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METAMORFOSIS ESPIRITUAL - Juan 3:1 al 10

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 26/jun/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

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 METAMORFOSIS ESPIRITUAL

 Título de la serie: GUIA PARA ALCANZAR LA VIDA ETERNA

 LECTURA: Juan 3:1 al 10

INTRODUCCIÓN:

            Como es mi costumbre hacer, el presente escrito es un resumen de la bibliografía referida al pie de la presente nota.

            Este pasaje tiene directa correlación con los últimos versículos del capítulo dos. Nicodemo era otro de los que creían por las señales milagrosas de Jesucristo pero no había entendido lo que significaba ser regenerado por el Espíritu Santo de Dios.

            Al igual que muchos como este caso de Nicodemo, se identifican con Jesucristo en las formas, pero por dentro nunca han tenido una verdadera transformación. Como se aferran a una profesión de fe falsa, se engañan pensando que van por el “camino angosto de la Salvación” cuando en realidad transitan el “camino ancho” que conduce a la destrucción (Mt. 7:14)…

            Para empeorar las cosas, a su propio engaño se le suele sumar cristianos bien intencionados pero con poco discernimiento que inocuamente los aceptan como cristianos verdaderos. Tal confusión se deriva en un pseudo cristianismo diluido que se propaga desde tantos púlpitos

***        La Gracia barata, el ministerio basado en ideas de mercado, el emocionalismo, el subjetivismo y el inclusivismo indiscriminado han infiltrado completamente la Iglesia con consecuencias devastadoras...

            El resultado: casi toda profesión de fe se toma genuinamente, aun la de aquellos cuyas vidas NO manifiestan señales del fruto verdadero (ej.: Lc. 6:43 y 44). Para muchos, no se debe cuestionar la fe de nadie…

            Mientras tanto, se hace caso omiso de los pasajes claves del Nuevo Testamento (N.T.) sobre los peligros de una fe falsa (como Stg. 2:14 al 26) y la necesidad de examinarse a sí mismo (como 2a Co. 13:5)…

            A nuestro Señor Jesucristo no le interesan (como veremos en este pasaje) las respuestas superficiales o las pseudoconversiones rápidas. Él se negó a comprometer la verdad o a dar falsas esperanzas…

            En lugar de hacer que creer en Él fuera fácil para las personas, Cristo Jesús alejó más seguidores de los que recibió. Por ejemplo el joven rico buscó con afán al Señor y le preguntó con sinceridad qué debía hacer la obtener la Vida Eterna (Mt. 19:16)… Aun así, la Biblia dice que se fue triste y sin la Salvación (Mt. 19:22)…

            Repetidas veces advirtió a sus seguidores de los peligros de la fe espuria, aun por parte de quienes ministraban en su nombre, diciendo: “Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre?, y en tu nombre echamos fuera demonios...?” Y Él les declarará: “Nunca los conocí; apártense de mí, hacedores de maldad” (Mt. 7:21 al 23)

            En este pasaje del Evangelio de Juan se relata una de estas interacciones privadas: una reunión de noche con Nicodemo, un fariseo prominente. Jesucristo se negó a suavizar la verdad a lo largo de esta conversación solo para obtener la aprobación de este influyente líder religioso…

            En su lugar, habló con claridad y precisión, confrontó los errores de Nicodemo y le dijo exactamente lo que necesitaba oír. El diálogo de Cristo Jesús con este maestro de la Ley se puede explicar en tres secciones…

 

1.- LA AVERIGUACIÓN (vv. 1 al 3):

            Como en Jn. 2:23 al 25 se describía la negativa del Señor a aceptar la fe superficial con base en creer en las señales que Él realizaba, pues omniscientemente conocía el corazón de las personas. La historia de Nicodemo (gr.= “vencedor sobre las personas”) es un buen ejemplo de ello, puesto que este fariseo era uno de esos creyentes superficiales cuyo corazón leyó nuestro Salvador como un libro abierto…

            En lugar de afirmar la profesión de fe de este religioso, Jesucristo se negó a aceptarla, pues estaba basada en las señales de las cuales había sido testigo (v. 2). Nuestro Señor le señaló la naturaleza de la verdadera fe salvadora es capaz de transformar vida…

            Los fariseos, a diferencia de su archirrivales saduceos que tendían a ser sacerdotes o levitas ricos, generalmente provenían de clases medias pero tenían una influencia grande entre el pueblo judío…

            Pero existía una diferencia grotesca entre sus enseñanzas y su práctica que denunciaba no tan solamente el Señor Jesucristo sino también el Talmud que hace una lista de siete clases de fariseos, seis de los cuales eran hipócritas…

            Como resultado, a pesar de su celo por la Ley de Dios, eran “ciegos guías de ciegos” (Mt. 15:14) y quienes se hacían sus prosélitos eran doblemente merecedores del infierno al que ellos se estaban dirigiendo (Mt. 23:15)…

            Pero Nicodemo no era un fariseo común y corriente; era un principal entre los judíos. Esto es, era un miembro del Sanedrín (cp. 7:50), el consejo de gobierno de Israel (bajo la autoridad final de los romanos)…

            Este fariseo y otros como él aceptaron que Jesucristo había venido de Dios como Maestro, aunque no había recibido la formación rabínica apropiada (7:15) (notemos el plural “sabemos”). Como lo reconoció el mismo Nicodemo, nadie puede hacer estas señales que Jesucristo hacía si no estaba Dios con Él…

            Pero al Señor no le interesaba hablar de sus señales, que solo habían resultado en una fe superficial. En vez de eso, fue directo al grano: la transformación del corazón de Nicodemo por el nuevo nacimiento…

            Jesucristo respondió la pregunta no formulada de este religioso (cp. Mt. 19:16) y le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. La frase “amen, amen” (De cierto, de cierto) solo aparece en el N.T. en el Ev. de Juan. Afirma solemnemente la veracidad e importancia de lo que sigue

            En este caso, Jesucristo utilizó la frase para exponer la verdad vital según la cual no habría entrada al Reino de Dios si no naciere de nuevo. La regeneración o nuevo nacimiento es la acción de Dios por medio de la cual imparte Vida Eterna a quienes están muertos “en sus delitos y pecados (Ef. 2:1; cp. 2a Co. 5:17; Tit. 3:5; Stg. 1:18; 1a P. 1:3 y 23; 1a Jn. 2:29; 3:9; 4:7; 5:1, 4 y 18), haciéndolos así hijos suyos (Jn. 1:12 y 13)…

            El Reino de Dios del que aquí habla el Señor Jesucristo es específicamente el Reino de la Salvación, el Reino espiritual donde viven ahora quienes nacieron de nuevo por el Poder divino y por medio de la fe, y están bajo el gobierno de Dios mediado por su Hijo, Cristo Jesús…

            Desdichadamente, creían ellos que por ser descendientes de Abraham, observar la Ley y realizar ritos religiosos externo (la circuncisión particularmente), obtendrían la entrada al Reino eterno…

            No importa cuán activo pueda ser alguien en lo religioso, nadie puede entrar al Reino de Dios sin experimentar la regeneración personal del Nuevo Nacimiento (cp. Mt. 19:28)…

            Este nacimiento espiritual es algo por el cual se pasa, no algo que se produce. Así como nuestros esfuerzos no tienen ninguna relación con nuestra concepción y nacimiento natural humano, de manera análoga, pero en un plano mayor, la regeneración no es una obra nuestra…

2.- LA REVELACIÓN (vv. 4 al 8):

            Cristo Jesús le estaba diciendo a Nicodemo que entrar en la Salvación de Dios no era un asunto de sumarle algo a sus esfuerzos ni de aumentar su devoción religiosa, sino de cancelar toda su vida anterior y volver a comenzar…

            El Señor le estaba pidiendo algo que no era posible humanamente (Nacer de nuevo); Él estaba haciendo que la entrada al Reino no fuera contingente a algo que pudiera obtenerse por esfuerzos humanos…

            Lejos de minimizar las exigencias del Evangelio, Jesucristo confrontó a Nicodemo con el reto más difícil que pudo ponerle… El llamamiento del Señor a nacer de nuevo reta a este judío extremadamente religioso a admitir la bancarrota espiritual y a abandonar todo aquello en lo cual confiaba para su Salvación. Esto fue lo que le pasó al Apóstol Pablo (Fil. 3:8 y 9)…

            Para poder explicar la frase del v. 3naciere de agua”  es importante reconocer que debe haber algo que Nicodemo sintiera conocido para poder conmoverlo con esta frase, pues el Señor esperaba que este religioso entendiera esta verdad (v. 10)…

            El agua y el Espíritu suelen referirse simbólicamente en el Antiguo Testamento (A.T.) a la renovación y a la limpieza espiritual (cp. Nm. 19:17 al 19; Is. 4:4; 32:15; 44:3; 55:1; Jl 2:28 y 29; Zac. 13:1). Uno de los más significativos es el de Ezequiel 36:14 al 27 donde dice:

Yo los recogeré de todas las naciones y países, y los traeré de vuelta a su tierra. Esparciré agua limpia sobre ustedes, y ustedes quedarán limpios de todas sus impurezas, pues los limpiaré de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible. Pondré en ustedes mi espíritu, y haré que cumplan mis estatutos, y que obedezcan y pongan en práctica mis preceptos.”

            Con este cuadro a manera de telón de fondo, la enseñanza de Cristo Jesús era inequívoca: Sin el lavado espiritual del alma – limpieza alcanzada solo por el Espíritu Santo de Dios (Tit. 3:5) por medio de la Palabra de Dios (Ef. 5:26) –, nadie puede entrar al Reino Eterno…

            La regeneración de nuestro espíritu es completamente una obra suya, sin ninguna ayuda de esfuerzo humano (cp. Ro. 3:25)… Aunque las palabras del Jesucristo tenían su base en la revelación del A.T., iban en dirección completamente opuesta de lo que se le había enseñado a Nicodemo…

            Este fariseo había creído toda su vida que la Salvación venía por sus propios méritos externos. Ahora le resultaba muy difícil pensar de otra manera. (1) Su actitud debía ser la misma que tuvo otro fariseo de posterior que fue el Apóstol Pablo quien tuvo que postrarse en humillación delante de Dios.

            Era absolutamente necesario que Nicodemo superara su perplejidad por estar tan equivocado en cuanto a cómo funciona la aceptación en el Reino de Dios y buscara nacer de nuevo si quería entrar. Nunca lo podía hacer con bases en sus obras de justicia…

            Entonces el Señor ilustró su enseñanza con un ejemplo de la naturaleza, el viento que no se le puede controlar y sopla donde quiere… Eso mismo es cierto en la obra del Espíritu Santo. Su obra de regeneración soberana en el corazón humano no se puede controlar ni predecir. Con todo, sus efectos son visibles en las vidas transformadas de quienes han nacido de nuevo por el Espíritu Santo...

 

3.- LA ACUSACIÓN (vv. 9 y 10):

            Aunque Nicodemo era un profesor reconocido, probó ser un mal aprendiz… Aun no podía aceptar lo que estaba oyendo. No podía dejar ir su sistema religioso legalista y darse cuenta de que la Salvación era una obra soberana y por Gracia del Espíritu Santo de Dios…

            Su falta de entendimiento era inexcusable considerando su conocimiento del A. T. El uso del artículo definido antes de maestro indica que este religioso era un maestro reconocido y establecido en Israel…

            Al Señor le pareció inexcusable que este erudito prominente no conociera el fundamento bíblico de la enseñanza del Nuevo Pacto concerniente a la única forma de obtener la Salvación (cp. 2a Ti. 3:15)...

            Aunque nada sugiere en este pasaje la conversión de Nicodemo en aquella noche, él nuca olvidó su conversación con Jesucristo…

            Más tarde lo defendió audazmente ante el Sanedrín (7:50 y 51) y ayudó a José de Arimatea a preparar el cuerpo del Señor para su sepultura (19:38 y 39); acciones que indican la presencia de la fe genuina en su vida…

            En algún momento posterior a aquella noche memorable con el Señor Jesús, y antes de su crucifixión, Nicodemo entendió la Gracia soberana y experimentó la realidad del Nuevo Nacimiento…

 

CONCLUSIÓN:

            Este quien por el significado de su nombre era “vencedor de los pueblos” fue vencido por el Siervo de Dios, no sin antes acercarse al Maestro de Israel en actitud e humillación.

            Este hombre que se sentía orgulloso de haber nacido israelita y ser instruido en la Ley como fariseo le costó ser persuadido a nacer de nuevo en el espíritu. (2)En él se provocó una verdadera METAMORFOSIS ESPIRITUAL.

            Los que son así regenerados son injertados en Cristo Jesús (Ro. 6:5), hechos un solo espíritu con Él (1a Co. 6:17), entran a formar parte de la familia divina (Ro. 8:14 al 17; 2a P. 1:4). Desde ahora el pecado y la carne no han de dominarles (Ro. 6:12) sino que deben andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne (Ga. 5:16). Los valores celestiales han de prevalecer sobre los del mundo

            De algo concebido por el pecado no puede salir nada limpio a los ojos de Dios (Job 14:4). Si somos así por nuestro primer nacimiento, es preciso pasar por un segundo nacimiento, pero este ha de realizarse por la obra del EspírituSanto que nos santifica después de sellarnos (Ef. 1:13), desde el primer momento de nuestra regeneración y, de allí en adelante, hasta el toque final de la resurrección (v. Ro. 6:22; 8:11; 2a Ts. 2:13; 1a P. 1:2) (2)

            De la misma manera que una oruga no podría ser una mariposa por más que se colocara por encima una alas artificiales o de otro insecto, si no pasa por la transformación de la metamorfosis, así tampoco el ser humano puede ser hijo de Dios si no es primero regenerado por la obra y el Poder del Espíritu Santo de Dios.

 

BIBLIOGRAFÍA. Selecciones extraídas de:

1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.

2.- COMENTARIO EXEGÉTICO DEVOCIONAL A TODA LA BIBLIA. Juan. Mathew Henry. Edit. Clie.


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