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MÁS ALLÁ DEL SOL - Col 3:1-4; Mt. 24:3-14


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 14/ene./2018
Categorias: Temas Generales


 

 Introducción:

            El Cielo es mucho más que un simple uso lingüístico. Es un lugar, un lugar real al que van a parar los hijos de Dios cuando mueren. Es la casa de Dios, y la Biblia nos da fascinantes pruebas del esplendor de su Gloria…
            De hecho, la Biblia está llena de detalles sobre el Cielo. Es como si Dios hubiese desvelado parte del misterio que rodea al Cielo para que nosotros podamos entreverlo y anhelarlo
            Las personas que no tienen una perspectiva bíblica siempre piensan de una manera errónea sobre las cosas del Cielo. Bien se desentienden del Reino Celestial en su conjunto y escogen vivir en este mundo finito, o bien se dejan llevar por fantasías sobre el mundo espiritual hasta tal punto que pierden de vista la verdad…
            La Biblia es la única fuente que presenta el Cielo y el mundo espiritual de una manera que podemos confiar (1a. Co. 2:9 al 10). Por desgracia, la mayoría de las veces las iglesias no hacen más que seguir las modas pasajeras de este mundo…
            Podremos comprobarlo si nos acercamos a las típicas librerías cristianas. Encontremos estante tras estante abarrotados de prácticos “manuales para obtener éxito” que se limitan a dar los mismos consejos que los libros seculares pero con una terminología cristiana; libros que reducen a Cristo al “mayor hombre de negocios” y necedades por el estilo o que declaran que para hacer que la iglesia crezca se deben seguir las estrategias del marketing del mundo…
            Los cristianos de algunos países viven tan bien aquí en este mundo que no saben lo que es anhelar el Cielo. El Señor los ha bendecido con muchas comodidades aquí en la tierra, más que a cualquier generación anterior. Existe el peligro de que lleguemos a estar tan cómodos en la tierra que nos olvidemos de que no somos más que extranjeros y peregrinos en este mundo. Como Abraham, debemos considerarnos vagabundos en este mundo, a la espera de entrar en la Ciudad Eterna cuyo constructor y arquitecto es Dios (He. 11: 10)
            Los creyentes de otras culturas que no tienen esa abundancia y esas comodidades suelen pensar más en el Cielo porque representa la promesa de una vida muy diferente a la que llevan aquí…
            ¿Se han fijado aluna vez que los himnos que tratan del Cielo suelen ser los espirituales y otras canciones antiguas como por ejemplo “El mundo no es mi hogar”, “Hasta que llegue el día” y “El cielo es un lugar maravilloso”. Hoy en día casi nadie escribe himnos ni canciones sobre el Cielo. ..
            La mayoría de nosotros no anhelamos el Cielo como lo hicieron nuestros antepasados. Preferimos estar en este mundo
 
            Como creyentes, debemos comprender que lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, incluso aquí en la tierra, lo hace para prepararnos para el Cielo, y no para que nos aclimatemos mejor a la vida en este mundo…
            Tenemos que darnos cuenta, como Abraham, de que “no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la porvenir” (He. 13:14). “Nuestra ciudadanía está en los Cielos” (Fil 3:20). Y nuestro corazón también debería estar allí…
            El Señor Jesucristo nos enseñó: “Acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan” (Mt 6:20), “Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (v. 21). Por supuesto, lo que Cristo Jesús quiere no son nuestros tesoros, sino nuestros corazones. Jesucristo nos aleccionaba para que dirigiéramos los corazones hacia el Cielo, para que anheláramos la gloria celestial y, sobre todo, para que busquemos “las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios” (Col. 3:1)…

 
1.- RESURGIMIENTO DE LA CREENCIA EN LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE:

            En la actualidad es común encontrar gente que habla del Cielo, seres angélicos, y la vida después de la muerte, de manera relajada y despreocupada. Existen variados libros sobre el tema del Cielo y los ángeles, que han estado por largas temporadas en las posiciones más altas de las listas de ventas (1), como lo fue en su momento el de Víctor Sueiro en Argentina con sus libros “Más allá de la vida”, “El ángel”, “El ángel de los chicos”, “Curas saladores”, etc. con más de un millón de libros vendidos en latinoamérica (2).
            Cuando un incrédulo acepta la existencia del mundo sobrenatural, los resultados suelen ser a menudo catastróficos… La necromancia ocultista clásica es un fenómeno que parece conducir a la gente hacia el ocultismo, las corrientes filosóficas de la “nueva era” y la superstición. Y estos son, sin duda, los caminos más transitados por las personas cautivadas por la moda de los ángeles y la vida en el más allá…

 
2.- ESPÍRITUS DE ÁNGELES ENGAÑADORES:

            Las Escrituras nos advierten abiertamente sobre los emisarios de Satanás que se nos muestran como ángeles de luz (2a. Co. 11:13-15). Las falsas doctrinas más influyentes y que mayor amenaza han supuesto para las iglesias siempre han sido las que se han disfrazado de ortotodoxas y han utilizado un conocido lenguaje bíblico, aunque, eso sí, tergiversándolo. En otras palabras, a utilizar el lenguaje del cristianismo bíblico no es lo mismo que ser fiel a la Biblia…
            Hay gentes que dicen haber tenido encuentros con los ángeles, pero eso no quita, ni mucho menos, que puedan estar engañados, o que quieran engañar, o ambas cosas… Es importante analizar estas cosas cuando las escuchamos con el mayor de los cuidados. Eso es lo que hicieron los habitantes de la ciudad de Berea, a quienes el historiador Lucas alabó porque sometían al detallado análisis del Antiguo Testamento hasta los inspirados e infalibles mensajes del Apóstol Pablo para ver si “estas cosas eran así” (Hch. 17:11)…
            Pero si las afirmaciones de estas personas no resultan verdaderas, deberán ser rechazadas y expuestas como lo que en realidad son. El amor verdadero nos se exige que actuemos así, para el bien de aquellos que, de no hacerlo, podrían caer en el engaño y en la falsa doctrina…
 
 
            Lo que enseñan estos espíritus engañadores poseen doctrinas que se caracterizan por:

a) LA PREEXISTENCIA DE LOS ESPÍRITUS HUMANOS: Una de sus afirmaciones se basa en que todos los seres humanos hemos tenido una existencia previa en un mundo premortal… Ellos dicen poder recordar el haber tenido algún tipo de relación previa con sus guías (“monjes”) cubiertos de vestidura durante eternidades… y poder recordar que tomaron parte en la Creación de la tierra en forma de espíritus…
            ¿Qué dicen las Escrituras de todo esto? En primer lugar, el relato bíblico deja muy claro que la primera de las almas de los seres humanos no fue creada hasta que no hubo finalizado toda la Creación. La Biblia dice que “Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue hombre un ser viviente” (Gén. 2:7). Adán no fue un ser viviente hasta el final de la Creación; así pues, en la narración bíblica no tiene cabida ningún tipo de existencia previa…
            De hecho, uno de los argumentos más decisivos en favor de la soberanía de Dios y que Él mismo señaló a Job es que cuando creó el universo Job no estaba presente: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?” (Job 38:4). Job no podía vanagloriarse de haber estado presente en aquel momento. Ni siquiera existía…

b) DEIFICACIÓN DEL ALMA HUMANA: Estas personas dicen que Dios quiere que nos convirtamos en lo que él es, y que nos ha dotado de características divinas.
            Las Escrituras nos aseguran que en el Cielo seremos como Cristo en lo que a santidad se refiere, pero no dicen nada sobre compartir los inaccesibles atributos divinos de la omnipotencia  y la omnisciencia. Aun en el Cielo, con toda su gloria, seguiremos siendo criaturas de Dios. No alcanzaremos una divinidad propia; ni siquiera tomaremos parte de la de Dios. “Yo Jehová”, dice el Señor, “Este es mi nombre” y a otro no daré mi gloria” (Is. 42:8)…

c) UNIVERSALISMO: Todo el mundo consigue entrar, en última instancia, en el Cielo… La vida en el más allá no incluye en ningún momento al Infierno… No importa cuál sea la religión profesada por una persona mientras esté en la tierra, ya que todo el mundo alcanzará el conocimiento necesario en la otra vida. De modo que los errores religiosos y las falsas doctrinas se consideran problemas que no representan peligro alguno… Esto le viene como anillo al dedo a Satanás en su propósito de hacer proliferar religiones falsas… No le importa la falsa religión en concreto que la gente escoja; no intenta instaurar su propio sistema religioso. Sólo quiere destruir la verdad del cristianismo…
            A Satanás le importa muy poco qué creamos, siempre que no aceptemos la verdad del Evangelio bíblico. Así que todas las falsas religiones forman parte de un mismo bloque con un mismo objetivo: oponerse a la verdad

d) ENERGÍA POSITIVA Y NEGATIVA: Dentro de nuestro universo existe energía positiva y negativa; ambos tipos son esenciales para la creación y el crecimiento… La energía positiva es, en esencia, como la solemos imaginar: luz, voluntad, ternura, amor, paciencia, caridad, esperanza, etc. Y la energía negativa es exactamente como pensamos que debe ser: oscuridad, odio, miedo (la herramienta principal de Satanás), crueldad, egoísmo, desesperación, desánimo, etc.… La energía positiva atrae lo positivo, y la negativa lo negativo. La luz busca la luz y la oscuridad anhela la oscuridad, dicen estas herejías…

e) CURACIÓN ESPIRITUAL: Los defensores de estas herejías hablan a menudo de los poderes curativos de la mente. Y si, a través de ellos, es decir nuestros pensamientos, creamos aquello que nos rodea, la consecuencia será que podremos sanarnos a nosotros mismos si procuramos tener pensamientos positivos…
            Contamos con suficiente poder espiritual, dicen, en nuestro interior para lograr alterar las células de nuestro organismo y hacerlas sanar. Por el contrario, el obsesionarse sobre las enfermedades supone estar utilizando erróneamente la energía negativa, lo que puede ser contraproducente…
 
f) GNOSTICISMO: se llama gnosticismo a las diferentes y derivadas enseñanzas de algunas sectas que surgieron durante los primeros siglos del cristianismo. El gnosticismo era dualista, místico y siempre herético. En el movimiento de estas herejías se han conservado rasgos del gnosticismo como la “nueva era”. De hecho, se podría decir que la “nueva era” es un resurgimiento del gnosticismo. Aunque los gnonósticos utilicen a menudo lenguaje cristiano y vocabulario bíblico, lo cierto es que su ideología es contraria al cristianismo verdadero. En consecuencia, los verdaderos creyentes deberían estar alerta sobre la creciente presencia de este neognosticismo…
            La idea principal que subyace en todo tipo de gnosticismo, Idea de la que toma el nombre, es la creencia en que algunas almas iluminadas pueden acceder a una forma superior de conocimiento aparte del que se encuentra en la verdad revelada de las Escrituras.(1)
            Lamentablemente este tipo de ideología se ha infiltrado en las iglesias cristianas, especialmente las de tipo neopentecostales en donde creen que ya Dios no revela su Voluntad para sus hijos por medio de su Palabra, sino a través de almas iluminadas (apóstoles) que le dicen al Pueblo de Dios lo que Él quiere para ellos, no siendo necesario recurrir al estudio de las Sagradas Escrituras.

g) UN ÉNFASIS EXCESIVO EN LOS ÁNGELES: Estas personas creen que los ángeles son los que orquestan las actuaciones de la providencia divina. Responden a las oraciones de la gente, revoloteando todo el tiempo a nuestro alrededor en forma de ángeles de la guarda que se ponen a nuestro servicio casi al instante, etc. También sostienen que los ángeles acuden a nosotros desde el más allá para alentarnos a ser fieles a los compromisos que hicimos antes de nacer…
            En contraposición, las Sagradas Escrituras no dice nada sobre esto…
 

CONCLUSIÓN
:

            Muchos relatos que escuchamos de distintas personas sobre experiencias cercanas a la muerte y visiones del cielo, lo que más llama la atención es que prácticamente en la totalidad de ellos (incluso en los que son escritos desde una perspectiva supuestamente “cristiana”), es que no se parecen en nada a las descripciones de las visiones del Cielo que aparecen en las Sagradas Escrituras…
            El punto central de la gloria celeste en la Biblia siempre es Dios (Is. 6:1 - 3). Y sin embargo, en estas experiencias relatadas cercanas a la muerte siempre es el elemento humano el que ocupa el lugar principal… En pocas palabras la visión del Cielo de estas personas nada tiene que ver con el Cielo del que hablan las Escrituras. De hecho, estos visionarios modernos contrastan como la noche y el día con los personajes de la Biblia a los que se le permitió tener visiones de la gloria celeste…
            El apóstol Pablo, por ejemplo, relata su historia de un modo poco reacio, catorce años después de que ocurriera y narrándolo en tercera persona (2a. Co. 12:2-4)… A la ahora de dar detalles concretos sobre lo que vio en el Cielo, el apóstol Pablo no se muestran muy comunicativo. Sólo dice que “oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (v. 4). La enseñanza que podemos extraer aquí es que Pablo, llamado a ser uno de los apóstoles más importantes de la iglesia primitiva, consideraba el hablar en detalle sobre las cosas vistas en el Cielo como algo que no se debería explicar. ¡Qué contraste con los que hoy en día llenan páginas y páginas explicando lo que supuestamente vieron y oyeron en esos viajes celestes!…
            Dado que las Sagradas Escrituras son la Palabra de Dios, debemos rechazar cualquier relato o vivencia que contradiga sus enseñanzas. En última instancia, no tenemos más remedio que llegar a la conclusión de que la Biblia es la única fuente de información sobre el Cielo en la que podemos confiar… No vale la pena analizar e indagar en las experiencias cercanas a la muerte de otras personas, como si pudiesen aportarnos algo de verdad sobre la vida en el más allá, además de lo que se nos enseñan en las Escrituras Sagradas…
            La Biblia nos da información suficiente y precisa sobre el Cielo, los ángeles y la vida después de la muerte. Dios ya nos ha dado todo lo necesario para prepararnos para toda buena obra (2a. Ti. 3:17). No hay nada que el testimonio personal de alguien nos pueda aportar…
            Además, los que quieren saber más de lo que se expone en la Biblia, están pecando: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Dt. 29: 29). Así pues, los límites de nuestra curiosidad se circunscriben a la revelación de la Palabra de Dios. (1)
            El concepto que debemos tener de la Vida Eterna no debe basarse en conceptos humanos sino en los divinos, como nos recuerda el precioso himno “Más allá del sol”.
 
¡S.D.G.!
 
Pastor Rubén Salcedo
 
 
BIBLIOGRAFÍA (y referencias):
1.- LA GLORIA DEL CIELO. John Mac Arthur. Edit. Portavoz. 5ta. Edición.
2.- https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-96145-2007-12-14.html.

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