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INMORTALES, HASTA QUE CUMPLAMOS SU PROPÓSITO - Juan 11:1 al 16

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 26/feb/2017
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

        Los evangelistas dedican en sus evangelios un espacio desproporcionado a la última semana de Jesucristo en su ministerio sobre la Tierra, la cual se conoce habitualmente como SEMANA SANTA

         En el caso de los Evangelios de Mateo y marcos ocupa alrededor de un tercio de los mismos. El de Lucas, un cuarto. En el Evangelio que nos ocupa (el del Apóstol Juan) es la mitad del texto.(4)

         El tema más importante del universo es la gloria de Dios. Es la razón subyacente de todas las obras divinas; desde la Creación del mundo, pasando por la Redención de los pecadores perdidos y el Juicio de los incrédulos, hasta la manifestación de su Grandeza por toda la eternidad en el Cielo...

         Como la gloria de Dios es intrínseca a su naturaleza, la Biblia se refiere a Él como el Dios de Gloria (Sal. 29:3; Hch. 7:2), la Gloria de Israel (1a S. 15:29), el Rey de la gloria (Sal. 24:7-10) y el Alto y Sublime (Is. 57:15; cp. 33:5). Dios Padre se llama Padre de Gloria (Ef. 1:17; cp. 2a P. 1:17); Jesucristo, el Señor de Gloria (1a Co. 2:8) y el Espíritu Santo, el glorioso Espíritu de Dios (1a P. 4:14)

         La Gloria intrínseca de Dios es únicamente suya y no participará de ella nadie más (Is. 42:8; 48:11). Pero la manifestación más gloriosa y misericordiosa de la Gloria de Dios vino en la persona del Señor Jesucristo, el “Verbo [que] fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14)…

         Explicando la importancia del primer milagro del Señor, el Apóstol Juan escribió: “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él” (2:11)…

         Aunque la Gloria divina de Cristo Jesús estaba velada en la carne humana, en una ocasión reveló su verdadera majestad a tres de sus discípulos: “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” (Mt. 17:1-2; cp. 2a P. 1:16-18)…

         El capítulo 11 registra la última y más poderosa señal en el Evangelio de Juan (cp. 2:1-11; 4:46-54; 5:1-17; 6:1-14; 6:15-21; 9:1-41): la resurrección de Lázaro, cuatro días después de haber muerto…

         Sin embargo, el propósito principal del milagro no era restaurarle la vida o aliviar la pena de sus hermanas. Jesucristo resucitó a Lázaro de los muertos, primero y sobre todo, para que el Padre y Él fueran glorificados (vv. 4, 40)…

         La gloria de Cristo Jesús brilla en este pasaje, sobre el trasfondo del rechazo y odio de los líderes judíos. (1)

         La resurrección de Lázaro era como las arras del milagro que había de coronar y refrendar todos los demás milagros de Jesucristo: su propia resurrección de entre los muertos después de su muerte en cruz y su sepultura. (2)

         Los capítulos 11 y 12 sirven de puente entre su ministerio público y su pasión, registrada en los capítulos 13 al 21 …

         Después del enfrentamiento, Cristo Jesús se fue al otro lado del río Jordán (10:40) a la región de Perea, donde permaneció y ministró durante unos meses, antes de regresar a Jerusalén para la semana de la pasión...

         Fue en medio de su ministerio en Perea que regresó brevemente a las inmediaciones de Jerusalén para resucitar a Lázaro. Aun así, a pesar del milagro innegable que Jesucristo realizaría, el odio de las autoridades judías hacia Él solo se había intensificado (11:46-53)…

         La resurrección de Lázaro evidenció la gloria de Cristo Jesús en tres formas: señalaba sin equívocos su deidad (11:25-27), fortalecía la fe de los discípulos (11:15) y llevaba directamente a la cruz (11:53)

         El relato del capítulo 11 se puede dividir en cuatro secciones, a medida que va avanzando: la preparación para el milagro (11:1-16), la llegada de Jesucristo (11:17-36), el milagro en sí (11:37-44) y las consecuencias (11:45-57)

         La primera sección aporta el trasfondo del milagro, introduce tres tipos de personajes: el crítico, las hermanas preocupadas y los discípulos cautelosos

 

1.- EL ENFERMO CRÍTICO (vv. 1 y 2):

         La presentación sin adornos de Lázaro —Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro— enfatiza que él no es el enfoque primario de la historia. Como ya dijimos, el énfasis principal es que Cristo Jesús y el Padre se glorificaran con su resurrección…

         Lázaro es una forma corta del nombre hebreo Eleazar, cuyo significado es “Dios ha ayudado” o “ayudado por Dios”; un nombre que se ajusta a esta historia…

         Juan identificó Betania como la aldea de María y de Marta su hermana. El apóstol, sin dar detalles adicionales, evidentemente esperaba que sus lectores conocieran a las dos hermanas (de quienes también se habla en el Evangelio de Lucas )…

         Por eso, pudo escribir: “María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos”; aunque no relataría la historia de esa unción hasta el capítulo 12, sus lectores ya sabían de eso por los Evangelios sinópticos (Mt. 26:6- 13; Mr. 14:3-9)...

         Por medio de la resurrección de Lázaro, Jesucristo y Dios el Padre recibirían gloria, la fe de los discípulos se fortalecería y sería la gota que rebosaría la copa de hostilidad de los líderes judíos para llevar a cabo la ejecución de Cristo Jesús

 

2.- LAS HERMANAS PREOCUPADAS (vv. 3-6):

         Como es comprensible, las hermanas estaban muy preocupadas con la condición de su hermano. Le mandaron decir a Jesucristo: “Señor, he aquí el que amas está enfermo”. No se especificó cuál era la enfermedad de Lázaro, pero su muerte era inminente. (1)

                Cuanto más queridos nos son nuestros deudos y amigos, tanto mayor es la aflicción que nos ocasionan los problemas y las enfermedades de ellos…

         Advirtamos que no es cosa nueva que quienes son amigos de Cristo Jesús, pasen por enfermedades, problemas y contrariedades, pues estas cosas son comunes a todo el género humano, como lo son los beneficios generales que Dios dispensa (v. Mt. 5:45).(2)

         Marta y María creían que Jesucristo estaba dispuesto a sanar a su hermano porque lo amaba y confiaban también en que Él tenía el poder para hacerlo (vv. 21, 32)...

         El mensaje de las hermanas es bello por su tierna sencillez. No explicaron los detalles de la condición de Lázaro ni le pidieron específicamente al Señor que hiciera algo. (Se daban cuenta de que era muy peligroso para Él viajar cerca de Jerusalén en aquel momento; cp. v.8)…

         Tampoco intentaron manipular al Señor Jesucristo recordándole el afecto de Lázaro hacia Él. Solo apelaron al amor del Señor (phileō=el amor de amistad y afecto) por su hermano, con humildad y confianza le hicieron consciente de su necesidad (cp. Sal. 37:5; 46:1; 55:22; 1a P. 5:7)…

         Cuando Cristo Jesús oyó el mensaje, dijo: “Esta enfermedad no es para muerte”. Obviamente, el Señor no quería decir que Lázaro no moriría, sino que la muerte no sería el resultado final. Como con el ciego (9:3), la enfermedad, muerte y resurrección de Lázaro eran para la gloria de Dios…

         El Señor no se demoró para hacer que Lázaro muriera, pues, probablemente ya hubiera muerto antes de la llegada del mensajero…

         La demora tenía varios propósitos: fortalecía la fe de las hermanas, forzándolas a confiar en Él; dejaba claro que Lázaro estaba verdaderamente muerto, por lo tanto la resurrección que Jesucristo obraría en efecto era un milagro; y, como siempre, Cristo Jesús operaba de acuerdo a los tiempos de Dios, no de los hombres

 

3.- LOS DISCÍPULOS CAUTELOSOS (vv. 7-16):

         Después de terminada la demora de dos días, Jesucristo dijo a los discípulos: “Vamos a Judea otra vez”. Atónitos y horrorizados, los discípulos protestaron: “Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte (8:59; cp. 10:31), ¿y otra vez vas allá?”…

         ¿Por qué, pensaban ellos, dejar un ministerio fructífero (10:41-42) por un viaje amenazante en las cercanías de Jerusalén? La situación no parecía requerir la atención o presencia inmediata del Señor; Él dijo que Lázaro no iba a morir (v. 4)…

         Y si Cristo Jesús necesitaba sanar a Lázaro, ¿por qué no hacerlo a distancia como ya lo había hecho (cp. 4:46-53)?...

         El Señor respondió con un dicho proverbial con la intención de eliminar los temores de los discípulos: “¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él”…

         Los judíos dividían el período de luz del día en doce horas que, a diferencia de las horas modernas, variaban en duración en distintas épocas del año. Las doce horas del día simbolizaban la duración del ministerio terrenal del Señor, como el Padre le asignó

         Así como nadie puede alargar ni acortar un día, la preocupación de los judíos tampoco podía extender el tiempo asignado a Cristo Jesús, ni la hostilidad de los judíos podía acortarla…

         El que anda de día no necesita temer a los tropiezos; luego Jesucristo estaba perfectamente a salvo del tiempo prescrito para su vida (7:30; 8:20). La noche, el fin de su ministerio terrenal (cp. 12:35), vendría en el tiempo preciso determinado en el plan eterno de Dios y solo entonces el Señor tropezaría con la muerte. (1)

         Debería tenerse en cuenta que en el N.T. el término dormir no se aplica jamás al alma, sino sólo al cuerpo. No hay enseñanza alguna en las Sagradas Escrituras de que cuando llegue la muerte, el alma caiga en un sueño. Al contrario, el alma del creyente pasa a estar con Cristo Jesús, lo cual es muchísimo mejor.(3)

         La siguiente declaración de Jesucristo no quiere decir que Él se alegrara de la muerte de su amigo querido (cp. vv. 33, 35, 38): “Me alegro por ustedes, de no haber estado allí, para que crean”…

         El Señor quería decir que la resurrección de Lázaro haría mucho más por fortalecer la fe de los discípulos que la sola curación. El tiempo de Cristo Jesús en la tierra se acercaba rápidamente a su fin y, ante la inminencia de la cruz, los discípulos necesitaban un respaldo poderoso para su fe

         Viendo que Jesucristo estaba determinado a regresar a Judea, Tomás, llamado Dídimo (los dos nombres, Tomás [hebreo] y Dídimo [griego] significan “gemelo”) dijo con resignación a sus condiscípulos: “Vamos también nosotros, para que muramos con él”…

         Tomás es conocido en la historia como “Tomás el incrédulo” (cp. Jn. 20:24-28), pero había mucho más en Él, como lo reflejan sus palabras de amor, devoción y aliento, a pesar de su pesimismo. Su negativismo lo hizo creer que moriría si iban a Jerusalén…

         Por otro lado, su amor por Cristo Jesús era tan fuerte que estaba dispuesto a morir con Él. Tomás era sincero en sus intenciones. Aun así, en el momento crucial en Getsemaní (un poco de tiempo después), su fe, como la del resto de los discípulos, iba a mostrarse carente…

         Cuando arrestaron a Jesucristo en el huerto, “todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Mt. 26:56). Sin embargo, aquí Tomás fue un ejemplo de aliento y fortaleza para los discípulos tambaleantes. Siguiendo su ejemplo, todos fueron con Cristo Jesús a Betania, a pesar de sus dudas (vv. 8, 12)...

 

CONCLUSIÓN

         La vida del hombre es como un día (comp. con Job 14:2). Este día se divide en distintas horas, edades, estados y oportunidades…

         La consideración de esto debería hacernos, no sólo muy diligentes para llevar a cabo el trabajo que Dios nos ha asignado para esta vida, sino también muy preparados para los peligros de la vida…

         Pero no perdamos de vista que Dios alargará nuestro día hasta que hayamos consumado nuestra obra…

         Como decía Ryle, «somos inmortales mientras no hayamos terminado el trabajo que Dios nos ha encomendado». Esto nos muestra el consuelo y la satisfacción de que puede disfrutar un hijo de Dios mientras se mantiene en el camino del deber: «El que anda de día no tropieza». No está perplejo en su mente, sino que, al andar recto, anda seguro.(2)

¡S.D.G!

BIBLIOGRAFÍA:

1.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO (Evangelio de Juan). John Mac Arthur . Edit. PORTAVOZ.

2.- COMENTARIO EXEGÉTICO DEVOCIONAL A TODA LA BIBLIA. (Evangelio de Juan). Mathew Henry. Edit. CLIE.

3.- COMENTARIO BÍBLICO. William Mac Donald. Edit. CLIE.

4.- DEVOCIONAL “TODA LA BIBLIA EN UN AÑO”. John Stott. Edit. Certeza.


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