LA MEDITACIÓN. UN ESPACIO PARA OIR LA VOZ DE DIOS - Gen 24:63 - Sal 1:2 - Sal 63:6 - Sal 119:78 y 148

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 04/jun/2017
Categorias: Series de Estudios,La Gloria de DIOS en mi Hogar

 

 INTRODUCCIÓN:

         Thomas Merton dijo: “La verdadera contemplación no es un truco psicológico sino una gracia teológica”
         En nuestra sociedad contemporánea nuestro adversario y enemigo, el Diablo, se especializa en tres artimañas: el ruido, la premura y las multitudes. De esta manera logra tenernos enmarañados con multitud de cosas…
         Con mucho criterio ya el psiquiatra Carl Jung dijo: “La premura no es del Diablo; es el Diablo mismo”…
 
 
1.- CONCEPTOS ERRÓNEOS:

         Puede ser que nos hagamos la pregunta si se puede hablar de la Meditación como algo cristiano o si es más bien una propiedad exclusiva de las religiones orientales…
         El hecho es que la Meditación ha sido siempre una parte clásica y fundamental de la devoción cristiana, una preparación decisiva para la oración y una obra conjunta con ella
         En parte el auge de la meditación oriental se debe a que las iglesias cristianas han abandonado esta vital herramienta espiritual o arma espiritual...
         Ciertamente la Meditación espiritual no fue extraña para los primeros siervos de Dios como hemos leído en la vida de Isaac, salmista como David y muchos mas como San Agustín, Francisco de Asís, George Fox, Thomas Merton, etc.
         Con extrema precisión, el profeta Amós nos advierte que vendrían estos tiempos en que habría hambre en la tierra, “no hambre de pan, ni sed de agua, sino de OIR la Palabra de Jehová” (Amós 8:11)...
         Algunos tal vez identifican la Meditación con la una forma religión oriental, pero en realidad son dos formas diametralmente opuestas,ya que la Meditación oriental es un intento por VACIAR O DESOCUPAR LA MENTE…
         En cambio, la Meditación Cristiana es un intento de desocupar la mente de preocupaciones para LLENARLA con los pensamientos de Cristo Jesús. Evidentemente son dos mundos opuestos…
         Si creemos que vivimos en un Universo creado por Dios infinito y personal que se deleita en que nosotros tengamos comunión con Él, entenderemos la Meditación Cristiana como una comunicación con Él, entre el Dios Amante y nosotros objetos de su amor…
 

1.- EL DESEO DE OIR LA VOZ VIVIENTE DE DIOS:
 
         Las palabras de Frederick Faber nos introducen en esta sección:
 
“Solo sentarme y pensar en Dios,
¡Oh, qué gozosa emoción!
Tener el pensamiento y respirar el Nombre:
¡No hay en la tierra mayor bendición!

         Pero los que meditan saben que la reacción más frecuente es la inercia espiritual, una frialdad y falta de deseo. Parece que los seres humanos tenemos una tendencia perpetua a que alguna otra persona hable con Dios por nosotros
         Nos conformamos con recibir el mensaje de segunda mano. El pueblo de Israel en el Sinaí clamó a Moisés: “Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos” (Ex. 20:19).(1)
         ¡Cuántas personas que van a las congregaciones cristianas van para que “el pastor le ore” o en el caso de las personas católicas al santo al cual es devoto para que interceda a Dios por él, cuando “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre” (1a. Ti. 2:5)…
         La historia de la religión es la historia de una lucha casi desesperada por tener un rey, un mediador, un sacerdote, un intermediario. DE ESTA MANERA, NO TENEMOS QUE ACUDIR A DIOS PERSONALMENTE
         TAL ENFOQUE NOS SALVA DE LA NECESIDAD DE CAMBIAR, PUES ESTAR EN LA PRESENCIA DE DIOS ES CAMBIAR
         Todos los que reconocen a Jesucristo como Señor constituyen el sacerdocio universal de Dios y, como tales, pueden entrar en el lugar santísimo y conversar con el Dios vivo de la eternidad…
 
 
2.- PREPARACIÓN PARA MEDITAR:

         Son incontables las personas que apartan veinte minutos dos veces al día para recitar un versículo védico de invocación mística, por lo tanto no es exagerado decir que es el ideal para todo cristiano. (1) Acaso, las oraciones que desarrollan los musulmanes cinco veces al día, ¿no llevan este tiempo aproximadamente?.
         Aunque de acuerdo a 1a. Ts. 5:17, nuestra actitud de hablar con Dios por medio de la oración (y de la meditación) debería ser durante todo el día…
         Pero si constantemente la actividad frenética nos está arrebatando el tiempo, no podremos estar atentos al momento del silencio interno…
         Una mente que está atormentada y fragmentada por los asuntos externos difícilmente estará preparada para la meditación…
         Los padres de la Iglesia hablaron frecuentemente del “otium sanctum” (“ocio santo”) refiriéndose a un equilibrio en la vida espiritual , a una capacidad para estar uno tranquilo en medio de las actividades del día, una capacidad para descansar y tomar tiempo para disfrutar la belleza de la Creación de Dios…
         También es importante escoger un lugar o circunstancia donde poder meditar en nuestra vida espiritual. Preferentemente un lugar tranquilo libre de interrupciones, en especial del teléfono celular, que nos permita apreciar lo que Dios ha creado…
         ¡Es importante también recordar la unidad que son el espíritu, alma y cuerpo! Ya que son inseparables (aunque las dividimos para su mejor estudio)… Lamentablemente no es raro de ver personas que mientras “alaban” a Dios, mastican chicles, conversan, etc...
         No hay ninguna recomendación bíblica con respecto a una postura correcta. EN la Palabra de Dios aparecen todas: desde estar postrado en tierra a todo lo largo del cuerpo (como Jesucristo en el huerto del Getsemaní) hasta la posición de pie con el rostro y las manos levantadas hacia el cielo…
 
 
3.- ¿CÓMO MEDITAR? PRIMEROS PASOS:

         Hay un avance progresivo en la vida espiritual. No es prudente emprender la escalada al monte Everest de la vida espiritual sin antes haber tenido alguna experiencia en desafíos de alturas menores…
         Es recomendable un período diario de cinco a diez minutos. Este tiempo es importante para concentrarse o, como decían los contemplativos en la Edad Media, a “evocar”. Es un tiempo de quietud y de meditación…
         Después de un tiempo de ejercitarnos en un tiempo de meditación, es importante agregar la meditación bíblica… Todos los maestros bíblicos en el pasado recomendaban la “Meditatio Scripturarum” como el fundamento normal de la vida interior…
         Esto implica la internalización y la aplicación personal de un pasaje bíblico. Así, la Palabra escrita se convierte en Palabra viviente por medio de la cual Dios dirige nuestras vidas…
         Procura apartar todas las tendencias hacia la arrogancia y, con un corazón humilde, recibe la Palabra a la que Dios te dirige. Allí puedes postrarte de rodillas como evidencia externa a ti mismo de tu sumisión a su Palabra…
         Dietrich Bonhoeffer al respecto dijo: “… Así como no analizas las palabras de un ser que amas, sino que la aceptas tal como se te dicen, acepta la Palabra de Dios y pésala en tu corazón como lo hizo María. Eso es todo”
         Cuando Bonhoeffer fundó el seminario en Finkenwalde, se convino en establecer media hora de meditación conjunta en las Sagradas Escrituras, y ésta fue una práctica para todos los seminaristas y los miembros de la Facultad….
         ¡Él recomendó pasar toda una semana en un solo texto!. Si podemos hacer eso, seguramente querremos vivir con ese texto escogido a través de todo el día…
         Luego es bueno meditar en los eventos de nuestros tiempos y procurar percibir su significado y su perspectiva profética… Es aconsejable meditar ¡con la Biblia en una mano y el periódico en la otra!...
         Para finalizar es bueno terminar con un período de Acción de Gracias. (1) Lamentablemente los seres humanos, incluso los cristianos, somos muy desagradecidos como aquellos leprosos que solo uno de diez volvió a agradecer al Señor por el milagro ocurrido en su vida.
 
 
CONCLUSIÓN: 

         Algunos libros cristianos bien selectos son un material que complementará nuestra manera de meditar, especialmente si están sólidamente fundamentados en la Palabra de Dios.
         Lamentablemente la ignorancia del Pueblo de Dios hace que tengamos literatura que es execrable como algunos que llegan a mis manos, especialmente uno donde ¡defiende la fornicación! distorsionando la Palabra de Dios para hacerla decir lo que el autor quiere.
         Es importante recordar Fil. 4:8 que dice: “Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello”.
         Terminaremos cantando el Himno “Meditad en que hay un hogar” ya que la mejor manera de aprender a meditar, es meditando.(2)
 
¡S.D.G!
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- ALABANZA A LA DISCIPLINA. Richard Foster. Edit. Betania.
 

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