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LA MÚSICA DE ADORACIÓN - 2º Cr. 7:6, 5:13 - Ef. 5:19; Col. 3:16

Autor: Ricardo Martinez
Publicado: 28/dic/2015
Categorias: Diseñados para adorar,Series de Estudios

 

 LA MÚSICA DE ADORACIÓN ¿Para  mi agrado, o para  el agrado de ÉL?

Texto: 2º Cr. 7:6, 5:13 -  Ef. 5:19; Col. 3:16

INTRODUCCIÓN: 

            Antes de continuar con la serie, y finalizando ya este domingo, vamos a repasar solo en los títulos los temas que se han venido tratando en los últimos tres domingos:

ü  Adorando a Dios en “espíritu y verdad”, esto tiene que ver con el corazón de la persona y con la forma en que se expresa externamente.

ü  Dios es digno de toda nuestra adoración. Nuestra vida debe estar marcada por la alabanza, la acción de gracias y la adoración, reconociendo, exaltando y enfatizando los atributos de Dios.

ü  Como disfrutamos la adoración. Adoración privada y adoración comunitaria, y el homenaje a nuestro Dios por lo que ÉL es.

                        Hoy continuaremos la serie meditando brevemente sobre la “música en la adoración”.

            ¿Tiene la Biblia algo que decir sobre la música y el canto como servicios o ministerios en la iglesia del Señor? Por supuesto que sí. La música ocupa un lugar importantísimo en la Palabra de Dios: más de 40 libros en más de 550 citas nos hablan directa e indirectamente de ella.

            Sabemos que cuando el Señor repite algo es porque quiere resaltar su importancia o darle un énfasis especial a lo que está diciendo. Hay un texto que está en el primer cántico de la Biblia, el cántico de Moisés y su hermana María luego de cruzar el Mar Rojo milagrosamente que se encuentra en Éx. 15:2 y que se repite en el Salmo 118:14, y también en Isaías 12:2. En estos textos  se destacan tres aspectos sobresalientes y de suma importancia para los hijos de Dios: 1) Dios es nuestra fortaleza. 2) Dios es nuestra salvación. 3) Dios es nuestro cántico.

            En el original “cántico” no se refiere a alabar a Dios con palabras sino tocar las cuerdas o partes del instrumento musical con las manos, hacer música, es decir, la música misma. O sea que decir Dios es mi cántico equivale a decir “DIOS ES MI MÚSICA”. La palabra “es” (ser) muestra la esencia de Dios. La música es parte de la naturaleza de Dios, así como el amor, la fortaleza y la salvación. Sí Dios es musical la música siempre existió, existe y existirá.

I. LA MÚSICA EN EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO

             ** En el ANTIGUO TESTAMENTO la música tenía un papel sumamente importante en la vida del pueblo de Dios. Estaba asociada a todos los aspectos de su existencia personal y colectiva. La música estaba presente siempre, en todos los lugares, tanto en la vida cotidiana como en la religiosa. En este sentido el canto era vital en la adoración y celebración del pueblo de Dios, era una expresión de admiración, amor y agradecimiento, y también una manera creativa de transmitir las tradiciones orales.

            Como he mencionado la música estaba presente en la vida del pueblo en toda época y en toda circunstancia: se cantaba en las cosechas y las vendimias, en las diferentes fiestas, al partir, en los reencuentros, había cantos de marcha, de peregrinación, cantos de guerra, de júbilo, cantos a la victoria dada por el Señor, etc. Y por supuesto la música se utilizaba regularmente en el culto del templo, tal como había ordenado el Señor: "En el día de vuestra fiesta y en las solemnidades, tocaréis las trompetas durante vuestros holocaustos y sacrificios de comunión. Así haréis que vuestro Dios se acuerde de vosotros” (Núm. 10:10).

            Además de crear instrumentos, oficialmente David fue el primer responsable de un ministerio de música.  En (1º Cr. 23:1-5) se nos explica como lo organizó. La Biblia dice que se asignaron 38.000 levitas al servicio del templo. De ese número, más tarde estableció 4.000 levitas para el ministerio de la música, es decir, para "alabar al Señor con sus instrumentos" (1º Cr. 23: 30). Los maestros de música y canto estaban divididos en 24 grupos de 12 hombres; un total de 288 levitas "expertos en todo lo referente al canto al Señor, instruidos y aptos" (1Cro 25:7). Estos enseñaban la música a sus hermanos. Asaf, Jedutún y Hemán dirigían este gigantesco ministerio de música. Es muy importante destacar que el liderazgo musical vino a través  de la línea sacerdotal. Sabían música pero también sabían teología o viceversa.

             ** En el NUEVO TESTAMENTO no abundan las referencias a la música como en el Antiguo, el Nuevo Testamento contiene únicamente 12 pasajes con indicaciones relativas a la música .Sin embargo, sabemos que la Iglesia primitiva tenía muchos puntos de continuidad con el pueblo de la antigua alianza y, al principio, sus celebraciones fueron similares a las de las  sinagogas. Si los hebreos tenían razones para cantar y alabar a Dios, los cristianos tenían aún muchas más.

* El Nuevo Testamento comienza con un canto profético de María cuando visitó a su prima Elisabet: "El Magnificat" (Luc 1:39-55). Según las costumbres del pueblo hebreo, un poema de este tipo debía recitarse cantando.

*El nacimiento de Jesús fue anunciado por el más fantástico ministerio de música que jamás se haya oído sobre la tierra: miles de ángeles entonando el Gloria, que después seria cantado por millones de cristianos (Lc. 2:13-14).

*Algunos días más tarde, Ana y Simeón desbordaron de alegría cuando vieron a Aquel que el pueblo esperaba desde hacía muchos siglos, y lo saludaron con un himno de alabanza al Salvador (Lc. 2:22-38).

Estos poemas fueron, con toda seguridad, cantados, como lo serán después durante siglos y siglos por los cristianos. Y Jesús participó – sin duda -  como cualquier otro israelita en el canto de los salmos de alabanza y penitencia, tanto en la sinagoga como en el Templo.

*Hay un momento muy especial, tras la Última Cena, narrado en (Mr.14:26) donde se menciona al Señor Jesús cantando un himno: "Cuando hubieron cantado el himno (salmo), salieron al Monte de los Olivos".

Así que los primeros cristianos mantuvieron la tradición judía de cantar los salmos. Participaban en el culto del Templo y los cantaban también entre ellos en las casas. El hábito de cantar y el sentido espiritual del canto era algo verdaderamente arraigado en ellos.

            Pablo dijo a los Corintios, "...cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento" (1º Co.14:15). Y como vimos en los textos al principio, los Efesios fueron instruidos a hablar "entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones" (Ef. 5:19).  En un pasaje muy similar la iglesia en Colosas es instruida: "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Col. 3:16). El escritor Hebreo dijo, "Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré" (Heb. 2:12).

             No caben dudas, la iglesia del Nuevo Testamento era una iglesia estudiosa, ofrendadora, oradora, y cantora. Como debe ser la iglesia del Señor hoy día.

            ¿Qué pasó más adelante? Al respecto dice Paul T. Plew (Piense conforme a la Biblia): “Durante 1500 años la música más importante estaba en la iglesia. Lutero predicó su mensaje del “justo por la fe vivirá” a través del propio himno que escribió. Los siglos 17 y 18 enfatizaron las convicciones doctrinales en música. Mientas que a principios del siglo 19 la mayor preocupación era mejorar la calidad literaria de los himnos, la última parte dio paso a las canciones evangélicas, que fueron las raíces de los spirituals (o espiritual negro, adaptaciones populares de los himnos religiosos protestantes, hechas por trabajadores afroamericanos generalmente estaban esclavizados o discriminados) y canciones de la escuela dominical.

            En el siglo 20, las iglesias tuvieron una visión más bien baja de adoración y música. Mucho del enfoque siguió siendo la evangelización, no la madurez de los santos. A mediados del siglo 20 la música de la iglesia comenzó a recibir la influencia de las radios cristianas, las grabaciones y los músicos itinerantes. El último cuarto del siglo 20 experimentó el surgimiento de coros de alabanza y un énfasis mayor en la diversión y las personas en los bancos”.

 

II. LA MÚSICA DE ADORACIÓN HOY 

            Aunque la música no es indispensable para la adoración a nuestro Dios (porque podemos adorar cantando, orando, meditando, ofrendando, etc.), vemos en la Biblia la importancia que para ÉL tiene desde las primeras páginas del Génesis hasta las últimas en el Apocalipsis.

        Pero aunque no necesitamos la música para adorar a Dios, sin embargo, la Biblia nos enseña que es un aspecto importante de nuestra relación con él. (todo el libro de los Salmos es un buen ejemplo de esto). Y en nuestro tiempo es muy importante que el Señor siga levantando a hermanos espirituales (expertos, instruidos y aptos… 1º Cr. 15:22; 25:7) con dones y talentos que sean capaces de crear y ejecutar nuevas composiciones musicales que nos ayuden en nuestra adoración y alabanza a Dios por medio del canto.

                Al respecto es positivo considerar algunos aspectos a la hora de crear y ejecutar la música de adoración:

v  La música cristiana tiene una única centralidad: DIOS. Dios tiene que ser el centro de nuestra adoración, y todo lo demás debe quedar en un plano secundario. Es más, en último término, no necesitamos ninguna otra cosa para adorar a Dios. Dice la Palabra del Señor en Ro. 11:36: Ciertamente, todas las cosas son de él, y por él, y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén. ÉL es el único en la audiencia. ¡ÉL ES LA AUDIENCIA! La adoración antes de Cristo apuntaba a su (futura) venida; y la adoración después de Cristo mira hacia atrás, hacia su encarnación, su muerte y su resurrección. La persona y la obra del Señor Jesucristo deben ocupar un lugar central en nuestra adoración. Dice Richard Foster: “la verdadera adoración tiene un solo Líder: JESUCRISTO”.

            *Debemos tener mucho cuidado en dos direcciones, por un lado no pensar en la       congregación    como una audiencia con una exquisita crítica, buscando sus aprobaciones y         aplausos,          hacerles las cosas fáciles para que siempre estén contentos y alegres. El    enfoque NO debe        estar en los deseos de las personas en el sentido del “denme lo que   quiero”, el enfoque debe          ser que las personas se concentren en DIOS y les respondan en          adoración a ÉL. Y por otro            lado tener siempre presente      que      la música de adoración             NO es para exhibirnos o             engrandecernos a         nosotros mismos,         o los dones que            Dios nos ha dado. La meta debe          ser que, tanto los que         interpretan la    música como la            congregación entera dirija en    ADORACIÓN, su mirada, su corazón y todo             su         ser       a DIOS fascinados y admirados           por su extraordinaria gloria y majestad.

v  La música cristiana debe ser creada y ejecutada con la mayor excelencia posible. La humanidad fue creada a imagen y semejanza de Dios (Gn. 1:26-27), de manera que tiene algún nivel de capacidad creativa. Los discípulos del Señor Jesucristo, por conocer y estar relacionados con el Creador en una forma personal deberían tener el deseo y la capacidad de crear obras de la más alta calidad, sobre todo porque tienen la responsabilidad de representar a nuestro Padre Celestial.

*La música cristiana debe ser profunda, debe tener sustancia y debe ir acompañada de contenido y fundamento teológico. NO estoy diciendo que tenga que haber letras con términos teológicos que no se puedan entender, sino que NO haya un enfoque en lo fácil, simplista y repetitivo (aunque no estoy diciendo con esto que aquellos coros simples que cantamos alguna vez no hayan servido, ej. “viva la fe, viva la esperanza, viva el amor…”). Letras que estén basadas en verdades bíblicas que nos ayuden a recordar quién es ÉL y cuanta Gracia hemos recibido de su parte.

*Se debe buscar un sano equilibrio entre música y letra. A veces es fácil dejarse llevar por el ritmo de la música sin pensar demasiado en la letra, o a veces el ritmo es tan fuerte que la letra ni se entiende, cuando esto sucede es casi imposible reflexionar y tener una experiencia de intimidad con el Señor que nos lleve a una verdadera adoración.

C. M. Johansson, pastor del siglo 19 dijo de la música: “Hay una necesidad de crear bien, porque nosotros reflejamos a Cristo a través de las notas y la armonía”

v  Los buenos medios son importantes, pero no indispensables. Acabamos de decir que la música debe ser creada y ejecutada con excelencia, de modo que cuando decimos que los medios, como instrumentos de calidad, acústica, sonido, iluminación, coros, etc. no son indispensables, no nos referimos al conformismo y a la mediocridad, sino a evitar el peligro de pensar que Dios está más presente en la adoración cuando contamos con la organización perfecta, y con todos y los últimos medios técnicos. A Dios no le impresiona una súper organización y lo último en técnica, su presencia en nuestra vida solo está garantizada por un corazón quebrantado, agradecido, humilde y rendido completamente ante su Gloria y Majestad.

*No hay nada que mantenga a Dios en el centro de la adoración como la convicción bíblica de que la esencia de ésta se encuentra en ÉL y en una respuesta profunda y sincera a su Gracia, Amor, Misericordia, Bondad, Justicia, a todo su Ser.

CONCLUSIÓN

            El adorador enfocado bíblicamente es un participante y no un mero espectador. Cantar a Dios no es ofrecerle simplemente nuestro canto, sino ofrecerle nuestro corazón. La música se toca con los miembros de nuestro cuerpo, pero la adoración se hace con el corazón.

 

Las instrucciones para cantar himnos de John Wesley escritas en 1761 aún se pueden aplicar hoy:

 

  • Apréndanse primero las canciones.
  • Cántenlas exactamente.
  • Cántenlas todas.
  • Cántenlas vigorosamente.
  • Cántenlas modestamente.
  • Cántenlas en su tiempo.
  • Y sobre todo cántenlas espiritualmente.

Hemos sido creados para adorar a DIOS, lo adoremos a ÉL de manera activa y comprometida, respondiendo a todo lo que es Dios con todo lo que somos nosotros, a todo su ser con todo nuestro ser. Lo hagamos ahora…

Ricardo A. Martínez

 

BIBLIOGRAFÍA: 

PIENSE CONFORME A LA BIBLIA. John Mac Arthur. Editorial Portavoz.

SEMINARIO DEL LENGUAJE DE LA MÚSICA - Frank Garlock -  IBBN  http://www.bbnradio.org/wcm4/bbnbispanish/InstitutoB%C3%ADblico/tabid/2519/Default.aspx


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