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CAPACITADOS CON JESÚS PARA LA BATALLA - Mc. 10:45 – Ef. 6:12 y 13

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 28/oct/2012
Categorias: Series de Estudios,La Urgencia del Evangelio

 

 INTRODUCCIÓN

 
Hemos utilizado un estudio TEMÁTICO del Evangelio de Marcos como un recuerdo de nuestra andar sobre esta tierra. Estuvimos caminando en las sandalias del Apóstol Pedro y de Marcos escuchando y aprendiendo lo que ellos vieron y oyeron.
 
Utilizamos la película basada en el libro “El Peregrino” de Juan Bunyan y la recordaremos brevemente con el tráiler de la misma.
 
 
CONOCIMIENTO PROGRESIVO
 
Hemos analizado que el conocimiento de los discípulos de la persona de Jesucristo se desarrolló de manera progresiva y hemos podido distinguir tres etapas:
 
a) LA PRIMERA: fue en la que simplemente creyeron en Él como el CRISTO (Ungido de Dios) y fueron ocasionalmente sus compañeros del camino en situaciones ocasionales o en oportunidades festivas como las Bodas de Canaá (Jn. 2:1) o en una pascua en Jerusalén (Jn 2:13; 17 y 22), visitando a Juan el Bautista (3:22), etc...
 
b) SEGUNDA ETAPA: En ella se entregaron de lleno a Jesucristo abandonando al menos temporalmente sus actividades habituales como en los relatos que hemos leído sobre cómo fue con los primeros discípulos...
 
Pero este abandono de sus actividades seculares haya sido excepcional y escaso en las historia de los discípulos ya que se relata con Pedro, Andrés, Juan y Santiago de entre los 12 discípulos...
 
c) TERCERA Y ÚLTIMA ETAPA: En ella se involucraron los DOCE discípulos. Fueron los elegidos por nuestro Señor de entre los 120 que quedaron al final del ministerio de Jesús en el Aposento Alto... A estos 12 capacitaría especialmente para la gran obra del apostolado...
 
LA TAREA IMPOSTERGABLE Y PARTICULAR QUE SE NOS HA ENCOMENDADO A TODOS LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR JESUCRISTO ES LA DE PROPORCIONAR AL MUNDO UN RELATO FIEL DE SUS PALABRAS Y DE SUS HECHOS. RELATAR FIELMENTE CÓMO ERA SU CARÁCTER Y REFLEJAR NÍTIDAMENTE EL ESPÍRITU DE SU SEÑOR. (1)
 
La capacitación que hemos recibido es para dar batalla de nuestra fe y correr  esta carrera que nos ha sido trazada por nuestro Maestro y Señor... Pablo decía al final de su vida y que nos lo enseña en 2ª Ti. 4:7 y 8:
 
“He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa.” 
 
 ¿Podremos decir lo mismo nosotros al final de nuestras vidas? O será que diremos:
 
“¡He gozado de la vida cristiana y de los que me sirvieron, he malgastado mis dones y he sido tibio en la fe. Ahora me espera la recompensa de ver a Dios, mi Juez, que me ha dado mis dones y devolvérselos intactos para que Él vea lo que hace!...
(Epístola del “apóstol Cachito, el turista”)
 
Nuestro Salvador, Señor y Maestro nos ha dado lecciones de valor incalculable sobre temas de trascendental importancia. Los enumeraremos acorde a lo que hemos estado aprendiendo en estas lecciones de nuestro Salvador y Señor Glorioso:
 
1.   - La Naturaleza del Reino Divino: El Reino de Jesucristo NO es de este mundo. Nosotros somos sus agentes de cambio con instrucciones precisas. (Vol. I. Cap. 5 y 8 del libro de A.B. Bruce - Mc. 4:33 y 34; Mc. 6:7 al 13 y 30 al 32)
 
2.   - La oración: Ella es indispensable para la vida espiritual de todo cristiano por conectarlo con Dios y enseñarle a entender Su Voluntad. (Vol. I. Cap. 6 – Mt. 6:5 al 13; 7:7 al 11)
 
3.   - La libertad religiosa, o la naturaleza de la verdadera santidad: La libertad que Dios nos ha dado en Jesucristo para acceder libremente ante su presencia, es para buscar de corazón nuestra santidad personal. Dios no busca cristianos con apariencia de piedad en actos externos si no discípulos de corazón (Vol. I. Cap. 7 – Mc. 2:16 al 22; 7:1 al 23; 2:23 y 3:1 al 6)
 
4.   - Las afirmaciones que Jesucristo hizo sobre su propia persona: Él es el único Camino al Padre. Él es la Puerta, la Luz del mundo, el Pan de vida. (Vol. I. Cap. 7 – Mc. 8:27 al 30)
 
5.   - La doctrina de la Cruz y la trascendencia de su muerte: “Jesucristo no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate de muchos”. (Vol. I. Cap. 9 y 12 - Vol. II. Cap. 2;3 y 7 – Mc. 6:33 al 44; 45 al 52; 8:31 al 38; 10:32 al 45; 14:3 al 9; 14:22 al 25)
 
6.   - La humildad y otras virtudes similares: el temperamento cristiano correcto se requiere de los que somos discípulos del Señor Jesucristo tanto en la vida privada como en la Iglesia: La humildad (Mc. 9:33 al 37), la corrección con amor (Mt. 18:15 al 20), el perdón de las ofensas (Mt. 18:21 al 35), un espíritu conciliador (Mt. 17:24 al 27) un espíritu de servicio (Mc 10:32 al 45), un espíritu compasivo (Jn. 21:15 al 17) y ser fiel (Jn. 21:19 al 22) es nuestro llamado. (Vol. I. Cap. 14 y 15 – Vol. II. Cap. 2;6 y 14)
 
7.   - La doctrina del sacrificio: La abnegación, la renuncia al derecho propio, es parte esencial del servicio cristiano. (Vol. II. Cap. 1. Mc. 10:1 al 27)
 
8.   - El veneno de los fariseos, saduceos: EL gran daño que ocasiona a la Iglesia de Jesucristo la hipocresía e incredulidad. Ambos males generados por un espíritu de orgullo y egolatría. (Vol. I. Cap. 7 y 10 – Vol. II. Cap. 5 – Mc. 2:16 al 22; 7:1 al 23; Mc. Cap. 11 al 13)
 
9.   - La misión del Consolador: El trabajo final no es nuestro, si no del Señor Jesucristo. No es con ejército, ni con espada, sino con su Santo Espíritu (Zac. 4:6) (Vol. II – Cap. 14 y 10 – Jn. 15:1 al 27 y 21:15 al 22)
 
 
El objetivo del Señor Jesús al instruirnos con sus enseñanzas es que tengamos las mentes iluminadas, que seamos dotados de amor suficientemente amplio como para abarcar a todos los llamados al Reino de los Cielos, con conciencias sensibles en extremo a las demandas del deber, libres de toda superstición, libres de costumbres y tradiciones humanas, con temperamentos libre de orgullo, terquedad o impaciencia, de impaciencia, de paciones airadas, deseos de venganza, y de implacabilidad. (1)
 
 

CONCLUSIÓN
 
Existen muchos cristianos que toman la vida cristiana como un crucero en donde unos pocos son los que trabajan para que ellos se sientan bien atendidos. Pero el modelo de Dios para la vida cristiana no es un paseo o viaje de vacaciones sino un viaje de batalla, estar viajando en un acorazado si tuviéramos que comparar como dice el pastor Wayne Cordeiro (2)
 
Como dijo la Dra. Liliana Romero (psiquiatra) en el congreso médico al cual asistí (SAOTA 2012) en su tema “Adicción del S. XXI”:
 
Adicciones y obesidad son dos males de la Postmodernidad ya que proliferan “in crescendo” en un contexto que la favorece:
 
· Sociedad del consumo e individualista
· Crisis de las instituciones tradicionales que nos contienen
· Sociedad de la estética e inmediatez
· Inducción de las necesidades
· Sacralización del placer y
· Asociación del stress.
 
Estos conceptos de una placer sacralizado y el desprecio por lo que Dios ha ordenado se han instalado en la sociedad y pueden infiltrarse dentro de la Iglesia de Jesucristo... La Iglesia debe limpiarse de ellos y recordar que su llamado es a luchar por el Reino de los Cielos.
 
La lucha es sin cuartel. El enemigo de nuestras almas no se toma vacaciones... Tampoco lo debemos hacer nosotros. Dios nos ha capacitado  y nos ha dado armas poderosas en Jesucristo para una batalla, la cual no debemos despreciar.
 
¡S.D.G!
 
Rubén Salcedo
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA
 
1.- TRES AÑOS CON JESÚS. Capacitando a los doce. A.B. Bruce. Volumen I y II. Edit. Desarrollo Cristiano Internacional.
2.- La Iglesia como equipo. Wayne Cordeiro. Edit. Nelson.

 


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