LA ORACIÓN. UN ARMA INDISPENSABLE - 1ra Tes 5:15 al 19 – Jn 11:1

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 14/may/2017
Categorias: Series de Estudios,La Gloria de DIOS en mi Hogar

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         “La oración – la oración secreta, ferviente y de fe – está en la raíz de toda santidad personal”, escribió el misionero William Carrey (el padre de las misiones modernas y evangelizador de la India)… 
         Orar es cambiar. La oración es la avenida principal que Dios usa para transformarnos. Si no estamos dispuestos a cambiar, abandonaremos la oración como característica notable de nuestra vida...
         Cuando oramos, Dios de manera lenta y bondadosa, nos revela nuestros lugares pecaminosos escondidos, y nos libra de ellos...
         En la oración, la oración real y sincera, comenzamos a pensar como Dios piensa, a desear lo que Él desea, a amar lo que Él ama y progresivamente nos enseña a ver las cosas desde su óptica agradable y perfecta para nosotros. (1)
         Pero, ¿por qué debemos orar? ¿cuál es el sentido de la oración? Dejemos que Juan Calvino responda estas preguntas con su acostumbrada claridad:
“Los cristianos no oran con la intención de informar a Dios sobre las cosas que le pudieran ser desconocidas, o para entusiasmarlo a que lleve a cabo su deber, o para urgirlo como si se mostrara renuente. Todo lo contrario, oran a fin de ser ellos mismos alentados a buscar a Dios, para que puedan poner en práctica la fe al meditar en sus promesas, para que se liberen de sus preocupaciones al derramarlas en su regazo; en una palabra, para que puedan declarar que de Él y solo de Él esperan todo lo bueno, tanto para ellos mismos como para las otras personas.” (2)
         Debe ser una de las principales y más importantes tareas de nuestras vidas. Los que han andado con Dios así lo demuestran. Marcos dice que “Levantándose (Jesucristo) muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Mc. 1:35)…
         David, rompió las cadenas complacientes del sueño. En el Sal. 63:1 escribe… “De madrugada te buscaré...”
         Martín Lutero declaró: “Tengo tanto que hacer, que no puedo continuar sin pasar tres horas diariamente en oración”. (1)
         Creemos que el estudio de la Palabra de Dios es más importante que la oración ya que dedicamos más horas a la meditación en ella que la oración. Pero ambas son imprescindibles.
         También el gran reformador Lutero tenía un axioma espiritual: “EL QUE HA ORADO BIEN HA ESTUDIADO BIEN”…
         John Wesley dijo: “Dios no hace nada que no sea en respuesta a la oración”… (1) Y así podríamos hablar de David Brainerd, William Penn, Adoniram Judson, John Hayd, etc.
 
1.- EL APRENDIZAJE DE LA ORACIÓN (Jn. 11:1):
         Como dice este pasaje de Juan, la oración real es algo que se aprende ya que así se lo pidieron sus discípulos…
         Una de las experiencias liberadoras de la vida del discípulo de Jesucristo es cuando se entiende que la oración comprende un proceso de aprendizaje en donde podemos preguntar, es lícito experimentar y aun fracasar en la súplica, ¡pues estamos aprendiendo!...
         Una sorprendente característica de la oración de Cristo Jesús fue que cuando oraba a Dios el Padre, nunca concluyó diciendo: “Si es tu Voluntad”…  Él había aprendido a conocer cuál era la Santa Voluntad de Dios y orar en consecuencia...
         Nunca comenzaremos a orar y desarrollarnos en el uso de esta imprescindible Arma Espiritual si esperamos hasta que seamos perfectos en su uso, o hasta que tengamos todo arreglado, para comenzar a orar...
         P.T. Forsythe dijo: “La oración es para la vida espiritual lo que la investigación original es para la ciencia”…
         Cada aparente fracaso nos conduce a un nuevo proceso de aprendizaje. Jesucristo es nuestro Maestro real, de tal modo que progresivamente su Palabra se confirma en nuestra experiencia. Él dijo: “Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará”. (Jn. 15:7)
         Uno de los aspectos más críticos al aprender orar por otros consiste en ponernos en contacto con Dios, de tal modo que su vida y su Poder puedan ser canalizados a través de nosotros hacia otros. (1)
         La oración no es una ofrenda voluntaria a Dios; es un servicio obligatorio, algo que Él demanda (Dietrich Bonheffer)... La oración es un pacto con llamado profundo al interior del corazón a llevar una vida intoxicada de Dios. (3)
         La meditación es el preludio necesario para la intercesión. (1) Siempre es sabio que, antes de orar, pasemos tiempo recordando quién es Aquel ante quien nos estamos presentando. (2)
         Tenemos que oír, conocer y obedecer la Voluntad de Dios antes de pedir que ella se se cumpla en la vida de nosotros…
 
2.- ¿EN QUÉ RADICA LA ORACIÓN?:
         A veces pensamos que la oración es lago que debe ser muy elaborado y complicado. Pero Jesucristo nos enseñó a hacerla como niños, acudiendo a Él como niños delante de un Padre, con su característica franqueza, honestidad y confianza…
         Cuando imploramos delante de la presencia de nuestro Dios con esta naturalidad de un niño a un padre nuestras oraciones se vuelven llamativamente eficientes… Como señaló cierta el arzobispo inglés William Temple, las “coincidencias” ocurrían con más frecuencia cuando él oraba
         Nuestros servicios en la Obra de Dios necesitan este tipo de intercesiones. El Apóstol Pablo pidió al Pueblo de Dios que pastoreaba que orara por él . C.H. Spurgeon atribuyó el éxito de su ministerio a las oraciones de su iglesia…
         Frank Laubach también llamado el “Apóstol de los Analfabetos” quien enseñó a unos 60 millones de personas a leer en su propio idioma decía a su auditorios: “Soy muy sensible , y sé si ustedes están orando por mí. Si alguno de ustedes me deja abandonado, yo lo siento. Cuando ustedes están orando por mí, yo siento un extraño poder. Cuando todas las personas de la congregación oran intensamente mientras el pastor está predicando, ocurren un milagro.”…
 
         Tus propios hijos pueden y deben cambiar por medio de la oración. Durante el día ora por ellos y con la participación de ellos. Ora por ellos de noche cuando estén dormidos. Una manera deleitosa consiste en ir al dormitorio de tu hijo y mientras él duerme, coloca tus manos suavemente sobre su cabeza y clama por él para que Dios sane todo su ser de todo dolor y trauma espiritual que haya experimentado ese día
         Como sacerdote de Jesucristo de tu hogar, puedes realizar un maravilloso servicio al tomar a tus niños en tus brazos y bendecirlos… Según la Biblia, los padres no le traían al Señor a sus hijos para que Él jugara con ellos ni siquiera para que les enseñara…
         Se lo trajeron para que pusiera sus manos sobre ellos y los bendijera (Mc. 10:13 al 16). Él nos ha dado la capacidad de hacer lo mismo… ¡Bienaventurado el niño que es bendecido por padres que los saben bendecir!…
 
         No debemos esperar hasta sentir el deseo de orar por otros. La oración es como cualquier trabajo. Tal vez no sintamos el deseo de hacerlo, pero tan pronto como hayamos estado un tiempo realizándolo, comenzaremos a sentir el deseo de trabajar…
         No tenemos que preocuparnos en el sentido de que este trabajo nos tomará demasiado tiempo, porque “no toma tiempo, sino que ocupa todo el tiempo”…
         El asunto no consiste en agregar oración al trabajo, sino en orar simultáneamente con el trabajo. Nosotros oramos antes del trabajo, envolvemos nuestro trabajo en oración y oramos después del trabajo. La oración y el trabajo se unen. (1) “Oramos sin cesar”…
 
CONCLUSIÓN:
         A menudo suponemos que estamos en contacto con Dios cuando en realidad no lo estamos. Por ejemplo, docenas de programas de radio y T.V. pasan por el sitio donde estamos, pero no las oímos ni las vemos, aunque poseamos los medios para hacerlo porque no estamos sintonizados con el respectivo canal
         Es clave el hecho de ponernos en sintonía con el aliento divino pues es una obra espiritual. Sin ese aliento nuestra oración es una vana repetición (Mt. 6:7). Para tener éxito en la intercesión, el primer requisito es oír al Señor, nuestro Dios, y ¡también el segundo y el tercero!.(1)
         Soren Kierkegaard dijo cierta vez: “Un hombre oraba, y al principio pensó que la oración era hablar. Pero se fue tranquilizando más y más hasta que al fin comprendió que la oración era escuchar”
         Lo que necesitamos es un deseo de conocer la plena Voluntad de Dios, con una firme resolución de clamar a Dios de su Poder para poder hacerla. (Wesley). (3)
         Si usamos de esta arma espiritual con esta actitud, seguramente seremos transformados no tan solamente nosotros, sino nuestro hogares, nuestros sitios de trabajos y aún nuestra nación.
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- ALABANZA A LA DISCIPLINA. Richard Foster. Edit. Betania.
2.- TODA LA BIBLIA EN UN AÑO. Reflexiones diarias. John Stott. Edit. Certeza.

3.- LA ORACIÓN. VERDADERO REFUGIO DEL ALMA. Richard Foster. Edit. Betania. 


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