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¡TAN CERCA DE LA IGLESIA, TAN LEJOS DE DIOS! - Juan 7:25 al 36

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 27/nov/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

         El presente escrito es un resumen y adaptación de la bibliografía referida al pie de la presente nota.

 

         Cuando el Señor fue a Jerusalén para la fiesta de los tabernáculos (7:2), solo quedaban seis meses antes de que volviera a la ciudad para su crucifixión (en la pascua de la primavera siguiente)…

         Allí, fue de inmediato al templo y comenzó a enseñar (v. 14). Su aparición inesperada y su autoridad sin precedentes causaron revuelo. (3)

         Cristo Jesús pasa de conversar, en el Templo de Jerusalén con los asistentes a la Fiesta de los Tabernáculos (Sukot), acerca de sí mismo al tema de dónde había venido y adónde se dirigía (vv. 25–36)...

 

1.- DE DÓNDE VENÍA (vv. 25–31):

         La objeción contra el verdadero origen de Jesucristo fue presentada por unos habitantes de Jerusalén que parecían ser los que mayores prejuicios abrigaban acerca de Él (v. 25)...

         Nuestro Señor Jesucristo halló con frecuencia las peores acogidas entre aquellos de quienes había motivo para esperar que mejor le acogieran. Pero no fue sin ninguna razón por lo que llegó a surgir el siguiente proverbio: «Cuanto más cerca de la iglesia, tanto más lejos de Dios». (1).

         Estos jerosolimitanos (término que indica a la persona natural de Jerusalén), que a un mayor conocimiento de los líderes añadían un mayor odio a Cristo Jesús, se sorprenden de que nadie le haya parado los pies a este atrevido (v. 19)…

         Estos se preguntan: «¿No es éste a quien buscan para matarle? Pues miren, habla públicamente (lit. atrevidamente) y no le dicen nada» (vv. 25–26). Y añaden, más bien con ironía maliciosa que con sospecha de posibilidad: «¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?» (v. 26b).

         Las peores persecuciones se han llevado a cabo bajo pretexto de la necesidad de apoyar al régimen y mantener el «orden constituido». Si las frases de estos judíos se toman irónicamente, ese «habrán reconocido…» equivale a decir: «¿Cómo es que han cambiado de opinión acerca de este sujeto?»…

         Decían: «Nadie sabe de dónde vendrá el Mesías. Es así que nosotros sabemos de dónde procede este Jesús. Luego este Jesucristo no puede ser el Mesías». Si las premisas fueran verdaderas, la conclusión sería totalmente lógica y, por tanto, también verdadera…

         Pero resulta que las premisas eran falsas; así que la conclusión no podía ser más falsa…

         La familiaridad engendra menosprecio e inclina a desdeñar el hacer uso del talento y de los dones de muchas personas cuyo humilde origen parece oscurecer la real valía de sus personas

         «Vino a lo que era suyo, y los suyos no le recibieron» (1:11). ¡Qué tristeza causa este versículo! ¡Qué consuelo y ánimo ofrecen los dos versículos que le siguen!… “Mas a los que le recibieron les ha dado las potestad de ser hecho hijos de Dios” (v. 1:12–13)...

         Esta gente venía a decir que Jesucristo se arrogaba la personalidad y la misión del verdadero Mesías sin serlo. Cristo Jesús les replica de nuevo que Él no ha venido por su propia cuenta, sino enviado y comisionado por el Dios verdadero, real (según expresa el griego), no por algún ser imaginario, de pura leyenda. Pero es a este único Dios verdadero (17:3) al que ellos no conocen (v. 8:19, 55)…

         La ignorancia del verdadero carácter de Dios, según aparece en las páginas de la Biblia, es la verdadera causa de que tanta gente se niegue a creer y rechace a Cristo y al cristianismo

         Jesucristo sí que conoce al Dios verdadero y real: «Pero yo le conozco, porque de Él procedo (lit. de junto a Él soy), y Él me envió» (v. 29). (1).

         Pero la oposición es inevitable cuando queremos hacer la voluntad de Dios. Pero debemos mantener esta convicción: Dios tiene a los malvados fuertemente sujetos como con una cadena. La malicia de los perseguidores resulta impotente, incluso cuando es más impetuosa, y, aun en los casos en que Satanás llena el corazón de ellos, Dios les ata las manos…

         Los siervos de Dios son, a veces, protegidos de un modo maravilloso por medios que no podemos vislumbrar…

         Cristo Jesús tenía su hora fija; así también la tienen sus ministros y todos los creyentes. Ningún poder de la tierra ni del infierno puede prevalecer contra ellos, mientras no hayan acabado su testimonio

 

2.- A DÓNDE IBA (vv. 32–36).

         Fariseos y saduceos, aun siendo enemigos entre sí unieron sus fuerzas contra Jesucristo y «enviaron alguaciles para que le prendiesen». Su siniestro objetivo, ya expresado en 5:18, debe ponerse por obra sin dilación…

         El modo más efectivo de dispersar el rebaño es herir al pastor. Quienes, por su oficio y sus conocimientos de la Escritura, debieran ser los más solícitos en defender el reino de Dios y a Cristo que venía a inaugurarlo, son precisamente los que envían a arrestar al Mesías

         A Jesucristo le quedaba poco tiempo en este mundo de penas y miserias; pronto se acabaría la obra que había venido a llevar a cabo. Debe consolarnos la idea de que, sean amigos o enemigos los que nos rodean, estaremos con ellos sólo «un poco de tiempo»...

         Mientras tanto, no tenemos más remedio que convivir con muchos que son como zarzas y espinos; pero ¡bendito sea Dios! que sólo por poco tiempo pueden dañarnos, y pronto estaremos lejos de su alcance...

 

         Quienes sufran por Cristo Jesús consuélense con esto: que tienen un Dios a quien ir, y que están yendo cada día hacia Él, para estar con Él por toda la eternidad

         Luego dice: «Me buscarán y no me hallarán». Uno de los aspectos que añaden felicidad a los santos glorificados es que ya están fuera del alcance del diablo y de los perversos instrumentos de Satanás...

         No hay mayor miseria para los que rechazan a Cristo Jesús y no quieren oír de Él, que ser abandonados a sus deseos. Ahora es el día en que se puede hallar a Jesucristo; «he aquí ahora el tiempo favorable; he aquí ahora el día de salvación» (2 Co. 6:2)…

         Los que no quieran aceptar a Jesucristo, en vano tratarán de hallar un lugar en el Cielo: «Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre» (1 Jn. 2:23) (1)

         El v. 34 indica que iba a llegar el día en que los fariseos le buscarían y no le hallarían. Se encontrarían en sus vidas con un tiempo en que sentirían su necesidad de un Salvador, pero sería demasiado tarde…

         Él se habría vuelto de regreso al Cielo, y debido a la incredulidad y maldad de ellos, no podrían encontrarle allá…

         Las palabras de este versículo son especialmente solemnes. Nos recuerdan que se puede dar la pérdida de la oportunidad...

         Algunos hombres pueden tener hoy la oportunidad de ser salvos; si la rechazan, puede que nunca vuelvan a tenerla. (2)

 

CONCLUSIÓN:

         Es importante que al meditar en esa sección del Evangelio de Juan podamos entender que Jesucristo, como vimos en la meditación anterior (vv. 14 al 24), se ha estado revelando como aquel mismo Dios proveedor de los tiempos de los israelitas que transitaban en el desierto en la peregrinación a la Tierra Prometida…

         En estos versículos indica de dónde había venido y hacia dónde iba. Se presentó como el Mesías de Dios a un pueblo que en teoría lo estaba esperando…

         Pero las personas de los que mayor oposición recibió fue de aquellos que practicaban fielmente la religión y que más conocían de la Palabra de Dios

         Como dice Tit. 1:16 “Dicen conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan; son odiosos y rebeldes, incapaces de ninguna obra buena”.

         Distinta fue la actitud del Apóstol Pablo que estaba en esta actitud y respondió a la disciplina del Señor que le permitió cambiar de actitud y trabajar denodadamente para su Reino.

         Esto debe ser una lección para todos los que somos su Pueblo, ya que puede ocurrir que creamos que haciendo lo que hacemos estamos agradando a Dios y sin embargo nos encontremos luchando en contra de su Espíritu Santo con lo que hacemos (Hch. 5:38 y 39).

 

BIBLIOGRAFÍA:

1.- COMENTARIO EXEGÉTICO DEVOCIONAL A TODA LA BIBLIA. Mathew Henry. Evangelio de Juan. Edit. CLIE.

2.- COMENTARIO BÍBLICO. William Mac Donald. Edit. CLIE.

3.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.


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