INTRODUCCIÓN
El Evangelio que llegó y alcanzó a los tesalonicences de manera eficaz y fructífera tenía características que sobresalen en el pasaje que hemos leído y que son dignas de analizar.
Como hemos analizado en mensajes anteriores; Tesalónica (la actual Salónica de Grecia) era el paso obligado de la vía Ingacia y formaba parte de una de las ciudades más importante del mundo antiguo.
El Evangelio del Señor Jesucristo se instaló en esta comunidad de una manera tan impactante que marcó a estos cristianos para el resto de sus vidas y a esta ciudad de manera que aún hoy, como referimos en domingos anteriores, se mantiene activa.
En el primer versículo Pablo indica que su predicación entre ellos no fue vana (V.R.V.) o inútil (V.L.S.) utilizando la palabra griega “kenos” que indica la idea de vacío.
Así indica que el Apóstol no desperdició su tiempo de manera que a su partida de aquel lugar no se sentía que salía vacío en los resultados, sino totalmente lleno superando sus espectativas los frutos de aquella predicación.