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VÍNCULOS FAMILIARES - Col 3:1 al 21 – Stgo 5:13 al 16

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 23/abr/2017
Categorias: Series de Estudios,La Gloria de DIOS en mi Hogar

 

            La nueva vida del discípulo de Jesucristo recibida por identificación con Él, exige un modo de comportamiento radicalmente distinto del que era natural en la vida de esclavitud al pecado y a la carne. Esta nueva forma de existencia es el resultado de haber resucitado con Cristo Jesús…
            La identificación con Jesucristo se desarrolla en esta epístola en los tres aspectos: Identificados en su muerte (Col. 2:20); identificados en su sepultura (Col. 2;12 a); identificados en su resurrección (Col. 2:12b) …
            Por esta resurrección, resultado de la unión vital con Cristo Jesús, cada salvo viene a disfrutar de la vida eterna, que es la vida propia del Salvador, comunicada a cada uno por la vinculación posicional en Él…

            Resucitados con Él recibimos vida (Col. 2:12 y 13). Esa vida es totalmente diferente a la antigua (Col. 2:20a), especialmente en cuanto a no tener ya ninguna relación ni compromiso con los rudimentos del mundo
            El Apóstol Pablo enseña que la resurrección por identificación con el Señor Jesús, conduce al discípulo a la posición celestial…
            La potencialidad de la obra divina en los hijos de Dios es notable en el pasaje que hemos  leído: Hemos sido resucitados con Jesucristo en el pasado (Col.3:1); estamos escondidos con Cristo Jesús en el presente (Col. 3:3) y seremos manifestados con el Señor Jesús en el futuro (Col. 3:4)…
            La indicación Colosenses 3 de “Buscar las cosas de arriba”, nos indica que la Nueva Vida en Jesucristo del discípulo cristiano es sobrenatural porque no es del mundo, sino de arriba…
            Como cada discípulo de Cristo Jesús está definitivamente unido al Señor, en su muerte (Col. 2:20), en su sepultura (Col. 2:12) y en su resurrección (Col. 2:13). Por esta razón la experiencia de vida es Jesucristo mismo (Fil. 1:21; Ga. 2:20)…
            Al decir el Apóstol Pablo que todo debe hacerse en el Nombre del Señor, está refiriéndose a hacerlo en la Unión Vital con Él. De modo que las acciones o palabras realizadas en Su Nombre, quiere decir que son hechas en armonía con su Voluntad, en sujeción a Su Autoridad, y en dependencia de Su Poder…
            Por lo tanto, cuando hacemos algo en Su Nombre, se involucra el dar honor a Cristo Jesús en todas esas acciones individuales de cada uno de los creyentes en Él, en el diario vivir, con todas las manifestaciones o formas que conlleve…
            Las manifestaciones de vida del discípulo de Jesucristo debieran conducir a los hombres que las observan a glorificar a Dios (Mt. 5:16). Por tanto, la atención del hijo de Dios y de la Iglesia deben estar centradas en todo aquello que es verdadero, honorable , justo, amable, virtuoso y digno de confianza (Fil. 4:8)…
            La enseñanza es clara y precisa. La regla que ha de ser usada para conducirnos rectamente en nuestra conducta como discípulos de Cristo Jesús es que en cada acción o palabra, podamos dar gracias a Dios Padre por lo que hacemos o decimos…
            La Palabra de Dios es meridianamente clara en lo que saber cuál es la Voluntad de Dios para con cada hijo suyo: 1a Ts. 4:3 nos dice que “Lo que Dios quiere es que ustedes lleven una vida santa”...
            Tener Vida del Cielo y vivir en el pecado de la tierra no solo es un contrasentido sino, incluso, una imposibilidad espiritual (1)
 
LA ÉTICA DE LOS VÍNCULOS FAMILIARES:
1.- La subordinación de las esposas a sus maridos (v. 18):
            Sin querer ser redundantes en lo que ya analizamos en esta serie de la familia al ver el pasaje de Efesios 5:21 al 33, recordaremos aquí que la exhortación a las casadas es la aceptación del Plan establecido por Dios para el funcionamiento familiar correcto (1a Co. 11:3)…
            En el texto de Efesios, se enseña que la subordinación ha de ser “como al Señor Jesucristo”, es decir, tiene una relación semejante a la que la Iglesia (esposa de Cristo) tiene para el Señor Jesús. En este sentido los maridos son para sus esposas una representación de lo que es Cristo Jesús para la Iglesia…
            En la regeneración espiritual tanto del hombre como de la mujer, son trasladados por el Espíritu Santo a la esfera de la obediencia a Dios (1a P. 1:14). Por lo tanto, en esa novedad de vida, la mujer se sujeta voluntariamente a lo dispuesto por Dios en la relación matrimonial y se subordina a su marido
            Es una situación semejante a la sujeción voluntaria que hizo Cristo Jesús en su condición de hombre en relación con Dios Padre, sin que por ello haya disminuido la igualdad en el plano de la Tina Deidad
 
2.- El trato de los maridos a sus esposas (v. 19):
            Si a las esposas Dios demanda subordinación a sus maridos, a éstos les exige amor, que es el vínculo perfecto (v. 14). Éste debe manifestarse en todos, pero, en el orden familiar ha de hacerse realidad especialmente en el esposo…
            No se trata de una sugerencia, sino de un mandamiento establecido mediante el presente imperativo del verbo, lo que significa que el marido DEBE amar desinteresadamente, ya que el término amor aquí es el usado para referirse al amor que ama sin esperar recibir nada a cambio…
            Es un amor de la misma calidad que el de Cristo Jesús, aunque, indudablemente, siempre será menor por nuestra condición humana (Ef. 5:25)…
            En el amor del esposo los hijos aprenden el amor de Jesucristo. Se demanda un amor mediante el que se honra a la esposa en todas las formas posibles (1a P. 3:7)… El amor verdadero exige también la plena disposición a disculpar y perdonar las ofensas recibidas
            La verdadera relación en el matrimonio descansa en el amor desinteresado. A la esposa se le ama por la necesidad de amar y no por lo que le corresponde…
            De la misma manera que Dios ama porque es amor y la expresión de SU vida está involucrada en el amor, así también el marido creyente, cuando la vida de Cristo Jesús se hace vida en su vida, ama por necesidad vital, ya que “como Él es, así somos nosotros en este mundo” (1a Jn. 4:17)…
            Es necesario tener siempre presente que la esposa NO ES SIERVA, SINO LA COMPAÑERA, puesta por Dios para hacer completo al hombre y para dialogar con ella a fin de tomar las decisiones que tienen que ver con la marcha del hogar entre ambos
            El Apóstol Pablo dice a los maridos en el original griego “no le amarguen la vida”  a sus esposas… El esposo que ama trata a su esposa como a vaso más frágil y como a coheredera de la Gracia de la vida…
            Cuando una persona tiene en sus manos un objeto frágil y de alto valor lo trata con sumo cuidado; mucho más cuando se trata del mayor regalo que Dios le hace al hombre en esta tierra, que su esposa…
            En ningún momento el Señor Jesucristo trata ásperamente a la Iglesia como su esposa, sino que la cuida con dedicación entrañable. Así también es la responsabilidad del marido para con su esposa
            Esto lleva aparejado el esfuerzo de entender a la esposa, la responsabilidad de acercarse a ella para conocer las circunstancias personales de cada momento y entender el estado de ánimo en el que se encuentra. Es necesario que el marido se ocupe de los problemas de su esposa antes que ocuparse de los suyos (1) en una demostración así práctica de amor.
            Las relaciones personales en el matrimonio no descansan en derechos y deberes, sino en entrega mutua por amor. La esposa no es un objeto sino que es una persona. El hacerle amarga la vida a ella trae malas consecuencias delante de Dios, como lo señala claramente el profeta Malaquías (Mal. 2:14)…
 
3.- Relaciones hijos a padres y padres a hijos (vv. 21 y 21):
            A LOS HIJOS, así como en los mandamientos para la esposa y el esposo, aquí el Apóstol usa el presente imperativo del verbo obedecer, que se relaciona con escuchar, someterse, etc. …
            Esta es una amonestación ampliamente sustentada en la Palabra de Dios (cf. Ex. 20:12; 21:15, 17; Lv. 20:9; Dt. 5:16; 21:18; Pr. 1:8; 6:20; 30:17; Mal. 1:6; Mt. 15:4 al 6; 19:19; Mc. 7:10 al 13; 10:19; Ef. 6:1 al 3)…
            Una de las características propias de los incrédulos es la desobediencia a los padres (Ro. 1:30). Es también una marcada característica de los últimos tiempos (2a Ti. 3:2)
            La obediencia a la enseñanza de los padres producirá una vida bendecida para los hijos: “Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida” (Pr. 4:10), no quiere decir que un hijo obediente viva más tiempo que uno que no lo es, pero tendrá una vida bendecida y gozosa…
            El hijo que obedece a sus padres entiende lo que ellos representan en cuanto a la honra personal, de modo que “corona de los ancianos son los nietos, y la honra de sus hijos, sus padres” (Pr. 17:6). Cada hijo debe hacer honor al legado moral de sus padres y mantenerlo ante los demás…
            PARA LOS PADRES. El Apóstol Pablo utiliza el verbo “exasperar”, es decir, sacar fuera de control, y lo hace en la forma imperativa del mismo, ordenándoles que no provoquen, exasperen, ni inciten al odio a sus hijos…
            Un padre que se impone al hijo sin razones que lo justifiquen , que establece comportamientos porque así le parece, que anula la libre voluntad del hijo y les fuerza en ocasiones a actuaciones contrarias a su modo de pensar, genera problemas y produce irritabilidad en el hijo que tarde o temprano se manifestarán inconvenientemente en su vida...
            El padre no es el jefe sino el conductor ejemplar del hogar. El padre no está para mandar despóticamente, sino para alentar y marcar la forma de vida con su ejemplo personal…
            Debe reprender cuando sea necesario, disciplinar cuando sea preciso, corregir e instruir en justicia, pero no está designado por Dios para amedrentar y castigar a modo de juez o verdugo…
            Todo padre puede equivocarse en algún momento en relación con su hijo. Si esto ocurre, debe pedirle perdón y disculparse por la incorrección cometida, restaurando en cuanto sea posible lo hecho injustamente…
            La disciplina correcta no es un trato injusto, despótico o autoritario, que subleva la personalidad del hijo y lo convierte en un rebelde o en un fracasado…
 
4.- Manteniendo una buena comunicación (Stg.  5:13 al 16):
            El pecado puede producir enfermedad o debilidad, aunque no siempre sea esta la razón que la produce. Así, si existe un pecado sin confesar (1) (en especial en lo relacional entre los integrantes de una familia) requiere que sea confesado para restauración espiritual y también física, si la ha producido)…
            La Palabra de Dios enseña que el pecado, que ofende directamente a Dios, ha de confesarse a Él (1a Jn 1:9). Lo que está indicándose aquí son las faltas cometidas ante un hermano…
            Equivale esto a pedir perdón a quienes hemos ofendido. El Apóstol Santiago está enseñando que, sobre la base de lo dicho antes, (la enfermedad a causa del pecado) es necesario confesar las faltas que se han hecho contra otro directamente ofendido…
            Los pecado a los que se refiere este Apóstol son personales y privados. No requiere esto una confesión pública ante toda la congregación, ni tampoco ante los líderes de la iglesia, sino ante el hermano que se ha ofendido…
 
            La confesión va acompañada de oración, dice el v. 16b, EL ofensor repara la ofensa y el ofendido ora por su hermano; ambos, ofensor y ofendido, se vinculan unidos el uno al otro en una mutua oración de intercesión personal, encontrando consuelo, restauración y fuerzas en el Señor Jesucristo. (1)
CRITERIOS DE COMUNICACIÓN PARA RELACIONES FAMILIARES SANAS:
A.- Esté dispuestos a escuchar y no replique hasta que su interlocutor haya cesado de hablar (Pr. 18:13; Stg. 1:19)
B.- Hable lentamente. Piense primero. No se apresure en sus palabras. Hable de tal manera que la otra persona pueda comprender y aceptar lo que dice (Pr. 15:23 y 28; 21:23; 29:20; Stg. 1:19)…
C.- Diga siempre la verdad pero con amor. No exagere. (Ef. 4:15 y 25 y Col. 3:9)
D.- No se envuelva en discusiones. Es posible mostrar desacuerdo sin discutir. (Pr. 17:14; 20:3; Ro. 13:13 y Ef. 4:31)
E.- No replique con ira. Responda suave y amablemente. (Pr. 14:29; 15:1; 25:15; 29:11 y Ef. 4:26 y 31)
F.- Cuando esté equivocado, admítalo y pida disculpas (Stg. 5:16).
G.- Cuando alguien le confiesa alguna ofensa, dígale que lo perdona. Asegúrese que el asunto quede olvidado y que no volverá a echárselo en cara a la persona (Pr. 17:9; Ef. 4:32; Col. 3:13; 1a P. 4:8)
H. Evite machacar sobre un mismo asunto. (Pr. 10:19; 17:9 y 20:5).
I.- No censure o critique al prójimo. Por el contrario, componga, anime, edifique. (Ro. 14:13; Ga. 6:1; 1a Ts. 5:11).
J.- Si alguien le ataca verbalmente, le critica o le censura, no responda de la misma manera. (Ro. 12:17 y 21; 1a P. 2:23 y 3:9) (2)
 
CONCLUSIÓN:
            En el Plan de Dios para nuestros hogares existe el deseo que lo conformemos con relaciones saneadas por la obra de su Espíritu Santo en nuestro corazones.
            Pero, tal vez al escuchar estas admoniciones de la Palabra de Dios para nuestros familias cristianas pensemos que ya es tarde porque estamos inmersos en medio de una tormenta sin precedentes que está haciendo zozobrar la barca de nuestro hogar.
            Los discípulos del Señor Jesucristo, cuando Él estuvo físicamente en esta tierra, pasaron por un momento similar cuando estaban yendo a cumplir con el propósito de Dios. Se había levantado una gran tormenta que hizo tambalear la fe de los discípulos, mientras el Señor dormía…
            Solo hizo falta que acudieran al Señor de los señores para que a la voz de su mandato reprendiera al viento y dijo al mar diciéndoles “¡Calla! ¡Enmudece!” y hoy Él puede hacer lo mismo en nuestros hogares, como nos recuerda el hermoso himno “Maestro se encrespan las aguas”. 
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- COMENTARIO EXEGÉTICO AL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO. Samuel Perez Millos, Th. M. Edit. Clie.

2.- COMUNICACIÓN. CLAVE DE LA FELICIDAD CONYUGAL. Norman Wright. Edit. Clie. 


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