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HIPOCRESÍA Y SOBERBIA. DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA (Parte II) - Mal 3:9

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 15/nov/2015
Categorias: Series de Estudios,Me han defraudado

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 Repasaremos conceptos que hemos visto a través de esta serie que son importantes que retengamos al final de este estudio para nuestra vida cristiana práctica:

 
1.- LA ACTITUD DIVINA: Las palabras más severas de Dios al hombre y su disciplina más severa se manifiestan de una manera perfecta su permanente e invariable amor…
            Dios dice a su Pueblo en Malaquías: “Te he amado”, y esta es la clave de toda la profecía… Con hermosura y brillantez se nos presentan la ternura y el amor de Dios por medio de loa palabra del profeta de Dios...
            El diezmo y las ofrendas sólo tienen valor cuando son en reconocimiento del amor, y la única fuerza que es suficientemente poderosa como para proveer el diezmo, es el reconocimiento de la verdad que contienen esta primera frase de Malaquías: “Te he amado, dice Jehová”…
            Si este pueblo se olvida que Dios les ama, pronto se olvidará de traer diezmos, y el único servicio que Dios aprueba es el servicio de amor que responde al amor divino
            No existe un diezmo ni ofrenda íntegros si falta nada más y nada menos que el reconocimiento del Amor de Dios
            La promesa de Dios es que “derramará bendición hasta que ya no quede” (según las mejores traducciones)… Es como si Dios le dijera a su Pueblo: Si tan solo trajeran el diezmo y las ofrendas en reconocimiento del amor divino en culto y adoración a Dios por su amor eterno, yo abriría las esclusas del cielo y derramaría bendición de tal manera que no la podrían contener...
            La religión mecánica nunca permanece. Siempre se torna pesada y luego finalmente cesa. Se puede predicar y emplear todos los argumentos que se conocen acerca de los diezmos y ofrendas al Señor, pero esto nunca generará una ofrenda genuina delante de Dios si nosotros no lo hacemos como una respuesta de nuestra gratitud hacia Dios en respuesta de su amor
 
2.- EL REMANENTE: Malaquías indica que “Dios escuchó”… Prestemos atención a la gran sensibilidad del Amor Divino. Imaginemos una multitud trayendo sus sacrificios, recitando oraciones, llenando los atrios del templo. El profeta les está acusando de su pecado, haciéndolos responsables de sacrilegio, profanidad, arrogancia, etc. mientras ellos, con un signo de interrogación en sus rostros y delatando una actitud de sorpresa, responden “¿En qué te defraudamos?
            A poca distancia se observa un grupo pequeño de los hijos de Dios que se ha reunido para adorarlo con devoción en respuesta de su amor. A ellos el Señor dice que “los escuchó”… Este vocablo “oyó” significa que se inclinó sobre ellos para no perder ni una sola sílaba de su conversación...
            Es ese el Remanente de su Pueblo Elegido que siempre ha existido a lo largo de la Historia Cristiana en cualquier época, los cuales tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida en la eternidad…
 
            En ese Libro de la Vida se han escrito los nombre de aquellos que en medio de tremendas y despiadadas apostasías se han mantenidos fieles… En medio de las más densas tinieblas han sabido testificar del Amor Divino…
            Son aquellos que ante la aparente victoria del mal, han sido leales a la Justicia y a Dios… Esos nombres están inscritos en el Libro de la Vida, de las memorias de Dios, con tinta indeleble. Son aquellos que temen a Dios mucho más que a los hombres…
            Son personas de toda lengua tribu y nación, sin estar limitado a una época o iglesia o denominación en particular… No existe iglesia o denominación que se pueda ufanar de atribuirse el hecho de ser propietaria de ese Remanente Fiel, elegido por Dios…
            ¿Quiénes son los integrantes de este Remanente Escogido? Son cristianos fieles que temen reverentemente a Dios nuestro Señor y que están tan conscientes de su Reino y de su Señorío, que viven en Él y se someten a su señorío sin condiciones…
            No son aquellos que le dicen a Dios “Señor, Señor”, sino aquellos que hacen la Voluntad de Dios… No son la masa de religiosos que inclinan mecánicamente sus cabezas diciendo “Venga tu Reino, hágase tu Voluntad”, sino piadosos hombres y mujeres en cuyas vidas el Reino de Dios YA HA VENIDO, y en los cuales su Voluntad YA SE ESTÁ REALIZANDO…
 
3.- LA PALABRA FINAL: La mayor parte de la cristiandad en el día de hoy está descarriada, pero la verdadera Iglesia de Cristo Jesús, conocida sólo por Él y por Dios Padre, es sagrada, santa y le es leal a su nombre…
            Pero a aquella multitud híbrida que se dice cristiana llamándole “Señor, Señor” pero que no hace lo que Él dice, está tristemente descarriada. Sin embargo, Dios en su Amor, procura salvar, bendecir y cubrir, llamando con sus palabras de ternura infinita, amonestando a los suyos que olvidan los principios de justicia por medio de la cual completará su obra en los días por venir…
            Volvemos a recordar el concepto de Gracia de Campbell Morgan: “¿Qué es la Gracia? Es la Ley revelada. La Gracia de Dios es aquello que agrada a Dios, y en su aplicación al hombre se constituye en el favor inmerecido de Dios. ¿Cuál es ese favor inmerecido? No es ni más ni menos que el Amor, que inclinándose hacia nuestra condición, nos enseña cómo obedecer sus mandamientos, y no solo nos enseña cómo hacerlo, sino que nos suministra la energía para poder obedecer (Fil. 2:13)...
            Los hombres no deben comprender que la Gracia significa que Dios haya dejado a un lado la moralidad, o que excuse a cualquiera de su inmoralidad e impureza… Gracia significa que Cristo Jesús, por medio de la vida, la muerte, la resurrección y el Poder viviente, introducirá en nuestras vidas  pobres, débiles y miserables, todo el Poder necesario para que podamos obedecer toda palabra que Dios ha hablado y que concierne a sus requisitos para con el hombre”. ( Ro. 8:11). (1) (pág. 92)…
            Así como el Antiguo Testamento culminó con la voz que anunciaba la venida del Señor como Mesías, también el Nuevo Testamento lo hace…
            Pero desde entonces ¡nada ha pasado! Podemos escribir toda la historia, sumar todas las batallas ganadas y perdidas, alabar a estadistas y políticos, en suma, listar todo lo que el hombre ha hecho y sin embargo ¡nada ha pasado!…
            Pero la promesa divina es “He aquí yo vengo pronto”…
            Para que no nos avergoncemos en su Venida, caminemos con persistente e incesante cuidado. Las cosas exteriores son de importancia secundaria, y caerán en su debido lugar por consecuencia natural, si en los rincones más íntimos de nuestro corazón somos fieles a Él…
            Que no tenga que reprocharnos “¡Me han defraudado!”…
            Debemos hacernos un profundo examen personal. Si como resultado de ese autoexamen en el pensamiento que surge con mayor naturalidad dentro de nuestro ser, es el mismo expresado que en los tiempos de Malaquías en aquellas palabras “¿EN QUÉ?”, entonces es el momento de humillarnos delante de Dios. (1)

 
CONCLUSIÓN:
            Mt. 24:12, hablando sobre los últimos tiempos, dice: Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará (N.V.I.)…
            Ante tanta maldad como la que somos hoy testigos en el mundo como los atentados de este antes de ayer, viernes 13 de Noviembre, en París por el grupo terrorista del ISIS… ¿Cómo responderemos?… ¿Seremos parte del remanente fiel o de aquellos que han enfriado su amor a Dios”?
 
 
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
1.- ME HAN DEFRAUDADO. G. Campbell Morgan. Edit. Hebron.
2.- NUESTRA SANTA BIBLIA. Donald DEMARAY. Edit. LOGOI.

 


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