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SERVICIO CRISTIANO: NO UN CETRO, SINO UNA TOALLA EN EL HOGAR - Fil. 2:1-16

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 25/jun/2017
Categorias: Series de Estudios,La Gloria de DIOS en mi Hogar

 

         Como analizamos la meditación anterior, cada vez que Satanás procure derribarnos, buscará hacerlo por estas tres puertas que utiliza y que refiere el pasaje de 1a. Jn. 2:16 a saber: a) los deseos de la carne, b) los deseos de los ojos (concupiscencia) y c) la vanagloria de la vida.
         Tanto en Eva, como David, Jesucristo y también en nosotros vemos que Satanás usa esta metodología sistemáticamente a la que debemos resistirle firmes en la fe y con las armas de nuestra milicia.
 
         Debemos entender que el mayor título que puede recibir un discípulo de Jesucristo NO ES EL DE SENOR O LÍDER, SINO EL DE SIERVO.
         Así como la Cruz es la señal más conmovedora de la sumisión, la toalla es LA Señal del Servicio Cristiano (Jn. 13:14 y 15)...
         En algunos sentidos preferiríamos el llamamiento de Cristo Jesús a dejar padre o madre, casas, tierras y propiedades en general por causa del Evangelio, que su mandamiento a lavar los pies...
         El renunciamiento radical produce el sentimiento de aventura. Si abandonamos todo, aun tenemos la oportunidad de un martirio glorioso. Pero en el servicio quedamos proscritos a lo mundano, lo ordinario, lo trivial...
         Un grupo de personas no puede reunirse durante mucho tiempo sin que se establezca “la ley del más fuerte”. Esto se lo puede ver fácilmente cuando observamos dónde se sienta la gente, cómo andan las personas en relación con cada una de las otras personas...
         Quién cede siempre el turno cuando dos personas están hablando al mismo tiempo, quién está y quién está adelante cuando se necesita hacer un trabajo (según el trabajo, esa actitud puede ser una señal de señorío o de servidumbre)...
         Nuestro Señor Jesucristo no invirtió la “ley del más fuerte” como muchos suponen. Más bien, la abolió por completo. La autoridad a la que se refirió no era una autoridad para manipular y dominar. Era una autoridad de función, no de condición. (Mt. 20:25 al 28)...
 
1.- EL SERVICIO FARISAICO CONTRA EL VERDADERO:
         El verdadero servicio cristiano procede de una íntima relación que tenemos con nuestro Señor y Salvador Jesucristo en lo profundo de nuestro corazón. Servimos a causa de los estímulos que Dios nos susurra en nuestro interior (1), gastándola para su Salvador y no oxidándola para una vida egoístamente mezquina.
         Al verdadero hijo de Dios, imitando a su Salvador, le parece casi imposible distinguir el servicio pequeño del grande. Donde se nota la diferencia , parece que el verdadero siervo es atraído hacia el pequeño servicio, no por falsa modestia, sino porque genuinamente lo considera como un servicio importante...
         EL servicio farisaico exige recompensas externas. El que sirve así necesita saber que las personas ven y aprecian su esfuerzo. Busca el aplauso humano con adecuada modestia religiosa, por supuesto...
         El verdadero servicio cristiano se contenta con quedar escondido. El que hace este servicio no teme las luces y fulgor que llama la atención, pero tampoco los busca. Como vive con un nuevo centro de referencia, la aprobación divina es completamente suficiente...
         El que presta servicio farisaico se preocupa mucho por los resultados. Espera con anhelo ver si la persona a quien sirve le recompensa de la misma manera. Se amarga cuando los resultados quedan por debajo de sus expectativas...
         El que presta verdadero servicio está libre de la necesidad de calcular los resultados. Sólo se deleita en servir a su Maestro...Puede servir a los enemigos con la misma libertad con que sirve a sus amigos...
         El verdadero siervo de Jesucristo no discrimina en su ministerio. Ha aceptado el mandamiento de su Señor de ser “servidor de todos” (Mc. 9:35)...
         San Francisco de Asís dijo: “Como soy siervo de todos, estoy obligado a servir a todos y a administrar las palabras que comunican las palabras de mi Señor”...
         El que sirve de manera farisaica está afectado por las disposiciones de ánimo y por los caprichos . Sólo puede servir cuando “siente deseos de servir” (“movido por el Espíritu”, como decimos). La mala salud o el sueño inadecuado dominarán sus deseos de servir...
         El verdadero siervo de Dios sirve simplemente por cuanto hay una necesidad. Sabe que “el deseo de servir” es a menudo un obstáculo para el verdadero servicio y, en cambio, el servicio disciplina los sentimientos...
         El que sirve de manera farisaica presta servicio temporal. Su servicio sólo funciona mientras está ejecutando los actos específicos de servicio. Después que ha servido , se queda tranquilo...
         El verdadero servidor de Cristo, el servicio es un estilo de vida. Actúa según patrones de vida que tiene arraigados en su corazón, dados por Dios. Este servicio brota espontáneamente para satisfacer la necesidad humana...
 
2.- SERVICIO Y HUMILDAD:
         La gracia de la humildad se opera en nuestra vida, más que en cualquier otra forma, por medio de la disciplina del servicio... De todas las armas espirituales, el servicio cristiano es la que más conduce al crecimiento de la humildad...
         No hay nada que discipline los deseos desordenados de la carne como el servicio, ni nada que transforme los deseos de la carne como servir de manera oculta. La carne se opone con quejas al servicio, pero vocifera contra el servicio oculto...
         La carne se esfuerza intensamente y se adelanta en busca del honor y del reconocimiento. Buscará medios sutiles y religiosamente aceptables para llamar la atención hacia el servicio que presta...
         Si resueltamente nos negamos a rendirnos a este deseo ardiente de la carne, la crucificamos. Cada vez que crucificamos la carne, crucificamos nuestro orgullo y nuestra arrogancia...
         El predicador inglés William Law animó a sus feligreses de la siguiente manera: “Condesciende con todas las debilidades y flaquezas de tus semejantes, cubre sus debilidades, ama sus excelencias, estimula sus virtudes, alivia sus necesidades, regocíjate en su prosperidad, ten compasión de sus aflicciones, acepta su amistad, pasa por alto su falta de bondad, perdona su malicia, sé un siervo de siervos, y condesciende en hacer los oficios más bajo a lo más bajo de la humanidad”...
 
3.- VIDA DE SERVICIO:
         El servicio cristiano no es una lista de cosas que realizamos, aunque en él descubrimos que hay cosas que hacer. No es un código de ética, sino UNA MANERA DE VIDA. (1) Es tener el carácter de Cristo Jesús en nosotros (Fil 2).
         No es lo mismo hacer actos específicos de servicios que servir que vivir en la disciplina del servicio... Una cosa es actuar como siervo, y otra muy distinta es ser un siervo.(1)
         Hay servicios que son pequeños y que retribuirán en la vida del matrimonio. Por ej. Dorcas era una mujer de la Iglesia cristiana en sus comienzos que hacía “túnicas y vestidos”. No era predicadora ni misionera, pero cuando murió, todos los hermanos de aquella época, lloraron e intercedieron por ella para que el Poder de Dios la resucitara.
         Cuando estamos inmersos en los ajetreos de la vida, podemos hacer un alto en lo que estamos haciendo y servir en los favores que nos piden aquellos que viven con nosotros.
         Dietrich Bonhoeffer, en su libro Life Together escribió al respecto: “El segundo servicio que uno debe realizar a favor de otro en una comunidad cristiana es la de la ayuda activa. Esto inicialmente significa prestarle ayuda simple en asuntos triviales externos. Hay una multitud de estas cosas donde quiera que las personas viven en conjunto. Nadie es demasiado bueno para no prestar el más humilde servicio. El que se preocupa por la pérdida de tiempo que ocasionan tales actos externos insignificantes, generalmente está tomando la importancia de su carrera con demasiada solemnidad”.
         Podemos servir en nuestro hogar y en la iglesia donde nos congregamos, ejercitando la cortesía elemental... Las expresiones como “Muchas gracias”, “Sí, por favor”; cartitas de aprecio y responder a las que piden respuesta, es también un tipo de servicio...
         También podemos servir en tomarnos tiempo en oír a los integrantes de nuestra familia... Así como el amor de Dios comienza con oír su palabra, así también el amor de los que nos rodean consiste en oírlos...
         No necesitamos ser psicólogos preparados para ser oidores preparados. Los requisitos más importantes son la compasión y la paciencia.(1)
CONCLUSIÓN:
         Cuando en nuestro hogares, más allá de la función de ser sacerdotes del hogar, tomamos una actitud de servicio hacia los demás, estamos imitando a Cristo Jesús mismo, y los demás integrantes del hogar, si verdaderamente ama al Señor como hijos suyos, no tardará mucho tiempo en seguirnos.
         El premio Nobel de literatura Rabindranath Tagore supo escribir:Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.
         El verdadero hijo de Dios hace morir su yo y no satisface los deseos de su propio ego. (Col. 3:5). Debemos buscar una íntima comunión con el Espíritu Santo de Dios para que Él nos lleve a ser cada día más parecidos a nuestro Salvador.
         San Francisco de Asís se consideraba a sí mismo como un instrumento en las manos de Dios para bendecir a los demás. Él escribió:
 
¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!
Que allí donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.
Porque dando es como se recibe;
olvidando, como se encuentra;
perdonando, como se es perdonado;
muriendo, como se resucita a la vida eterna.
(Oración por la Paz. San Francisco de Asís)(4)
         Un antiguo himno nos recuerda que “Hay gozo en servir a Cristo”. (3) Como verdadero discípulos de nuestro Salvador y Señor, busquemos imitar sus pisadas siendo siervos más que Señores de nuestros hogares.
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- ALABANZA A LA DISCIPLINA. Richard Foster. Edit. Betania.

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