ODIADOS PARA EL MUNDO. AMADOS PARA DIOS - Juan 15: 17 al 25

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 15/oct/2017
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

            Aunque seamos reiterativos, no debemos olvidarnos que el Apóstol Juan quiere que consideremos ampliamente, la última semana de Jesucristo en su ministerio sobre la Tierra, que se conoce como SEMANA SANTA… En el Evangelio de Juan abarca la mitad del texto. (1)
            Se ha denominado también esta sección como el sermón del Aposento, ya que este discurso el Señor Jesucristo lo da luego de haber finalizado en el aposento junto con sus discípulos la Cena de la Pascua judía según la Ley Mosaica y haber instaurado el Sacramento de la Santa Cena, habiendo identificado aquel que estaba con ellos pero no era de ellos (Judas Iscariote) (1a Jn 2:19)

 

            Desde su nacimiento en el día de Pentecostés, la Iglesia de Jesucristo siempre ha enfrentado oposición. Después de que Pedro y Juan sanaran a un hombre paralítico de nacimiento (Hch. 3:1-11) y de que Pedro predicara un mensaje evangelístico poderoso (3:12-26; 4:1- 3)… 
            

A Esteban lo acusaron falsamente por su audacia en la predicación del evangelio, lo arrestaron, lo juzgaron ante el sanedrín y lo lapidaron (6:8—7:60). Después de su muerte, se desató una persecución general contra la Iglesia, encabezada por Saulo de Tarso, fariseo ferviente (8:1-4). El primer apóstol en morir mártir fue Santiago, el hermano de Juan, ejecutado por el malvado rey Herodes (12:1-2). Herodes también encarceló a Pedro, solo para ver que un ángel lo liberó milagrosamente (12:3-11). De acuerdo con la tradición, el resto de los doce (excepto Juan, el cual estuvo exiliado en Patmos ) se enfrentaron al martirio en algún momento…
            Jesucristo se lo dijo a sus discípulos en Jn 16:2... Socialmente, los líderes de la sociedad romana temían la influencia de los cristianos en las clases bajas, de cuyas filas la Iglesia atrajo a muchos de sus miembros (cp. 1 Co. 1:26). Angustiados por el espectro, siempre presente de las revueltas de esclavos, los aristócratas ricos se sentían especialmente amenazados por las enseñanzas de igualdad en el cristianismo (Gá 3:28; Col. 3:11; véase la carta de Pablo a Filemón), aunque la Iglesia no se oponía abiertamente a la esclavitud…
            La pureza de sus vidas era una reprensión a los estilos de vida depravados de ricos y pobres por igual y provocaba aún más hostilidad (cp. 1 P. 4:3-4)…
            El historiador romano Tácito, contemporáneo de Plinio, describió a los cristianos como “una clase odiada por sus abominaciones” (citado en Bettenson, Documentos, p. 2); mientras Suetonio, otro contemporáneo de Plinio, los desestimó como “un conjunto de hombres que se adhieren a una superstición nueva y maliciosa” (citado en Bettenson, Documents [Documentos], p. 2)…
            Bajo la Iglesia Católica Romana, que remplazó al Imperio Romano como poder dominante durante la Edad Media, la persecución se volvió a desatar. Irónicamente, en esta ocasión la persecución contra los creyentes verdaderos vino de quienes se decían “cristianos”…
            Los horrores de la Inquisición, la masacre del día de San Bartolomé y el martirio de muchos creyentes fueron el epítome de los esfuerzos de la Iglesia Romana por suprimir el evangelio verdadero de Jesucristo…

           

Más recientemente, los creyentes están siendo brutalmente reprimidos por los regímenes comunista e islámico. De hecho, la misma Iglesia Católica estima que cerca de setenta millones de cristianos han muerto por profesar su fe, dos tercios de ellos en martirios posteriores al inicio del siglo XX (Antonio Socci, I Nuovi Persequitati [La nueva persecución] ). El número real probablemente es mucho mayor. El periodista católico citado en este artículo estima que, desde 1990, han matado a cien mil cristianos por año. (2) Lamentablemente, a pesar de los siglos que han pasado, esto sigue siendo así.
            En este pasaje, el Señor Jesucristo continuó su discurso de despedida a los discípulos en la noche anterior a su muerte. Hasta este momento, su mensaje había sido de consuelo y esperanza. Había asegurado a sus discípulos su amor continuo por ellos (cap. 13) y les había hecho varias promesas magníficas (cap. 14). Pero los discípulos aún tendrían que enfrentar al mundo hostil, rebelde y que rechaza a Cristo…
            El mundo los odiaría y los perseguiría como odió y persiguió a su Maestro; enfrentar la hostilidad es el coste de ser su discípulo (Mr. 13:9-13; Hch. 14:22; 2 Ti. 3:12). La noche anterior en el Monte de los Olivos les había dicho exactamente que esto sería así todo el tiempo entre su primera venida y su segunda venida (cp. Mt. 24:9-14; Mr. 13:9-13; Lc. 21:12-19)
 
            Este pasaje revela tres razones por las cuales el mundo odia a los creyentes: Porque el mundo rechaza a quienes no son parte de él, porque el mundo odia a Jesús y porque el mundo no conoce a Dios...
 
1.- EL MUNDO RECHAZA A QUIENES NO SON PARTE DE ÉL. (15:18a-19):
            Kosmos (“mundo”) se refiere en este contexto al sistema caído y maligno del mundo, compuesto por personas no regeneradas y controladas por Satanás (Jn. 12:31; 14:30; 16:11; 1 Jn. 5:19; cp. Ef. 2:1-3). Satanás odia al pueblo verdadero de Dios porque odia a Dios
            Aunque los creyentes viven en el mundo (cp. 1 Co. 5:9-10), están separados de él y lo acusan. Pablo dejó esta responsabilidad a los filipenses: “Para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento” (Fil. 2:15, NVI). También amonestó así a los efesios (Ef. 5:11). (2)
            Los discípulos no deberían ni sorprenderse ni desalentarse si el mundo les aborrece. (El si no expresa ninguna duda de que esto haya de suceder; era cosa segura.) El mundo ha aborrecido al Señor, y aborrecerá a todos los que se asemejen a Él...
            Los hombres del mundo aman a los que viven como ellos —a los que emplean un lenguaje vil y se dan a las concupiscencias de la carne, o a la gente culta pero que viven sólo para sí mismos—. Los cristianos, con sus vidas santas, los condenan, y por eso el mundo los aborrece. (3)
 
2.- EL MUNDO ODIA A LOS CREYENTES PORQUE ODIA A JESUCRISTO. (15:18b, 20)
            Los favoritos y herederos del Reino de los Cielos nunca han sido los predilectos del mundo. Los frutos de este odio de los mundanos se dejan ver en el v. 20. Esta es la suerte que comparten todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús: «padecer persecución» (2 Ti. 3:12). Por eso dijo que les enviaba como a ovejas en medio de lobos (Mt. 10:16; Lc. 10:3). (4)
            Los cristianos no deben sorprenderse con la hostilidad del mundo hacia ellos, pues el mundo aborreció a Jesús (cp. 7:7) antes que a ellos (cp. 17:14)…
            La palabra que Cristo Jesús había dicho antes a los discípulos, que el siervo no es mayor que su señor, se refiere a la declaración en 13:16. Sin embargo, el Señor estaba hablando del servicio más humilde de un esclavo. Él, “el Señor y el Maestro” (v. 14) humildemente había lavado sus pies y los discípulos debían seguir su ejemplo (v. 15)…
            Jesucristo quería decir aquí que los discípulos debían esperar seguir su ejemplo de sufrimiento (cp. 1 P. 2:21); no tenían el derecho a esperar mejor tratamiento del mundo que el recibido por Él. (2)
            Aquí, siervo significa literalmente «esclavo». Un discípulo no debería esperar ningún mejor trato de parte del mundo que el que recibió su Señor. Será perseguido como Cristo lo fue. Su palabra será rehusada como lo fue la del Salvador. (3)
            Las verdades más claras son los argumentos más fuertes para los más duros deberes. De donde infiere con toda lógica el Señor Jesús (v. 20b). En este versículo es como si dijese: «Eso es lo que deben esperar, por cuanto: «Ustedes van a hacer lo mismo que yo he hecho, con el resultado de que se han sentido provocados; van a tener que echarles en cara sus pecados, y prescribirles normas estrictas de una vida santa, lo cual ellos no van a soportar(4)
            Pero la imagen no es del todo lóbrega; el Señor añadió también: “Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”. Como ya ocurrió con Cristo Jesús, la mayoría rechazaría la enseñanza de los discípulos y los perseguiría. Pero siempre habría una minoría (cp. Mt. 7:14; 22:14; Lc. 13:24) que aceptaría el mensaje de los discípulos. La alegría de ver a esos pocos acercándose a la fe en Jesucristo sobrepasa por mucho el dolor producido por el odio y la hostilidad de los muchos que rechazan el evangelio...
 
3.- EL MUNDO ODIA A LOS CREYENTES PORQUE NO CONOCE A DIOS. (15:21-25):
            Todo lo que el mundo hostil hará a los seguidores de Cristo no está dirigido solamente contra ellos; al final, la persecución que enfrentan es por causa de su nombre. Cristo Jesús ya lo dijo en las Bienaventuranzas (Mt. 5:11). En el discurso de los Olivos lo advirtió también (Mt. 24:9; cp. Mr. 13:9; Lc. 21:12). Sobre Pablo, Cristo Jesús se le declaró a Ananías (Hch. 9:16). Pedro escribió sobre esto (1 P. 4:14). El sufrimiento por el nombre de Jesucristo es un a
sunto repetitivo en el Nuevo Testamento (ver Mt. 10:18, 22, 39; Mr. 8:35; 13:9-13; Lc. 6:22; 21:12-17; Ro. 8:36; 2 Co. 4:11; Ap. 2:3)
            

Al final, el mundo odia a Cristo Jesús y sus seguidores porque no conoce al que le ha enviado. “Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:8) porque “los designios de la carne son enemistad contra Dios” (v. 7). Los incrédulos están “muertos en [sus] delitos y pecados” (Ef. 2:1), ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Ef. 4:18)…
            Todas las personas son pecadoras por naturaleza, nacieron en estado de rebelión contra Dios. Ellos “detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18) y “habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” (v. 21). Por lo tanto, en juicio, Dios “los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones” (v. 24) y “a una mente reprobada” (v. 28)…
            Pero quienes oyeron a Jesucristo tienen una responsabilidad aun mayor por rechazar la Verdad. Aquí el Señor no hablaba del pecado en general, sino del pecado específico de rechazarlo voluntariamente frente a la revelación completa. Este es el pecado más serio de todos porque es el único imperdonable. Habiendo sido testigos de primera mano de los milagros de Jesucristo y habiendo oído sus enseñanzas— las dos cosas testimonio inequívoco de su deidad (cp. Mt. 7:28-29; Jn. 7:46; 10:25, 37-38; 14:10-11)—, la conclusión de los fariseos fue que lo hacía por Belzebub (Mt. 12:24)…
            El rechazo total frente a la revelación total es imperdonable, no hay nada más que Dios pueda mostrarle a tales personas. Estas son las palabras aleccionadoras del escritor en He. 6:4-6…
            Toda religión falsa es de origen demoníaco. Pablo se lo escribió a los corintios (1 Co. 10:20; cp. Lv. 17:7; Sal. 106:37). Cristo Jesús se lo dijo a los más religiosos de su época (Jn. 8:44)…
            Aunque el odio del mundo a Jesucristo sea reprensible e inexcusable, no estaba fuera del plan de Dios sino que Él lo declaró citando Sal. 35:19 y 69:4. Quería decir que si a David, tan solo un hombre, podían odiarlo tanto sus enemigos, ¡cuánto más al Hijo de Dios sin pecado!…
            El mundo odió a Cristo Jesús porque expuso su pecado y los confrontó con la realidad de quién era Él. Pero a la luz de las palabras del Señor, no había y no hay causa para odiarlo. Es revelador de la vileza del pecado del mundo que así lo siga haciendo...           
            Pero para quienes por el poder de la Cruz se han librado del pecado y quienes encuentran después oposición por su compromiso con el Salvador, hay gozo supremo en la promesa del Señor en la Bienaventuranza de Mt. 5:10-12. (2)
            Hay quienes aborrecen a Dios, puesto que al no poder negar que Dios existe y, al mismo tiempo, desear que no existiese, le odian. El odio a Jesucristo comporta siempre el odio a Dios. El trato que se da al Hijo, se le da igualmente al Padre, ya que ambos dan el mismo testimonio (8:16), ambos son uno en naturaleza (10:30), están ambos el uno en el otro (14:10, 20) todo lo que tiene el Padre lo tiene también el Hijo (16:15), el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre; en cambio, el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre (1 Jn. 2:23); y el que no permanece en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios (el Padre); pero el que persevera en la doctrina de Cristo, ése tiene tanto al Padre como al Hijo (2 Jn. 9)…
            Según el propio Juan, esta verdad es tan importante que indicó que si alguien viene con una doctrina diferente a esta no lo recibiéramos ni saludáramos (2 Jn. 10)…
            ¡Que sepa el mundo incrédulo que su enemistad contra el Evangelio de Cristo es enemistad contra Dios mismo! ¡Y que todo el que sufre por causa del reino de Dios y de su justicia se consuele con esto: Si Dios mismo es odiado en Él, no tiene que avergonzarse de su causa ni atemorizarse por el resultado!. (4)
 
CONCLUSIÓN :
            Hay un «mundo» de gentes que se oponen a Cristo y al cristianismo. Es seguro que, si se pusiera a votación en nuestra sociedad escoger entre el partido de Satanás y el de Jesucristo, Satanás se llevaría la mayoría absoluta de los votos...

             

Aún cuando los mundanos se aborrecen unos a otros (Tit. 3:3), sin e
mbargo, cuando se trata de odiar a los creyentes y de perseguirlos, se juntan, se coligan y se hacen amigos entre sí (v. Sal. 2:2; Lc. 23:12; Hch. 4:27)…
            Él les había encomendado una tarea, pero ahora les dice las dificultades que encontrarán en el desempeño de tal encargo. Les había encargado también, con toda insistencia, que se amaran los unos a los otros (v. 17), y bien que lo necesitarían, ya que el mundo les iba a aborrecer conjuntamente a ellos. Quienes se encuentran en medio de enemigos, como entre dos fuegos, necesitan amarse y ayudarse mutuamente, pues luchan contra un adversario común. (4)
 
Cantemos el Himno “FIRMES Y ADELANTE”  para recordar que nuestra lucha no está contra la Iglesia sino contra el enemigo de la Iglesia y sus huestes.
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- DEVOCIONAL “TODA LA BIBLIA EN UN AÑO”. John Stott. Edit. Certeza.
2.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO (Evangelio de Juan). John Mac Arthur . Edit. PORTAVOZ.
3. - COMENTARIO BÍBLICO. William Mac Donald. Edit. CLIE.
4.- COMENTARIO EXEGÉTICO DEVOCIONAL A TODA LA BIBLIA. (Evangelio de Juan). Mathew Henry. Edit. CLIE. 

  Comentarios

Sin comentarios.

Sólo usuarios registrados en el sitio pueden ingresar comentarios. Si Usted aún no se encuentra registrado puede hacerlo ahora haciendo click aquí.