INTRODUCCIÓN
Hoy concluimos el estudio de esta carta de 2ª Tesalonicenses y con ella las dos cartas del Apóstol Pablo a esta congregación que estaba inmersa, como hemos visto, en una de las ciudades más prominentes de la Provincia Romana de Macedonia (actualmente Salónica en el país de Grecia).
Como hemos analizado en la Primera carta a los Tesalonicenses, esta iglesia estaba recién naciendo y era sometida a una persecución por parte de la sociedad, a pesar de lo cual estaba dando signos de un pujante crecimiento. Allí, a esta prometedora iglesia local, el Apóstol de los Gentiles, les da recomendaciones para afianzar su crecimiento y cimentarse en los principios de la fe cristiana redimiendo el tiempo para la Gloria del Señor Jesucristo (“CARPE DIEM”).
En esta Segunda carta a los Tesalonicenses, el Apóstol procura corregir algunas desviaciones que estaban sufriendo estos cristianos y los anima a rectificar el rumbo de su vida cristiana. Habían comenzado de una manera prometedora y corrían riesgo de desviarse.