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¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD? - Juan 5:25 al 29

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 04/sep/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

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 ¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD?

 Título de la serie: GUIA PARA ALCANZAR LA VIDA ETERNA

 LECTURA: Juan 5:25 al 29

 Versículos claves: Jn. 3:16 y 20:31

Jn. 3:16. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna”.

Jn 20:31. “Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre”.

Como acostumbro hacer, el presente escrito es un resumen de la bibliografía referida al pie de la presente nota.

INTRODUCCIÓN:

            No existe un idea que trastorne más al ser humano en general que un día su vida terrenal se terminará. Es algo que va en contra de su sentimientos más internos. Con gran certeza la Palabra de Dios nos declara en Eclesiastés 3:11b que es “Dios quien puso en el corazón de los hombres la noción de la eternidad”.

            A la vieja pregunta “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? (Job 14:14), la Palabra de Dios responde enfáticamente: Sí. Todas las personas cristianas y no cristianas, creyentes o incrédulos, volverán a vivir un día por medio de la resurrección de los muertos…

            Existen dos aspectos de esta resurrección para el cristiano: una realidad espiritual y otra física. En lo espiritual los hijo de Dios resucitan cuando Él les imparte la Salvación de sus almas a través del Nuevo Nacimiento de su almas previamente muertas por el pecado…

            Aunque estábamos previamente muertos en nuestros delitos y pecados (Ef. 2:1), ahora disfrutamos de una nueva Vida en Cristo Jesús (v. 5; cp. Ro. 6:4)…

            En cuanto a lo físico, los cristianos confiamos en que, aun cuando a lo largo del tiempo se debilitarán nuestros cuerpo mortales terrenales, un día recibiremos cuerpos eternos que vivirán para siempre…

            Estos cuerpos celestiales se nos darán cuando el Señor Jesucristo transforme este cuerpo de humillación  a un cuerpo semejante al que Él tiene en gloria, por el Poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas (Fil. 3:21)…

            La Palabra de Dios también nos asegura que los incrédulos, los hijos de desobediencia, también van a experimentar la resurrección física de sus cuerpos. Pero como en ellos nunca tuvo lugar la resurrección espiritual, resucitarán para enfrentar la sentencia final ante el Gran Trono Blanco de Jesucristo (ap. 20:11 al 15)…

            Al la pregunta del comienzo de esta meditación, que nos hace Job - “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” - nos la responde de la siguiente manera: Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación” (Job 14:14 – VRV).

            Posteriormente amplía su creencia en la resurrección física de su cuerpo cuando dice en Job 19:25 al 27:

“Yo sé que mi Redentor vive,

y que al final se levantará del polvo.

También sé que he de contemplar a Dios,

aun cuando el sepulcro destruya mi cuerpo.

Yo mismo seré quien lo vea,

y lo veré con mis propios ojos,

aun cuando por dentro ya estoy desfalleciendo”.

            Igualmente el profeta Daniel nos señala que “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Dn. 12:2)…

            Los Apóstoles del Señor Jesucristo también nos enseñan sobre la resurrección. En Hch. 4:2 se nos dice que las autoridades judías estaban resentidas “de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesucristo la resurrección de entre los muertos”…

            El Apóstol Pablo anunció con audacia la doctrina de la resurrección a los filósofos griegos escépticos de la ciudad de Atenas (Hch. 17:18 y 32). Y también ante el Sanedrín judío, “Alzó la voz en el concilio: varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga” (Hch. 23:6; cp. 24:21)…

            En las epístolas, el Apóstol Pablo, nos continúa ampliando esta enseñanza bíblica con respecto a la resurrección del cuerpo. Allí dedicó todo un capítulo, en 1a Co. 15, a defender esta doctrina vital (Doctrina Fundamental)…

            En 1a Co. 15:21 escribe: “porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos”. Y en 2a Co. 5:1 también nos recuerda: “Bien sabemos que si se deshace nuestra casa terrenal, es decir, esta tienda que es nuestro cuerpo, en los cielos tenemos de Dios un edificio, una casa eterna, la cual no fue hecha por manos humanas”.

 

1.- RESURRECCIÓN ESPIRITUAL (vv. 25 al 26):

            *** En el v. 25, la frase solemne amen, amen (De cierto, de cierto) anticipa una declaración del Señor Jesucristo de manera enfática e incontrovertible. Comienza con la declaración paradójica en apariencia que la hora viene, y ya llegó…

            La hora de la resurrección de los cristianos ahora es, en el sentido de que cuando estaban “muertos en sus delitos y pecados… Dios les dio vida juntamente con Cristo Jesús… y juntamente con Él los resucitó” (Ef. 2:1 y 5 – 6; cp. Col 2:13)…

            Pero aún así, la hora todavía está por venir en el sentido de que la resurrección de sus cuerpos físicos es futura (1a Co. 15:35 al 54 y Fil. 3:20 y 21)… El sentido de la frase es un “Ya, pero no todavía”...

            El Nuevo Testamento (N.T.) describe a menudo a los incrédulos como muertos. El Apóstol Pablo les encomendó a los cristianos romanos que se presentaran “a Dios como vivos de entre los muertos” (Ro. 6:13) al igual que en Ef. 2:1 y 5 (cp. Mt. 8:22), en Ef 5:14, Col 2:13, 1a Jn. 3:14, etc. …

            Estar muerto espiritualmente es ser insensible a las cosas de Dios y estar en completa incapacidad de responderle (cp. 1a Co. 2:14; 2a Co. 4:3 y 4)…

            El Apóstol Pablo lo describe vigorosamente como “Caminar siguiendo la corriente de este mundo conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia… viviendo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y siendo por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. (Ef. 2:2 y 3)

            El tema central de este Evangelio de Juan es que Cristo Jesús vino a dar Vida Eterna a quienes estaban muertos espiritualmente (Jn. 1:4; 3:15 – 16, 36; 4:14; 5:39 – 40; 6:27, 33, 35,40, 47 – 48, 51, 54; 8:12; 10:10,28; 11:25; 14:6; 17:2 – 3; 20:31)…

 

            *** En el v. 26, nos indica que Jesucristo, el Hijo de Dios, puede dar vida porque, como Dios Padre, Él tiene vida en sí mismo. Nadie puede dar aquello de lo que carece; entonces, ningún ser humano puede generar vida eterna para sí mismo ni impartirla a los demás. Solo Dios la posee y la concede por medio de su Hijo Jesucristo a quien Él quiera…

            El Apóstol Juan nos declara en su prólogo del cap. 1 de este Evangelio que Jesucristo poseía vida en sí mismo desde la eternidad (Jn 1:4). Debe afirmarse de nuevo que cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, entregó voluntariamente el uso independiente de sus atributos divinos (Fil. 2:6 y 7; cp. Jn. 5:19, 30; 8:28)…

            Pero Dios Padre le concedió autoridad para dar vida (física y espiritual) aun con la condescendencia autoimpuesta de su ministerio terrenal…

 

            *** También en el v. 25b. indica que quienes experimenten la resurrección espiritual recibirán vida eterna abundante (Jn. 10:10)…

            Por supuesto nuestro Señor Jesucristo no estaba enseñando que todo el que oiga la presentación del Evangelio se salvará (cp. Ro. 10:9 y 10). Son solo los que la oyeren en el sentido de una fe y obediencia verdaderas al Evangelio quienes vivirán eternamente… En otras palabras, quienes hayan oído para salvación, responderán en arrepentimiento y fe (Jn. 10:27)…

            En contraste los perdidos no oyen efectivamente la Voz de Jesucristo para su Salvación. No la entienden ni la obedecen tampoco (Jn. 8:43, 47; 12:47; 14:24), por lo tanto no vivirán eternamente…

 

2.- LA RESURRECCIÓN FÍSICA (vv. 27 AL 29):

            Tal como con la autoridad para dar vida, Dios el Padre le dio a su Hijo Jesucristo encarnado y sumiso la autoridad de hacer juicio. Jesucristo recibió esa autoridad por cuanto es el Hijo del Hombre (v. 27). Como Dios en carne humana, un hombre “que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15)…

            El Señor Jesucristo es el único calificado para ser el Juez de la Humanidad. La frase Hijo del Hombre, el nombre favorito de nuestro Salvador, se deriva de la descripción mesiánica del profeta Daniel sobre el Hijo del Hombre como aquel a quien “le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Dn. 7:14). (1)

            Como dijo Agustín de Hipona, “El juez aquí será el Hijo del Hombre. La forma que fue juzgada juzgará aquí. Oíd y entended; ya un profeta había dicho esto: 'Alzarán los ojos a aquel a quien traspasaron'. Verán, pues, la forma misma que traspasaron con una lanza; se sentará como Juez quien estuvo bajo un juez; condenará a los verdaderos culpables quien fue culpado injustamente. Él mismo será quien venga a juzgar, y vendrá en aquella forma (de hombre)”. (2)

            Por cuanto Jesucristo es a la vez Dios y Hombre está perfectamente calificado para ser Juez de la Eternidad. (3) 

            También el Señor Jesucristo continuó revelando otra verdad que sobresaltó a los judíos contemporáneos: que un día levantaría a los muertos de sus tumbas”. Nuestro Salvador dijo que la hora de la resurrección corporal tendrá lugar tal como lo tiene la espiritual…

            Pero a diferencia de la resurrección espiritual, la corporal aún no ha tenido lugar. Esta es aún futura. En aquel día las almas de los muertos justos, ahora en el Cielo con el Señor (2a Co. 5:6 al 8), y las de los muertos impíos, ahora atormentados en el Hades (Lc. 16:22 y 23), recibirán cuerpos resucitados que se ajusten a la Eternidad…

            No todos resucitarán al mismo tiempo. La Palabra de Dios enseña que los muertos se van a levantar en un orden específico. En 1a Co. 15:22 al 24, dice:

“Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: en primer lugar, Cristo; y después, cuando Cristo venga, los que son de él. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre, y haya puesto fin a todo dominio, autoridad y poder”.

            El adjetivo “orden” o “turno” (gr. “tagma”) enfatiza que los muertos resucitarán en tiempos diferentes: “Cristo Jesús fue en primer lugar”, “los que son de Cristo Jesús, en su Segunda Venida” y el resto al final, en la consumación de todas las cosas cuando resucitarán los impíos (los únicos no mencionados hasta ahora…

            Los adjetivos “después de esto” ( gr. “epeita”) y “entonces” (gr. “eita”) casi siempre describen sucesiones de acontecimientos cronológicas (no lógicas)…

            LA SECUENCIA sería: Quienes pertenecen a Cristo Jesús resucitarán en conexión con su Segunda Venida. Los creyentes de la era eclesial (desde el día de Pentecostés hasta el Arrebatamiento de la Iglesia) resucitarán en este evento (Arrebatamiento) (1a Ts. 4:16); los santos del Antiguo Testamento, juntos con los que se salven durante la Tribulación, resucitarán al final de la misma (Ap. 20:4; cp. Dn. 12:2)…

            Aunque la Palabra de Dios no lo menciona explícitamente, se cree que los cristianos que mueran durante el Milenio recibirán la resurrección de sus cuerpos inmediatamente ...

            En la segunda sección del v. 28 se refiere a la orden soberana del Señor Jesucristo. Cuando Él lo indique, los cuerpos de todos los que hayan vivido, volverán a la vida…

            La resurrección final llevará a los hijos de Dios a las glorias y alegrías de la Vida Eterna y a los incrédulos a los sufrimientos interminables de la condenación final

             Cuando Cristo Jesús caracteriza a los cristianos como los que hicieron lo bueno y a los incrédulos como los que hicieron lo malo, no está enseñando que la Salvación es por obras. Nuestro Salvador enseñó claramente a lo largo de su ministerio que la Salvación “es obra de Dios, que las personas crean en el que Él ha enviado” (Jn. 6:29; cp. Is. 64:6; Ro. 4:2 al 4; 9:11; Ga. 2:16; Ef. 2:8 y 9; 2a Ti. 1:9; Tit.3:5)…

            LAS BUENAS OBRAS SON SIMPLEMENTE EVIDENCIA DE LA SALVACIÓN DE DIOS OPERADA EN EL CRISTIANO COMO CONSECUENCIA DE SU RESURRECCIÓN ESPIRITUAL. El Señor Jesucristo las llamó FRUTOS en Lc. 6:43 al 45…

            EL resultado de creer en Jesucristo como su Salvador es hacer lo que es bueno y agradable a Dios (Jn. 3:21; Ef. 2:10; Stg. 2:14 al 20). Pero quienes rechazan al Hijo de Dios estarán caracterizados por hacer lo malo (Jn. 3:18 y 19)…

            Aunque las buenas obras no salvan, sí proveen la base para el Juicio divino. Las Sagradas Escrituras enseñan que Dios juzga a las personas con base en sus obras (Sal. 62:12; Is. 3:10 y 11; Jer. 17:10; 32:19; Mt. 16:27; Ga. 6:7 al 9; Ap. 20:12; 22:12) porque ellas manifiestan la condición del corazón. Entonces Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mt. 12:34)…

            LAS BUENAS OBRAS REVELAN LA PRESENCIA O AUSENCIA DE LA SALVACIÓN, PERO NO LA PRODUCEN. SON EFECTO, NO SU CAUSA. (1)

 

CONCLUSIÓN:

            La importancia de la Doctrina de la Resurrección no se puede exagerar: “Sin ella, no hay fe cristiana” … (1) Es una Doctrina Fundamental de nuestra fe cristiana.

            El Apóstol Pablo concluye su excelente capítulo 15 de 1a Corintios sobre la Resurrección, donde escribe:

“Así que, amados hermanos míos, manténganse firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo de ustedes en el Señor no carece de sentido”.

            La doctrina de la Resurrección otorga la esperanza para el futuro y a su vez da energía a la vida cristiana y al servicio a Dios en el presente.

            Recordemos la respuesta de Job ante la pregunta del principio parafraseada por la hermosa canción Cara a Cara de Marcos Vidal:

(https://www.youtube.com/watch?v=jFuOaePg8zs&list=RDjFuOaePg8zs&index=1)

 

BIBLIOGRAFÍA. Selecciones extraídas de:

1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.

2.- LA BIBLIA COMENTADA POR LOS PADRES DE LA IGLESIA. EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN. Joel Elowsky y Thomas Oden. Editorial Ciudad Nueva.

3.- COMENTARIO BIBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. William Mac Donald. Edit. Clie.


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