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AYUNO: SILENCIANDO AL MUNDO, OYENDO A DIOS - Lc. 4:1-13 – Mt. 6:16-18 – 1 Jn 2:16

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 18/jun/2017
Categorias: Series de Estudios,La Gloria de DIOS en mi Hogar

 

Cada vez que Satanás procure derribarnos, buscará hacerlo por estas tres puertas que utiliza y que refiere el pasaje de 1a. Jn. 2, a saber: a) los deseos de la carne, b) los deseos de los ojos (concupiscencia) y c) la vanagloria de la vida.
Tanto con Eva, David, Jesucristo y nosotros vemos esta metodología sistemática a la que debemos resistirle firmes en la fe con las armas de nuestra milicia. 
En una cultura en donde el paisaje está plagado de altares a Mac Donalds, Burguer King, Pizza Hut, restoranes de todos los tipos, el AYUNO parece estar fuera de lugar, incluso fuera de moda.
 
Recientemente un brillante profesional dedicado a la nutrición ha dicho: “Todos los países subieron de peso (Índice de Masa Corporal) y empeoró su expectativa de vida. Los estudios clínicos los dividen entre países muy pobres, pobres, moderadamente pobres, ricos y muy ricos. Los únicos que no empeoraron su vida son los muy pobres que ni siquiera tienen qué comer. Ellos siguen sin tener qué comer y su vida es muy lamentable. A todos los otros les fue mal, y muy mal a los pobres que tiene algo qué comer… Inequidades del siglo XXI”.
Prácticamente no existen libros cristianos que hablen sobre el tema… ¿Qué explica este rechazo casi total de un tema que es tan frecuentemente mencionado en la Biblia y tan ardientemente practicado por los cristianos a través de muchos siglos?…
Con la declinación de la  realidad interna de la fe cristiana, se desarrolló una creciente tendencia a hacer hincapié solo en lo que quedaba: la forma externa…
Como contrapartida, la sociedad actual ha reaccionado vigorosamente en contra del Ayuno Cristiano como un exceso y una mortificación…
La constante propaganda de alimentos nos atosiga nos ha convencido de que, si no tomamos las debidas comidas al día, y en lo posible un poco más, estaremos al borde de morir de hambre o dañino para la salud.
Pero, de hecho, desde el punto de vista médico, el ayuno periódico hecho de manera correcta es muy saludable. El ayuno en días alternos no tan solamente favorece el descenso del peso, sino que también reduce la insulinorresistencia, los lípidos y los factores inflamatorios.
La lista de siervos de Dios que ayunaron descritos en la Biblia es extensa. Así podemos incluir a Moisés, el legislador; el rey David; Elías, el profeta; Esther, la reina; Daniel, el vidente; Ana, la profetisa; Pablo, el Apóstol; nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado…
También dieron testimonio del valor del Ayuno siervos como Martín Lutero, John Knox, Juan Calvino, Juan Wesley, Jonathan Edwards, David Brainerd, Charles Finney, solo por nombrar algunos…
 
1.- LA ENSEÑANZA BÍBLICA SOBRE EL AYUNO:
En toda la Palabra de Dios, el término “Ayuno” se refiere a la abstención de comida total o parcial con propósitos espirituales. Se debe distinguir de aquellos realizados por motivos políticos, laborales, de protesta, etc (“Huelga de Hambre”)…
Siempre el ayuno bíblico fue la abstinencia de todo tipo de alimentos sólidos o líquidos, pero no de agua. En los casos de Moisés (Ex. 34:28), la reina Esther (Ester 4:16) y el profeta Elías (1a. R. 19:8) fueron ayunos de tipo milagrosos que NO deben ser tomados como regla sino como algo excepcional. Ayunar sin tomar líquidos es MALO para la salud.
Algunas veces se describe el ayuno parcial; es decir, hay restricción de ciertos tipos de alimentos, pero no abstención total. Aunque el profeta Daniel parece que tenía la costumbre de ayunar periódicamente, se menciona una ocasión en que durante tres semanas...
Según él, “No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento” (Dan. 10:3)… No se nos dice la razón por la cual él se apartó de su práctica normal de ayunar. Tal vez sus tareas de gobierno se lo impedían…
En la mayoría de los casos, el Ayuno es un caso privado entre el individua y Dios. Pero existen ocasiones en hacerlo de manera grupal o masiva. El único ayuno masivo que manda la Palabra de Dios para su Pueblo de Israel, era el “Día de la Expiación” (Lv. 23:27), donde el pueblo debía entristecerse y afligirse como expiación de los pecados…
También existían caso de emergencias de grupos o casos nacionales (Jl 2:15; 2a. Cr. 20:1 al 4; Esd. 8:21 al 23)… También se han desarrollado lo que pudieran llamarse ayunos regulares (Zac. 8:19; Lc. 18:12)…
La Didache de los primeros cristianos instaba a observar dos ayunos semanales (miércoles y viernes). Juan Wesley trató de revivir esta primera enseñanza con los metodistas de los primeros tiempos, a tal punto que no ordenaba ningún ministro que no ayunara estos dos días... 
 
2.- ¿ES EL AYUNO UN MANDAMIENTO?:
Un asunto que comprensiblemente preocupa a muchas personas es saber si, según la Palabra de Dios, los cristianos están obligados a ayunar…
 
Analizaremos algunos pasajes. En uno de ellos es sorprendente la enseñanza de Jesucristo sobre el Ayuno en el Sermón del Monte, dado en el contexto de dar limosnas y la oración…
Es como si hubiera una suposición casi consciente de que las acciones de dar, orar, orar y ayunar son todas partes de la Devoción Cristiana. En Mt. 6:16 Cristo Jesús declaró “Cuando ayunen...”, como suponiendo que el Pueblo de Dios ayunaba, y que lo que se necesitaba era instrucción sobre cómo hacerlo adecuadamente…
El segundo pasaje es una declaración decisiva que Jesucristo con respecto al ayuno. Se produjo en respuesta a la pregunta que hicieron los discípulos de Juan el Bautista en Mt. 9:15 donde indica que “vendrán días en que el Esposo les será quitado, y entonces ayunarán”…
Tal vez esta sea la declaración más importante que se halla en el Nuevo Testamento sobre si los cristianos deben ayunar hoy día… No hay manera de escapar de la fuerza que Cristo Jesús le imprimió a sus palabras en este pasaje. Dijo claramente que Él esperaba que sus discípulos ayunaran cuando Él se marchara…
Los Apóstoles comprendieron esto de tal manera que después de la Ascención de nuestro Salvador a Dios Padre leemos que ayunaban en Hch. 13:2 y 3 (“Como ellos servían al Señor y ayunaban siempre, el Espíritu Santo dijo… Y así, después de que todos ayunaron y oraron, les impusieron las manos y los despidieron”)…
Nos hemos acostumbrado como dice Dietrich Bonhoeffer, a la Gracia Barata que, instintivamente huimos de los exigentes llamados a la obediencia…
Dice Bonhoeffer, “La Gracia Barata es una Gracia sin discipulado, sin cruz”… ¿Por qué el hecho de dar dinero, por ejemplo, ha sido un elemento indiscutiblemente reconocido en la devoción cristiana, y el ayuno ha sido tan debatido, teniendo igual de evidencia bíblicas para ambas?...
 
3.- EL PROPÓSITO DEL AYUNO:
El uso de cosas buenas para nuestros propios fines es siempre la señal de la religión falsa… ¡Qué fácil es tomar algo como el ayuno y tratar de usarlo para “obligar a Dios” a hacer lo que nosotros queremos!…
A veces se hace tanto hincapié en las bendiciones y en los beneficios del Ayuno, que nos sentimos tentados a creer que con un poco de ayuno pudiéramos tener al mundo, e incluso Dios, comiendo de nuestras propias manos…
Nos hará bien escuchar lo que en los días de Zacarías, Dios preguntó a su Pueblo: “Cuando ayunaron…, ¿han ayunado para mí?” (Zac. 7:5). Si nuestro ayuno no es para Dios, hemos fracasado…
Nunca la Oración, la Meditación, el Estudio, el Ayuno ni cualquier otra arma espiritual deben reemplazar a Dios como centro de nuestra vida espiritual…
Juan Wesley dijo al respecto: “Primero que el ayuno se haga para el Señor, con nuestros ojos fijos sólo en Él. Que en esto, nuestra intención sea esta, y sólo ésta: Glorificar a Nuestro Padre que está en los Cielos...” 
 
4.- LA PRÁCTICA DEL AYUNO:
Lo más importante del Ayuno es la actitud interna. Debemos entender que al igual que la oración, esta Arma Espiritual es para buscar una mayor intimidad con Dios y como la reina Esther, buscó la guía de Dios en lo que tenía que hacer.
Si las obligaciones de familia lo permiten, es bueno dedicar el tiempo que normalmente dedicamos a comer, a la meditación y la oración…
Debemos recordar la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, en el sentido de guardarnos de llamar la atención hacia lo que estamos haciendo. Los únicos que deben saber que estamos ayunando son aquellos que deben saberlo…
Si llamamos la atención al hecho de que estamos ayunando, la gente se impresionará por ello y, como Cristo Jesús lo dijo, esa será nuestra recompensa.
Al igual que el profeta Daniel y sus compañeros, si el ayuno de sólidos se nos hace muy difícil, podemos recurrir a un Ayuno Parcial comiendo verduras y legumbres (Dn. 1:6 al 15).
 
CONCLUSIÓN:
Dios está cerca de todos aquellos que le buscan. Como dice Sal. 34:18 “Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón; él salvará a los contritos de espíritu”.
Satanás busca la manera de aturdirnos a través de los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanidad de la vida.
Calmarnos delante de su presencia apagando los sonidos que trastornan nuestro entendimiento espiritual, nos ayudará a escuchar a Dios para guiarnos en nuestros pasos.
Qué impactante sería que una familia en crisis convoque a sus miembros a buscar la guía de Dios en ayuno (total o parcial) y oración, como lo hicieron la reina Esther y los Apóstoles en Hch. 13, para buscar la correcta dirección de Dios.
No olvidemos que si Dios está con nosotros, quién podrá estar en contra (Ro. 8:31). Un precioso himno dice “Cristo está conmigo, qué consolación, su Presencia quita todo mi temor”.
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- ALABANZA A LA DISCIPLINA. Richard Foster. Edit. Betania.
2.- Correo del Prof. Dr. Lucio Criado. Coordinador Clínico del Sanatorio de la Providencia. Especialista en Clínica Médica. Magister en Farmacopolítica. Posgrado en Diabetes y Metabolismo. Prof. del Posgrado en Diabetes (U.C.A.) 
3.- Patterson RE, Laughlin GA; LaCroix AZ et al Fuente: Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 2015.
 

 


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