INTRODUCCIÓN
Dice A.B. Bruce que al comienzo de su ministerio, Jesucristo había visto con los ojos de la fe una vasta extensión de campos blancos, listos para la cosecha, en ella amplio desierto de las tierras gentiles.
Ahora no solo sigue viéndolos pese a su inminente sufrimiento en la Cruz, sino que los ve como consecuencia y fruto de ella, todo un mundo de granos dorados que crecerán de un solo grano de trigo sembrado en la tierra que produce vida por medio de su muerte (v. 24).

De acuerdo al relato leído, estas personas que le buscaban eran griegos los que le querían ver muy probablemente en el patio del templo asignado a los no judíos o gentiles. Estaban empeñados en entrar en el Reino de los Cielos de Dios.
Es casi seguro que eran prosélitos, es decir que habían abandonado el paganismo y que habían abrazado la fe de un solo Dios viviente y verdadero, según la enseñanza de los judíos y habían venido a Jerusalén para adorar a Dios en la Pascua como creyentes.
Sin embargo parecería que estaban aún sedientos y se sentían insatisfechos como aquel ciervo que brama por aguas frescas de cristalinos ríos como dice el Salmo 42:1 al 3.
“Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti.Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo volveré a presentarme ante Dios? Día y noche, mis lágrimas son mi alimento, mientras a todas horas me preguntan: "¿Dónde está tu Dios?"
Había algo acerca de Dios que aún les permanecía oculto... Buscaban pero aún no estaban completos. Por eso, esperaban que se los hiciera saber Jesús cuya fama habían llegado a conocer... Ahora se les presentaba la oportunidad y no la desperdiciaron...
Se acercaron a dos de sus discípulos. Primero a Felipe y éste lo comenta con Andrés (nombres de origen griego) a los que, probablemente por afinidad cultural tal vez por descender de aquellas tierras paganas, se le acercan y le piden: “¡Señor... queremos VER a Jesús!”.(1)
No estaban como los discípulos de Jesucristo, cegados por sus ansias de gloria personal... Ellos querían ver a aquel que podía saciarles de su sed espiritual. Habían viajado desde Grecia y nada le sería un obstáculo...
De la misma manera como aquella mujer enferma de “Flujo de Sangre” (una hemorragia ginecológica) que sabía que “si tan sólo tocase el extremo de las vestiduras de Jesucristo, ella sería sana”... Ella sabía que la fuente se salud estaba en encontrarse con Él. (Mc. 5:24 al 27)
Aunque eran despreciados por los judíos, nada se lo impidió. Aunque venían de un país donde abundaban los pensadores admirados por los hombre por su sabiduría secular como Sócrates, Aristóteles, Platón y otros (cuyo mensaje constante era buscar la luz y la verdad de esta vida), no se aferraron a esa visión, sino que buscaron a Aquel que era y es:
- "El Pan de Vida” (A los que tienen hambre espiritual) – Jn 6:48.
- "La Luz del mundo” (para los que están desorientados en la oscuridad de esta vida) – Jn 8:12.
- "La Puerta” (Para aquellos que no encuentran salida de los males de esta sociedad) – Jn 10:9.
- "El Buen Pastor” (Para los que se sientes solos y marginados de esta sociedad) – Jn 10:11.
- "La Resurrección y la Vida” (Para los que se sienten muertos en sus delitos y pecados, para nacer a una nueva humanidad) – Jn 11:25.
- “El Camino, la Verdad, y la Vida” (Para aquellos que buscan el sentido y razón de vivir) – Jn 14:6.
Probablemente no estaban muy seguros de presentárselos a Jesucristo, ya que él les había dicho que el mensaje de Salvación era necesario primero dárselo a los judíos antes que a los gentiles (Mt. 15:24).
Una cosa era para Felipe presentarle a Jesucristo a Natanael que era judío y otra era hacerlo con estos griegos, no importaba cuán devotos eran. Tal vez eso hizo que dudara y lo hablara con Andrés.
Del relato de este pasaje se desprende que la comunicación realizada por estos dos discípulos conmovió al Señor Jesucristo.
Especialmente nuestro Salvador se conmovía profundamente cuando un corazón arrepentido se volvía hacia él aunque las personas que lo hicieran fueran no judías y estuvieran fuera de los planes de su Evangelización...
Así sucedió cuando hubo apertura de la gente de Sicar, la fe sencilla del centurión romano, la fe ingeniosa de la mujer siro-fenicia y la gratitud del leproso samaritano. Su conmoción espiritual fue profunda al ver corazones que con una fe simple pero profunda, sorteaban la distancia que los separaban de él...
LOS QUE ERAN CONSIDERADOS CIEGOS POR LOS JUDÍOS, VEN LO QUE ELLOS NO VEN:
Así, la espontaneidad de estos griegos fue bella para el corazón de Jesús, motivando que el fruto de la muerte de nuestro Salvador produciría una abundante cosecha aún en tierras paganas.
Nos debe alegrar profundamente como cristianos cuando en este mundo materialista e incrédulo, algún pecador aquí o allá, responde al llamado de Dios, y recibe una palabra divina para su salvación.
Aquí vemos cómo, personas que vinieron sin ser llamados por Jesucristo lo buscaron y le rogaron que, como un gran favor, fuesen admitidos en su presencia para que le pudieran brindar su adoración y oír su mensaje de vida eterna...
Ellos solían proceder del sector más inusual de la sociedad de aquellos tiempos... y lo que es más llamativo, en los momentos más críticos.
Jesucristo está a punto a punto de ser rechazado definitivamente por su propio pueblo y va a ser crucificado por ellos... Algunos, como sus discípulos, han cerrado sus ojos, han tapado sus oídos y han endurecido sus corazones de la manera más decidida contra él y sus enseñanzas...
Otros, a pesar de estar convencido de sus mesianidad, han ocultado sus convicciones de manera mezquina y cruel, temiendo las consecuencias de una profesión abierta.
Isaías como profeta de Dios, había predicho que esto sucedería:
Isaías 53:1 al 3: ¿Quién va a creer lo que hemos oído? ¿A quién ha revelado el Señor su poder? El Señor quiso que su siervo creciera como planta tierna que hunde sus raíces en la tierra seca. No tenía belleza ni esplendor, su aspecto no tenía nada atrayente; los hombres lo despreciaban y lo rechazaban. Era un hombre lleno de dolor, acostumbrado al sufrimiento. Como a alguien que no merece ser visto, lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta.
El fariseísmo, los saduceísmo, la ignorancia, la indiferencia, la inconstancia y la cobardía lo habían rodeado por todos lados... ¡Cuán confortante para Él fue que en medio de tanta contrariedad, estupidez, y dureza de corazón, pudiera recibir esta noticia en las últimas horas de su ministerio: “He aquí unos griegos tienen interés de verte “! (1)
Es como si le dijeran... “¡Nadie de los que se consideran Pueblo de Dios te quiere ver, pero los despreciados, los marginados, los que son considerados unos perros, la escoria de esta sociedad, te pueden ver y te quieren conocer más de cerca!”
El Señor quiere que todos crean en Él y que sean salvos. Se quejó con profundo dolor de la incredulidad de los mismos judíos, y se volvió con indecible amor a aquellos despreciados que le buscaban de corazón genuino y sedientos de sus Palabras. (1)
CONCLUSIÓN
Nosotros, ¿Queremos ver a Cristo?... Tal vez las circunstancias de esta vida te abruman. Tal vez eres como estos griegos que has escuchado por otros de lo que Jesucristo puede hacer en la vida de aquellos que se dejan llevar por Él... O tal vez seas un cristiano de muchos años, pero que el pecado te está jugando una mala pasada en tu vida personal o en tu familia.
Si tienes todo lo que esta sociedad te ofrece, aún lo más legítimo de lo que el hombre considera que es provechoso para esta vida, pero te falta una experiencia personal con el Salvador y Señor de este universo, has perdido lo principal.(2)
Dios no condena al pecador arrepentido. En Isaías 1, Dios le dice que se acerquen a Él. Si sus pecados fuesen rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Dios dice en Sal. 51:17 que “Las ofrendas a Dios son un espíritu dolido; ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!
Lo que Dios rechaza es a aquel que hace del pecado una práctica indolente, sin el más mínimo atisbo de arrepentimiento (1ª Jn 3:9).
DIOS NO DESPRECIA UN CORAZÓN DOLIDO Y QUEBRANTADO... EL QUE VIENE A ÉL, ÉL NO LE ECHA FUERA.
¡S.D.G!
Rubén Salcedo
BIBLIOGRAFÍA y Citas:
1.- TRES AÑOS CON JESÚS. Capacitando a los doce. A.B. Bruce. Volumen II. Edit. Desarrollo Cristiano Internacional.
2.- Comentario Exegético Devocional a toda la Biblia. M. Henry. Edit. Vida
