sábado, octubre 21, 2017

Get Adobe Flash player

Horarios

Culto día Domingo

Todos los domingos a las 10:00 horas

 
Culto día Sábado

Todos los sábados a las 20:00 horas

 
Escuela Bíblica para Niños

Domingos 10:00 hs.

 
Adolescentes

Recreación: Sábados 18 hs. 

 
Pre-Adolescentes

Recreación: Sábados 18 hs.

 

ES NECESARIO QUE NOSOTROS MENGÜEMOS Y ÉL CREZCA - Juan 3:22 al 36

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 10/jul/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

La Ley de Dios evidencia de manera absoluta la Justicia de Dios y es reflejo de su naturaleza santa. Esta Ley, si bien los separaba al pueblo de Israel de sus vecinos paganos, no fue comprendida en su significado por esta nación…
            Su intención era revelar el pecado del hombre y el fracaso rotundo en tratar de obedecer a Dios. Al contrario de esto, tomaron la Ley de Dios como un motivo de orgullo arrogante, además de una falsa esperanza de Salvación…
            Las bases centrales del Antiguo Pacto eran la santidad y el amor de Dios para el hombre (Mr. 12:28 al 31). Pero en los tiempos de nuestro Señor Jesucristo, la adherencia de Israel al Pacto había degenerado en una forma externa de moralidad superficial, ceremonias mecánicas, ritualismos legalistas y tradiciones extrañas…
            EL propósito del Antiguo Pacto era confrontar a los pecadores con una reflexión sobre su santidad absoluta, demandar el cumplimiento perfecto de la Ley y enfrentarlos con su incapacidad para cumplirla…
            Esto les llevaba al juicio divino o la oportunidad de arrepentirse , confiar en su Gracia y recibir su perdón provisto en el Nuevo pacto (Jer. 31:34) y ratificado en la muerte de Jesucristo…
            Las Sagradas Escrituras dejan claro que este Nuevo pacto se trata de algo completamente nuevo y diferente, pues solo el Nuevo ofrece Salvación. No existe salvación en los otros pactos del Antiguo Testamento (A.T.) (Noeico, Abrahámico, Mosaico, Sacerdotal o Davídico)…
            El escritor de Hebreos, guiado por el Espíritu Santo de Dios, enfatizó esta distinción al describirlo con la palabra griega “kainos”, con la cual se hace referencia a algo de una nueva clase, no posterior en el tiempo (He. 8:13)…
            La superioridad del Nuevo Pacto con respecto al anterior se manifiesta de varias maneras como demostración única de la Gracia Divina salvadora. Por ejemplo tiene un mejor mediador, el Señor Jesucristo (He. 6:8); ofrece una mejor esperanza con base en mejores promesas, la más notoria es la de perdón completo (Jer. 31:34)…
            Concede a todos los creyentes el acceso directo a Dios sin necesidad de sacerdotes; muestra gracia en que nunca se perderán sus bendiciones por la desobediencia (aunque la desobediencia trae castigo )…
            Es interno, escrito en el corazón (Jer. 31:33; He. 8:10), no en tablas de piedra (2a Co. 3:7; Ex. 31:18); trae vida espiritual, no muerte espiritual (2a Co. 3:6; cp. vv. 7, 9; Ro. 8:2 y 3); resulta en justificación, no en condenación (2a Co. 3:9)…
            Es claro y directo, no como los pactos antiguos con sus estereotipos, descripciones, símbolos y misterios; y está potenciado por el poder liberador del Espíritu Santo de Dios (2a Co. 3:17 y 18)…
            La transición del ministerio de Juan el Bautista al de nuestro Señor Jesucristo, que es el tema que hoy nos ocupa, simboliza la transición del Viejo Pacto al Nuevo Pacto que disfrutamos hoy
            Juan el Bautista fue el último profeta bajo el Antiguo Pacto (Lc. 16:16); el Señor Jesucristo vino como mediador del Nuevo Pacto (He. 8:6; 12:24), el cual quedó ratificado por su sacrificio en la cruz del Calvario (Lc. 22:20; 1a Co. 11:25)…
            En este pasaje que nos ocupa, en ese momento, el Señor Jesucristo tenía unos pocos seguidores. Pero esto estaba a punto de cambiar, porque las multitudes que antes seguían a Juan el Bautista, dejaron de seguirle para ir en pos de Cristo Jesús…
            De este modo, Jesucristo pasaría al frente y este siervo Juan desaparecería de la escena dando su último testimonio del Mesías… En el plan soberano de Dios, su ministerio se había superpuesto al de Cristo Jesús. Si no hubiera sido así, no habría habido un precursor que le señalara el Mesías a la nación de Israel (Is. 40:3; cp. Mal. 3:1 y Jn. 1:23)…
            Este pasaje se puede dividir en dos secciones:
 
1.- JUAN EL BAUTISTA Y EL FIN DE LA ERA ANTIGUA (vv. 25 al 30):
            La reacción descrita de los discípulos de Juan revela que ellos sentían que había un asunto más profundo en juego: los méritos relacionados del ministerio bautismal de Juan en comparación con el de nuestro Señor Jesucristo…
            Atribulados por el descenso en la popularidad de su maestro (cp. 4:1), resaltada en su disputa con el judío, los discípulos de Juan el Bautista vinieron a él y del dijeron: “Rabi, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tu diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él”. (1)
            No dijeron abiertamente “al que tú bautizaste” porque se habrían visto forzados  entonces a recordar la Voz del Cielo y el descenso del Espíritu Santo. En su lugar dicen Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien diste testimonio...”
            O sea, en otras palabras, “el que tenía el rango de discípulo tuyo y en nada nos era superior, ahora se ha apartado de ti y bautiza” (3).
            Al parecer los discípulos envidiosos de Juan el Bautista veían a Jesucristo como un competidor, ni siquiera querían mencionar su nombre, y Él obtendría popularidad a expensas de su maestro (su uso exagerado de “todos” revela el tamaño de su sesgo)…
            Juan el Bautista, a diferencia de su seguidores exageradamente celosos, no estaba preocupado en lo más mínimo con su popularidad en declive. A pesar de su tremenda influencia inicial, siempre había estado centrado en el propósito de su ministerio, conocido para él desde pequeño: testificar de Cristo Jesús (cp. 1:27 y 30)…
            Ahora, cuando el ministerio de Juan comenzaba a bajar, su propósito no tambaleó. Su respuesta humilde debió haber dejado atónitos a sus discípulos: “No puede el hombre recibir nada, sino le fue dado del cielo”. De esta forma, él afirmó y aceptó su papel subordinado como el Heraldo del Mesías…
            Dios soberanamente le había concedido su ministerio (cp. Ro. 1:5; 1a Co. 4:7; 15:10; Ef. 3:7; 1a Ti. 2:7) si ahora Dios elegía cambiarlo o finalizarlo, este siervo Juan estaba conforme. TODO LO QUE RODEA A LOS SIERVOS DE DIOS, AUN LOS MINISTERIOS POPULARES, ES UN REGALO MISERICORDIOSO DE DIOS, NO ALGO QUE LE PERTENEZCA A LA PERSONA. Por lo tanto, no debe haber lugar para los celos, como queda claro de la modesta respuesta de Juan
            A Juan no le preocupaba la popularidad creciente del Señor Jesucristo, sino que la veía como el cumplimiento de su propio ministerio. Lejos de molestarlo, lo llenaba de alegría. LA MEDIDA DEL ÉXITO DE CUALQUIER MINISTERIO NO ES CUÁNTAS PERSONAS SIGAN AL MINISTERIO, SINO CUÁNTAS PERSONAS SIGUEN A CRISTO JESÚS A TRAVÉS DEL MINISTERIO
            Juan el Bautista ilustró su papel de siervo con la conocida imagen de una boda (cp. Mt. 22:2 al 14; 25:1 al 13; Mr. 2:19 al 20; Lc. 12:36; 14:8 al 10; Ap. 19:7 al 9). Él no asume el papel de esposo sino el del amigo del esposo, una posición semejante al padrino de la boda de los matrimonios modernos. El amigo del esposo supervisa muchos detalles de la fiesta de bodas oficiando como maestro de ceremonias…
            La culminación del ministerio de Juan el Bautista como precursor de Jesucristo era entregarle el remanente fiel de Israel (descrito en el A.T. como la novia del Señor; cp. Is. 54:5 y 6; 62:4 y 5; Jer. 2:2; 31:32; Os. 2:16 al 20)…
            Este Juan resumió su percepción de sí mismo en relación con Jesucristo con la que tal vez es la declaración más humilde pronunciada por cualquier personaje bíblico: “ES NECESARIO QUE ÉL CREZCA, PERO QUE YO MENGÜE” (v. 30) (1)
            Todo el objeto del ministerio de Juan el Bautista se recapitula en este versículo 30. Trabajó incesantemente para señalar a los hombres y a mujeres al Señor Jesucristo y para señalar a los hombres y a mujeres al Señor y para hacer que se dieran cuenta de su verdadera valía…
            Al actuar así, Juan se dio cuenta de que habría de mantenerse en un segundo plano. PARA UN SIERVO DE CRISTO, BUSCAR ATRAER LA ATENCIÓN SOBRE SÍ MISMO CONSTITUYE UNA FORMA DE DESLEALTAD. (2)
 
2.- JESUCRISTO Y EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA DIVINA (vv. 31 al 36):
            Juan el Bautista da cinco razones para que sus discípulos (y por extensión, todo el mundo) acepten la supremacía absoluta de Jesucristo:
 
a.- CRISTO JESÚS TIENE UN ORIGEN DIVINO (v. 31):
            El adverbio griego “anothem” (de arriba) es la misma palabra traducida “naciere de nuevo” en 3:3 y 7, donde refleja el origen celestial del nuevo nacimiento. Aquí se refiere a Cristo Jesús como el único que “descendió del cielo” (3:13; cp. 6:33, 38, 50, 51, 58; 8:42; 13:3; 16:28; 17:8; 1a Co. 15:47; Ef. 4:10)…
            La predicación de Juan el Bautista era audaz, poderosa, persuasiva, pero era “un hombre enviado de Dios” (Jn. 1:6). En contraste, Jesucristo era el Dios encarnado (Jn. 1:1 y 14) y su testimonio de la Verdad era infinitamente mayor que el de Juan (cp. 5:33 al 36. Debido al origen celestial de Jesucristo, Él tenía que crecer mientras Juan tenía que menguar…
 
b.- CRISTO JESÚS CONOCÍA LA VERDAD DE PRIMERA MANO (vv. 32):
            En el Antiguo Pacto, Dios habló “muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres de los profetas” (He. 1:1), siendo Juan el Bautista el último y el más grande de todos. Pero en el Nuevo Pacto, Dios “nos ha hablado por el Hijo” (v. 2)…
            La enseñanza de nuestro Señor Jesucristo es superior a la de cualquier otro porque su conocimiento no es de segunda mano ni por intermedio de nadie. Él es la fuente de la revelación divina…
 
c. EL TESTIMONIO DE CRISTO JESÚS SIEMPRE ESTÁ DE ACUERDO CON DIOS (v. 33):
            Habiendo declarado la regla general, Juan dio la excepción. Aunque la mayoría de las personas rechaza el mensaje de Jesucristo, no todo el mundo lo hace. Hay quienes aceptan su testimonio y creen en Él para Vida Eterna…
            Quienes reciben el testimonio de Jesucristo, atestiguan de este modo que Dios es veraz cuando habla por medio de su Hijo, como siempre (cp. Jn 17:17; Ro. 3:4; Tit. 1:2) (1)
            Por su aceptación, ellos certifican que Dios es veraz. Y así es en la actualidad. Cuando la gente acepta el Evangelio de Jesucristo se ponen del lado de Dios, contra sí mismos y contra el resto de la humanidad. (2)
            A diferencia de los maestros humanos cuyas palabras a veces concuerdan con la Verdad Divina y a veces no, Jesucristo siempre habló en completa armonía con el padre. Por eso están engañados quienes profesan creer en Dios pero rechazan a Cristo Jesús…
            El Señor Jesucristo es uno con el Padre (10:30). “El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió” (5:23) y el Padre dijo del Hijo: “Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia; a Él oíd” (Mt. 17:5)…
            Él es “el Camino , la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre si no por [Él]” (14:6). Rechazar a Jesucristo es tachar de mentiroso al Padre (1a Jn. 5:10) y morir eternamente (Jn. 8:24) (1)
d.- CRISTO JESÚS EXPERIMENTÓ SIN LIMITACIÓN EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO (v. 34):
            A diferencia de los profetas del A.T. Cristo Jesús, a quien Dios envió (3:17; 4:34; 5:24, 30, 36 al 38; 6:29, 38, 39, 44, 57; 7:16, 28 – 29, 33; 8:16, 18, 26, 29, 42; 9:4; 10:36; 11:42; 12:44, 45 y 49; 13:20; 14:24; 15:21; 16:5; 17:3, 8, 18, 21 23, 25; 20:21; Mt. 10:40; Mr. 9:37; Lc. 4:18; 10:16), hablaba infaliblemente las palabras de Dios porque Dios le dio el Espíritu Santo sin medida (1:32 y 33; cp. Is. 11:2; 42:1; 61:1)…
            No hay límites al poder del Espíritu Santo que obra por medio suyo porque “en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col. 2:9)…
e.- CRISTO JESÚS RECIBIÓ TODA LA AUTORIDAD DEL PADRE (v. 35 y 36):
            Este último punto declara explícitamente lo que los primeros cuatro implican. Por causa del amor del Padre por el Hijo, le ha entregado autoridad suprema sobre todas las cosas en la tierra y en el cielo (Mt. 11:27; 28:18; 1a Co. 15: 27; Ef. 1:22; Fil 2:9 al 11; He. 1:2; 1a P. 3:22). Esta supremacía es un indicador claro de la deidad del Hijo…
            La afirmación de Juan el Bautista sobre la autoridad absoluta de Cristo Jesús demostró su actitud humilde, aun cuando su ministerio heráldico se desvanecía con el crecimiento del ministerio del Señor Jesús. Juan se dio cuenta de que su obra terminaría pronto y habría cumplido su misión en esta tierra…
            Como ya lo habían hecho Moisés (Dt. 11:26 al 28; 30:15 al 20), Josué (Jos. 24:15), Elías (1a R. 18:21) y Jesucristo (Jn. 3:18) antes, este siervo Juan estableció las dos únicas opciones disponibles para los pecadores perdidos: El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; pero el que no quiere creer en el Hijo, no tendrá esa vida, sino que recibirá el terrible castigo de Dios”...
 
CONCLUSIÓN:
            Juan el Bautista declaró sin ambigüedades la soberanía y supremacía de Jesucristo, recalcando que solo Él es capaz de salvar a los pecadores de las consecuencias de la desobediencia. Y lo que Juan proclamó , lo mostró con su vida, promocionando activamente el ministerio de Cristo Jesús, aun a expensas del suyo…
            Así, el peso del testimonio de Juan el Bautista se puede sentir aún hoy; es una advertencia para que los incrédulos se arrepientan y sigan a Jesucristo, Y UN EJEMPLO PARA QUE LOS CREYENTES BUSQUEN LA GLORIA DEL SALVADOR EN VEZ DE LA SUYA PROPIA. (1)
            Recordemos que PARA UN SIERVO DE CRISTO, BUSCAR ATRAER LA ATENCIÓN SOBRE SÍ MISMO CONSTITUYE UNA FORMA DE DESLEALTAD. (2)
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA. Selecciones extraídas de:
1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.
2.- COMENTARIO BIBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. William Mac Donald. Edit. Clie.

3.- LA BIBLIA COMENTADA POR LOS PADRES DE LA IGLESIA. Ev. Según San Juan. Edit. Ciudad Nueva. 


print
  Comentarios

Sin comentarios.

Sólo usuarios registrados en el sitio pueden ingresar comentarios. Si Usted aún no se encuentra registrado puede hacerlo ahora haciendo click aquí.

Iglesia Jesucristo Rey - Dean Funes 1080 - Córdoba - (5000) - Argentina - Tel. +54 (351) 422-0865