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LA ACTITUD DE DIOS - MALAQUÍAS 1:1-2; 3:10-12

Autor: Ricardo Martínez
Publicado: 11/oct/2015
Categorias: Series de Estudios,Me han defraudado

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Luego de tres domingos, hoy continuamos la serie sobre el libro de Malaquías. En los últimos dos mensajes sobre el tema vimos cuales eran las demandas o los reclamos de Dios (apreciar el amor de Dios, darle honra y honor, desprendimiento, deleitarse en rendirle culto, reconocer su santidad y justicia, amor sincero y entrega genuina y lealtad matrimonial) a un pueblo aparentemente espiritual.

Recordemos que no era un pueblo que estaba en abierta rebeldía contra Dios, ni declaraba abiertamente “no vamos a ser leales”, sino uno que asistía regularmente al templo, no era un pueblo que decía “vamos a suspender los sacrificios, la adoración, los diezmos y las ofrendas”, sino uno que sacrificaba, adorada y ofrendaba para agradar a Dios y que por eso creían que eran fieles a Dios en todo tiempo.

El problema es que era un pueblo de personas que estaban totalmente satisfechos y conformes consigo mismo, y que dirigido por sus sacerdotes actuaban cumpliendo solo externamente, todo estricto y correcto pero frío, mecánico, indiferente, con una increíble apatía espiritual. El culto era, según el profeta, el mejor lugar donde evaluar la calidad de vida de la comunidad judía en esos años.

Vemos a lo largo del libro que a cada observación y reclamo que Dios les hace a través de Malaquías, el pueblo, primero con asombro y luego con insolencia y sarcasmo responde: “¿En qué? ¡No entendemos nada de lo que dices!”.


Ceguera espiritual y actitudes equivocadas, ¿Qué tiene para decirle Dios a un pueblo en estas condiciones espirituales? Obviamente mucho, pero todo el mensaje del Señor se puede de alguna manera resumir en dos pasajes claves del libro, uno es “la maravillosa e impactante declaración de Amor de Dios para con su pueblo”, y otro es “el desafío que Dios le hace al pueblo producto de ese mismo amor”.

I. EL GRAN AMOR ETERNO DE DIOS. (1:1-2)


En este pasaje y especialmente el v.2 encontramos una declaración del Amor de Dios por su pueblo. Esto es un hecho importante porque todas las demás palabras que Dios les dirigió al pueblo, aun las de juicio surgen o tienen su origen en esta declaración.


La frase “Yo los amo” o como dice en otras versiones “Yo os he amado”, no es una simple y conocida frase, es mucho más fuerte  de lo que parece teniendo en cuenta que esta declaración fue hecha por Dios cuando el pueblo estaba en medio de su pecado y negligencia, el mismo tiempo en que el Señor tuvo que presentar sus demandas.


El pueblo estaba enfrascado en sus problemas actuales y actuaba egoístamente como quien solo quiere ser “beneficiario”, estaban preocupados porque eran afligidos y no tenían en cuenta que habían sido elegidos. Estaban tan preocupados por las circunstancias que les tocaba vivir que no podían o no querían recordar que desde el huerto del Edén podía apreciarse el amor de Dios hacia el hombre y más tarde de manera especial en el llamado de Abraham y la promesa de una gran nación a partir de él. Se habían olvidado de lo que el Señor les había dicho en Dt. 10:12-15:


“Y ahora, Israel, ¿qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti? Solamente que temas al Señor tu Dios, que vayas por todos sus caminos, y que ames y sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma;  que cumplas sus mandamientos y estatutos, los cuales hoy te ordeno cumplir, para que tengas prosperidad.  Fíjate bien: Los cielos, y los cielos de los cielos, y la tierra, y todas las cosas que hay en ella, son del Señor tu Dios.  Solamente de tus padres se agradó el Señor, y los amó, y de entre todos los pueblos escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a ustedes, como hoy pueden verlo”.


Y en Jeremías 31:2-3

“Así ha dicho el Señor: Israel, un pueblo que escapó de morir a filo de espada, halló gracia en el desierto y ahora avanza en busca de reposo. Hace ya mucho tiempo, el Señor se hizo presente y me dijo: Yo te amo con amor eterno. Por eso te he prolongado mi misericordia.”


Malaquías trae una palabra de advertencia con la realidad de un juicio inminente, ellos creían que por eso Dios no los amaba. No pueden percibir que la corrección es justamente porque Dios los amaba (He. 12:5-8) y solo buscaba lo mejor para el bienestar y la bendición del pueblo (Jer. 29:11). El salmo 95:10 dice que 40 años estuvo disgustado el Señor con el pueblo, pero ¿cuál fue su actitud en ese tiempo? Los guió, acompañó, alimentó, los esperó, los protegió, los soportó, todos esos años. ¿Por qué? Por el profundo amor que sintió por ellos. Y esta es la clave de todo el libro de Malaquías: “YO LOS HE AMADO, YO LOS AMO”.


Dice Campbell Morgan: “¿Por qué aplica Dios su vara sobre sus hijos errantes y extraviados? Nunca por el solo hecho de hacerlo, sino por la absoluta necesidad de forjar su carácter. Las palabras más severas de Dios al hombre, y su disciplina más severa manifiestan de una manera perfecta su permanente e invariable amor”.


Si somos afligidos a causa del pecado, entonces conocemos la causa y sabemos que no es Dios quien nos mortifica por gusto sino que sufrimos las consecuencias del mismo. Aun así debemos tener presente que Dios nos ama entrañablemente y desea que confesemos nuestros pecados y nos apartemos de ellos para alcanzar la plenitud de la vida en ÉL


Por otro lado quizás en algún momento de nuestra vida, sin que haya pecados y debido a las aflicciones, adversidades o sufrimientos nos hemos visto tentados a dudar del amor de Dios, o quizás en la actualidad nos preguntamos cómo es que Dios nos ama con todo lo que nos está pasando, y al igual que aquel pueblo ponemos nuestra atención en la aflicción y nos olvidamos que por su infinito y profundo Amor hemos sido liberados de la potestad de las tinieblas y trasladados al reino de su Amado Hijo Jesucristo (Col.1:13), a una eternidad con Dios y que las aflicciones actuales no son comparables a la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse (Ro. 8:18). Así que tales padecimientos aunque reales, con la mirada en el Señor llegan a ser insignificantes. ¡TENGAMOS MEMORIA!



II. EL SORPRENDENTE DESAFÍO DE DIOS (3:10-12) 

La segunda actitud de Dios hacia este pueblo particular es este sorprendente desafío de Dios motivado en su amor en el cual encontramos cuatro notas sobresalientes:

* En primer lugar hay un llamado a “traer todos los diezmos al alfolí (especie de depósito donde se guardaban los diezmos de las semillas, animales, etc., algunos traducen como tesoro del templo). ¿Qué les estaba pidiendo en realidad el Señor? Acaso quería el diezmo del trigo y de los animales para su uso personal, evidentemente que no. Si los diezmos no eran traídos al templo los sacerdotes se verían obligados a abandonar su tarea y volverse agricultores, la nación se paralizaba y los pobres y extranjeros sufrían (Neh. 13:10-11).

Evidentemente había quienes incumplían con los diezmos, pero vemos en el contexto del libro que en general era un pueblo que “ofrendaba” a Dios (1:7-8; 10-11; 14; 2:3; 13), así que ¿cuál era el problema mayor? No traían un “diezmo íntegro”, el diezmo íntegro involucra mucho más que la acción exterior, tiene que ver con la intención interior, es decir, el reconocimiento sincero del amor de Dios y una respuesta sincera de amor a su amor. El no diezmar o el hacerlo de manera mecánica no era del agrado del Señor.

Bajo la ley mosaica, los israelitas debían dar un diezmo de todos sus productos y víveres al Señor (o podían redimirlo con dinero y añadir una quinta parte). Los diezmos eran tan sólo parte de multitud de ofrendas, y eran un reconocimiento de que todo pertenece a Dios y que Él es el Dador de todas las posesiones. El Nuevo Testamento enseña a los creyentes a dar de manera sistemática, generosa (liberal) y alegre, y según el Señor les haya prosperado, esto es, proporcionalmente. Pero no hay mención alguna de diezmos (excepto la mención del Señor en Mt. 23:23 y Lc. 11-42). Más bien lo que sugiere es que, si el judío viviendo bajo la ley daba un diezmo, ¡cuánto más debiera dar un cristiano que vive bajo la gracia! Es decir para un cristiano con una correcta visión de su Señor, el diezmo debería ser el piso de su generosidad. No damos por ganancia, no damos por necesidad, no damos especulativamente, NO, damos como UNA RESPUESTA DE RECONOCIMIENTO, GRATITUD Y AMOR AL PRUFUNDO E INAGOTABLE AMOR DE DIOS HACIA NOSOTROS.

* En segundo lugar está el desafío a probar a Dios, esta es una invitación que si no la hubiera hecho el Señor deberíamos considerarla como un atrevimiento o algo peor. El Señor les estaba diciendo: lleguen a conocerme respondiendo a mi amor con amor sincero.

Se que muchos usan estos textos de manera incorrecta solo como un pretexto para “desafiar” a las personas a diezmar probando la fidelidad de Dios. Cuando Dios dice pruébenme, esa prueba no es producto de su incapacidad para bendecir, o de su falta de interés, o de su falta o disminución de poder, NO, es a causa de la dureza de los corazones, de la desobediencia, de la falta de confianza y de amor a Dios por parte su pueblo. NO tenemos que hacerlo, en lo personal, probar al Dios de amor y dueño de todas las cosas en estos tiempos es una osadía que jamás estuve ni estoy dispuesto a cometer.

* En tercer lugar hay una promesa, las ventanas de los cielos serían abiertas y se derramarían bendiciones hasta que sobreabunde. Que está diciendo el Señor aquí, que la fuente de bendición es el cielo (Ef. 1:3) y que la medida de la bendición es tan grande que si la palabra hebrea se tradujera literalmente, debería leerse “bendición hasta que ya no quede”, es decir, Dios derramará de su bendición hasta que se agote su propia capacidad, ¿Cuándo se agota? NUNCA!!

Hermanos no olvidemos que como hijos de Dios podemos disfrutar de “todas” las abundantes bendiciones de Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. En CRISTO tenemos TODO!!

La promesa también incluye el terminar con el “devorador”, es decir aquellas plagas e insectos que arruinaban sus cosechas.

* Por último ¿cuál sería el resultado de tamaña bendición? Todas las naciones les dirán bienaventurados. Dios dice: cuando sean fieles y obedientes de corazón como respuesta de amor a mi amor, el resto de las naciones no podrán negar esa condición de bendecido, no podrán negar el gozo y la felicidad que trae honrar al Señor, y además por esa causa serán una tierra deseable.

¿Nos ven las demás personas como bendecidos por Dios? ¿Ven las demás personas que las bendiciones son solo materiales? ¿Somos tierra deseable en el sentido que quieran tener lo que nosotros tenemos (no lo material específicamente)?

CONCLUSIÓN

Dios es un Dios de amor, nos ha amado y nos ama con amor eterno, en cualquier circunstancia tenemos que tener esa seguridad en nuestra vida. Nos ama aun a pesar de nosotros mismos. Cada palabra, cada reprensión, cada hecho, cada movimiento, cada bendición de Dios hacia el hombre es una acción de su INVARIABLE y ETERNO AMOR aunque a veces no podamos comprenderlo con claridad. ¿Nuestra respuesta a su amor? AMOR, FIDELIDAD, OBEDIENCIA y GENEROSIDAD.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Jn. 3:16”

“Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Ro. 5:8”

“Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados (la gracia de Dios los ha salvado) Ef. 2:4-5”

El Señor Jesucristo es la mayor demostración de amor a la humanidad, en especial al pueblo de Dios. Y en Cristo está TODA la provisión que necesitamos para esta vida y para la vida futura en la eterna presencia de Dios. Si estás gozoso, recuerda que Dios te ama y si estás en aflicción recuerda que Dios te ama. Amén

Ricardo A. Martínez

BIBLIOGRAFÍA:  

ME HAN DEFRAUDADO – G. CAMPBEL MORGAN –Ediciones Ebrón

BIBLIA DE ESTUDIO MAC ARTUR – REINA VALERA 1960 – Grupo Nelson

COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO Antiguo y Nuevo Testamento – Editorial Mundo Hispano

COMENTARIO BIBLICO  DE WILLIAM Mac DONALD – Antiguo y Nuevo Testamento – Editorial CLIE

ESTUDIO DE MALAQUÍAS – J. VERNON MC GEE – A través de la Biblia – http://www.atravesdelabiblia.org

 

 


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