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EL TÍTULO QUE DIOS TE HA DADO... ¡NO LO CAMBIES! - Jn. 13:1 al 11

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 19/feb/2012

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VERSÍCULO CLAVE:

 
“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Mc. 10:45 (NVI)
 
            Conceptos extraídos del libro de A.B. Bruce “TRES AÑOS CON JESÚS” (Capacitando a los doce), guía de nuestro estudio sobre las Enseñanzas de Jesucristo.
 
 
INTRODUCCIÓN:
            Existió una vivencia entre los discípulos y Jesucristo que los demás evangelistas no alcanzaron a describir, pero que no pasó desapercibida por el Apóstol Juan y que lo dejó en su Evangelio para bendición de la Iglesia de Jesucristo...
 
            Mientras que los primeros 12 capítulos del Evangelio de Juan en el rechazo que la nación le proporcionó a Jesucristo y su mensaje, los capítulos 13 al 17 refieren se enfocan en aquellos que le recibieron...
 
            Desde este momento (cap. 13) en adelante nuestro Salvador se abstuvo por completo del ministerio público para así poder ejercer un ministerio privado para con aquellos que sí lo habían recibido. (2)
 
            Desde los capítulos 13 al 17 Juan relata las últimas horas antes de la muerte de nuestro Salvador y tenemos el privilegio de revivirlas y de escuchar las últimas enseñanzas que les dejó a ellos antes de partir...
 
            Se nos invita a que entremos y revivamos estas horas cruciales de la historia de Jesucristo y sus discípulos en el aposento de la última cena con profunda reverencia, como si se nos dijera... “Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, lugar santo es”...
 
            Muchos pensamientos y sentimientos se deben haber aglomerado en la mente del Apóstol Juan mientras el Espíritu Santo le recordaba estas horas llenas de acontecimientos con Jesucristo, y los primeros versículos se presentan llenos de oraciones que nos hablan de ellos:
 
 
1.- EL PRIMER PENSAMIENTO: Juan se refiere a la particular ternura con la cual Jesucristo miraba a sus discípulos en la víspera de su crucifixión y partida corporal de este mundo...
 
            El Maestro sabía que la hora de la partida de este mundo había llegado y nos preguntamos ¿qué sentía en esa hora hacia aquellos que habían sido sus compañeros a lo largo de su ministerio público, y a quienes pronto habría de dejar como sus testigos?...
 
 
 
 
            Dice esta porción de las Sagradas Escrituras que “los amó hasta el fin” (v. 1b)... No se enfocó de manera egoísta en el propio dolor y pena que le ocasionaba pensar en las horas que le quedaban sobre esta tierra. (1)
 
            Su amor vibraba en su corazón para aquellos que le seguían con extraordinario ardor... Y su amor fue hasta el fin, esto significa “a perfección”... Dios ama a este mundo (Jn 3:16) y a los pecadores (Tit. 3:4) con compasión y gracia comunes y universales... Pero a los suyos ama con amor perfecto, salvador y eterno. (2)
 
 
2.- EL SEGUNDO PENSAMIENTO: En el v.2 de este capítulo, que con los primeros son una suerte de prefacio a al lavamiento de los pies, refiere a un hecho que resaltó la constancia en el amor para con sus discípulos de nuestro Salvador y Señor...
 
            A pesar que Satanás ya había contaminado el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, para que le entregase por unas miserables monedas de plata... Juan relata que Jesucristo amó a sus discípulos hasta el fin a pesar de todo. (1)
 
            ¡Cuánto tenemos que aprender de esto ya que somos proclives a desahuciar a las personas apenas nos sentimos traicionados y vemos que sus fines no son los nuestros!
 
            Judas ya albergaba en su corazón el propósito diabólico de traicionar a su Maestro... Sin embargo ese tierno Rey eterno lo amó a él de tal manera que condescendió aún en lavarle los pies, por si las dudas fuera posible vencer con el bien del amor el mal de su perverso corazón...
 
 
3.- EL TERCER PENSAMIENTO: Nos muestra por contraste la maravillosa condescendencia de nuestro Salvador y Señor al lavar los pies de cualquiera de sus discípulos (incluso los de Judas) a pesar de saber que todas las profecías dichas sobre él, EL UNGIDO DE DIOS, eran ciertas...
 
            A pesar de ser consciente Dios como Padre Celestial le había dado poder sobre todas las cosas (Mt. 28:18b) y era soberano sobre todo ser viviente (toda carne)... De saber que había salido de Dios y era divino por naturaleza...
 
            A pesar que tenía derechos a honores divinos y que iba a ir a la presencia de Dios para recibir tales honores...
 
            ¡¡¡A pesar de ser el Ser Augusto por excelencia y que tenía tal dignidad intrínseca,, con tal consciencia y tal perspectiva... Aun así, se levantó de la mesa, dejó los manjares para comer, se humilló al quitarse el manto (señal de autoridad) y que era humillante para los judíos y tomó el lugar que les correspondía a los esclavos o a los niños de la casa atándose a la cintura la toalla, puso agua en un lebrillo y les lavó los pies a sus seguidores!!! (1;3)
 
            Mientras sus discípulos seguían discutiendo sobre quién de ellos era el más importante, Jesús, el “Cristos” (gr.) de Dios, hizo lo que a ellos le correspondía... A pesar de haberles insistido tantas veces con ejemplos variados (niños, la mujer que le ungió los pies) sus discípulos seguían insistiendo en ser los que debían recibir honores...
 
            Tal vez nos sorprenda la terquedad de los discípulos de Jesucristo.... ¿pero acaso nosotros no somos iguales buscando que los demás nos RESPETEN POR SER MAYORES EN DIGNIDAD Y DE HABER ESCUCHADO QUE DEBEMOS SER HUMILDES COMO NUESTRO SALVADOR?
 
            Pero, al igual que nosotros, los discípulos no estaban dispuesto a ceder en sus posiciones y esto lo confirma el Evangelio de Lucas que nos dice que surgió en ese momento una nueva disputa entre ellos sobre quién sería el mayor (Lc. 22:24) probablemente por la alusión de Jesucristo sobre la venida de su Reino (Lc. 22:15 y 16)...
 
            Evidentemente que la actitud de Aquel que era el Amo de la fiesta que se celebraba en honor a Él, se levantó de su cómodo asiento y tomó el humillante rol de un esclavo y se puso a hacer la tarea con toda serenidad, paz y alegría...
            Simón Pedro fue el primero que se recuperó de aquella posición caprichosa a tal punto de asombrarse y recapacitar y reflexionar sobre lo impropio que era de la inversión de roles entre Aquel que era Amo y de ellos que eran sus siervos...
 
            La respuesta de Jesucristo a la objeción de Pedro fue notablemente respetuosa como diciéndole: “Reconozco que esta acción que tomo es una ofensa a la reverencia que sientes por mi. Sin embargo toléralo. Hago esto por razones que ahora tu no comprendes pero dentro de poco lo entenderás”...
 
            A pesar de ello Pedro no lo toleró y se opuso con su terca respuesta: ¡”No me lavarás los pies jamás!”...
 
            La primera respuesta de Pedro fue una expresión de sincera reverencia; la segunda era una expresión de absoluta irreverencia y total desobediencia... Se dirige primero como a quien era indigno de desatar la correa de sus sandalias, pero luego como a alguien a quien puede dar órdenes. (1)
 
            ¡AL IGUAL QUE EL APÓSTOL PEDRO... QUÉ EXTRAÑOS Y CONTRADICTORIOS SOMOS TODOS NOSOTROS LOS DISCÍPULOS DE CRISTO!... SOMOS CAPACES DE PROMETERLE AL SEÑOR QUE SOMOS CAPACS DE MORIR FÍSICAMENTE POR ÉL... ¡PERO QUE NO NOS TOQUEN NUESTRO ORGULLO!
 
            Al haber cambiado el tono de voz Simón Pedro, Jesucristo también se vio en la necesidad de alterar el suyo pasando de la suavidad de una disculpa en la primera respuesta a la severidad de aquel quien hace valer la autoridad que le corresponde...
 
            Más allá del significado del simple lavamiento literal de los pies de los discípulos, aquí va implícita la necesidad que vio nuestro Salvador y Señor de lavar en el alma de ellos que ya eran hijos de Dios aquellas actitudes de este mundo que aun permanecían como la competencia por ser el de mayor prestigio oponiéndose con esta actitud a todo aquello que Él les había enseñado...
 
            El mismo principio de la Salvación estaba también implícito en esta acción de la humillación que Jesucristo soportaba por amor a sus discípulos... Es decir, si el Hijo eterno de Dios se hizo hombre como nosotros... Si el que tenía vestiduras reales se despojaría de las mismas para vestirse una toalla y actuar como esclavo de aquellos que él mismo había creado... Si Aquel que era bendito del Padre se haría maldición por amor a sus criaturas... ¡Cuánto más debemos ser nosotros humildes imitadores de Aquel que se humilló por nosotros...
 
            Por qué vamos a despreciar a nuestros hermanos pretendiendo ser mayores que aquellos a quienes que Dios ha hecho sus hijos y han sido nacidos de nuevo y que después de una cierta cantidad de pruebas y aflicciones llegará a ser perfeccionado...
 
 
CONCLUSIÓN:
                        Jesucristo sabía perfectamente quién era, de dónde había venido y hacia dónde y a quién iba... Su humildad es la de un Rey y de un ser Divino... Este modelo de mansedumbre el que recomienda como modelo para sus seguidores y que le imitemos. (1)
 
            El título que recibió Jesucristo proféticamente fue el de “Siervo Sufriente” de Dios (Is. 53) y nosotros somos sus seguidores... ¿Por qué no vamos a sufrir la humillación del servicio por los demás si nuestro Salvador y Señor lo hizo por nosotros? ¿Por qué queremos recibir honores y títulos de jerarquía en la iglesia pero no queremos ser siervos de nadie?...
 
            La gloria de los títulos académicos de este mundo no corren en la Iglesia de Jesucristo y son válidos de las puertas hacia afuera, pues el único título que nos corresponde de las puertas de la Iglesia hacia adentro es de SIERVOS, como dice S. Pérez Millos. (4)
 
            Desde hace un tiempo a esta parte en nuestra congregación ya no llamamos más a los encargados de las distintas áreas de trabajo “líderes”, sino “siervos responsables o encargados” de las mismas... pues siervos inútiles somos pues solo hicimos lo que él nos pidió (Lc. 17:10)
 
 
            Tal vez no podamos servir a los demás pues les vemos muchos defectos... Tal vez podamos leer la poesía de León Tolstoi y reflexionar, la cual que dice:
           
 
Jesús llegó una tarde a las puertas de una ciudad e hizo pasar adelante a sus discípulos para preparar la cena. El, impelido al bien y a la caridad, internose por las calles hasta la plaza del mercado.
 
Allí vio en un rincón algunas personas agrupadas que contemplaban un objeto en el suelo, y acercose para ver qué cosa podía llamarles la atención.
 
Era un perro muerto, atado al cuello por la cuerda que había servido para arrastrarle por el lodo. Jamás cosa más vil, más repugnante, más impura se había ofrecido a los ojos de los hombres.
 
Y todos los que estaban en el grupo miraban hacia el suelo con desagrado.
 
--Esto emponzoña el aire -dijo uno de los presentes.
 
--Este animal putrefacto estorbará la vía por mucho tiempo -dijo otro.
 
--Mirad su piel -dijo un tercero--: no hay un solo fragmento que pudiera aprovecharse para cortar unas sandalias.
 
--Y sus orejas -exclamó un cuarto-son asquerosas y están llenas de sangre.
 
--Habrá sido ahorcado por ladrón -añadió otro.
 
Jesús les escuchó, y dirigiendo una mirada de compasión al animal inmundo:
 
--¡Sus dientes son más blancos y hermosos que las perlas! -dijo.
 
Entonces el pueblo, admirado, volviose hacia El, exclamando:
 
--¿Quién es éste? ¿Será Jesús de Nazaret? ¡Sólo Él podía encontrar de qué condolerse y hasta algo que alabar en un perro muerto...!
 
Y todos, avergonzados, siguieron su camino, prosternándose ante el Hijo de Dios.(5)
 
 
            ¿Qué vamos a hacer con la Luz que Dios nos ha dado en su Evangelio? ¿A pesar de escucharlas las abandonaremos para hacer lo que este mundo nos dicta? ¿Solamente la observaremos, escribiremos libros al respecto, hablaremos jactanciosamente sobre ellas permitiendo que otras personas que no forman parte de la Iglesia de Jesucristo nos superen en cuanto a compasión y misericordia?...
 
            Si este es el uso que hacemos de las Enseñanzas de Jesucristo, el Día del Juicio será más tolerable para paganos que para nosotros. (1)
 
 
¡S.D.G!
 
BIBLIOGRAFÍA y Citas:
 
1.- TRES AÑOS CON JESÚS. Capacitando a los doce. A.B. Bruce. Volumen I. Edit. Desarrollo Cristiano Internacional
2.- Samuel Pérez Millos. Doctrina de la Salvación y Las Bienaventuranzas (Disponible en la web)
3.- Biblia de estudio Mac Arthur. Edit. Nelson.
4.- Sermones varios de Samuel Perez Millos.

5.- http://escritoenelatico.blogspot.com/2009/05/el-perro-muerto-un-bello-relato-de-leon.html


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