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Este es el SALVADOR del mundo, EL CRISTO - Juan 4: 27 - 42

Autor: Ricardo Martinez
Publicado: 24/jul/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

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Al considerar el pasaje de hoy, necesariamente tenemos que recordar de manera breve los hechos relatados en los versículos precedentes (4:1-26) para ubicarnos en la situación y comprender con claridad lo que la Palabra del Señor nos enseña.  
·                    El Señor viaja de Judea a Galilea, pero a diferencia del resto de los judíos que no querían pasar por Samaria por la evidente enemistad que había entre ellos, Jesús decide pasar por Samaria (Le era necesario (v.4) porque debía cumplir su misión salvadora).
·                    Camino a Sicar, cansado del camino  y sediento se detuvo en un pozo de agua llamado el “pozo de Jacob”. Una mujer vino a sacar agua como al mediodía, el Señor le pidió agua y allí se entabló un diálogo muy interesante sobre todo para la mujer.
·                    En ese diálogo el Señor le hace a la mujer tres sorprendentes declaraciones que ponen en evidencia su condición de Salvador del mundo: 1) “Todo el que beba de esta agua (del pozo), volverá a tener sed, pero el que beba el agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás. La mujer no la entendió (v. 13-14). 2) “Le revela su condición familiar y reconoce que la mujer dice la verdad”. (v. 18). La mujer es sorprendida y despierta su fe. 3) “El Señor le declara que Él es el Mesías, el Cristo que habría de venir” (v. 26). La mujer es impactada y conmovida por la declaración, lo cual genera un cambio de actitud y una acción inmediata. (dejó su cántaro, fue a la ciudad, les dijo a los hombres v.28)
            Los versículos 27 al 42 hablan de lo que sucedió después de la conversación entre Jesús y la mujer. Este pasaje se constituye en la primera instancia registrada de evangelismo transcultural en el Nuevo Testamento y anuncia el esparcimiento del Evangelio a los samaritanos y a los gentiles después que Israel en un nuevo acto de incredulidad y falta de arrepentimiento rechazara la salvación y al Salvador (Mt. 22:1-14; Lc. 14:16-24).
            En un avance de su plan de evangelismo global (Jn. 3:16), Jesús se reveló abiertamente a la mujer samaritana como el Mesías, el Ungido de Dios, el Salvador del mundo. La mujer había ido en busca de agua física, pero lo que encontró era mucho más grande: agua viva, el agua de la vida eterna y de la misma Fuente que la produce, Jesucristo el Salvador.
 
Tras haber reconocido su pecado y su necesidad del Salvador, ella confirmó la autenticidad de su fe al dejar todo (su cántaro) y salir inmediatamente a atestiguar a otros en su ciudad.
 
 La historia que se desarrolla en esta sección revela algunas pruebas que corroboran sin lugar a dudas la afirmación del señor Jesús de ser el Mesías, el Salvador del mundo.
 
I. EL ALCANCE DE LA MISIÓN SALVADORA (4: 27)
 
El regreso de los discípulos marca el fin del intercambio de palabras entre Jesús y la mujer. Ellos regresaron en el momento exacto en que Jesús le revelaba a la mujer samaritana que era el Mesías. Ni más temprano para no interrumpir la conversación, ni más tarde como para no oír la conversación del Señor con la mujer. Esto realmente manifiesta e ilustra la maravillosa providencia de Dios para la extensión de su Reino.
 
             Los discípulos se asombraron de que estuviera hablando con una mujer al igual que se había asombrado ella, ya que esto era una infracción a las leyes sociales como se explicó el domingo pasado.
            Aquí había una lección importante para los discípulos (y para nosotros también). Aunque el Evangelio habría de predicarse primero a Israel (Mt. 10:5-6; 15-24), no sería exclusivamente para ellos (Is. 59:20 – 60:3; Ro. 1:16). El Evangelio debería cruzar todas las barreras religiosas, algo muy difícil de aceptar para muchos judíos.
 
            La declaración de Jesús a Nicodemo en Jn. 3:16 y que es lema de nuestra serie no era un mero palabrerío, era la verdad central en la misión salvadora de Jesús (para “todo” aquel que cree). El mismo Señor se encargó de hacer una invitación a “todo” pecador (Mt. 11:28;  Ap. 22:17) y el Nuevo Testamento afirmó esta verdad (Ro. 1:16; 2º Co. 5:14-15; Tito 2:11; Hch. 10:13-15 – 16:31).
            Los discípulos necesitaban sacudirse del rígido prejuicio cultural que tenían. Necesitaban reconocer que las buenas nuevas del Evangelio son para todas las personas como ya dijimos SIN DISTICIÓNES raciales, religiosas, sociales, culturales, políticas, económicas, etc. (Gá. 3:28; Ro. 10:12).
 
            Esta verdad se puede ver claramente en la actitud de Jesús, tiempo atrás fue Nicodemo, hombre, judío, erudito, de elevada moral, importante socialmente. Ahora es la mujer, samaritana, de baja reputación, ambos con la misma necesidad: la salvación del pecado, de la culpa del pecado, de las consecuencias del pecado y de la condenación del pecado. El Señor nos muestra que es capaz de salvar a ambos pues ÉL ES EL SALVADOR DEL MUNDO.
 
¿Cuál es nuestra actitud a la hora de presentar al Salvador? ¿Elegimos a quién? ¿Consideramos que algunos no lo merecen? ¿Nos ocupamos solo de los amistosos y no de los hostiles?
 
II. EL EFECTO DE LA MISIÓN SALVADORA EN LA MUJER (4:28-30) 
 
            De acuerdo al versículo 28, hay tres verbos que definen la actitud de la mujer: “dejó, fue, y dijo”. Cuando llegaron los discípulos, la mujer dejó el cántaro y  se fue a la ciudad. La biblia no dice porque dejó el cántaro. Puede ser que en su deseo de contar a los demás su conversación se lo olvidara, quizás no lo había llenado y no quería volver con el cántaro vacío, o puede ser que lo dejara lleno por si Jesús quería beber.
           
El hecho es que cualquiera que haya sido la razón, deja ver que la mujer tenía apuro por compartir su experiencia, y que seguramente volvería a ese mismo lugar en breve.
            La mujer fue a la ciudad y le dijo a la multitud “vengan a ver al hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.
 
            El efecto de Jesús y sus palabras fue tan profundo e impactante que no vaciló en dar a conocer la noticia sobre Él, aun a quienes conocían su mala reputación. Ella había reconocido su necesidad (4:15), su pecado (4:19), su verdadera condición (4:26) y que Jesús era la Fuente de VIDA ETERNA, ahora quería compartir la bendición recibida.
 
 Su testimonio fue sencillo pero tan eficaz que despertó el interés de la multitud, que impresionados por su emoción y sinceridad salieron de sus casas y de sus trabajos y emprendieron el camino para encontrarse personalmente con el Salvador.
 
Ninguna persona que tiene un encuentro profundo con Jesús el Salvador como el que tuvo esta mujer puede seguir siendo el mismo.
¿Te has encontrado con Jesucristo de manera sincera y personal? ¿Reconoces a Jesucristo como fuente de vida eterna? ¿La has recibido? Y si la has recibido, ¿Arde tu corazón por compartirla?
           
III. EL COMPROMISO CON LA MISIÓN SALVADORA (4:31-38)
            Los versículos 31 al 38 son un paréntesis entre la conversación con la mujer y los efectos de la misma. Entre tanto, es decir, mientras la mujer se fue a la ciudad y regresó con los hombres, Jesús aprovecha para conversar con los discípulos y enseñarles dos importantes lecciones: cuáles eran sus prioridades y cual la misión urgente que les esperaba.
            Hasta ese momento, la preocupación principal de los discípulos era la comida, sin embargo el Señor tenía una prioridad mucho más alta como se puede apreciar en su respuesta: “Para comer yo tengo una comida que ustedes no conocen” (4:31). Al igual que la mujer con el tema del agua, los discípulos no entendieron las palabras del Señor, así que claramente les responde enseñándoles una verdad espiritual clave: hacer la voluntad de Dios proclamando la verdad a los pecadores perdidos (Lc. 15:10; 19:10) y acabar su obra o misión (Jn. 17: 4-6) era mucho más importante y le satisfacía mucho más que cualquier comida física.
            Jesús estaba cansado, con sed, y seguro que con hambre, así que esto de ninguna manera implica que no necesitaba alimentarse físicamente, sino que Él puso las cuestiones espirituales por encima de la comodidad física.
            Con el ejemplo de los  granos en crecimiento en los campos aledaños, Jesús recalcó en los discípulos la idea de ALCANZAR A LOS PERDIDOS, no había necesidad de esperar cuatro meses, el tiempo era ahora, los campos espirituales (Samaritanos) ya estaban listos para la cosecha, solo tenían que levantar la mirada y ver que los samaritanos venían hacia ellos.
Aunque los samaritanos no habían llegado al pozo todavía, Jesús conocía los corazones de ellos los cuales estaban listos para la salvación.
En la agricultura, el que siembra por lo general es el que cosecha pero en el reino espiritual no siempre es así, no obstante  tanto el sembrador como el que cosecha se alegran con el plan divino: siempre habrá para recoger un fruto para vida eterna. Otros habían sembrado, como Moisés, los profetas del A. T., Juan el Bautista, y el mismo Señor, aun así los discípulos tendrían el privilegio de tomar parte en la cosecha.
Jesús estuvo comprometido y entregado 100% con su obra o misión salvadora y con hacer la voluntad de Dios e inculcó este compromiso a sus discípulos.
¿Cuál es nuestro grado de compromiso en hacer la voluntad de Dios y compartir nuestra fe? ¿Son nuestros asuntos, nuestros intereses, nuestra voluntad, nuestra comodidad física más importantes que la obra de Dios? ¿Nos sustenta hacer la voluntad de Dios, como sustentan los alimentos al cuerpo?
  IV. LOS RESULTADOS DE LA MISIÓN SALVADORA EN LOS SAMARITANOS (4:39-42) 
           
Después de este paréntesis que acabamos de considerar, el relato vuelve a los samaritanos con una conclusión  poderosa. Como resultado del sencillo y directo testimonio de la mujer de Samaria, muchos del pueblo creyeron en el Señor Jesús. Todo lo que ella dijo fue: Me ha dicho todo cuanto he hecho, y sin embargo, esto fue suficiente para llevar a otros al Salvador.
 
La recepción que recibió el Señor Jesús de parte de los samaritanos estuvo en un marcado contraste con la que le concedieron los judíos. Los samaritanos parecían tener un verdadero aprecio de su maravillosa persona, y le rogaban que se quedase con ellos y el Señor se quedó allí dos días. (en un terreno hostil)
Algunos creyeron debido a las palabras de la mujer y aunque estaban influenciados por su testimonio, el oír  a Jesús en persona fue el argumento decisivo. Creyeron muchos más por la palabra del Señor Jesús mismo. Tenían una completa certidumbre de la salvación y ya no en base a la palabra de una mujer, sino en base a las palabras del mismo Señor Jesús. Esto no significa que tenían en poco el testimonio de la mujer, sino que el tiempo que habían pasado con Jesús lo confirmaba.
 
 Habiéndole oído y creído Sus palabras, los samaritanos habían llegado a saber que verdaderamente ESTE ERA EL SALVADOR DEL MUNDO, el Cristo. Y Solamente el Espíritu Santo podría haberles dado este conocimiento. El pueblo judío parecía pensar que el Mesías sería para ellos solos. Pero los samaritanos se daban cuenta de que los beneficios de la MISIÓN SALVADORA DE CRISTO se extenderían a todo el mundo.
CONCLUSIÓN:
Entre las muchas enseñanzas que tiene para nuestras vidas este pasaje hay dos que destacar:
1. La necesidad que tiene todo ser humano de un encuentro personal con el Señor Jesucristo
Un encuentro genuino y sincero con Jesucristo el SALVADOR DEL MUNDO, impacta profundamente los corazones produciendo una transformación espiritual que genera una nueva vida. (nuevo nacimiento)
Dios emplea diversos medios para atraer a los pecadores hacia ÉL, pero lo esencial es que haya fe en el Señor Jesucristo. Podemos creer por que otros nos han contado o experimentado, pero necesitamos encontrarnos personalmente con ÉL, reconociendo, como la mujer, nuestra condición de pecadores y así recibir de su inmenso amor, perdón, gracia, bondad, misericordia.
2. La necesidad de compartir la fe con otros como resultado de ese encuentro con el Salvador.
Un encuentro genuino y sincero con Jesucristo, genera el deseo de compartir las Buenas Noticias acerca de ÉL y de una vida eterna de calidad para quienes creen en su nombre. (además es un mandato)
Todas las personas necesitan recibir las buenas noticias de salvación aun aquellas que nos parecen más duras u hostiles porque hay Evangelio y hay personas necesitadas. Jesús libre de prejuicios trató en forma amigable y compasiva a la mujer y la llevó a la verdad. La mujer se liberó de su culpa y compartió la fe con aquellos que quizás la señalaban por su testimonio.
Que gran satisfacción le proporcionaba al Señor Jesús llevara cabo la misión salvadora de su Padre, y ver como ésta tenía poder en una humilde y necesitada samaritana.
Esa misma satisfacción es también, para todos los que por su gracia participamos con ÉL en el glorioso ministerio de la reconciliación.  Gloria a Nuestro Dios!!!           
Ricardo A. Martínez
BIBLIOGRAFÍA: 
COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – Editorial Portavoz.
COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO A. y N. Testamento – Evangelio de Juan - Editorial Mundo Hispano
COMENTARIO BIBLICO  DE WILLIAM Mac DONALD – A. y N. Testamento – Evangelio de Juan - Editorial CLIE
 

 


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