un pecado... Debemos recordar en la participación de los símbolos la vida del Señor Jesucristo, su agonía, su sufrimiento y muerte tanto como nos sea humanamente posible...

Cuando el creyente en Cristo acude a participar de la mesa del Señor Jesús, está recordando la obra de Cristo en la Cruz (v. 11:25), también que participa de la presencia espiritual de Cristo en el compañerismo del cuerpo de Cristo que es la Iglesia (10: 16 – 17), que adora en santidad (10:20 al 22), que proclama la salvación en Cristo (11:24 – 25) y que anticipa el regreso del Señor (11:26) y la venida del Reino (Mt. 26:29)...

PARTICIPAR INDIGNAMENTE: Significa acudir a la Mesa del Señor en un espíritu de amargura u odio hacia otros creyentes, o hacerlo con un pecado del que no se ha arrepentido. Si un cristiano acude sin valorizar la obra de amor del Padre por medio del Hijo y en conjunción con el Espíritu Santo y con un amor ficticio por sus hermanos en Cristo, está participando de manera indigna.

Antes de participar, debemos hacer un profundo examen de conciencia para ver si no hay alguna maldad que no haya sido confesada en profundo arrepentimiento (examinarnos y probarnos a nosotros mismos – v.  28).

Hay cristianos que participan de este solemne sacramento como si fuera un simple trámite religioso.

Así, el que participa de esta manera, lo hace de manera indigna pisoteando el Amor del Padre, el sacrificio del Hijo y el obrar del Espíritu Santo... Dios no condena eternamente a los que abusan de la Mesa del Señor, pero sí los castiga con enfermedades corporales, o aún arrebatándolos de este mundo para que no sigan contristando más al Espíritu Santo de Dios con el que fueron sellados.

¿Quiénes deben participar? Según F. LACUEVA lo deben hacer todos los miembros de la iglesia local que no estén excluidos en cumplimiento de una justa medida disciplinaria...

Se debe hacer reunidos como iglesia (NO SOLITARIAMENTE) pues es una ordenanza que expresa la unidad de la iglesia (1ª Co. 10:17) (3)

 

CONCLUSIONES

PARA EL CRISTIANO QUE AMA A DIOS Y A SU PRÓJIMO EL CAMINO AL PADRE CELESTIAL ESTÁ SIEMPRE ABIERTO, Y SUS PECADOS, AUNQUE SEAN ROJOS COMO ESCARLATA QUEDARÁN BLANCOS COMO LA NIEVE.

CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS PARA QUE FUÉSEMOS SALVADOS DE LA CONDENACIÓN ETERNA QUE JUSTAMENTE MERECÍAMOS, PASANDO POR ALTO NUESTRAS OFENSAS (VERDADERO “PESAJ”) POR OBRA DE CRISTO JESÚS QUE SUFRIÓ Y PAGÓ POR NOSOTROS.

REFLEXIONAREMOS VIENDO UN COMPACTO DE LA PELÍCULA “MOST”. Ver en  http://www.youtube.com/watch?v=KL49sFtNZrY

 

¡S.D.G!

 

Pastor Rubén Salcedo

 

BIBLIOGRAFÍA

1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO. PRIMERA DE CORINTIOS. JOHN MAC ARTHUR. Ed. PORTAVOZ.

2.- Tomado de una meditación de la radio RRB.

3.- LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO. F. LACUEVA. Tomo VI.  Lección 49ª; pág. 316 a 319. Ed. CLIE

4.- EL NUEVO TESTAMENTO COMENTADO POR WILLAM BARCLAY. 1ª y 2ª Corintios. Vol. 9. Ed. La Aurora


Editor: webmaster7
Fecha de Edición: 7/2/2009
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