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TODA VERDAD ES REVELADA POR DIOS POR SU ESPÍRITU SANTO - Jn. 3:16 y 20:31

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 05/nov/2017
Categorias: Series de Estudios,Guía para alcanzar la Vida Eterna

 

            Aunque seamos reiterativos, no debemos olvidarnos que el Apóstol Juan, haciendo honor al sentido de este Evangelio, quiere que consideremos ampliamente la última semana de Jesucristo en su ministerio sobre la Tierra, que se conoce como SEMANA SANTA… En el Evangelio de Juan abarca la mitad del texto. (1)
            Dijimos que se ha denominado también a esta sección como el sermón del Aposento, ya que este discurso el Señor Jesucristo lo da luego de haber finalizado en ese lugar junto con sus discípulos la Cena de la Pascua judía según la Ley Mosaica y haber instaurado el Sacramento de la Santa Cena, habiendo identificado aquel que estaba con ellos pero no era de ellos (Judas Iscariote) (1a Jn 2:19).
            Habiendo hablado acerca de la obra del Espíritu Santo en medio del mundo, Jesucristo pasa ahora a iluminar la mente de los discípulos respecto a la influencia del Espíritu en el seno de la Iglesia…
            La sede local es tan importante como el campo misionero. Algunos cometen el error de recalcar la importancia del segundo en tanto que prestan escasa atención a la primera. Pero si cualquier sección de la Iglesia visible no está dirigida hacia la Verdad debido a que presta oídos a herejías, sigue prácticas deshonestas o se permite que la gobiernen hábiles manipuladores, ¿cómo se puede esperar bendición sobre su campo misionero? (4)
            Aunque Salomón vivió en una época en que los libros se escribían y copiaban con gran esfuerzo, dijo: “No hay fin de hacer muchos libros” (Ec. 12:12)…
            El valor de la Biblia es incomparable. Como Palabra de Dios debemos (Sal. 119:42), obedecerla (Sal. 119:11, 17, 67, 101, 105, 133), estudiarla (Sal. 119:169; 2 Ti. 2:15), honrarla (Sal. 119:38, 82, 140, 162) y defenderla (Fil. 1:16; 1 P. 3:15; Jud 3)
            La Biblia afirma repetidas veces que está inspirada por Dios. El Antiguo Testamento (A.T.) dice ser la Palabra de Dios más de tres mil veces; la frase “la palabra del Señor” que describe la revelación de Dios a través de sus voceros, aparece más de doscientas cincuenta veces (p. ej., Nm. 30:1; 36:5; 1a. Cr. 15:15; 2a. Cr. 34:21; 35:6; Is. 1:10; 28:14; Jer. 1:1-2; Ez. 1:3; Dn. 9:2; Os. 1:1; Jl. 1:1; Am. 7:16; Jon. 1:1; Mi. 1:1; Sof. 1:1; Hag. 1:1,3; Zac. 1:1; Mal. 1:1)…
            La Biblia, en su totalidad, afirma ser la Palabra de Dios. Pero, ¿puede verificarse esa afirmación? ¿Qué hechos de respaldo se pueden organizar para demostrar que la Biblia es inspirada divinamente? Al responder tales preguntas, se pueden estudiar varias líneas de evidencia:
A.- Primera, considérese la notoria unidad de la Biblia. Los críticos se deleitan en señalar los “vacíos de narración” (inconsistencias en la narración) de películas, programas de televisión y novelas…
            Pero aunque la Biblia se escribió en un período de aproximadamente mil seiscientos años, por más de cuarenta autores humanos con trasfondos de amplia diversidad—incluyendo reyes, sacerdotes, médicos, pescadores, pastores, teólogos, estadistas, recaudadores de impuestos, soldados, escribas y campesinos—, no contiene “vacíos de narración”…
B.- Un segundo argumento a favor de la veracidad de la Biblia es la precisión científica. Aunque no pretende ser un tratado científico, sus descripciones de los hechos observables y de los procesos naturales son precisas. Por ejemplo, Is. 55:10 describe el ciclo hidrológico: “Desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra”(cp. Job 36:27-28; Ec. 1:7)…
            Solo en el siglo XVII descubrió William Harvey el significado vital del sistema circulatorio del cuerpo humano. Sin embargo, miles de años antes, la Biblia había declarado que la vida de la carne está en la sangre (Gn. 9:4). En el mundo de la Mesopotamia antigua creían que la tierra era plana. Pero Job 26:10 dice que Dios “ha trazado un círculo sobre la superficie de las aguas, en el límite de la luz y las tinieblas” (LBLA), luego describe la tierra como un globo circular. Igualmente, Job 38:14 asemeja la tierra con un sello cilíndrico, es como la arcilla bajo el sello; esto indica que gira sobre su eje. En Is. 40:22 declara que Dios “está sentado sobre el círculo de la tierra”
C.- Una evidencia aún más convincente de que la Biblia es la Palabra de Dios es la profecía cumplida. Ningún humano puede predecir los sucesos futuros, sin embargo la Biblia predijo eventos futuros con precisión detallada, imposibles de atribuir a la simple capacidad humana, la anticipación o la coincidencia. La improbabilidad de que tales predicciones se cumplieran por azar es astronómica; aun así, las profecías bíblicas se cumplieron…
            Entre ellas están los cientos de predicciones del A.T. que se cumplieron en la venida de Jesucristo (véase Josh Mc Dowell, Evidencias que exigen un veredicto, ; John Ankerberg et al., The Case for Jesus the Messiah [El caso de Jesús el Mesías] ; James E. Smith, What the Bible Teaches about the Promised Messiah y Alferd Edersheim, Comentario bíblico histórico , pp. 2:710-741 del original en inglés)...
            Cristo Jesús, el Dios encarnado que no puede errar y solo habla la verdad (cp. Jn. 5:18; 8:58; 10:30-33), estableció la veracidad y autoridad de las Escrituras. Enseñó que el A. T. es Palabra de Dios infalible y autoritativa, citándolo más de 70 veces. Declaró que “la Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35) y que “más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley” (Lc. 16:17; cp. Mt.5:18). Jesucristo tenía la certeza absoluta de que “se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre” (Lc. 18:31; cp. 24:44)...
            Cristo Jesús también creía que Génesis 1—11 era un registro de sucesos históricos, a diferencia de muchos en la actualidad, quienes consideran mito o alegoría esos capítulos. Enseñó que Adán y Eva fueron creados en el comienzo de la historia (Mr. 10:6), no hace miles de millones de años como algunos alegan…
         El Señor también afirmó la historicidad y universalidad del diluvio (Mt. 24:37-39), la destrucción de Sodoma (Lc. 17:29), la muerte de la esposa de Lot (Lc. 17:32) y la existencia de los patriarcas (Mt. 8:11; 22:32; Jn. 8:56). O Jesucristo sabía que las Escrituras no tenían errores y así lo dijo, o no lo sabía y lo dijo sin ser cierto, o sabía que tenían errores y mintió. En el primer caso, Él es Dios; en el segundo caso, no es Dios; en el tercer caso, ¡es el diablo!
            También prometió revelar una verdad nueva a los discípulos, mediante el Espíritu Santo, cuyo ministerio posterior a Pentecostés había estado explicando desde 15:26. Este pasaje, con su promesa de más revelación por parte del Espíritu, es la piedra angular de la sección. Revela la necesidad, alcance y objetivo de la revelación del Espíritu Santo.(2).
 
1.- LA NECESIDAD DE LA REVELACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO (16:12):
            Cuando Cristo Jesús afirma ahora, “Aún tengo muchas cosas que decirles”, muestra claramente que la revelación posterior (que iba a depositarse en forma escrita en Hechos, en las epístolas y en el libro de Apocalipsis) era su propia obra. En consecuencia, es un gran error hablar del evangelio de Pablo como opuesto al evangelio de Cristo. (4).
            A primera vista, parece sorprendente que después de tres años de instrucción intensiva, Cristo Jesús tuviera muchas cosas que decir a los discípulos (cp. Jn. 21:25). Y si era así, ¿por qué no tomar esta oportunidad para decirles lo que necesitaban saber?…
            La razón, el Señor pasa a explicar, era que no podían sobrellevar esas verdades en aquel momento. Parcialmente porque estaban abrumados por la tristeza pues Él los dejaba (16:6). Sin embargo, una razón más importante era la incapacidad de los discípulos para entender la importancia de la Cruz, la Resurrección y la Ascensión, antes de que dichos sucesos ocurrieran…
            Como la mayoría de los judíos, para los discípulos el Mesías era el libertador político y militar. Esperaban que expulsara a los odiados romanos, que restaurara la soberanía nacional de Israel y que llevara el reino mesiánico con el cumplimiento de todas las promesas del A.T. Ellos no podían entender el concepto de un Mesías moribundo, que no vino a derrotar a los romanos, sino a conquistar el pecado y la muerte...
            Jesucristo predijo su resurrección en Jn. 2:15-21. Pero solo “cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la Palabra que Jesús había dicho” (v. 22; cp. 20:9)…
            Tampoco dio Cristo Jesús a sus discípulos más revelación porque, sin el Espíritu morando en ellos, carecían del poder para captar y vivir las implicaciones de tal revelación. Pero después de la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, los discípulos estaban listos para recibir la revelación adicional necesaria
 
2.- EL ALCANCE DE LA REVELACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO (16:13a):
            El agente de la revelación adicional de Jesucristo a los discípulos sería el Espíritu de Verdad. Además de hacer efectivas las promesas de Cristo en ellos, de convencer al mundo de pecado y de consolar a los seguidores de Jesús, el Espíritu también guiaría a los discípulos a toda la verdad.(2)
            La función del Espíritu Santo en la iglesia es la de guiar, literalmente “ir delante”. El Espíritu no usa armas externas. No manipula; guía. Ejerce influencia en la conciencia regenerada del hijo de Dios (y aquí, en particular, de los oficiales o dirigentes), y amplía los temas que Cristo Jesús había presentado durante su permanencia en la tierra... El Espíritu Santo nunca pasa por encima de un tema. Nunca insiste en un punto de doctrina a costa de todos los demás. Guía hacia toda la verdad. (4)
            Esa promesa, como la de 14:26, se refiere a la revelación sobrenatural del Espíritu sobre Cristo y su enseñanza. Sirve como autenticación previa de los escritores del Nuevo Testamento (N.T.); el Espíritu Santo, que inspiró el A.T., también inspiraría el Nuevo. En 1a. Corintios 2:9-10 Pablo escribió de la inspiración del Espíritu a los escritores del N. T. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios...
         La Biblia es infalible porque al Espíritu de Verdad le es imposible inspirar error (cp. Jn. 17:17). Argumentar de otra forma es una afrenta a la naturaleza santa del Dios que la inspiró. La inspiración incluye todas las Escrituras (2a. Ti. 3:16) y se extiende incluso a las palabras usadas por los escritores (1a. Co. 2:13; cp. 2a. S. 23:2)…
            Así, como lo ilustra R. C. Sproul, es absurdo afirmar que se cree en la inspiración de la Biblia, pero negar su infabilidad:
En numerosas ocasiones he interrogado a varios eruditos bíblicos y teológicos así:
—¿Sostiene usted la infabilidad de las Escrituras? —No.
—¿Cree usted que la Biblia es inspirada por Dios? —Sí.
—¿Cree que Dios inspira error? —No.
—¿Toda la Biblia es inspirada por Dios? —Sí.
—¿La Biblia tiene errores? —¡No!
—¿Es infalible? —¡No!
            En ese momento usualmente me tomo una pastilla para el dolor de cabeza  en John Warwick Montgomery, ed., God’s Inerrant Word [La palabra de Dios inerrante] , p.257)…
            Las Escrituras se dieron “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2a. Ti. 3:17); por lo tanto, no hay necesidad de revelación adicional para suplantarla o suplementarla
            La promesa del Señor según la cual el Espíritu Santo guiará a los creyentes a toda la verdad hace especial referencia a los escritores del N.T. Pero también se extiende en un sentido secundario a la obra de iluminación del Espíritu Santo (cp. 1a. Co. 2:10-16). Él instruye y enseña a los creyentes a partir de las Escrituras inspiradas (1a. Jn. 2:20, 27).(2)
            El testimonio del Espíritu Santo (v. Ap. 19:10b) tanto en la Escritura misma como en la predicación de los Apóstoles es el cimiento donde descansa nuestra fe. El testimonio del Espíritu siempre concuerda con la Palabra de Dios, porque no habla de sí mismo, sino en perfecta concordancia y de común acuerdo con el Padre y el Hijo, con quienes le une la única naturaleza divina en que los tres subsisten (v. Mt. 28:19, «en el nombre…», no «en los nombres»)…
            Por consiguiente, el Espíritu Santo ilumina y da calor únicamente a lo que es Palabra de Dios, y lo que no es Palabra de Dios tampoco puede pertenecer al campo de la verdad a la que el Espíritu guía; por lo cual, y esto es de extrema importancia, todo cuanto se pretenda decir o hacer bajo el pretexto de que lo ha comunicado el Espíritu Santo, pero no esté de acuerdo con la Palabra de Dios, ha de ser juzgado como una impía falsificación. Entre los hombres, cabe desacuerdo entre sus palabras y su espíritu, puesto que nuestro corazón es engañoso más que todas las cosas, y perverso (Jer. 17:9), pero la eterna Palabra de Dios y el Espíritu eterno (Jn 1:1; He. 9:14) nunca pueden estar en desacuerdo.(3).
 
3.- EL OBJETIVO DE LA REVELACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO. (16:13b-15):
            El Espíritu Santo vendrá (16:8); guiará a toda la verdad (16:13a); y revelará las cosas que habrán de venir (16:13b). En cuanto a lo primero, véase el libro de Hechos (sobre todo el capítulo 2); en cuanto a lo segundo, véase las epístolas; en cuanto a lo tercero, véase el libro de Apocalipsis.(4)
            En la inconmensurable unidad de la Trinidad, el Espíritu Santo asimismo no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere. Como el Hijo, el Espíritu siempre actúa en armonía completa con el Padre (cp. Ro. 8:26-27). Así, la dirección del Espíritu Santo siempre va a ser consecuente con la voluntad de Dios revelada en la Biblia; nunca nos llevará a violar los principios de la Palabra de Dios. Cuando habla, habla a través de las Escrituras que inspiró. Después de todo, estar “llenos del Espíritu” (Ef. 5:18) comienza con permitir que “la palabra de Cristo more en abundancia en [nosotros]” (Col. 3:17; compárese Ef. 5:18—6:9 con Col. 3:16—4:1) pues la “espada del Espíritu… es la palabra de Dios” (Ef. 6:17)
            Específicamente, el Espíritu Santo hará saber a los discípulos las cosas que habrán de venir. Esta frase, como la promesa anterior según la cual el Espíritu Santo guiaría a los discípulos a toda la verdad, se refiere sobre todo al N. T. El N. T. comprende la historia completa desde Pentecostés hasta el estado eterno; además contiene “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2a. P. 1:3)...
            El ministerio del Espíritu Santo es glorificar a Jesucristo haciendo saber la verdad sobre Él, tal como Cristo glorificó al Padre revelándolo. El Espíritu no apunta a Él sino hacia el Hijo; una verdad que algunos cristianos pasan por alto cuando se centran más en los dos y las bendiciones del Espíritu Santo que en Jesucristo y su obra…
            La gloria de Cristo Jesús se revela en las páginas de las Escrituras que el Espíritu Santo usó para moldear a los creyentes a la imagen de Jesucristo. (2a. Co. 3:18; Ro. 8:26-30)…
            Por último, el testimonio del Espíritu Santo es el que da el testimonio último de la veracidad de las Escrituras. Aunque la unidad coherente, la precisión científica, la verificación histórica y la profecía cumplida de la Biblia la hacen única (como ya vimos), al final, solo el Espíritu Santo puede convencer a los pecadores de su inspiración divina. Por lo tanto, el Espíritu da testimonio de la veracidad de las Escrituras en los corazones de los hombres…
         Tal como sucede en la Regeneración (Jn. 3:5-8), el Espíritu Santo debe obrar en las vidas de las personas para que cambien sus perspectivas de la Biblia (la Palabra escrita) y de Jesucristo (la Palabra encarnada). Esa obra soberana en el corazón y la mente convencen a hombres y mujeres de que la Biblia viene de Dios, que todas sus palabras son confiables y que su mensaje sobre Cristo es, en efecto, las Buenas Nuevas de la Salvación...
            El creyente verdadero ama la Palabra de Dios (cp. Jn. 8:31-32; 14:15; 2a. Ts. 2:10; 1a. Jn. 5:2-3) y la cree por la obra del Espíritu Santo (1a. Co. 2:4-5, 14-16; cp. Mt. 16:16-17; Jn. 6:64-70; Ro. 8:5-8). Las evidencias confirman y validan ese don divino de la confianza en las Santas Escrituras (2)
 
CONCLUSIÓN:
            
Dice Dietrich Bonhoeffer en su libro “EL COSTO DEL DISCIPULADO”:

Resulta natural en los periodos de renovación eclesiástica que la Sagrada Escritura se nos vuelva mucho más rica…

   El verdadero problema es que la pura Palabra de Jesucristo ha sido tan mezclada con tanto peso humano, normas pesadas y regulaciones, falsas esperanzas y consolaciones que se ha vuelto algo extremadamente difícil tomar una genuina decisión por Cristo…

 

            Estaría bien preguntarnos si nosotros, en realidad, con frecuencia, no actuamos como obstáculos hacia Jesús y su Palabra. ¿No será que nos apegamos demasiado a nuestra propia presentación favorita del Evangelio…?” (5) 
            Mantengamos siempre la veracidad de la Palabra de Dios en nuestros corazones y en nuestras vidas y seamos nosotros quienes adaptemos nuestra vida a la Santa Palabra de Dios escrita por su Espíritu Santo y no adaptemos la Palabra de Dios a nuestros caprichos.
            Cerraremos esta meditación recordando el himno “Bellas palabras de Vida” con su hermosa letra.
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
1.- DEVOCIONAL “TODA LA BIBLIA EN UN AÑO”. John Stott. Edit. Certeza.
2.- COMENTARIO MAC ARTHUR DEL NUEVO TESTAMENTO (Evangelio de Juan). John Mac Arthur . Edit. PORTAVOZ.
3. - COMENTARIO EXEGÉTICO DEVOCIONAL A TODA LA BIBLIA. (Evangelio de Juan). Mathew Henry. Edit. CLIE.
4.- COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO (Evangelio según San Juan). William Hendriksen. Edit. LIBROS DESAFÍOS. 

 


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