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¡VER PARA NO CREER! - Juan 8:22 AL 30 y 1:11 al 13

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 25/dic/2016
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

INTRODUCCIÓN

            Tal como se nos enseña en lJn 1:11 al 13 Dios ha venido a este mundo y este mundo no le ha reconocido como Salvador y menos como Señor… Hoy celebramos Navidad pero cada vez me asombra más el evidente y tenaz esfuerzo que se está haciendo en el mundo occidental para descristianizar la Navidad…

            En una reciente película por cable “Galletas para Navidad” me sorprendió que en el momento de dar gracias por los alimentos, los protagonistas daban gracias sobre las cosas que tenían sin nombrar en ningún momento a Dios y mucho menos a Jesucristo…

            Se ha remplazado a Jesucristo por papá Noel, al pesebre por un árbol de Navidad, a Feliz Navidad por Felices Fiestas, a los reyes de oriente por gnomos, a los ángeles por hadas y así sucesivamente…

            ¿Qué respuesta daremos los cristianos a estos desafíos? ¿Nos sumaremos a esta manera de pensar o seremos la sal y luz que la Palabra de Dios nos desafía para responder de manera espiritual a este ataque espiritual originado en las tinieblas mismas del reino de Satanás?

            Existe en este mundo una ceguera espiritual entre los incrédulos tal manera que no escuchan ni quieren escuchar la Palabra de Dios. Ven pero no creen porque existe un tremendo orgullo en sus corazones.


            En esta sección del Evangelio de Juan se nos explica de dónde procede tanta incredulidad y ceguera espiritual y las consecuencias que tendrá esa incredulidad en el “Día del Señor” cuando venga a juzgar a los vivos y a los muertos.

            Cuando el diálogo de este pasaje ocurrió, Israel era bien consciente del ministerio de Jesucristo. Durante los tres años anteriores había realizado milagros incontables. Había casi erradicado las enfermedades de Israel, alimentado milagrosamente a miles de personas, expulsado demonios con autoridad y calmado una tempestad furiosa en el lago de Galilea (y después incluso caminó sobre ese mar)…

            Esos milagros maravillosos y sin precedentes (15:24; cp. 9:32; Mt. 9:33; Mr. 2:12) demostraban claramente que Cristo Jesús era el Hijo de Dios (Jn. 10:25; cp. v. 38; 3:2; 5:36; 7:31; 14:11; Hch. 2:22), como también lo hacían sus declaraciones asombrosas (Jn. 4:25-26; 5:18) y su enseñanza profunda (cp. Mt. 7:28-29; 13:54; Lc. 4:32; 19:48; Jn. 7:46)...

            A la luz de la evidencia abrumadora, la incredulidad en Cristo Jesús no tiene excusa. Quienes oyen el Evangelio y lo rechaza recibirán el castigo eterno; sin nadie a quien culpar excepto a ellos mismos…

            Debe notarse que incluso quienes no han oído el evangelio son culpables de rechazar la verdad que se les ha dado. Tal verdad incluye aspectos de la existencia y el carácter de Dios, como se revela en el orden de la Creación y la consciencia …

            Por tanto, quienes rechazan a Jesucristo son completamente responsables de escoger morir en sus pecados (Jn. 3:19)...

            Este pasaje revela cuatro formas en que las personas pueden asegurarse una muerte tan trágica y eterna: por buscar la propia justicia, ser mundanos, incrédulos o ignorantes voluntariamente...

 

1.- AUTOJUSTIFICARSE (v. 22):

            Según Jn. 8:21, Jesucristo había advertido a los líderes religiosos que la falta de voluntad para creer en Él significaba que morirían en sus pecados. No tenían perdón, redención y no estaban preparados para conocer a Dios; habían acumulado toda una vida de culpabilidad que daría como resultado un castigo eterno…

            El Señor repitió lo que había dicho antes a la multitud (7:33-34), que iba a un lugar donde no podían ir quienes rehusaran creer en Él. En respuesta, sus enemigos habían especulado que podría estar planeando irse de Israel para la diáspora (7:35). Sin embargo, aquí sugirieron algo más siniestro...

            Frente a la sorprendente declaración de Cristo Jesús en el versículo 21, la respuesta de los judíos (se consideran aquí particularmente los líderes) fue hacer un chiste venenoso de su advertencia calmada. “¿Acaso se matará a sí mismo?”, preguntaron con sarcasmo. Irónicamente, quienes planeaban matarlo se preguntaban si se suicidaría…

            Entendieron que cuando Jesucristo dijo “A donde yo voy, vosotros no podéis venir”, se refería a su muerte. Los judíos aborrecían el suicidio y creían que quienes se suicidaban iban al área más oscura del infierno...

            Con confianza soberbia en su propia justicia, no eran tan solo sordos a las palabras de Cristo Jesús, también retorcían de modo blasfemo lo que Él decía...

            Se creían dueños de la verdad y tener una vida intachable con la cual juzgar a los demás, incluso al Señor... Proverbios 30:12 advierte: “Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia”...

            La conformidad externa con la Ley no salvará a nadie; la Salvación solo viene por la justicia de Cristo Jesucristo impartida a quienes creen (2 Co. 5:21). Esa justicia auténtica sobrepasa de lejos la justicia legalista y externa de los escribas y fariseos...

            En Mateo 9:11 los fariseos cuestionaron a los discípulos de Jesucristo: “¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?”. No aprobaban su interacción con la chusma de la sociedad judía…

            La respuesta del Señor fue devastadora: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (vv. 12-13; cp. Lc. 15:7)...

            Cristo Jesús criticó a los fariseos: “Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” (Lc. 16:15).

            Pablo escribió a los filipenses que la salvación no viene de la “propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9; cp. Gá. 2:16-21)…

 

2.- SER MUNDANOS (v. 23):

            El Señor señaló que el origen y destino de ellos era muy diferente al suyo. Eran de un reino completamente diferente; ellos eran de abajo; esto es, eran parte de este mundo...

            Kosmos (mundo) es un término importante en el Nuevo Testamento. En este contexto se refiere al sistema espiritual invisible del mal, opuesto al Reino de Dios, comprende “toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” (2 Co. 10:5) y está controlado por Satanás (Jn. 12:31; 14:30; 16:11; 1 Jn. 5:19)…

            El mundo no reconoce la verdadera identidad de Cristo Jesús (1:10) o la de los creyentes (1 Jn. 3:1). También desconoce al Espíritu Santo que Jesucristo envió (14:17). Quienes están inmersos en el mundo “[aman] más las tinieblas que la luz, porque sus obras [son] malas” (Jn. 3:19)…

            Esto provoca su completa ceguera a la verdad espiritual (2 Co. 4:4; Mt. 13:11; Jn. 12:39-40; Ro. 8:5; 1 Co. 2:14); están llenos de odio a Cristo Jesús (y sus seguidores; Jn. 15:18-19; 17:14; 1 Jn. 3:13) por confrontar su pecado (Jn. 7:7; 15:18)…

            Como el mundo (esta sociedad) odia a Dios, se regocija en la muerte de su Hijo (16:20; cp. Mt. 21:37-39). (1), y con el fracaso de todo aquello que tenga que ver con el Reino de Dios...

            El materialismo, el humanismo, la inmoralidad, el orgullo y el egoísmo —“los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” (1 Jn. 2:16)— son el sello del mundo

            Este se opone completamente a la verdad divina, la justicia, la virtud y la santidad. Sus opiniones son erróneas, sus intenciones son egoístas, sus placeres son pecaminosos, sus influencias son desmoralizantes, sus políticas son corruptas, sus honores son vanos, sus sonrisas son falsas, su amor es falso y veleidoso…

            La “amistad [la palabra griega podría traducirse ‘afecto’, ‘amor’] del mundo es enemistad contra Dios”, porque quien “quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo Padre no está en él” (1 Jn. 2:15)...

 

3.- SER INCRÉDULO (v. 24):

            El uso de la frase absoluta y sin calificativos Yo soy no es menos que una afirmación directa de deidad total. Cuando Moisés le preguntó a Dios el nombre, Él respondió “YO SOY EL QUE SOY” (Éx. 3:14)…

            En la Septuaginta ( LXX; la traducción griega del Antiguo Testamento), corresponde a la misma frase (egō eimi) que Cristo Jesús usó aquí (la  LXX también usa egō eimi para Dios en Dt. 32:39; Is. 41:4; 43:10, 25; 45:18; 46:4)…

            Jesucristo estaba aplicando para sí el tetragrámaton (YHWH, que en la versión hispana RVR-1960 aparece transliterado como Jehová), el nombre tan sagrado de Dios que los judíos no pronunciaban…

            A diferencia de sectas modernas (como los Testigos de Jehová), los judíos de la época entendieron perfectamente que Él afirmaba ser Dios. De hecho, estaban tan estupefactos con el uso que Él hizo de ese nombre para referirse a sí mismo (cp. vv. 28, 58) que intentaron lapidarlo por blasfemia (v. 59)…

            Para ser cristiano debe creerse toda la revelación bíblica sobre Cristo Jesús: que es la segunda persona eterna de la Trinidad, que entró en el espacio y el tiempo como Dios encarnado, que nació de una virgen, que vivió una vida sin pecado, que su muerte en la cruz fue un sacrificio expiatorio y suficiente por los pecados de quienes creen en Él, que se levantó de los muertos y ascendió al cielo con el Padre, que ahora intercede por su pueblo redimido y que un día regresará en gloria…

            Rechazar esas verdades es extraviarse “de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Co. 11:3), adorar “a otro Jesús” (v. 4), estar bajo la maldición de Dios (Gá. 1:8-9,  NVI) y oír decir al Señor al final: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mt. 7:23)...

            La falta de voluntad persistente para creer la verdad sobre Jesucristo excluye por naturaleza la posibilidad de perdón, pues la salvación viene solo a través de la fe en Él (3:15-16, 36; 6:40, 47; Hch. 16:31; Ro. 10:9- 10; Gá. 3:26; 1 Jn. 5:10-13)…

            Quienes siguen en la incredulidad, negándose a aceptar por fe todo lo que Jesucristo ha hecho, morirán en sus pecados para siempre (cp. 3:18, 36; He. 2:3).

 

4.- SER IGNORANTE VOLUNTARIAMENTE (v. 25 al 30):

            El carcelero que los tenía cautivos en la incredulidad era su ignorancia obstinada.¿Tú quién eres?, la pregunta incrédula de los judíos era sorprendente a la luz de todas las señales milagrosas que Cristo Jesús había realizado (5:36; cp. Mt. 11:4-5) y las afirmaciones repetidas que había hecho (cp. 5:17 ss.; 6:35 ss.; 7:28-38; 8:12)...

            Habían recibido una revelación más que suficiente para hacerlos responsables; su ignorancia era inexcusable. Su juicio a ellos estaría en perfecta armonía con la voluntad del Padre, porque el que lo envió fue el Padre y Jesucristo solo hablaba lo que oía de Él (cp. vv. 28, 40; 3:32, 34; 5:30; 7:16; 8:16; 15:15; 17:8)...

            Increíblemente, a pesar de que Cristo Jesús les habló con tanta claridad, aún no entendían que les hablaba del Padre. Tal era el poder engañoso de su incredulidad tozuda. No tenían oídos para oír.(1)

            De nuevo Jesucristo profetizó lo que iba a suceder. Primero, los judíos levantarían al Hijo del Hombre. Esto se refiere a Su muerte por crucifixión. Después que hubieran hecho esto, conocerían que Él era el Mesías…

            Lo sabrían por el terremoto, por las tinieblas, pero, más que nada, por Su resurrección corporal de entre los muertos…

            Observemos cuidadosamente las palabras de nuestro Señor: Entonces conoceréis que yo soy. El sentido más profundo es: «Entonces conoceréis que yo soy Dios». Entonces se darían cuenta de que Él no hacía nada por sí mismo, es decir, por Su propia autoridad…

            Más bien, él había venido al mundo como el Dependiente, diciendo sólo aquellas cosas que el Padre le había enseñado a decir. (2)

            La muerte y la resurrección de Jesucristo vindicaron todas las afirmaciones que los profetas y los apóstoles hicieron de Cristo Jesús, y además eliminaron toda duda sobre su deidad en cualquier mente abierta…

            Esa obra grande y gloriosa probaba que Él de verdad habló según le enseñó el Padre, que el Padre estaba con Él, no lo ha dejado solo y que Él siempre hacía lo que le agrada al Padre, porque no podría hacer otra cosa en su perfección divina (He. 7:26)...

            Solamente el día de Pentecostés, lo recibieron como Mesías cerca de tres mil judíos (Hch. 2:36-37, 41, 47). Incluso en aquella ocasión, seis meses antes de la cruz, sus palabras fueron tan poderosas que hablando él estas cosas, muchos creyeron en él, al menos externamente...

            Pero, a pesar de la evidencia, la mayoría no quiso creer; escogieron su propia justicia, la mundanalidad, la incredulidad y la ignorancia voluntaria hasta el final. De modo que se condenaron a sí mismos a morir en sus pecados y no ver nunca el cielo, sino sufrir la ira eterna.(1)

 

CONCLUSIÓN:

            Dios ha venido a este mundo y lo hace tradicionalmente a la memoria de este mundo cuando recordamos la Navidad…

            Pero este mundo se empecina en negar toda la Verdad de Dios, al igual que los judíos en los tiempos de nuestro Señor Jesucristo, y con una vehemencia desafiante al Cielo se esfuerza por apagar toda voz que se levante para anunciar las Buenas Nuevas, el Evangelio de Cristo Jesús… VEN LA OBRA DE DIOS EN LA VIDA DE PERSONAS CAMBIADAS POR EL PODER DE DIOS Y AUN EN LA NATURALEZA (Ro. 1) PERO NO QUIEREN CREER.

            Ante esta realidad, ¿nos quedaremos de brazos cruzados? ¿o seremos en esta tierra verdaderos embajadores de Jesucristo imitando sus pasos?

¡S.D.G!

BIBLIOGRAFÍA:

1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO – EVANGELIO DE JUAN – John Mac Arthur – Editorial Portavoz.

2.- COMENTARIO BÍBLICO. William Mac Donald. Edit. CLIE.


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