VIVIFICADOS POR CRISTO JESUS EN SU RESURRECCION - Ef 1:15 al 23 – Rom 8:9 al 11


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 21/abr./2019
Categorias: Series de Estudios, Temas Generales


 

Si la Resurrección ocurrió hace unos 2.000 años, ¿cómo puede algo tan remoto tener una importancia para nosotros hoy? ¿Por qué celebramos tanto los cristianos este suceso?

         Es que la resurrección habla de nuestras necesidades de una manera que ningún suceso remoto lo hace ni lo podrá jamás hacerlo. Es el principal respaldo de la certeza cristiana en cuanto al pasado, el presente y el futuro

         La Resurrección de Jesucristo también nos confirma el Poder de Dios. Necesitamos este Poder en el presente tanto como necesitamos su perdón respecto al pasado. ¿Tiene el Señor poder para transformar la naturaleza humana, para convertir la persona cruel en alguien amable y a la persona amarga en alguien dulce?…

         ¿Es capaz de tomar a las personas que están muertas a la realidad espiritual y darles vida en Jesucristo? ¡Sí, claro que es capaz! Él puede dar vida a quienes están espiritualmente muertos, y puede transformarnos a semejanza de Cristo Jesús…

         ¿Cómo se sustentan estas afirmaciones? Solo por la Resurrección. EL Apóstol Pablo ora para que los ojos de nuestro corazón sean iluminados para que podamos conocer la grandeza de su poder para con nosotros los que creemos…

         Siempre corremos el riesgo de trivializar el Evangelio de Jesucristo, minimizando lo que el Señor es capaz de hacer por nosotros y en nosotros. Hablamos de convertirnos a Cristo como si tan solo se tratara de una vuelta de página y hacer algunos ajustes superficiales de nuestra vida, que por otro lado continúa siendo una existencia mundana…

         No. Según el Nuevo Testamento (N.T.), convertirnos en, y ser cristianos, es un acontecimiento tan radical que no hay palabras que le hagan justicia excepto muerte y resurrección: morir a la vieja vida de egocentrismo, y resucitar a una nueva vida de amor…

         En pocas palabras, el mismo Dios de poder sobrenatural que levantó a Jesucristo de la muerte física puede levantarnos de la muerte espiritual. Sabemos que puede darnos una vida a nosotros porque lo hizo con Cristo Jesús

         Nuestra petición ahora es que en todos los aspectos de nuestra vida podamos “conocerle (a Cristo Jesús), y el Poder de su Resurrección” (Fil. 3:10).(1)

 

1.- La operación del Poder de su Fuerza (Ef. 1:19):

         El aspecto del conocimiento por el que el Apóstol Pablo intercede tiene que ver con la grandeza del Poder de Dios. Es tal la dimensión que el Apóstol pretende dar a entender aquí sobre la Omnipotencia Divina que ocurre al uso del participio presente de un verbo que expresa la idea de lo que es extraordinario, grande, superior, sobrepujante...

 

 

         El verdadero cristiano que ha sido llamado a esperanza, puede descansar confiadamente en la seguridad de que todas las promesas de Dios serán definitivamente cumplidas porque, además de que Él las promete, también tiene la capacidad operativa más que suficiente para llevarlo a cabo. Con esto también dará un ejemplo de ese Poder referenciado en el v. 20…

 

2.- Poder para resucitar (Ef. 1:20):

         La muerte espiritual es el estado de separación del hombre y Dios, la ausencia de vida al no estar en Jesucristo, autor y comunicador de la Vida (Ef. 2:1). Quien está alejado de Dios, fuente de Vida, es un muerto espiritual. Este estado es común a todo hombre (Ro. 3:22 y 23)…

         La evidencia de este estado de muerte espiritual es andar en delitos y pecados. Los elementos necesarios en la Salvación son el resultado de la acción del Espíritu Santo en el pecador…

         La demostración del Poder Divino, del que habla antes, tiene la manifestación más concluyente en la resurrección de Jesucristo. No se trata de un Poder que debe aceptarse por la fe, sino de un Poder que ya actuó y dejó su huella en el mundo en la resurrección de nuestro Salvador…

         La Energía Divina que produjo la Resurrección de la humanidad de Cristo Jesús, es la misma que actúa en cada cristiano verdadero. La verdad bíblica de la resurrección de Jesucristo por el Poder de Dios es una verdad fundamental que se reitera en varios lugares del N.T. (Hch. 3:15; 4:10; 5:30; 10:40; 13:37; Ro. 4:24; 8:11; 10:9; 1ra. Co. 6:14; 15:15; 2da. Co. 4:14; Ga. 1:1; Col. 2:12; 1ra. Ts. 1:10; 1ra. P. 1:21)…

         Cirilo de Jerusalén antes del año 386 decía “El Hijo que está sentado antes de los tiempos a la derecha del Padre, y la co-sesión no la ha obtenido en el tiempo, como exaltación después de su Pasión, sino que la posee eternamente”…

         En esa posición a la diestra de Dios Padre le confiere el derecho del Poder judicial supremos que solo es potestativo y privativo de Dios mismo. Ese sentarse corporalmente confiere a Jesucristo el derecho de ser la Cabeza de la Iglesia, en principio de comunicación de Vida, además del señorío, ya que los cristianos verdaderos somos resucitados en Él y también con Él sentados en los lugares celestiales (Ef. 2:6)…

         Jesús significa Yahwe salva, es, por tanto, un nombre divino, ya que la Salvación es de Jehová (Sal. 3:8; Jon. 2:9) De Jesucristo se dice que “Él salvará a su Pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). Con todo, el nombre de Jesús fue considerado como alguien sin atractivo, esto es un hombre sin importancia ni estimable (Is. 53:2)...

         Los efesios podían tener plena confianza porque el Poder Omnipotente de Dios que ha resucitado y entronizado a Cristo Jesús, está a disposición y actuará también en ellos para glorificarles, de manera que Cristo, el Resucitado, viviendo en ellos se convierte en Esperanza de Gloria, que es el término final al proceso de Salvación que se inicia en la Eternidad con la elección...

 

3.- Liberados del poder de la Carne (Ro. 8:9 al 11):

         Este pasaje da la primera afirmación que el modo de vida cristiana es “No... según la carne”. Quiere decir que el verdadero cristiano no está bajo el control de la carne en la esclavitud del pecado…

         El verdadero cristiano no está entre los que NO pueden agradar a Dios, sino todo lo contrario, es uno de aquellos que viviendo bajo el Poder del Espíritu Santo le agradan (v.8). El verdadero hijo de Dios ha sido libertado del poder de la carne, habiendo crucificado la carne con sus pasiones y deseos (Ga. 5:24)…

         La Cruz operó en cada cristiano como Poder liberador sobre la carne, que antes le esclavizaba. Ésta, como signo de contradicción, borra la experiencia de la esclavitud de la carne, para permitirle vivir la gloriosa dimensión de la Libertad en Jesucristo…

         El resultado de la obra de Cristo Jesús es algo definitivo para el salvo. En la Cruz se ha producido la crucifixión del viejo hombre (6:6), la crucifixión del yo, caído, rebelde y pecador (Gá. 2:20)…

         Esta operación no fue llevada a cabo por el creyente, sino por Dios mismo. Aunque el Apóstol dice que es el cristiano el que crucifica la carne con sus pasiones y deseos, lo hace en el sentido de que como la crucifixión del hombre viejo y del yo es un hecho cumplido por Jesucristo en la Cruz, la crucifixión de la carne y sus pasiones son la experiencia práctica de ese hecho…

         Esta se realiza en la medida en que el verdadero cristiano viva en dependencia del Espíritu Santo la identificación con Cristo Jesús. La Cruz asentó el golpe de muerte al poder de la vieja naturaleza para que el hijo de Dios pueda experimentar la gloriosa vida de libertad a la que fue llamado…

         No significa que sea impecable (1ra. Jn. 1:10), pero está libre del poder del pecado que lo tenía esclavizado (Ro. 6:17 y 18). En muchas ocasiones la carne seduce al creyente y le hace caer en el pecado (Stg. 1:14), pero NO es este su estilo de vida, sino la excepción de la regla. El mismo Apóstol habla de un mensajero de Satanás en su propia carne que lo abofetea (2da. Co. 12:7)…

         La convicción de pecado (Jn. 16:8), la generación de la fe salvífica (Ef. 2:8 y 9) y la regeneración espiritual (Jn. 3:3 y 5), no surgen del hombre, ni pueden proceder de él, sino que son dotación del Espíritu Santo en la capacitación del pecador hacia la Salvación…

         La comunicación de la Vida Eterna es el resultado de la acción del Espíritu Santo en todo aquel que cree. La promesa para el salvo es que tenga Vida Eterna (Jn. 3:16), que necesariamente ha de ser vida de Dios, puesto que eterno es aquello atemporal, esto es, que no tiene principio ni fin, que existe fuera de tiempo…

         Esta es la vida en el Hijo de Dios (Jn. 1:4). Él mismo dice que es la Vida (Jn. 14:6) y vino al mundo para que el pecador pueda tener Vida Eterna (Jn. 10:10). Mediante la regeneración del Espíritu Santo, Cristo Jesús es implantado en el verdadero cristiano (Col. 1:27)…

         El testimonio de la vida de santificación no obedece al esfuerzo de los cristianos, sino a la acción poderosa del Espíritu de Cristo Jesús en ellos, que les conduce, no tanto a hacer -aunque lo comprende- sino a andar, esto es a adoptar un estilo visible de vida, en las obras que Dios preparó de antemano para ello (Ef. 2:10)…

         La santificación, a la que todos SOMOS llamados y ha de ser nuestra principal preocupación (Fil. 2:12), no es asunto de fuerzas del hijo de Dios, sino de la fuerza del Espíritu Santo en la vida del mismo (Fil. 2:13)...

         La demostración del Poder Divino reside en todo verdadero cristiano, tiene la manifestación más concluyente en la Resurrección de Jesucristo. No se trata de un poder que debe aceptarse por fe (como dijimos), sino de un Poder que ya actuó y dejó su huella en el mundo en la Resurrección de nuestro Salvador…

         La manifestación contundente consistió en levantar de entre los muertos a la humanidad muerta de Cristo Jesús, acción expresada por medio de un participio subordinado “que levantó” o también “levantado”…

         El Espíritu Santo de Dios que actuó con la omnipotencia divina no está lejos de todo hijo de Dios, sino residente en él: “mora en vosotros”. La morada del Espíritu en el cristiano verdadero se ha considerado antes y fue anunciada por Cristo Jesús mismo (Jn. 14:17)

 

CONCLUSIÓN:

         Este supremo Poder de Dios es necesario para la conservación de la Herencia y la seguridad de la Esperanza. Al intentar detallar la grandeza del Poder de Dios, el Apóstol recurre a incorporar sustantivos o verbos sustantivados que expresa la idea de grandiosidad, de modo que, junto con el sentido de sobrepujante, incluye también el de grandeza, todo ello vinculado con la capacidad operativa de todo ese Poder, utilizando para ello el sustantivo que algunos vinculan con la raíz castellana de donde procede dinamita, con alta potencialidad, pero, más bien la raíz está relacionada con dínamo, ya que la dinamita produce una potencia puntual, mientras que un dinamo produce potencia continuamente.(2)

         Al autor de este Poder que puede actuar en nosotros para resucitarnos y vivir una vida de Poder en el Espíritu… ¿le conoces?

         ¡¡Demos gloria y honor a Aquel que triunfó y venció al poder del pecado y de la muerte!!… Cantemos el himno “Triunfo, triunfo, cantemos la gloria” (Himno 287 del himnario “Himnos y cánticos del Evangelio”)

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

1.- TODA LA BIBLIA EN UN AÑO. Reflexiones diarias. John Stott. Edit. Certeza.

2.- COMENTARIO EXEGÉTICO AL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO. Efesios. Romanos. Samuel Perez Millos, Th. M. Ed. Clíe.


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