CUMPLIENDO ROLES VITALES PARA FAMILIAS VITALES. EL ROL DEL PADRE- Efesios 5:23 al 33; Colosenses. 3:18 al 21


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 02/jun./2019
Categorias: Series de Estudios


 

INTRODUCCIÓN:(SLIDE)

            A parte de la consagración fundamental de los padres a Cristo Jesús, el fundamento más importante para una crianza de los hijos con éxito es un matrimonio sano, centrado en nuestro Salvador...

            Es lógico que una declaración como esta puede ser desalentadora para muchos lectores, porque son tantas las personas que se esfuerzan por ser buen padre o buena madre en hogares monoparentales o en hogares donde uno de los cónyuges no tiene ningún compromiso con Jesucristo...

            Si esto describe nuestra circunstancia de vida, no desesperemos. La situación no es desesperada en tanto que si quiera uno de los padres emprenda criar a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor. Es desde luego difícil para un padre trabajar solo (y más aún cuando ese padre o madre tiene que actuar en contra del ejemplo impío del otro progenitor), pero en todo caso la situación no es desesperada, porque el mismo Dios está dispuesto a suplir la necesidad...

            Él no olvida a aquel padre o madre solos y a los niños de los hogares rotos. Él es “Padre de huérfanos y defensor de viudas” (Sal. 68:5). En otras palabras, Él sustenta a los huérfanos y a las viudas con una gracia y misericordia especiales. “Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene” (Sal. 146:9)...

            Pero el hogar monoparental no es ciertamente el ideal de Dios para la familia. Su designio para las familias involucra a la vez el padre y a la madre. El papel del padre es tan crucial que en los tiempos del Antiguo Testamento, si un hombre moría, su viuda tenía que casarse con el pariente más próximo (Dt. 25:5)...

            La familia arquetípica que la Biblia presenta involucra a ambos padres cumpliendo sus partes en sujeción a Dios, impulsados a trabajar en cooperación por su mutua entrega del uno al otro, con un profundo amor centrado en Jesucristo como el adhesivo que lo une todo...

            En cambio, estos días que vivimos las familias tienden a centrarse en los niños. Todo gira en torno a los niños. Las actividades de los niños, sus relaciones, y sus intereses tienden a determinar el programa de la familia...

            Pero el designio de Dios para la familia es que sea primero centrada en Jesucristo, y luego centrada en el matrimonio, teniendo la relación marido-mujer la prioridad sobre todas las demás relaciones en el hogar y determinando los padres, no los hijos, el programa de la familia...

            Es por esta razón que en ambos pasajes leídos donde el Apóstol Pablo trata sobre la familia (Col. 3:18 al 21 y Ef. 5:22 y 6:4), comienza sus instrucciones con exhortaciones dirigidas a marido y mujer. En ambos lugares sigue el mismo orden:

  • Casadas, estén sujetas a sus maridos (Col. 3:18; Ef. 5:22 al 24)
  • Maridos, amen a sus mujeres (Col. 3:19; Ef. 5:25 al 33)
  • Hijos, obedezcan a sus padres (Col. 3:20; Ef. 6:1 al 3)
  • Padres, no exasperen a sus hijos (Col. 3:21; Ef. 6:4)

            El tema predominante en estos pasajes es la sujeción. Debe haber un sometimiento de unos a otros entre todas las partes, donde la familia como un TODO se sujeta a la dirección del padre; el padre se sujeta a sí mismo en amor a las satisfacción de las necesidades esenciales de la esposa...

            Los hijos se sujetan a la autoridad del padre; y los padres mismos se sujetan a las necesidades de los hijos proveyéndoles una amante crianza y amonestación sin provocarlos a ira...

            La SUJECIÓN es el principio conductor que lo ciñe todo, afirmándolo al comienzo de este pasaje: “Sométanse unos a otros en el temor de Dios” (Ef. 5:21)...

            En este estudio sobre la familia, en especial sobre la crianza de los hijos, hemos repasado las instrucciones del Apóstol, comenzando con los niños y dirigiéndonos hacia atrás. Primero hemos considerado el deber del niño de obedecer. Luego hemos examinado el deber de los padres de evitar exasperar a sus hijos. Ahora pasamos al papel del padre...

            las instrucciones del apóstol a los maridos son sencillas: Amen a sus mujeres. Ámenlas como Cristo Jesús amó a la Iglesia. Cuídenlas. Hónrenlas. Sírvanlas. Guíenlas. Somos cabeza de la esposa los maridos en el mismo sentido que Jesucristo es Cabeza de la Iglesia...

1.- EL SIGNIFICADO DEL AMOR:

            Muchos maridos creen que el resumen de su deber bíblico se puede realizar en una palabra: “Liderazgo”. Pero la Biblia responde a esta cuestión con una palabra diferente: “Amor”...

            El liderazgo bíblico para el esposo cristiano es aquel que procede del amor y que además está siempre atemperado por un tierno y solícito afecto...

            Este liderazgo cristiano no es la actitud de ser “el rey y señor”. El marido NO debe ser un miserable tirano. El papel que le pertenece como cabeza amante y que alimenta queda mejor reflejado en Jesucristo, que asumió el papel de siervo para lavar los pies de los discípulos...

            Una vez más, el tema que impregna Efesios 5:22; 6:4 es La SUJECIÓN o SUMISIÓN, y no carece de sentido que las instrucciones del Apóstol para el padre vengan solo dos versículos después del llamamiento a la mutua sumisión. El versículo dice: “Sométanse unos a otros en el temor de Dios”. Este es el mandamiento general a todos los cristianos en todos los contextos...

            El padre cristiano no es una excepción a esta regla. El amor que deben mostrar a sus esposas envuelve o involucra sujeción. Está coloreado y caracterizado por la gentileza, la ternura y el servicio. Es un amor humilde, servicial, como el de Cristo Jesús...

            Además, para ensanchar un poco más el contexto, el tema más amplio de esta sección de Efesios 5 tiene que ver con lo que significa estar llenos del Espíritu Santo de Dios (v. 18)... La idea global del control es aquí esencial para el sentido del Apóstol. Una persona llena de vino está literalmente controlada por el vino. Está, por así decirlo, “bajo su influencia”. Del mismo modo, una persona llena del Espíritu Santo está bajo su control e influencia. Sus pensamientos, acciones y trato a los demás quedan gobernados y conformados por el control del Espíritu Santo...

            ¿Cómo es la conducta controlada por el Espíritu Santo? El Apóstol Pablo lo caracteriza de esta manera: “Hablando entre ustedes con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en sus corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. SOMETEOS unos a otros en el temor de Dios” (Ef. 5:19 al 21)...

            La persona llena del Espíritu Santo es alguien que habla para edificar, que canta alabanzas a Dios desde lo profundo de su corazón, que da gracias a Dios por todo, y que se sujeta a otros en el temor de Dios...

            La Sujeción es lo que compone el marco de las instrucciones del Apóstol Pablo a los maridos: “Amen a sus mujeres”. El amor al que llama es un amor lleno del Espíritu Santo, sujeto. Esta clase de amor es francamente incompatible con la forma dominante e imperiosa con que muchos maridos intentan afirmar sus derechos como cabeza de la familia...

            Pra. de Corintios 13 contiene la descripción bíblica más exhaustiva del amor... El amor es activo, no pasivo, y el que verdaderamente ama mostrará su amor por lo que hace por el objeto de su amor, no exigiendo lo que cree que se debe hacer por él...

            El marido que cree que Dios ordenó la familia para que la mujer estuviera a su disposición y a sus órdenes lo ha comprendido todo al revés...

2.- LA MANERA DEL AMOR:

            Observemos, primero, que toda la idea de la condición de cabeza del marido es en comparación con Jesucristo...

            La condición de cabeza del marido sobre la mujer se asemeja a la condición de cabeza de Cristo Jesús sobre la Iglesia (Ef. 5:23). Por tanto, el amor del marido por la esposa se supone semejante al amor de Jesucristo por su Iglesia (Ef. 5:25 al 33)...

            Es significativo que el Apóstol se tome más tiempo y dé más espacio a sus instrucciones para los maridos que para cualquier otro miembro de la familia...

            Es un principio clave, esencial, y es vital que los maridos se den cuenta de la importancia de este pasaje: El amor de Cristo Jesús a la Iglesia es la pauta para el amor del marido por la mujer. Así, el Apóstol Pablo destaca cuatro aspecto de este amor:

a.- Es un amor sacrificado:

            Como hemos estado destacando desde el principio, el amor del marido hacia su mujer no debe ser un tipo dominante de amor. Es el amor del propio sacrificio (Ef. 5:25; Hch. 20:28; 1ra. Jn. 3:16; Jn. 15:13)...

            Juan Crisóstomo, uno de los padres de la Iglesia, gran predicador de la Iglesia Primitiva, dijo esto a los maridos que pudieran haberse sentido tentados a definir la medida de obediencia que esperaban de sus mujeres:

            “Oigan también la medida del amor. ¿Quieres tú que tu esposa te sea obediente, como la Iglesia lo es a Cristo? Entonces ten tú el mismo cuidado providente por ella que Cristo muestra por la Iglesia. Sí, incluso si te fuere necesario dar tu vida por ella; más aun, ser despedazado diez mil veces; más aun, soportar y sufrir cualquier padecimiento que fuere, no lo rehuses. Aunque sufras todo esto, ni siquiera entonces habrás hecho nada que se aproxime a lo que hizo Cristo. Porque tú estás haciendo esto por alguien a quien ya estás unido; pero Él lo hizo por alguien que le había vuelto la espalda y lo odiaba. Del mismo modo en que puso a sus pies a aquella que le había vuelto la espalda y lo odiaba. Del mismo modo en que puso a sus pies a aquella que le había vuelto la espalda, que lo odiaba, menospreciaba y desdeñaba, y no lo hizo mediante amenazas ni por violencia, ni por terror, ni por nada así, sino por su infatigable afecto; así compórtate tú para con tu esposa...”

            En 1ra. P. 3:7 se nos recuerda a los maridos a que nuestras esposas NO deben ser tratadas como alguien inferior, sino como coheredera de la Gracia de Dios. La razón de este orden divino es que la esposa es el vaso más frágil, y el marido, por tanto, se debe a ella sacrificialmente para protegerla...

            En otras palabras, por lo que respecta a los maridos, el papel de cabeza debe ser considerado como algo que comporta una mayor responsabilidad, no mayores privilegios. En el centro del concepto bíblico de condición de cabeza está la disposición a sacrificar sus propios privilegios...

            Es importante darse cuenta que el amor es un acto de voluntad, y no un sentimiento. Nuestra generación tiende a presentar el amor como un sentimiento involuntario: un estado en el que las personas caen. Por consiguiente, muchos que creen que “han perdido el amor” piensan erróneamente que ya no pueden hacer nada acerca de ello, y abandonan sus matrimonios. Pero aquí tenemos una prueba de que el amor es un acto de voluntad: La Biblia nos manda amar. Dios llama a los maridos a un amor deliberado, voluntario, no a un sentimiento sobre el que no tengan control...

b.- Es un amor purificador:

            El amor que los maridos tienen mandado mostrar a sus mujeres es también un amor que busca y protege la pureza de su objeto (Ef. 5:25 al 27)...

            Cuando un hombre ama a su mujer de verdad, la pureza de ella debería ser su mayor interés. Nadie querría jamás contaminar a una persona a la que verdaderamente ama. El joven que dice que ama a su novia pero quiere tener con ella relaciones sexuales con él antes de la boda, no está impulsado en absoluto por el amor, sino por pura lascivia. El amor honra y protege la pureza del objeto de su amor...

            Marido, si realmente amas a tu mujer, odiarás todo lo que pueda contaminarla. Todo lo que amenace a robar su pureza se convertirá en tu mortal enemigo. Y a la inversa, cualquier pretendido “amor” que arrastre al cónyuge a la impureza es un amor falso...

            Nuestra preocupación como maridos debe ser exponer a nuestras esposas a la Palabra de Dios. Mantenerla bajo el son de ella de modo que sea a diario y constantemente limpiada por su Poder. Nosotros como sacerdotes y cabeza de nuestro hogar, una parte vital de nuestra tarea sacerdotal es ayudar a guardar la pureza de nuestra esposa...

c.- Un amor solícito:

            ¿Qué significa, según Ef. 5:28 al 30, amar a nuestras esposas como a nuestro propio cuerpo? En realidad es un concepto muy sencillo. Nosotros cuidamos de nuestro propio cuerpo. Si está enfermo, lo pones en la cama para que se mejore. Si está hambriento lo alimentas. Si tiene sed le das algo de beber, etc...

            Así, te cuidas constantemente, alimentando tu cuerpo, vistiéndolo, confortándolo y proveyendo de todo aquello que necesita. Esta es la esencia misma del amor que debemos mostrar a nuestras esposas. Debemos ocuparnos de suplir sus necesidades...

            Si nuestra esposa no es feliz, no habrá nadie feliz. ¡El marido que deja sin satisfacer las necesidades de su esposa, pronto sufrirá las dolorosas consecuencias! Y con toda justicia. Si quieres ser un marido satisfecho, debes tener una esposa satisfecha. Si quieres felicidad y armonía en tu vida matrimonial, entonces trata a tu esposa tan bien como te tratas a ti mismo. Si quieres ser un padre satisfecho, debes tener hijos satisfechos...

d.- Un amor permanente:

            El amor del marido debe ser también un amor inquebrantable. Debe perseverar a pesar de todas las pruebas y todos los obstáculos. Dios mismo ha diseñado así el matrimonio (Gn. 2:24; Ef. 5:31)... Cristo Jesús mismo recalcó la permanencia de esta unión (Mt. 19:6)...

            Pero más allá de la unión física de marido y mujer, es también una unión espiritual. Dios los ha unido. La unión matrimonial engloba todos los aspectos de la vida: las emociones, el intelecto, el cuerpo, las personalidades, los gustos y las aversiones, el culto, el servicio, la vida privada y la pública. Todas estas cosas son compartidas por el marido y la mujer. Los dos devienen en uno de una manera inexplicable e íntima. Este es el designio de Dios para el matrimonio...

            En cierto sentido, incluso la identidad individual se pierde cuando los dos devienen en uno. Son como una nueva persona, entremezclados con un socio de por vida, apegados el uno al otro, participando el uno con el otro, unidos de manera inextricable por Dios mismo. Esta es la razón por la que “Jehová Dios de Israel ha dicho que Él aborrece el repudio” (Mal. 2:16)...

3.- EL MOTIVO DEL AMOR:

            ¿Cuál es el motivo de este tipo de amor del marido hacia su mujer?... Ef. 5:32 al 33 nos dice el motivo: la SACRALIDAD del amor.

            El matrimonio es una imagen de Jesucristo y de la Iglesia. Es un misterio sagrado. De hecho, la sacralidad de la Iglesia de Cristo Jesús va ligada a la sacralidad del matrimonio. Cristo es el Esposo Celestial y la Iglesia su Esposa (Ap. 21:9)...

            El matrimonio es una ilustración de esta unión. El marido es llamado a ser semejante a Jesucristo en su amor para su esposa porque protege la sacralidad de la divina lección objetiva. Por tanto, el marido cristiano exhibe lo que piensa de Cristo Jesús con la manera en que trata a su esposa. Y el matrimonio mismo es una institución sagrada debido a lo que la misma ilustra...

            Este es el mejor motivo en que podemos pensar por el que el marido debe amar a su mujer. Su amor a ella honra a Jesucristo...

CONCLUSIÓN:

            La forma en que tratamos los esposos a nuestras esposas es un testimonio no tan solo a la mujer, sino también ante el mundo en general acerca del amor de Cristo Jesús por su Pueblo. El marido que comprende este sagrado misterio se deleitará en amar, purificar, proteger y sustentar a su esposa. Y esta sagrada unión es el fundamento en base del que los padres sustentan y alientan a sus hijos hacia la madurez.(1)

            La familia hoy en nuestros días está siendo sometida a un infernal bombardeo de ideologías para destruirla a través de una agenda deconstructiva para la familia. El Dr. Cesar Vidal (licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Historia y en Derecho, siendo un prolífico escritor)(2) lo expresa magistralmente en el video que veremos a continuación, en especial entre los 39' y 45” (https://www.youtube.com/watch?v=bn9vTFL-C9M)

            Como pilar de la familia, los esposos tenemos un rol que cumplir y un modelo que seguir como lo es nuestro Dios y Padre Celestial.

            Cantemos el himno “A nuestro Padre Dios” (Himnos y cánticos del Evangelio)

¡S.D.G!

BIBLIOGRAFÍA:

1.- CÓMO SER PADRES CRISTIANOS EXITOSOS. John Mac Arthur. Edit. Portavoz.

2.- https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Vidal


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