domingo, octubre 22, 2017

Get Adobe Flash player

Horarios

Culto día Domingo

Todos los domingos a las 10:00 horas

 
Culto día Sábado

Todos los sábados a las 20:00 horas

 
Escuela Bíblica para Niños

Domingos 10:00 hs.

 
Adolescentes

Recreación: Sábados 18 hs. 

 
Pre-Adolescentes

Recreación: Sábados 18 hs.

 

NO VIDENTES QUE VEN Y VIDENTES QUE NO VEN. (2ra. Parte) - Juan 9:13 al 34

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 29/ene/2017
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

 INTRODUCCIÓN:

            La nación de Israel, el pueblo elegido de Dios (Éx. 19:5; Dt. 4:37; 7:6-8;10:15; 26:18; 32:9; Am. 3:2), heredó sus promesas únicas y misericordiosas (Dt. 15:6; Ro. 9:4; Ef. 2:12): la promesa básica terrenal de un lugar (cp. Gn. 50:24; Éx. 12:25; Dt. 6:3; 12:20; 19:8; 27:3; Jos. 23:5) y el compromiso celestial de la salvación por medio del Mesías prometido (Gn. 3:15; 49:10; Dt. 18:18; Is. 7:14; 9:6; 11:1-2; 52:13 - 53:12; Jer. 23:5-6; Mi. 5:2; Jn. 4:22; Gá. 3:16)...

            Lamentablemente, Israel se perdió estas dos promesas. Aunque vivían en la tierra prometida, nunca poseyeron todo el territorio que Dios les prometió. Tampoco pudieron quedarse de modo permanente en la tierra, pues por su pecado e idolatría los conquistaron los asirios y los babilonios en algún momento y los llevaron al exilio…
            La desobediencia de Israel, que los privó de experimentar completamente las bendiciones prometidas por Dios, estuvo motivada por la incredulidad persistente. Por causa de la falta de fe obstinada de toda la generación de israelitas adultos, Dios no los dejó entrar a Canaán (excepto a Caleb y Josué; Nm. 14:30, 38; 26:65)…
            Como lo explica el autor de Hebreos: “¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad (He. 3:18-19)…
            Judas agregó: “El Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron” (Jud. 5; cp. Nm. 14:26-30; Dt. 1:32, 34-35; 9:23)…
            El Evangelio de Juan, que enfatiza la fe en Cristo Jesús, también documenta la negación de Israel a creer (Jn. 1:11). Eran como el Señor los caracterizó: una “generación incrédula” (Mr. 9:19)…
            Jesús dijo a Nicodemo: “Si les he hablado de cosas terrenales, y no creen, ¿cómo creerán si les hablo de las cosas celestiales?” (3:12) y previno: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (v. 18).
            La triste realidad es que “a pesar de que [Jesucristo] había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él” (12:37; cp. 16:9). Como lo hicieron sus ancestros en el desierto, la mayoría de los judíos de los tiempos de Cristo Jesús no creyó…
            La sanidad asombrosa del ciego de nacimiento no fue suficiente para suavizar los corazones endurecidos de los fariseos. Los versículos 13-34 exponen el carácter de su incredulidad obstinada y registran la primera discrepancia pública entre los seguidores de Jesús y el liderazgo religioso judío…
            El ciego es la primera persona conocida que fue expulsada de la sinagoga por su lealtad a Cristo (cp. 16:2).(1)
 
 
            El que era expulsado de la sinagoga quedaba virtualmente excluido de la vida religiosa y social de Israel (cf. Lc. 6:22). Desde cualquier punto de vista – social, económico, religioso – los resultados eran espantosos, sobre todo para personas tan pobres que su hijo tenía que vivir de la limosna.(2)
            Existen cuatro características de la incredulidad que emergen en este pasaje: la incredulidad es inconsecuente, intratable, irracional e insolente.
 
1.- LA INCREDULIDAD ES INCONSECUENTE (vv. 13 al 16):
            Algunos que supieron de la sanidad del ciego, incapaces de entender la sanidad sorprendente, lo llevaron ante los fariseos. Era natural buscar una explicación de las autoridades religiosas sobre este hecho sin precedentes (v. 32)…
            Sin embargo, es probable que no lo llevaran el día de la sanidad, porque era día de reposo cuando Jesucristo había hecho el lodo y abierto los ojos del ciego. Los fariseos exigentes no habrían hecho estas averiguaciones en sábado...
            Algunos que supieron de la sanidad del ciego, incapaces de entender la sanidad sorprendente, lo llevaron ante los fariseos. Era natural buscar una explicación de las autoridades religiosas sobre este hecho sin precedentes (v. 32)…
            No era esta la primera vez que Cristo Jesús deliberadamente violaba las regulaciones tradicionales del día de reposo. En Mt. 12:1-8 defendió a sus discípulos por arrancar espigas en el sábado, violando así la ley rabínica. Poco después, sanó un hombre con la mano seca en día de reposo (Mt. 12:9-13; cp. Lc. 13:10-16; 14:1-6), etc. ...
            ¿Por qué provocaba deliberadamente a los líderes violando las prohibiciones del día de reposo? Primero y más importante, porque mostró su autoridad divina como Señor del sábado (Lc. 6:5). Segundo lo hizo para mostrar que tales normas extrabíblicas no eran necesarias y ponían una carga opresiva en las personas...
            Los líderes judíos habían pervertido el propósito divino para este Día de Reposo y agradecimiento a Dios haciéndolo fastidioso y gobernado por docenas de reglas nimias y triviales… Corrompían el sábado, no lo hacían un día de glorificación a Dios, sino un medio legalista de glorificación personal...
            Quienes son de Dios, razonaban, guardan el sábado; Jesús no observó las regulaciones del sábado; por lo tanto no puede venir de Dios (cp. Dt. 13:1-5). Pero otros no estaban tan convencidos…
            Se preguntaban: “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?”, en contraposición al razonamiento del primer grupo, con un silogismo propio: Solo quienes vienen de Dios pueden abrir los ojos de los ciegos; por lo tanto, Jesús viene de Dios…
            Como resultado, había disensión entre ellos, como ya la había habido entre la multitud (7:40-43).(1)
            Los críticos fariseos no se daban cuenta de que Dios nunca había tenido la intención de que el sábado impidiese un acto de misericordia o de bondad.(3)
 
2.- LA INCREDULIDAD ES INTRATABLE (vv. 17 al 24):
            Era indiscutible que Jesucristo había realizado el milagro; literalmente, este milagro estaba allí mirando a los fariseos en su cara. Sin embargo, con toda la terquedad, no estaban dispuestos a aceptar la evidencia y seguían sin convencerse de la verdad. Eran como aquellos que Dios describió como “una generación perversa, hijos infieles” (Dt. 32:20)...
            Continuando su interrogatorio, los fariseos le dijeron al ciego: “¿Qué dices tú del que según tú [v. 18] te abrió los ojos?”. La respuesta enfática y audaz del hombre - “Que es profeta” (cp. 4:19; 6:14; 7:40) - muestra que él captó la realidad que los fariseos, ciegos espiritualmente, se negaban a ver: que Jesús era enviado de Dios…
            Sus palabras reflejan una comprensión creciente sobre la verdadera identidad de “aquel hombre que se llama Jesús” (v. 11). Como lo explica un comentarista: “Los ojos del hombre se abren cada vez más: comienza a ver más claramente, mientras los ojos de sus jueces se oscurecen con niebla teológica cegadora”...
            Los fariseos no estaban dispuestos a creer las afirmaciones de Cristo Jesús, aun después de haber identificado al hijo positivamente y de no tener excusas legítimas para negar la ocurrencia de un milagro auténtico...
            Querían que el hombre se uniera en su incredulidad, de modo que volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: “Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador”… Insistían en que le diera el mérito a Dios, exigiendo que no le diera mérito a Jesucristo por su sanidad...
 
3.- LA INCREDULIDAD ES IRRACIONAL (vv. 25 al 30):
            Impávido ante el pronunciamiento de los fariseos sobre Cristo Jesús, el antiguo ciego respondió: “Si es pecador, no lo sé”. Dejó la determinación de esto a los “expertos” religiosos. Pero se aferró tercamente a la realidad innegable de su visión y declaró: “Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”… Ignoraba el dilema sesgado de ellos y declaró la verdad simple: Jesucristo definitivamente lo había sanado...
            Exasperados, como era comprensible, por el interrogatorio de los fariseos y el sesgo obvio, el hombre sanado les respondió: “Ya se lo he dicho, y ustedes no escuchan. ¿Por qué quieren oírlo otra vez?” (v. 27)...
            No veía cuál era la idea de repetir su testimonio, porque, obviamente, ellos no le creerían de ninguna forma. La respuesta del mendigo fue devastadora: “Pues esto es lo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, pero a mí me abrió los ojos.” (v.30)…
            Jesucristo podía hacer lo que solo podía hacer el poder de Dios: sanar la ceguera de nacimiento y crear unos ojos nuevos y útiles; aun así, las autoridades religiosas afirmaban su completa ignorancia respecto al origen del Señor…
            Tal locura irracional procedía del rechazo obstinado de los hechos. Así ha ocurrido desde entonces con quienes conocen la verdad del evangelio y se aferran a su pecado e incredulidad.(1)
            Los fariseos se encontraban con fracasos a cada paso. Cada vez que trataban de desacreditar al Señor Jesucristo, el resultado era que le daban más honra…
            El testimonio de este hombre aquí es hermoso. Él no sabía demasiado acerca de la Persona de Cristo Jesús; lo que sí sabía era que era ciego, y ahora veía. Este era un testimonio que nadie podía negar...
            Así es en el caso de los que han nacido de nuevo. El mundo puede dudar, escarnecer y reírse con sarcasmo, pero nadie puede negar nuestro testimonio cuando decimos que antes estábamos perdidos, pero que ahora hemos sido salvados por la Gracia de Dios.(3)
 
4.- LA INCREDULIDAD ES INSOLENTE (vv. 31 al 34):
            Este mendigo humilde procedió ahora a dar una conferencia teológica a los líderes de su nación, insolentes y arrogantes. Respondió al silogismo de los fariseos con otro silogismo…
            Su premisa principal era que Dios no oye a los pecadores (Job 27:9; Sal. 66:18; Is. 1:15), pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye (Sal. 34:15; Pr. 15:8, 29; 1 P. 3:12)…
            Su premisa secundaria era que Dios obviamente oía a Cristo Jesús porque le dio el poder para hacer cosas de las que no se había oído desde el principio, como abrir los ojos a uno que nació ciego…
            Su conclusión irrefutable era: “Si Jesús no viniera de Dios, nada como esto podría hacer”. Los fariseos, incapaces de responder a la lógica irrefutable del hombre y enfurecidos porque él presumiera que podía enseñarles, recurrieron a gran cantidad de ofensas personales contra él...
            Irónicamente, a pesar de sus palabras de menosprecio, admitieron el hecho de que quien ahora veía, había nacido ciego; un punto que antes habían negado (v. 18)…
            Entonces le expulsaron de la sinagoga; le extendieron la excomunión que sus padres habían evitado por poco…
 
5.- SILOGISMOS LÓGICOS PERO NO VERDADEROS:
            La incredulidad de estos religiosos estaba basada en silogismos en apariencia razonables, pero que en sí mismo no eran verdaderos.
            El silogismo del grupo predominante de fariseos (v. 16a) decía: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo.
Silogismo
Premisa mayor: Todos los que vienen de Dios guardan el Día de Reposo.
Premisa menor: Este hombre (Cristo Jesús) no guarda el Día de Reposo.
Conclusión: Este hombre no es de Dios.
            En apariencia parece un razonamiento excelente. Como silogismo tiene validez. Pero esto
no significa que la conclusión sea verdadera.(2)
            Cuántas veces sucede en la Iglesia de Jesucristo que se destruye la obra de Dios por la incredulidad de muchas personas en el Poder de Dios para cambiar vidas, y proceden a actuar a su manera. Así, actúan basadas en silogismos que tienen lógica pero que su conclusión es errónea llevando al Cuerpo de Cristo Jesús a sufrir sus consecuencias.
            Cuántas divisiones y contiendas se producen en el seno de la Iglesia de Jesucristo por incredulidades basadas en estos silogismos que parten de una base lógica pero ésta es de origen satánico porque llevan al Pueblo de Dios a rebelarse ante un mandamiento mayor como es “Procuren mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3)
 
CONCLUSIÓN:
            Como este pasaje ilustra, cuando los escépticos incrédulos investigan los milagros de Cristo u otro suceso sobrenatural registrado en la Biblia, solo puede haber un resultado. A menos que el Espíritu Santo abra sus ojos ciegos, negarán la veracidad de tales relatos, no importa cuál sea la evidencia…
            A los fariseos de este pasaje se les presentó una prueba viva del poder divino de Jesús. Y aun así, cubiertos en incredulidad, intentaron negar lo innegable y refutar lo irrefutable…
            Así lo explicaría después un antiguo fariseo (el apóstol Pablo): “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Co. 2:14; cp. Jn. 6:44).(1)
 
¡S.D.G!
 
BIBLIOGRAFÍA:
1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO (Evangelio de Juan). John Mac Arthur . Edit. PORTAVOZ.
2.- COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO. (Evangelio de Juan). William Hendriksen. Edit. LIBROS DESAFÍO.
3.- COMENTARIO BÍBLICO. William Mac Donald. Edit. CLIE.

print
  Comentarios

Sin comentarios.

Sólo usuarios registrados en el sitio pueden ingresar comentarios. Si Usted aún no se encuentra registrado puede hacerlo ahora haciendo click aquí.

Iglesia Jesucristo Rey - Dean Funes 1080 - Córdoba - (5000) - Argentina - Tel. +54 (351) 422-0865