INTRODUCCIÓN
Vemos en este pasaje claramente las dos naturalezas, la vieja naturaleza (carnal) que se recibe en el nacimiento y la nueva naturaleza (espiritual) que se recibe por la regeneración del Espíritu Santo.
Cuando hablamos de obras pensamos en esfuerzo, labor, agotamiento, fatiga, pero cuando hablamos de fruto pensamos en una vida que se desarrolla.
Heb 9:14 nos dice que la carne produce obras muertas. El Espíritu produce fruto viviente.
Jesucristo dejó en claro que el problema básico del hombre no radica en lo que está fuera de él sino en aquello que tiene en su propio interior.
Mr 7: 20-23 ¨ lo que del interior del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, …
No es Satanás, al cual le achacamos más de la cuenta, no es el mundo exterior, con sus presiones, su falta de valores, no está la causa afuera, no, es la naturaleza no regenerada del hombre.