AUSENTES EN EL CUERPO, PRESENTES EN EL SEÑOR - 2a. Co. 5:8 – Ap. 4:1 al 5; 21:4 y 5


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 04/feb./2018
Categorias: Series de Estudios


 

¿Qué es el cielo?.

            La Biblia emplea la palabra “cielo” (singular) en 371 ocasiones, y la palabra “cielos” (pl.) en 341. La palabra hebrea que normalmente se traduce por cielo es shamayin”, forma plural de un nombre que significa literalmente “las alturas”. El término griego, por su parte es “ouranos” (esta palabra se utiliza para referirse al planeta Urano), y se refiere a aquello que está “en lo alto” o “elevado”. Tanto “shamayin”, como “ouranos” se emplean de diversas maneras en las escrituras para referirse a tres lugares diferentes. (Esto explica que en 2a. Co. 12:2 Pablo hable de ser conducido al “tercer cielo”)…
Cielo atmosférico. Se trata, y valga la redundancia, del “cielo”, es decir, de la troposfera, la parte de la atmósfera que contiene el aire respirable que cubre la tierra (Gn. 7: 11 y 12)…
Cielo firmamento. Donde se encuentran la luna, los planetas y las estrellas. Las Escrituras utilizan el mismo término para referirse a esta región (Gn. 1:14 al 17)…
Tercer Cielo. De éste habla Pablo en 2a. Co. 12, es el Cielo en el que vive Dios junto con sus santos ángeles y los creyentes santos que ya han muerto. Los otros dos cielos pasarán (2a. Pedro 3:10), pero éste permanecerá para siempre. En 1a. R. 8:27 dice ”He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?”. De manera que decir que Dios habita en el tercer Cielo no implica que esté recluido allí, pero sí que es su hogar, su centro de operaciones, su puesto de mando. Es el lugar en el que se encuentra su trono (Is. 57:15, Sal. 33:13 y 14; Mt. 5:16, 34, 45; en Mt. 6:1, 9, 7:11, 21; Mt. 10:32 y 33; Jn 6:33, 38, 41, etc.) (1)
            La Ciencia no descarta la existencia de un único Universo. (2)
IDEAS HUMANAS:
Lugar de disfrute carnal: Cuando se piensa en el Ciudad Celestial, existen algunos que piensan como en la representación de la cuarta sinfonía de Gustav Mahler (3), la cual se basa en un poema que describe el cielo desde el punto de vista de un niño. La verdad es que la música si parece celestial. En el cuarto movimiento de la sinfonía una soprano canta en alemán el poema “La vida celestial”...             Pero lo cierto es que la letra escribe el cielo de una manera curiosa... Para empezar, los habitantes de este cielo son voraces carnívoros. El poema presenta a Herodes como un sanguinario que mata confiadas ovejitas para que los que viven en el cielo puedan comer tanto como deseen. Y los bueyes son tan abundantes que el Apóstol Lucas los degüella “sin ni siquiera pensárselo”...
            Los mismos versos también relatan cómo los habitantes del Cielo brincan, saltan a la comba y cantan; pero, sobre todo, los presenta atiborrándose de una interminable cantidad de comida. El Apóstol Pedro pesca y Marta cocina los pescados. De este modo, la visión de un niño pasa a hacer uno nuevo “paraíso de tontos” en el que se consienten los apetitos terrenales…
Lugar eternamente monótono: En otro extremo están los que tienen la cínica sospecha de que el cielo será insoportablemente monótono: la típica imagen de ángeles sentados en una nube y tocando el arpa… mucha gente considera el Cielo un lugar afable y aburrido en el que no hay nada interesante por hacer…
            Esta suposición tan extendida del Cielo como un lugar externo aburrimiento refleja el pecaminoso modo de pensar del hombre. Como pecadores, tenemos tendencia a pensar que un pecado pequeño es mucho más divertido que la perfecta rectitud. Nos cuesta imaginar un sitio en el que todas las cosas carecerán por completo de pecado y que, aún así, estará lleno de inacabables placeres.
            Pero así es como será precisamente el Cielo. Allí nos regocijaremos en la Gloria de Dios y nos daremos cuenta, por fin, de que nuestro propósito no es otro que glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre. El salmista escribió: “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Sal. 16:11).
            Este tipo de pensamiento resulta insondable para las mentes finitas. Y a pesar de ello, la Biblia deja bien claro una y otra vez que el Cielo es un lugar de gozo insuperable, de gloria inmarcesible, de dicha inquebrantable, de delicias inacabables y placeres infinitos…
            La vida allí carecerá de dolor, preocupaciones, llantos, temores y sufrimientos: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21:4 - 5). La ley de Murphy se anulará por fin. En el Cielo, todo lo que pueda ir mal no podrá ir mal…
 
AUSENTES EN EL CUERPO, PRESENTES EN EL SEÑOR (2a. Co. 5:8):
            Si eres cristiano y has confiado únicamente en Cristo Jesús para ser salvo, las Escrituras te prometen que en el momento que dejes esta vida irás a gozar de la gloria del Cielo. Estar ausente del cuerpo significa estar en presencia del Señor, nuestro Dios. Dejar esta vida es estar “con Jesucristo” (Fil. 1:23). “Vivir es Cristo, y… morir ganancia” (v. 21)…
            Es casi inevitable que alguien se haga una serie de preguntas como, por ejemplo, en qué estado estarán los creyentes cristianos que mueran en el período que va desde ahora hasta la consumación de los tiempos. ¿tiene subdivisiones el cielo? ¿donde fueron a parar los creyentes del antiguo testamento al morir? ¿reciben un cuerpo provisional los creyentes que mueren en el período que va entre ahora y la resurrección?, etc.
ALGUNOS PUNTOS DE VISTA ERRÓNEOS:
Dormir de las almas. Hay muchas personas que creen que las almas de los cristianos muertos permanecen inconscientes hasta el día de la Resurrección. Esta idea se encuentra en algunos escritos no canónicos de la Iglesia primitiva. Sus defensores actuales más conocidos son los adventistas del séptimo día. Argumentan que la palabra “dormir” se emplea a menudo en la Biblia como sinónimo de muerte (Jn. 11:11; 1a. Ts 4:14)…
            Sin embargo, “dormir” en este sentido se refiere al cuerpo, no al alma (ver Mt. 27:52)… Las almas los fallecidos reposan al morir, pero se trata de un reposo sin sufrimientos y contiendas, no de un reposo inconsciente. El Apóstol Juan escribió: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos” (Ap. 14:13)…
            Todo lo mencionado en las Escrituras acerca de la muerte de los creyentes en Cristo Jesús indica que son conducidos inmediatamente a la presencia del Señor. En las palabras de la Declaración de fe de Westminter: “Los cuerpos de los hombres tras la muerte regresan al polvo y se corrompen; las almas, empero, (que ni mueren ni duermen), teniendo existencia inmaterial, regresan inmediatamente a Dios que las formó”
Purgatorio: la doctrina católico romana sobre el purgatorio no se menciona en ningún lugar de las Sagradas Escrituras y ha sido desechada por dicha iglesia…
 
LA RESPUESTA DE LA BIBLIA:
            Todos los pasajes de la Biblia indican que la entrada del creyente cristiano en el Cielo se produce inmediatamente después de la muerte. Examinemos algunos de los pasajes:
Sal. 16:10 y 11. Dice: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia ahí plenitud de gozo; delicias a tu diestra estará para siempre”. El autor experimentaba en vida que cuando dejase este mundo entraría en la presencia de Dios, dónde encontraría delicias y plenitud de gozo…
Sal. 23: El último versículo de este conocido salmo dice: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”. David tenía la seguridad de que cuando la vida se hubiese acabado para él, moraría en la Casa del Señor para siempre (lo que sólo se puede referir al Cielo)…
Lc 16:22. Cuando Lázaro el mendigo murió, Jesucristo dijo que “fue llevado por Los Angeles al seno de Abraham”
            Para aclarar un poco más la expresión “seno de Abraham” recurriremos a una expresión paralela que aparece en Jn. 13:23. La escena que se nos presenta tiene lugar alrededor de una mesa baja hacia la que se debían inclinar los comensales. El Apóstol Juan tenía la cabeza cerca del pecho de Jesús. En aquella época se colocaban de ese modo para poder conversar y tener una mano libre para ir comiendo.
            Así que cuando Cristo Jesús asegura que Lázaro fue llevado al “seno de Abraham” lo que quiere decir es que aquel mendigo se encontraba para reclinado frente a una mesa en la que se servía un banquete en medio de una gozosa celebración y al lado de Abraham, padre de los fieles…
Mt. 17:3. Durante la Transfiguración, por ejemplo, Moisés y Elías aparecieron al lado de Cristo Jesús. Aunque la muerte y resurrección de Jesucristo aún no se habían producido, Moisés y Elías fueron llevados desde el reino de los santos ya muertos al Monte de la Transfiguración, donde hablaron con Cristo Jesús acerca “de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén” (Lc. 9:31)…
Lc 23:42 y 43. Este conocido pasaje describe el conmovedor episodio del arrepentimiento de uno de los ladrones crucificados al lado de Jesucristo… La palabra “paraíso” es un sinónimo de “Cielo”; no puede ser una referencia al purgatorio. Y la promesa echa al ladrón de que hoyestarás conmigo en el paraíso” deja fuera de lugar tanto el purgatorio como la hipótesis del sueño de las almas.(1)
 
EL CIELO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA BIBLIA:
            Antes de ver esta sección, debemos recordar que los santos siervos de Dios tuvieron la tarea de describir con el lenguaje de aquellos tiempos “cosas que ojos ni oídos humanos no habían visto ni oído nunca por ningún hombre”.
            Las Sagradas Escrituras contienden numerosas descripciones del Cielo. Algunas de ellas se nos explican utilizando un lenguaje apocalíptico o profético, lleno de simbolismo y misterio… Como ya se a dejado claro, la Biblia atestigua que el Cielo es un lugar real. Y todas las descripciones del Cielo, hasta las más apocalípticas, se refieren a un lugar real…
La Rueda de Ezequiel (Ez. 1:4 al 28):
            Ezequiel, dentro de las limitaciones del lenguaje y de la inteligencia humanos, intentó describir lo que vio: luz deslumbrante reflejada en joyas brillantes y ruedas llenas de luz que se despedazaban junto con los seres angélicos. Sobre el trono del eterno y glorioso Dios vio un centelleante y resplandeciente arco iris que se movía, brillante, alrededor de este…
            No se trata de un mensaje secreto que hay que descifrar, sino de una imagen que intenta expresar la soberanía, la majestad y la gloria de Dios, y la increíble belleza, simetría y perfección del Cielo…
            Las ruedas que se movían a la par, los relámpagos, las centelleantes joyas, el brillante resplandor... Todo representa la gloria de Dios… El Cielo es un lugar de gloria inexpresable…
 
La Revelación de Juan (Jn. 4:1 al 5):
            Existen numerosos y sorprendentes paralelismos entre la visión de Juan y la Ezequiel... En el capítulo cuatro, por ejemplo, Juan explica cómo fue llevado al Cielo (vv. 1 y 2)
            En el v. 3 dice: “El que estaba sentado en el trono tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de cornalina. Alrededor del trono había un arco iris, semejante a la esmeralda”. El jaspe es una variedad cristalizada del cuarzo, opaca y translúcida cuyas tonalidades varían, si bien son principalmente verdosas (aunque es posible que lijaste de la antigüedad fuera un mineral transparente)… La cornalina es un mineral rojo, que representa a Dios como redentor que ofreció su sangre en sacrificio, lo que pone de relieve la gloria del carácter redentor de Dios...
            No se puede pasar por alto el hecho de que tanto Ezequiel como el Apóstol Juan están describiendo una escena de una gloria que quita la respiración y de una belleza deslumbrante que rebasa los límites del lenguaje humano…
            El lenguaje no basta para describir la gloria divina; por ello, el Apóstol Juan debe emplear las comparaciones con las piedras preciosas para reflejar de algún modo la inconcebible belleza de la gloria celeste. Las joyas que menciona representan las imágenes más importantes y gloriosas que era capaz de concebir; recurre a ellas para intentar explicar lo que ve. Pero no olvidemos que están intentando poner en palabras una gloria que sobre pasa, con mucho, la de cualquier joya terrenal…
            De modo muy parecido al de Ezequiel, Juan, el Apóstol, continúa diciendo en el v. 3 al 5: “Alrededor del trono había un arco iris, semejante a la esmeralda… y del trono salían relámpagos, truenos y voces”. De nuevo, las imágenes se nos presentan para infundir el nosotros temor y asombro. Reflejan una gloria, un poder y una majestad inconmensurables…
En Ap. 4:6 dice: “Delante del trono había algo que parecía un mar de vidrio semejante al cristal”. Imaginemos por un momento la belleza de la escena: ¡un arco iris de colores brillantes y un mar de cristal del que brotan rayos de colores intensos: esmeralda, cornalina y jaspe!…
            Ezequiel lo describió como algo “A manera de cristal maravilloso” (Ez.1:22). Una vez más, el Cielo se nos presenta como un lugar de una belleza  inimaginable, donde hasta el más pequeño de los detalles está pensado para proyectar la gloria divina…
            Los veinticuatro tronos de los ancianos - que sin duda representan la totalidad del cuerpo de la Iglesia redimida - rodean el trono de Dios (Ap. 4:4)… Alrededor del trono se encuentran el ejército angélico y los espíritus que representan a la Iglesia, y, en el trono, Dios mismo en toda la gloria de su majestuosa revelación…
            No deja de llamar la atención que sólo en el libro de Apocalipsis se haga mención del trono de Dios en 39 ocasiones. Toda la actividad del Cielo se centra en Él, y todos los accesorios del Cielo reflejan la gloria que de Él emana. (1)
CONCLUSION:
            Debemos entender el concepto bíblico de cielo. Se nos ha dado el mandato de poner la mirada en el Cielo, de escudriñarlo del mismo modo que Abraham buscó la Ciudad de Dios, de poner en él nuestro interés…
            Aunque parezca irónico, las personas cuyo objetivo son las comodidades en este mundo, son las que más incómodas viven
            Somos miembros de una nueva familia, nos hemos transformado en hijos de Dios (Jn. 1:12). Ga. 4.26 dice que la “Jerusalén de arriba” es nuestra madre. Tenemos una nueva ciudadanía (Fil. 3.10) unos nuevos intereses (Col. 3.1), y un nuevo lugar en el que depositar nuestros tesoros (Mt. 6:19 al 20)
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA (y referencias):

  


print
  Comentarios