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ERA DIGNO DE DIOS - Juan 1:1 al 5

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 01/may/2016
Categorias: Guía para alcanzar la Vida Eterna

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 INTRODUCCIÓN:

            Como alguien supo decir “No era digno del hombre que Dios muriera por él, pero era digno de Dios morir por el hombre”… Nunca hubiera sido posible al hombre obtener la Salvación por sus propios medios.

            El Evangelio de Mateo se escribió para los judíos. Marcos para los romanos. Lucas para los gentiles. El Evangelio de Juan se escribió para todo el mundo, especialmente los creyentes y presenta a Jesús como el Mesías desde el inicio mismo del libro…
            Ninguna obra del Nuevo Testamento es tan mística o espiritual, y no hay libro que sobrepase a éste en profundidad de comprensión. Clemente de Alejandría (uno de los padres de la Iglesia) lo llamaba “El Evangelio espiritual” (1)
            Debido a que el tema de este Evangelio es Jesucristo como Dios eterno y segunda persona de la Trinidad, él no incluyó una genealogía como lo hicieron Mateo y Lucas. Aunque en términos de su humanidad Jesús contaba con una genealogía humana, en términos de su deidad ÉL no tuvo genealogía en absoluto. (3)
            Ningún otro Evangelio pone tanto énfasis en sentar la deidad de nuestro Señor...El propósito del Apóstol Juan es llevar a las personas a creer experimentalmente en el Cristo divino y que creer en Él producirá vida eterna. (1)
            Las palabras de este santo Evangelio de Juan son inspiradas por el Espíritu Santo comunican una verdad imposible de asir aun para la capacidad de las más grandes mentes: El Dios infinito y eterno se hizo hombre en la persona del Señor Jesucristo…
            En estos primeros cinco vv. Del prólogo del Ev. de San Juan se nos muestran tres evidencias de la deidad de Jesucristo, el Verbo encarnado: Su preexistencia, su Poder creador y su Existencia propia…
 
1.- LA PREEXISTENCIA DEL VERBO:
            El Señor Jesucristo ya era, ya existía cuando se crearon los cielos y la tierra; por lo tanto Él no es un ser creado, existía desde la eternidad (puesto que el tiempo comenzó con la creación del universo físico, cualquier cosa sucedida antes de la Creación, es eterna)…
            El concepto del Verbo (gr. logos) está cargado de significado para judíos y griegos. Para los filósofos griegos el logos era el principio abstracto e impersonal de la razón del universo. En algún sentido era una fuerza creadora, además de una fuente de sabiduría…
            Entonces, para los griegos, Juan presentaba a Jesús como la personificación y encarnación del logos. Sin embargo, a diferencia del concepto griego, Jesucristo no era una fuente, fuerza, principio o emanación impersonal. En Él se hizo hombre el verdadero Logos que era Dios, un concepto ajeno al pensamiento griego...
            Para los judíos, Logos, la Palabra de Dios, era algo que conocían muy bien. La Palabra de Dios era la expresión del Poder y la Sabiduría divinos. Con su Palabra Dios inició el Pacto Abrahámico (Gn 15:1), le dio al Pueblo de Israel los 10 Mandamientos (Ex. 24:3 y 4; Dt. 5:5), estuvo presente en la construcción del Templo de Salomón (1º R. 6:11 al 13), se reveló a Samuel (1º S. 3:21), etc. …
            A los actores judíos, Juan les presentó a Jesucristo como la encarnación del Poder y la Revelación Divina. Él inició el Nuevo pacto (Lc. 22:20; He. 9:15; 12:24), instruye a los creyentes (Jn. 20:27), los une en un Templo espiritual (1º Co. 3:16 y 17; 2º Co. 6:16), reveló la Divinidad al hombre (Jn 1:18; 14:7 al 9), etc. …
            Jesucristo, como Verbo Encarnado, es pa Palabra Final para la humanidad, ya que “Dios, que muchas veces y de distintas maneras habló en otros tiempos a nuestros padres por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y mediante el cual hizo el universo” (He. 1:1 y 2)…
 
            Luego, el Apóstol Juan, avanzó un paso más. En su eterna preexistencia, el Verbo era con Dios (gr. pros ton theon). Tal frase significa mucho más que la existencia del Verbo con Dios; describe a “dos seres personales, el uno frente al otro, enfrascados en un discurso inteligente…
            Tal vez la frase griega “pros ton theon” se pueda explicar mejor como “cara a cara”. El Verbo es una persona, no un atributo de Dios o una emanación de Él y tiene la misma esencia del Padre…
            Aun así, en un acto de condescendencia infinita, Jesucristo dejó la gloria del cielo, de la eternidad, y el privilegio de la comunión cara a cara con su Padre (cp. Jn. 17:5). Con toda disposición “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:7 al 8)…
            Charles Wesley captó parte de esta verdad maravillosa con el conocido himno “Cómo en su sangre pudo haber”:
 ¡Como en su sangre pudo haber Tanta ventura para mí
Si yo sus penas agravé Y de su muerte causa fui!
¿Hay maravilla cual su amor? ¡Morir por mí con tal dolor!
¿Hay maravilla cual su amor? ¡Morir por mí con tal dolor!
Nada retiene al descender, Excepto su amor y su deidad;
Todo lo entrega; gloria prez, Corona, trono, majestad
Ver redimidos, es su afán, Los tristes hijos de Adán
¿Hay maravilla cual su amor? ¡Morir por mí con tal dolor!
 
            La confusión sobre la deidad de Jesucristo de algunas sectas como la de los Testigos de Jehová, es inexcusable porque la enseñanza bíblica al respecto es clara e inequívoca. Cristo Jesús es el Verbo eternamente preexistente, quien disfruta vida divina y completa comunión cara a cara con el Padre, y es Dios…
 
2.- EL PODER CREADOR DEL VERBO:
            El Apóstol Juan expresó una verdad profunda en un lenguaje claro. Jesucristo, el Verbo divino eterno, creó todo lo que ha sido hecho. Juan subrayó tal verdad al repetirlo negativamente: “Sin Él nada (lit. “Ni una sola cosa”) de lo que ha sido hecho, fue hecho”...
            Que Jesucristo creara todo (cp. Col. 1:16; He. 1:2) ofrece dos pruebas adicionales de su deidad. PRIMERA: El creador de todas las cosas debe ser increado, y solo el Dios eterno es increado…
            El texto griego enfatiza la distinción entre el Verbo increado y su Creación, pues aquí se usa un verbo diferente del usado en los vv. 1 y 2. En estos, Juan usó una forma del verbo “eimi” (“ser”) que denota un estado del ser, para describir al Logos…
            Pero en el v. 3, al referirse a la Creación del Universo, usó una forma del verbo “ginomai” (“fue hecho”). El hecho de que Jesucristo sea el Creador también verifica su Deidad, pues Dios se retrata así en toda la Biblia (Gn. 1:1; Sal. 102:25; Is. 40:28; 42:5; 45:18; Mc. 13:19; Ro. 1:25)…
            Cuando Juan enfatiza en el papel del Verbo en la Creación del Universo refuta la falsa enseñanza que luego se desarrolló como la peligrosa herejía del Gnosticismo. Ésta aceptaba el Dualismo filosófico, común a la filosofía griega, según el cual el espíritu era bueno y la materia mala
            Como la materia era mala, argumentaban ello, Dios, quien es bueno, no podía haber creado el universo físico. En su lugar, una serie de seres espirituales emanaban de Él hasta que finalmente, una de esas emanaciones descendentes era mala y lo suficientemente necia para crear el universo físico...
            Pero el Apóstol Juan rechazó dicha perspectiva herética y afirmó fuertemente que Jesucristo era el agente del Dios Padre en la Creación de todas las cosas…
 
            Sin embargo, el mundo presente es radicalmente diferente a la buena Creación original de Dios (Gn. 1:31). Los resultados catastróficos de la caída no solo afectaron a la raza humana, sino también afectaron a toda la Creación, por lo tanto, como el Apóstol Pablo lo denota en Ro. 8: 19 al 21, Jesucristo redimirá un día todo el Mundo material, no solo a los cristianos creyentes…
 
3.- LA EXISTENCIA PROPIA DEL VERBO:
            Los temas de la vida y la luz son comunes al Evangelio de Juan.
            El griego Zoe(Vida) hace referencia a la vida espiritual, a diferencia de “Bios”, el cual describe la vida física (cp. Jn 2:16). Aquí se refiere principalmente a que Cristo Jesús tiene vida en sí mismo. Los teólogos lo suelen denominar “aseidad” o existencia propia y es evidencia clara de la deidad de Cristo Jesús, pues solo Dios existe por sí mismo…
            Esta verdad sobre la existencia propia de Dios y de Jesucristo – que tienen vida en sí mismo (aseidad) – es fundamental a nuestra fe. De todo lo creado puede decirse que “llega a ser”, pues todo lo creado es cambiante. Es esencial que el Ser – o la Vida – no cambiante, eterno y permanente es diferente de todo lo que llega a ser…
            El “Ser” es eterno y la fuente de vida de todo lo que ha de “llegar a ser”. Esto es lo que diferencia las criaturas del Creador, nosotros de Dios…
            Gn. 1:1 establece esta realidad fundamental con la declaración “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Porque esta es la verdad más importante de la Biblia, es la más destacada. Los incrédulos saben que librarse de la Creación es librarse del Creador. Y librarse de Dios hace al hombre libre para vivir de la forma que quiera, sin juicio
            Hubo un tiempo en que el Universo no existía. Nunca hubo un momento en el cual Dios no existiera. Él es auto-existencia, vida: “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). Es desde la eternidad y hasta la eternidad. Hch. 17:28 dice correctamente: “En Él vivimos, y nos movemos, y somos”. No podemos vivir, movernos o ser sin su vida. Pero Él siempre ha vivido, se ha movido y ha sido
            Aunque Jesucristo el Creador es fuente de todo y de todos los vivos, la palabra vida del Evangelio de Juan siempre es una traducción del gr. “zoe”, término que el Apóstol Juan usa para la vida espiritual o eterna. Esta la imparte Dios por su Gracia soberana (6:37, 39, 44 y 65; cp. Ef. 2:8) a todo aquel que crea en Jesucristo para Salvación (1:12; 3:15 y 16, 36; 6:40, 47; 20:31)…
            Aunque es apropiado hacer algunas distinciones entre la vida y la luz, la declaración “la vida era la luz” acaba con la falta de relación entre las dos. En realidad el Apóstol está escribiendo que la vida y la luz no se pueden separar. Son esencialmente iguales, con la idea de que la luz enfatiza la manifestación de la vida divina…
            La vida era la luz tiene la misma construcción de “El Verbo era Dios” (v. 1). Como Dios no está separado del Verbo, sino que son la misma cos en esencia, así también la vida y la luz comparten las mismas propiedades esenciales…
 
 
            La vida de Dios es verdadera y santa. La luz es esa verdad y santidad manifiesta contra la oscuridad de las mentiras y el pecado. La luz y la vida tienen el mismo enlace en Jn. 8:12, donde Jesucristo afirma: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”…
             La relación entre la luz y la vida también es clara en el Antiguo Testamento. El Sal. 36:9 dice: “Porque contigo está el manantial de vida; en tu luz veremos luz”…
            “La luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2º Co. 4:4) no es más que el brillo de la vida manifiesta y radiante de Dios en su Hijo… De modo que la luz es la vida de Dios manifestada en Cristo Jesús…
            En lo intelectual, la luz se refiere a la verdad (Sal. 119:105; Pr. 6:23; 2º Co. 4:4) y la oscuridad a la falsedad (Ro. 2:19); en lo moral la luz se refiere a la santidad (Ro. 13:12; 2º Co. 6:14; Ef. 5:8; 1º Ts. 5:5) y la oscuridad al pecado (Pr. 4:19; Is. 5:20; Hch. 26:18). El reino de Satanás es “la potestad de las tinieblas” (Col. 1:13; cp. Lc. 22:53; Ef. 6:12), pero Jesús es la fuente de la vida (11:25; 14:16; cp. Hch. 3:15; 1º Jn. 1:1) y la luz que en las tinieblas resplandece, en las tinieblas de mundo perdido (8:12; 9:5; 12:35 y 36, 46)…
            A pesar de los ataques desesperados y frenéticos de Satanás a la luz, las tinieblas no prevalecieron contra ella. Katalambano (prevalecieron)puede traducirse mejor como “vencer”. Aun una vela pequeña puede expulsar la oscuridad en una habitación; la luz gloriosa y brillante de nuestro Señor Jesucristo destruirá completamente el reino de la oscuridad de Satanás…
            Como Satanás y sus demonios entienden con claridad total el juicio que les espera, han intentado por todos los medios matar la vida y extinguir la luz a lo largo de toda la historia (procuró destruir al Pueblo de Israel de donde vendría el Mesías, a su antecesores – 2º R. 11:1 y 2 – al mismo Jesús de niño por medio de Herodes – Mt. 2:16 –, alejar al Señor Jesucristo de la Cruz – Mt. 4:1 al 11 – intentándolo también por medio de sus más cercanos seguidores – Mt. 16:21 al 23 –). Pero aun el triunfo aparente de Satanás en la Cruz marcó en realidad su derrota final (Col. 2:15; He. 2:14; cp. 1º Jn. 3:8)…
            Del mismo modo, los incrédulos se pierden eternamente no por no haber conocido la verdad, sino por rechazarla… Si una persona rechaza la deidad de Cristo Jesús, no puede ser salva (Jn 8:24…
            Es apropiado, pues, que Juan comience con su Evangelio, donde se enfatiza tan fuertemente la deidad de Cristo Jesús (cp. 8:58; 10:28 al 30; 20:28) con la afirmación poderosa de esa verdad esencial. (2)

 
CONCLUSIÓN:
 
            Aunque Jesucristo disfrutó de los esplendores del cielo y de la eternidad con Dios Padre (Is. 6:1 al 13), Él renunció por voluntad propia a su posición suprema en el cielo para así adoptar la forma de hombre y ser sometido a muerte en la Cruz romana…
            Jesucristo era Dios y poseía todos los atributos de la deidad. Es decir, Jesucristo como Mesías era Dios en plenitud (cp. Col. 2:9). Incluso en su encarnación al despojarse o vaciarse de sí mismo, Él no dejó de ser Dios, sino que adquirió el cuerpo y la naturaleza de un ser humano auténtico (3) y así poder redimirnos del pecado.
            Un viejo himno dice: “Dejando su trono de gloria, me vino a sacar de la escoria”. La ofensa divina a su naturaleza real nunca podría haber sido saldada por nuestros méritos humanos ya que era necesario que alguien también de naturaleza real divina, pudiera suplantarnos en nuestro castigo y resarcir el daño que cometió contra Dios el hombre cuando se rebeló contra su Dios y Padre eterno.
            Por eso es que debemos vivir dignamente (como se le dice al soldado Ryan en esa afamada película) para dar honor a aquel que tanto se negó en sus privilegios y se sacrificio por amor a nosotros.
 

BIBLIOGRAFÍA: SECCIONES EXTRAIDAS DE
1.- NUESTRA SAGRADA BIBLIA. Donald E. Demaray. Edit. Logoi.
2.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.
3.- LA BIBLIA DE ESTUDIO MAC ARTHUR. John Mac Arthur – Editorial Grupo Nelson.

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