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Cristo Jesús lo es todo para mi - Juan 7:14 al 24

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 20/nov/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

            Como es mi costumbre hacer, el presente escrito es un resumen de la bibliografía referida al pie de la presente nota.
 
            Este pasaje está inmerso en medio de una celebración conocida como LA FIESTA DE LAS ENRAMADAS O DE LOS TABERNÁCULOS O DEL SUKKOT. Esta era una de las tres festividades anuales que todo judío, que se preciara como tal, debía realizar…
 
            Estas tres fiestas anuales eran La Fiesta de la Pascua, la Fiesta de las Semanas o Pentecostés y la Fiesta de las Enramadas. Esta última, que aún hoy celebra el Pueblo Judío es una fiesta de Acción de Gracias a Dios… En ella se reflexiona por los milagros que Jehová hizo para con su Pueblo cuando los llevó por el desierto durante cuarenta años...

            La palabra “Sukkot” significa “cabañas”, donde el judío debe comer allí las comidas durante el transcurso de la fiesta, y preferiblemente a dormir en ellas también… Estas “cabañas” son estructuras cuya pared, por lo general es de madera o lienzo, pero sus techos deben ser de “schach” – material orgánico crecido de la tierra, tales como brotes de bambú, ramas u hojas de palma.
            Comer y dormir en la cabaña pretende recordar las cabañas que los judíos construyeron para sí mismos mientras deambulaban por el desierto durante cuarenta años, en total dependencia de Dios. (1)

            En Dt. 29:5 Dios les recuerda al Pueblo de Israel Durante cuarenta años yo los he conducido por el desierto, y ni la ropa ni las sandalias que llevan puestas se les han gastado”.
 
            También les recuerda las “nubes de gloria” que acompañaron al pueblo israelita a lo largo de su travesía del desierto, la protección contra los elementos y otros peligros que acechaban en el suelo d
el desierto.
            Otra aspecto característico de esta festividad que hoy mantiene es el “Lulav y Etrog”, o “Cuatro Especies”. Son cuatro plantas específicas que se usan durante el curso de las oraciones de Sukkot.
 Estas son: El Lulav (una hoja de palmera datilera), el Hadas (hojas de mirto), el Arava (hojas de sauce), y el etrog (una fruta limón). Se enseña en la actualidad que las cuatro especies representan los cuatro tipos de caracteres entre los judíos.
- El Lulav (palmera datilera), planta que tiene gusto, pero sin olor. Simboliza los que estudian la Ley de Dios pero no la practican (no tienen frutos).

- El Hadass (hojas de mirto), que tiene un buen olor, pero no tiene sabor. Simboliza los que hacen muchas buenas obras, pero se niegan a estudiar la Ley de Dios tanto como es debido.
- El Arava (sauce) no tiene ni sabor ni olor. Simboliza a los
 que faltan, tanto en el estudio de la Palabra de Dios y el hecho de su práctica
- El Etrog (especie de limón) tiene tanto un buen sabor y un buen olor. Simboliza los que estudian la Palabra de Dios y la practican.(1)
 
            Durante esta festividad, el judío, al dormir en la cabaña confeccionada con hojas de palmera, puede ver el cielo que durante cuarenta años los cobijó en el desierto y sentir la total dependencia del Señor quien era el proveedor para todas sus necesidades.
            Dios sostiene toda su Creación. Es inmanente a su mundo. Él mantiene, anima y ordena todas las cosas. EL aliento de todas las criaturas vivientes está en sus mano. ÉL hace que el sol alumbre y ÉL hace que lleva. Él alimenta las aves y viste las flores…
            Es apropiado y conveniente que en forma habitual (y no solamente una vez al año) reconozcamos nuestra dependencia de nuestro fiel Creador y Sustentador de nuestra existencia y de todas las cosas (2)
 
1.- AFIRMACIONES DE SU DIVINIDAD (V. 14)
            En medio de esta gran fiesta judía, en la explanada del Templo de Jerusalén donde enseñaban los grandes maestros de Israel, nuestro Señor Jesucristo afirmó a los desconcertados asistentes de la festividad, su divinidad
            Jesucristo hizo muchas aseveraciones al respecto que dejaban atónitos a quienes le oían. Así, solo por referir algunas de sus declaraciones, enseñaba:
·        Haber descendido del Cielo (Jn. 3:13; 6:38 y 62; 8:23)
·        Haber sido enviado al mundo por Dios Padre (Mt. 10:40; Mr. 9:37; Lc. 10:16; Jn. 13:17; 4:34; 5:23–24, 30, 36–38; 6:29, 39, 44, 46, 57; 7:16, 18, 28–29, 33, etc)
·         Ser el Salvador del mundo (Mt. 20:28; Lc. 9:56; 19:10; Jn. 3:17; 12:47)
·        Ser quien determina el destino eterno de las personas (Mr. 10:29–30; Jn. 3:16; 4:14; 5:39–40; 6:27, 40, 47, 54; 10:28; 11:25; 14:6 y 17:2)
·        Ser el único camino a Dios (Jn. 14:6; cp. Hch. 4:12)
·        Tener el derecho de recibir la misma honra que el Padre (Jn. 5:23; cp. Mt. 21:15–16)
·        Ser uno con Dios Padre (Jn. 10:30; cp. 1:1; 12:45; 14:9; 17:21)
·        Tener el poder de levantar a los muertos (Jn. 5:28–29; 6:39–40, 44 y 54) e incluso el levantarse Él mismo de entre los muertos (Mt. 16:21; 17:9, 22–23; 20:17 al 19; 26:32; 27:63; Lc. 24:6–7; Jn. 2:19 al 22)
·        Ser aquel a quien apuntaban las profecías del Antiguo Testamento (Jn. 5:39, 46; cp. Mt. 5:17; Lc. 24:27 y 44)
·        Ser el Juez supremo que un día regresará en gloria (Mt. 16:27; 24:30; cp. Hch. 1:11; 2a Ts. 1:7)
·         No tener pecado (Jn. 8:46; cp. 2a Co. 5:21; He. 4:15; 1a P. 2:22)
·        Tener toda autoridad en los cielos y en la tierra (Mt. 11:27; 28:18; Jn. 17:2; cp. Jn. 3:35; 13:3; 1a Co. 15:27; He. 1:2)
·        Tener la autoridad para perdonar los pecados (Mt. 9:6)
·        Tener autoridad sobre el sábado (Mt. 12:8)
·        Tener autoridad para responder oraciones (Jn. 14:13-14)
·        Tener la autoridad para autorizar orar en su nombre (Jn. 15:16; 16:23–24, 26)
·        Ser mayor que el templo (Mt. 12:6), Jonás (12:41), Salomón (12:42), Jacob (Jn. 4:12 al 14) y Abraham (8:51 al 58)
·        Ser el Pan de Vida, la única fuente de sustento espiritual (Jn. 6:33, 35, 48, 51)
·         Ser la Luz del mundo (Jn. 3:19; 8:12; 9:5; 12:35 y 36, 46)
·        Ser la Resurrección y la Vida (Jn. 11:25)
·        Ser el Mesías (Mt. 16:20; 26:63 y 64; Jn. 4:25 y 26; cp. 1:41)
·        Ser el Hijo de Dios (Mt. 11:27; 27:43; Lc. 22:70; Jn. 3:18; 5:19 y 20, 25 y 26; 6:40; 10:36; 11:4; 19:7) quien se sentará a la diestra de Dios Padre en Gloria (Mt. 22:44; 26:64; Lc. 22:69; cp. Hch. 2:33 y 34; 5:31; 7:55 y 56; Ro. 8:34; Ef. 1:20; Col. 3:1; He. 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; 1a P. 3:22)
 
            Solo existen tres explicaciones posibles para estas afirmaciones sorprendentes que Cristo Jesús hacía. O Él estaba loco del remate o era un engañador diabólico que embaucaba a la gente o era exactamente quién afirmó ser…
            No existe la posibilidad de que sólo haya sido un “buen maestro de la moral”, poruqe tales personas no hacen esas aseveraciones…
            Como asevera en C. S. Lewis en su libro “Mero Cristianismo” (o “Cristianismo y nada más”):
“Un hombre que solo fuera un hombre y dijera la clase de cosas que Jesús dijo no sería un gran maestro de la moral. Sería un lunático—al mismo nivel que quienes afirman ser un huevo cocido—o sería el diablo del infierno. Usted debe elegir. O este hombre era, y es, el Hijo de Dios o era un loco o algo peor. Usted puede callarlo por necio, puede escupirlo y matarlo como un demonio o puede caer a su pies y llamarle Señor y Dios. Pero no vengamos con condescendencias afirmando solo que era un gran maestro humano. No nos ha dejado esa posibilidad. No pretendía hacerlo"
            Las afirmaciones de Cristo Jesús polarizaban a quienes la oían. Por un lado algunos le creían. Por ejemplo Juan el Bautista proclamó que era “El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn. 1:29)…
            Felipe dijo que era “aquel de quien escribió Moisés en la Ley, así como los profetas… Jesús, el hijo de José, de Nazaret (1:45). Natanael le dijo: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel (1:49). Así como samaritanos, José de Arimatea, Tomás, Zaqueo, Marta, etc. …
            Sin embargo, la mayoría rechazaba las afirmaciones de Jesucristo. Juan escribió en el prólogo de su Evangelio: En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, pero el mundo no la conoció. La Palabra vino a lo suyo, pero los suyos no la recibieron” (Jn. 1:10 y 11)…
            El Señor Jesucristo dijo a sus seguidores al final del cap. 6, v. 64, “Hay algunos de ustedes que no creen”. Y en el cap. 7 abre con el dicho trágico que “ni aun sus hermanos creían el Él” (v. 5)…
            A Cristo Jesús no le disuadía la incredulidad que encontró; en su lugar continuaba confrontando sin cesar a los incrédulos con sus afirmaciones y sus promesas. Por esta razón se incrementaba la hostilidad de sus enemigos, hasta que esto terminó en su crucifixión…
            En esta fiesta de Las Enramadas, Jerusalén estaba abarrotada de peregrinos de todo Israel y de los asentamientos judíos fuera de Palestina. Con valentía y temeridad, el Señor Jesús subió al templo de Jerusalén en el lugar donde los rabinos instruían y allí enseñaba estas cosas…
 
2.- DOCTRINA DIVINAMENTE INSPIRADA (v. 17):
En los vv. 15 y 16 se nos dice que algunos de los judíos en esa ocasión, al oír las enseñanzas sin igual de Cristo Jesús, se maravillaban y no entendían cómo podía saber estas cosas sin haber estudiado en algunas de las tradicionales escuelas rabínicas judías de Israel de aquellos tiempos…
            La respuesta del Señor, reafirmando su divinidad, fue directa y devastadora: “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”… Es decir, venía directamente de Dios Padre, aquel que lo había enviado (Él siempre fue consciente de que el Padre lo había enviado (cp. vv. 28 y 29, 33; 3:17; 4:34; 5:24, 30, 36 y 37; 6:38 y 39, 44, 57, etc. ...
            La doctrina del Señor, enviada directamente por Dios, era radicalmente diferente de la de los otros rabinos, cuya fuente de autoridad en general provenía a su vez de las enseñanzas de otros rabinos…
            Mateo lo registra así en la conclusión del Sermón del Monte: Cuando Jesús terminó de hablar, la gente se admiraba de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas”. (Mt. 7:28 y 29)…
 
            En el v. 17 el Señor Jesucristo nos enseña que el que quiera hacer la Voluntad de Dios sabrá y conocerá si la doctrina que Él nos enseña es de Dios o es extraña…
            El reto de Cristo es simple: si nos humillamos ante la Palabra de Dios (donde se revela su Voluntad) para conocerla y obedecerla, llegaremos a la certeza que su enseñanza es divinamente inspirada y es cierta…
 
            La certeza prometida en este v. 17 sigue vigente para todo cristiano genuinamente comprometido. Tal confianza viene del Espíritu Santo, quien nos confirma la verdad sobre Jesucristo al corazón dispuesto (1a Jn. 2:20, 27) tanto internamente, por medio de su testimonio (1a Co. 2:10 al 15), como externamente, a través de las manifestaciones que demuestran la verdad del Evangelio (Jn. 3:2; 5:36; 10:38; Hch. 2:22)…
            David le dio este mismo consejo a su hijo Salomón en 1a Cr. 28: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario, porque el Señor escudriña los corazones de todos y entiende toda intención de los pensamientos. Si tú lo buscas, lo hallarás; pero si lo dejas, él te desechará para siempre”…
 
3.- GARANTÍA DE SU MESIANIDAD (v. 18 al 24):
            A diferencia de un falso maestro o un falso mesías, Jesucristo dio garantías de su verdadera Mesianidad ya que un impostor tiene dos características:
·        PRIMERO: Habla por su propia cuenta; esto es, por su propia autoridad, no la de Dios (cp. Jer. 14:14; 23:16, 21, 26, 32; 27:15; 29:9, 31; Neh. 6:10 al 12; Ez. 13:2 y 6)
·        SEGUNDO: Busca su propia gloria, no la de Dios. Los falsos profetas siempre proclaman sus propias reflexiones para atraer seguidores y asegurar la ganancia personal. Su meta no es alimentar el rebaño, sino despojarlo (Mi. 3:5)…
            El Apóstol Pablo indicó que los falsos maestros “no sirven a nuestro Señor Jesucristo sino a sus propios vientres” (Ro. 16:18), “su dios es el vientre” (Fil. 3:19), “toman la piedad como fuente de ganancia” (1a Ti. 6:5), “enseñan por ganancia deshonesta lo que no conviene” (Tit. 1:11)…
            El Apóstol Pedro nos advierte que explotan a las personas por su avaricia (2a P. 2:3; cp. Hch. 8:18 y 19) porque “tienen el corazón habituado a la codicia… se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2a P. 2:14 y 15; cp. Jud. 11)
            En lugar de buscar honrar a Dios, los falsos maestros buscan honra para sí mismos. Jesucristo reprendió a los escribas y fariseos así: Al contrario, todo lo que hacen es para que la gente los vea. Ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos, y les encanta ocupar los mejores asientos en las cenas y sentarse en las primeras sillas de las sinagogas, y que la gente los salude en las plazas y los llame: “¡Rabí, Rabí!”. (Mt. 23:5 al 7)…
            El Señor Jesucristo nunca buscó su propia gloria (cp. 5:41; 8:50), porque “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate de muchos” (Mt. 20:28), porque “es manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29; cp. 2a Co. 10:1)…
            Los falsos maestros son materialistas, pero “el Hijo del Hombre no tenía dónde recostar su cabeza” (Lc. 9:58); los falsos maestros son egoístas y exigentes; pero Jesucristo realizó una tarea de importancia ínfima, reservada normalmente para los esclavos de condición más baja: “se levantó de una cena para lavar los pies de los discípulos” (Jn. 13:4 y 5)…
            El hecho es que Cristo Jesús vino en busca de la gloria de aquel quien lo envió, en lugar de glorificarse a sí mismo, verificaba su afirmación de ser el Mesías verdadero y mostraba que no había en Él injusticia (cp. 8:46; 2a Co. 5:21; He. 4:15; 7:26; 1a P. 2:22)…
            En el contexto de este pasaje, el Señor Jesucristo urgía a sus oyentes (al igual que lo hace hoy) a abandonar sus malas interpretaciones sobre Él y a juzgar sus afirmaciones con justo juicio. Quienes lo hicieran así, encontrarían que Él era quien decía ser, tal como les había prometido (Jn. 7:17). (3)
 
CONCLUSIÓN:
            Durante las persecuciones de la Iglesia existe un crecimiento genuino del Reino de Dios ya que durante la misma se produce un desarraigo del cristiano donde a lo único que nos queda a lo que podemos aferrarnos es a la persona de Jesucristo ya que todo lo demás (ya sean cosas materiales o vínculos personales) hoy están y mañana no.
            En medio de esta gran celebración de Las Enramadas, Jesucristo se para a enseñar a sus oyentes sobre su divinidad, como si les estuviera diciendo que, de la misma manera que los judíos miraban en sus tiendas y cabañas del desierto el cielo y la Gloria de Dios manifestada en la nube de día y el fuego de noche dependiendo de un Dios que todo proveía para la vida en ese desierto, de la misma manera debían verle a Él para buscar la salvación en el desierto de este mundo, ya que solo en Él hay Salvación.
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
1.- https://unitedwithisrael.org/es/sucot-de-que-se-trata/
2.- TODA LA BIBLIA EN UN AÑO. John Stott. Devocional. Edit. Certeza.
3.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.

 

 


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