lunes, junio 26, 2017

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Culto Único

Todos los domingos a las 10:00 horas

 
Escuela Bíblica para Niños

Domingos 10:00 hs.

 
Adolescentes

Recreación: Sábados 18 hs. 

 
Pre-Adolescentes

Recreación: Sábados 18 hs.

 

 

 INTRODUCCIÓN:

 

                 El zafiro blanco en su aspecto es muy parecido a un diamante, pero si es examinado cuidadosamente sobre todo por expertos se aprecia que sus características y por supuesto su precio distan mucho de las de los diamantes.
 Como dice el viejo y conocido refrán, que es título del mensaje de hoy, “no todo lo que brilla es oro”, queriendo decir esto de manera sencilla que “no todo es lo que parece ser, o que a veces lo que parece ser bueno no lo es”.
 
            El capítulo 6 de Juan es el más extenso del libro, y revela probablemente con más claridad que ningún otro pasaje de la Escritura, la clase de Mesías que el pueblo quería; uno que fuera capaz de satisfacer sus necesidades físicas y estuviera dispuesto a hacerlo.
 
 Cuando creyeron que el Señor Jesús cumpliría sus esperanzas, quisieron llevarlo en triunfo a Jerusalén, por la fuerza si era preciso, para coronarlo rey. Pero como se les dio a entender claramente que su héroe no era lo que ellos habían imaginado, sino que era un Mesías espiritual que había venido a salvar a su pueblo de la culpa, la corrupción y la miseria del pecado, le volvieron la espalda y ya no anduvieron más con Él, mostrando en realidad cuales era sus verdaderas motivaciones para seguirlo.
 
            Este capítulo muestra que no todos los discípulos o que se dicen discípulos son verdaderos creyentes (v.66), pero todos los creyentes verdaderos tienen que ser discípulos, es decir, seguidores devotos de Jesucristo.
 
            Cabe aclarar que los discípulos NO son una clase especial de “súper cristianos” que buscan activamente la santificación, a diferencia de los “simples creyentes” que “solo” han creído en Cristo siendo justificados en Él. La Biblia deja en claro que todos los verdaderos cristianos son discípulos verdaderos (ya que discípulo es sinónimo de creyente en Hechos por ejemplo: 6:1-2, 7; 9:1, 19,26,36,38; 11:26,29; 13:52; 15:10; 18:23,27; 19:9,30; 20:1; 21:4,16), y que todos los cristianos verdaderos van en pos de la santificación (1º Co. 1:30; Ef. 2:10; Stg. 2:14-16, Ro. 6:19, 22; 1º Ts. 4:10, 7).
 
            Los versículos 16 al 29, sobre los que vamos a reflexionar hoy, abarcan dos pasajes que preparan el escenario para el discurso del Señor sobre el pan de vida que vamos a estudiar en los mensajes subsiguientes. Pero también describen el marcado contraste entre los verdaderos discípulos y los falsos.
            El primer relato nos cuenta que Jesús caminó sobre el agua hacia los doce que estaban atrapados en una tormenta en el Mar de Galilea. Aquí se puede ver la respuesta de los verdaderos discípulos hacia el Señor.
 
            El segundo relato, en el que la misma multitud que había sido alimentada (6:1-15) busca a Jesús para obtener más comida gratis, revela cómo responden los falsos discípulos ante el Señor. Ambos grupos estuvieron ante una señal sobrenatural de Señor, pero las respuestas de c/u fueron totalmente diferentes.
 
 
I. LA RESPUESTA DE LOS VERDADEROS DISCÍPULOS (6:16-21)
 
            * Cuando el Señor Jesús despidió a la multitud (frustrando así su intento de hacerlo rey por la fuerza 6:14-15), también despidió a sus discípulos (Mt. 6:22; Mr. 6:45) quienes sin duda estaban emocionados por la respuesta del pueblo, ya que parecía que por fin su Maestro recibía el debido y merecido honor. El Señor alejó a los discípulos de esa situación, pues conocía sus corazones y no quería que fueran arrastrados por el entusiasmo superficial de la multitud. Quizás no entendieron porque el Señor los estaba despidiendo pero aun así le obedecieron.
 
            Mientras iban cruzando el Mar de Galilea a Capernaúm, ya había oscurecido y Jesús no había venido hacia ellos. ¿Dónde estaba el Señor? Obviamente estaba en el monte, solo y ORANDO (Mt. 14:23; Mr. 6:46-47) Ellos no podían verlo, pero sin dudas el Señor estaba orando por ellos, Él no se había olvidado de sus discípulos, con su gran amor e infinita sabiduría planeaba ayudarlos en el tiempo perfecto para Él.
            El Mar de Galilea sufre a veces el embate de repentinas y violentas tempestades. Los vientos se precipitan valle abajo, por la depresión del Jordán, a gran velocidad. Cuando  azotan el Mar de Galilea, levantan enormes olas. Las barcas pequeñas no son seguras en el mar en tales condiciones.
 
* Los discípulos habían remado (con gran esfuerzo y fatiga aun en contra del viento),  como veinticinco o treinta estadios (entre 4,5 y 5,5 kilómetros). Desde un punto de vista humano y ante esa gran tormenta, se encontraban en grave peligro.
 * Justo en el peor momento, ¡sucedió de repente!, levantaron la vista y vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca. Aquí tenemos un gran milagro (en realidad fueron cuatro milagros, Juan omite dos). El Hijo de Dios, andando sobre las aguas del Mar de Galilea.
 
* Como era de esperar, los discípulos muy cansados tuvieron miedo y gritaron ¡Un fantasma!, porque al principio no eran plenamente conscientes de quién era esta Persona maravillosa que se acercaba.
 
* Luego, el Señor Jesús pronunció unas maravillosas palabras de consolación. Yo soy; no teman, Marcos y Juan mencionan también la palabra ¡Ánimo! Si sólo se tratase de un hombre, tendrían razones para temer. Pero Él es elpoderoso Creador y Sustentador del universo. Con Alguien así cercano, no había razónalguna para temer. Cuando finalmente reconocieron a Jesús, felices y con gusto lo recibieron en la barca. Ahora para su asombro y alivio, Jesús había regresado a ellos de la manera más inesperada y estaban contentos.
Aquel que hizo el Mar de Galilea, en primer lugar podía caminar sobre las aguas, podía hacer que Pedro camine sobre las aguas en segundo lugar, hacer que sus aguas estuviesen tranquilas en tercer lugar, y podía llevar a salvo a Sus atemorizados discípulos hasta la costa. (cuatro milagros)
 
            Completamente asombrados, “los que estaban en la barca vinieron y le adoraron diciendo: Verdaderamente eres el Hijo de Dios” (Mt. 14:33). Para un verdadero discípulo, la única respuesta apropiada ante el Señor Jesucristo es caer rendido ante Él en adoración como lo hicieron los sabios en su nacimiento (Mt. 2:11), la mujer cananea (Mt. 15:25), el ciego sanado (Jn. 9:38) y otros más.
            Aunque los doce estaban asustados y maravillados con el milagro de Jesús, respondieron como verdaderos discípulos de Jesucristo: con adoración.
 
¿Cómo es un verdadero discípulo de Jesucristo?
 
·         Ser un discípulo verdadero significa en primer lugar AMARLO por sobre todas las cosas, incluso más que a la vida (Mr.12:30).
·         Recibir, aceptar, atesorar, y poner en práctica las enseñanzas del Maestro, es decir, permanecer fiel a su Palabra (Jn. 8:31).
·         Es estar dispuesto a someterse incondicionalmente al señorío de Jesucristo en TODO. El Señor dijo: “si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lc. 9:23). Aquí el Señor no hablaba de las pruebas generales de la vida como a veces estamos acostumbrados a pensar o decir. Aquí la cruz significa literalmente “muerte”, es decir, significa someternos al señorío de Cristo aun si eso significa persecución y muerte, ya que no hay precio demasiado alto por el don de la vida eterna. ¿He tomado esa cruz? ¿Has tomado esa clase de cruz?
 
 
 
II. LA RESPUESTA DE LOS FALSOS DISCÍPULOS (6:22-29) 
 
            Al día siguiente a aquel en que se había alimentado a las 5000 personas, al menos parte de la gente que había visto las señales (sanidades v.2) y se había alimentado con el milagro continuaba todavía en la zona nororiental del Mar de Galilea, probablemente habían pasado la noche allí, y a la mañana siguiente fueron a buscarlo, con la esperanza de conseguir más comida gratuita y tal vez con la intención aun de hacerlo rey y asegurarse así “ una fuente de provisión milagrosa” (v.15).
 
            Poco a poco se dieron cuenta que algo extraño había ocurrido. Recordaron que había una sola barca, la que usaron los discípulos y que Jesús no había entrado en ella, sino que se habían ido solos. Así que después de buscar al Señor sin éxito, entraron en las barcas y se fueron a Capernaum.
 
            Aunque la multitud buscaba a Jesús, ¿por qué lo hacía? Lo hacía por razones equivocadas. Lo seguían por lo que podían obtener de Él, No estaban interesados en obedecerle y adorarle. Todos habían experimentado su poder, su provisión sobrenatural. Pero en lugar de responder con una humilde adoración, querían más de Él (beneficios y más beneficios), querían que Él les sirviera.
 
            Lamentablemente aun en la actualidad las multitudes superficiales muchas veces son blanco fácil de las falsas promesas de prosperidad personal. Aun sin estar en una multitud, como discípulos del Señor deberíamos preguntarnos hoy si no hay veces que estamos más pendientes de lo que el Señor “debe” darnos que de darle una genuina y humilde adoración.
 
            Sorprendidos de encontrar a Jesús del otro lado (Capernaum) le preguntan cómo llegó allí. El Señor de manera intencional ignora su pregunta irrelevante y superficial y se ocupa de tratar el asunto más profundo, el de sus motivos incorrectos y pecaminosos. Así que el Señor los reprende poniendo al descubierto sus corazones egoístas y materialistas. Estaban tan ciegos por su deseo superficial de comida y milagros que no vieron la verdadera importancia espiritual de Cristo y su misión. Como dijo Leon Morris: “No los movía la llenura de sus corazones, sino la llenura de sus barrigas”.
 
            El Señor reprendió a la multitud por su materialismo insensible de modo que los exhortó a trabajar no por la comida que perece, es decir, la comida física, aquella que NO tiene valor permanente, sino por aquella “comida” que permanece para vida eterna (que es Jesús mismo v. 35 y 54).
 
Lógicamente el Señor NO estaba diciendo que el alimento físico no era necesario, ni que no debían trabajar para su provisión diaria, sino que no debía ser el objetivo “supremo” de sus vidas, ya que el hombre no solo consiste de cuerpo sino también de alma y espíritu. Al Señor le interesaba mucho más su bienestar espiritual. Necesitaban buscar el alimento espiritual que el Señor puede dar.
 
            Los discípulos del Señor deberíamos trabajar por la comida que permanece para vida eterna. No deberíamos vivir como si el cuerpo lo fuese todo.No deberíamos dar todas nuestras fuerzas, empeño y talentos a la alimentación del propio cuerpo,que en pocos años volverá al polvo. Más bien, deberíamos prestar atención a que nuestra alma sea alimentada cada día por la Palabra de Dios. “No sólo de pan vivirá el hombre,sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Deberíamos trabajar de manera infatigable para adquirir un continuo y mejor conocimiento de Dios y su Palabra.
 
            En respuesta al mandamiento del Señor en el v.27, preguntan ¿qué obras debemos hacer? Pensando que el Señor les hablaba de la necesidad de las obras para obtener la vida eterna, igual que lo habían hecho otros (Mt. 19:16; Lc. 10:25).
            Por supuesto la verdadera salvación no es por obras (Ef. 2:8-9; Tito 3:5). La enseñanza de Cristo que encontramos en el cuarto Evangelio, incluyendo el capítulo 6, no deja lugar a dudas de que la salvación es completamente por gracia. Es la obra de Dios y de su Cristo; es un don: 1:13, 17, 29; 3:3, 5, 16; 4:10, 14, 36, 42; 5:21; 6:27,33, 37, 39, 44, 51, 55, 65; 8:12, 36; 10:7–9, 28, 29; 11:25, 51, 52; 14:2,3, 6; 15:5; 17:2, 6,9, 12, 24; y 18:9.
            Así Jesús les respondió mostrándoles que la “única” obra aceptable para Dios era creer “en el que Él ha enviado” en su Hijo, Jesús, el Cristo. La Biblia muestra con claridad que la salvación es solo por gracia (Ef. 2:8-9) mediante la fe (Ro. 3:28) y solo en Cristo (Hch. 4:12). De modo que la salvación es un regalo de Dios (Jn. 4:10; Ro. 5:15; 6:23; Ef. 2:8), no viene por esfuerzos humanos, ni por logros u obras morales, viene de la fe que invariablemente produce buenas obras (Ef. 2:10; Mt. 3:10, 7:16-20, 12:33, 13:23; Lc. 6:43-46; Ef. 5:8-9; Col. 1:10; Tito 2:7, 2:14, 3:8, 3:1, 3:14; 1º Tim. 6:8, 5:10,  2:10; 1º P. 2:12)
 
¿Cómo es un falso discípulo de Jesucristo?
·         Reniega del Señor y no quiere saber nada con Él cuando las cosas se ponen difíciles.
·         Aceptan a Jesús y a sus milagros pero se niegan a obedecer sus Palabras.
·         No vienen a Cristo para inclinarse ante Él como Señor y Salvador, sino que vienen buscando ganancias personales, obtener beneficios materiales, saciar su apetito. Cuando sus deseos egoístas no se materializan lo abandonan por completo.
 
 
CONCLUSIÓN:
 
En su ministerio terrenal el Señor se encontró con estas dos clases de discípulos, en la actualidad ocurre exactamente lo mismo.
Están aquellos “que son”, los que aman al Señor con todo su corazón, que viven en una actitud de adoración humilde al Señor, que aceptan y se someten al Señorío de Jesucristo incondicionalmente, que reciben la Palabra de Dios con gusto y permanecen en ella no solo siendo oidores sino hacedores.
Y están aquellos “que parecen ser”, que se acercan al Señor mientras puedan obtener algo de Él, que aceptan a Jesús y a sus palabras mentalmente pero se niegan a obedecerlas, que no se acercan a Jesús para adorarle sino para exigir las “bendiciones” que necesitan.
¿Con que grupo nos sentimos identificados? ¿En qué grupo estamos?
Es posible que a pesar de pertenecer al primer grupo, quizás en algún momento hemos actuado o actuamos como los del segundo. DIOS NOS QUIERE EN EL PRIMERO SIEMPRE!
 
Es importante recordar que el discipulado cristiano es sencillamente desarrollar una relación personal de obediencia a Cristo para toda la vida, en la cual ÉL transforma nuestro carácter para hacerlo semejante a Cristo, reemplazando “nuestros” valores por los “valores del reino de Dios”, y dándonos parte en su misión y propósito en el hogar, en la iglesia y en el mundo.
 DIOS NOS QUIERE VERDADEROS DISCÍPULOS “A TIEMPO COMPLETO”  
Gloria a Nuestro Dios!!                                                                                        
 
Ricardo A. Martínez
 
 

BIBLIOGRAFÍA: 

 

COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – Editorial Portavoz.
COMENTARIO BÍBLICO MUNDO HISPANO A. y N. Testamento – Evangelio de Juan - Editorial Mundo Hispano
COMENTARIO BIBLICO  DE WILLIAM Mac DONALD – A. y N. Testamento – Evangelio de Juan - Editorial CLIE
 

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