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SU SACRIFICIO Y EL NUESTRO - Fil. 2:7-8; Ef. 5.2; 2a. Co. 5:14 y 15; 1a. P. 2:5


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 15/jul./2018
Categorias: Series de Estudios, Guía para alcanzar la Vida Eterna


 

Es importante resaltar que el sacrificio de Jesucristo. Primero: se llevó a cabo una vez para siempre en la Cruz (de modo que no puede ser representado nuevamente ni complementado de modo alguno). Segundo: que fue, hecho por Él mismo (los seres humanos no pueden hacerlo o participar en el mismo). Tercero: que fue una satisfacción perfecta por el pecado (de modo que cualquier mención de sacrificios propiciatorios adicionales resulta gravemente despectiva con respecto a dicho sacrificio)...
            A diferencia del Sacrificio de nuestro Señor, nuestros sacrificios espirituales (laudatorios), que vimos en el sermón anterior, los ofrecemos a Dios como “sacerdocio santo”, como consecuencia de respuesta de nuestra gratitud ante un amor tan grande... Se mencionan ocho en las Escrituras:
PRIMER SACRIFICIO: hemos de presentarle nuestros cuerpos para su servicio, como “sacrificios vivos”. Esto suena como si fuera una ofrenda material; sin embargo, se lo denomina como nuestro “culto racional' (Ro. 12:1), “adoración espiritual” (VRV3), probablemente porque agrada a Dios sólo si expresa la adoración que nace del corazón...
SEGUNDO SACRIFICIO: Lo hacemos ofreciendo nuestra alabanza, adoración y agradecimiento a Dios, “fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15; cf. Sal. 50:14 y 23; 69:30 y 31; 116:17)...
TERCERO SACRIFICIO: El de la oración, que se dice que asciende hasta Dios como incienso fragante (Ap. 5:8)...
CUARTO SACRIFICIO: Laofrenda de un “corazón contrito y humillado”, que Dios acepta y nunca desprecia (Ap. 5:8; 8:3 y 4; cf. Mal. 1:11; Sal. 51:17; cf. Os. 14:1 y 2)...
QUINTO SACRIFICIO: Lo es la fe se le llama “sacrificio y servicio”...
SEXTO SACRIFICIO: Lo son también nuestros dones y buenas acciones, porque “de tales sacrificios se agrada Dios” (Fil. 2:17; 4:18;He. 13:16; cf. Hch. 10:4)...
SÉPTIMO SACRIFICIO: Lo es nuestra vida derramada, incluso hasta la muerte, como una ofrenda de libación en el servicio de Dios (Fil. 2:17)...
OCTAVO SACRIFICIO: Lo es la ofrenda especial del evangelista, cuya predicación del evangelio se denomina “servicio sacerdotal” (vp) porque puede presentar a sus convertidos como “ofrenda agradable” a Dios. (Ro. 15:16)
 
LA CRUZ Y LA SANTA CENA:
¿Qué nexo hay, entonces, entre la Cruz y la Santa Cena?
            Debemos afirmar que el Nuevo Testamento no representa a Cristo Jesús como si se estuviera ofreciendo eternamente a Dios Padre. Cierto es que Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo se entregan mutuamente en amor eterno. Pero se trata de algo recíproco, y en cualquier caso es totalmente distinto del sacrificio histórico específico de Jesucristo por el pecado...
            También es cierto que la encarnación comprendía un sacrificio, dado que al hacerse carne, el Hijo "se despojó a sí mismo ... se humilló" (Fil. 2:7-8), y a lo largo de su ministerio público demostró que no había venido “para ser servido, sino para servir”. Pero él mismo enseñó, y luego sus apóstoles, que la culminación de su encarnación y ministerio fue su autoentrega en la Cruz como rescate por muchos (Mc. 10:45)....
            Es este acto histórico, que comprende su muerte por nuestros pecados, el que la Escritura llama su Sacrificio por el pecado y considera completado una vez para siempre. No sólo no puede ser repetido, sino que no puede ser extendido o prolongado. “Consumado es” (Jn. 19:30) exclamó Cristo Jesús. Por eso Cristo no tiene su altar en el Cielo, sino sólo su trono. En él se sienta, reinando, su obra de expiación terminada, y allí intercede por nosotros sobre la base de lo que está hecho y terminado...
            Por cuanto Jesucristo es por siempre Sacerdote, y sacerdocio significa ofrenda por lo tanto en Jesucristo hay para siempre ese espíritu de autoentrega que el sacrificio del Calvario en forma única reveló en nuestro mundo de pecado y muerte...
         Pero, ¿podría Cristo Jesús ofrecer continuamente en el Cielo el sacrificio que ofreció una vez para siempre en la tierra? ¿Acaso no es esto lo que se afirma en Hebreos al decir que Jesucristo es sacerdote para siempre? La respuesta es: no. El sacerdocio eterno no requiere un sacrificio eterno. Alan Stibbs procede a trazar una útil analogía entre el sacerdocio y la maternidad:
“Cierto es que el acto de la ofrenda fue necesario para convertir a Cristo en sacerdote ..., así como el acto de dar a luz es necesario para convertir a una mujer en madre. Pero esa realidad no significa de allí en más, para quienes recurren a ella como “madre”, que esa mujer está siempre dándolos a luz. Su acto de dar a luz es para ellos no sólo una obra indispensable sino también terminada. Lo que ahora disfrutan son otros ministerios complementarios de la maternidad, que están más allá del alumbramiento. De forma similar, en el sacerdocio de Cristo su ofrenda propiciatoria no sólo es una obra indispensable sino terminada ... [Sin embargo,] igual que con la maternidad más allá de ese exitoso cumplimiento de la fundamental función del sacerdocio se encuentran otros ministerios reales, complementarios de la Gracia, que el sacerdote cumple para beneficio de su Pueblo ya reconciliado (en particular, su intercesión celestial).”...
            Pero también los autores neotestamentarios nos exhortan a darnos (como sacrificio) en amorosa obediencia a Dios, de tres maneras:
Primero: “como” Cristo Jesús: "y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Ef. 5.2). La ofrenda que Jesucristo hizo de sí mismo ha de ser modelo de la nuestra...
Segundo: los sacrificios espirituales que ofrecemos a Dios se han de ofrecer “por medio de” Cristo Jesús (1a. P. 2:5), nuestro Salvador y mediador. Dado que todos nuestros sacrificios están manchados con nuestro egocentrismo, es sólo por medio de Él que se hacen aceptables...
Tercero: hemos de darnos a nosotros mismos en sacrificio para o “por” Jesucristo, constreñidos por su amor para vivir sólo para Él la nueva vida surgida de la muerte, que él nos ha dado (2a. Co. 5:14 y 15)...
          Así, debemos ofrecernos “como”, “por medio de”, y “por” Jesucristo. Si fuera importante que viéramos nuestra ofrenda de nosotros mismos como identificada con la de Cristo, es extraño que el Nuevo Testamento nunca lo diga. Por cierto, es “en Cristo” que somos justificados, perdonados, adoptados y hechos nueva creación, pero no se dice nunca que adoramos a Dios “en” Cristo, en unión con él, uniendo nuestras alabanzas con las de Él...
            Aun cuando hemos de unirnos a la huestes celestiales en adoración, y nuestra ofrenda de nosotros mismos sea purgada al fin de toda imperfección, aun entonces no se dice que nuestra alabanza será unida a la de Cristo Jesús. Por cierto que no, seguirá siendo objeto de nuestra adoración; no se convertirá en nuestro compañero de adoración (ver Ap. 4-7)...
            Resulta vital recordar que el sacrificio de Cristo Jesús era ambos (“propiciatorio”, es decir en expiación por el pecado) y “eucarístico” (que expresa alabanza y homenaje), mientras que el nuestro es sólo “eucarístico”, La muerte de Jesucristo, en la que Él se dio a sí mismo a Dios Padre en obediencia a su voluntad, no sólo fue un ejemplo perfecto de amor desprendido.
           También se dio a sí mismo como rescate por nosotros, padeciendo nuestra muerte en nuestro lugar. Por lo tanto murió como nuestro sustituto, y evitó de este modo lo que de otra manera hubiéramos tenido que experimentar, y como nuestro representante o ejemplo, nos mostró lo que nosotros mismos también deberíamos hacer. Si la Cruz fuese únicamente esto último, podría haber sido posible asociar nuestra ofrenda más íntimamente con la suya, a pesar de la diferencia, del mismo modo que él llamaba a Dios “Padre”, y nos permitía hacer lo propio a nosotros. Pero la Cruz fue primero y principalmente un sacrificio propiciatorio, y en ese sentido, absolutamente único...
 
LA OFRENDA DE CRISTO Y LA NUESTRA:
            Nuestras ofrendas todavía están manchadas por el pecado y tienen que ser ofrecidas “por medio de” Jesucristo, antes que “en y con” Él. Además, su sacrificio no sólo está muy por encima de los nuestros en calidad; también difiere de los nuestros en carácter. No es apropiado, por consiguiente, mezclar ambos...
            Tampoco ofrece seguridad. El orgullo de nuestros corazones está tan profundamente arraigado y es tan sutilmente insidioso que nos resultaría fácil albergar la idea de que tenemos algo de nuestra parte para ofrecer a Dios... No tenemos nada para ofrecer antes de que hayamos recibido...
           Jamás olvidemos el hecho de que todavía somos pecadores, totalmente dependientes cada día de la Gracia de Dios para con nosotros, inmerecedores de ella. No venimos a ofrendar; en primer lugar venimos a recibir. La naturaleza misma de la Santa Cena declara esto. Nosotros somos los hambrientos, que venimos a ser alimentados. Nosotros somos los inmerecedores, aceptados gratuitamente a la Mesa del Señor (Michael Green. Congreso Anglicano Evangélico Nacional en Keele, Inglaterrra, en 1967)...
         Como conclusión sobre el “sacrificio eucarístico”, acerca de la relación entre el sacrificio de Jesucristo y los nuestros, tenemos que insistir en que difieren entre sí demasiado como para que jamás parezca posible asociarlos. Cristo Jesús murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores y enemigos. Su amor desprendido y altruista despierta e inspira el nuestro. De modo que el nuestro es siempre secundario y en respuesta al suyo. Tratar de unirlos es empañar lo primario y lo secundario, la fuente y el curso del río, la iniciativa y la respuesta, la Gracia y la fe. Si somos profundamente conscientes del carácter único del sacrificio de Jesucristo por el pecado, será menor el riesgo de equivocarnos...
 
CONCLUSIÓN:
            La Comunidad Cristiana (el Pueblo de Dios) es una comunidad de la Cruz, por cuanto tuvo su nacimiento en la Cruz y el centro de su adoración es el Cordero que fue inmolado y ahora glorificado. Así que la comunidad de la Cruz es una comunidad de celebración, una comunidad eucarística que sin cesar ofrece a Dios por medio de Cristo Jesús el sacrificio de su alabanza y agradecimiento...
            La vida cristiana es una fiesta interminable. Y la fiesta que vivimos, ahora que nuestro Cordero Pascual ha sido sacrificado por nosotros, es una gozosa celebración de sacrificio, junto con una fiesta espiritual en torno al mismo...
            En esta fiesta celebratoria somos todos participantes. Pero, ¿que es aquello en lo cual participamos? No en el ofrecimiento del Sacrificio de Jesucristo, ni siquiera en el movimiento del mismo, sino en los beneficios que Él obtuvo por medio de este acto. Por este costoso sacrificio, y por las preciosas bendiciones que nos ha conquistado, jamas cesaremos de honrar y adorar al Cordero de Dios, ni siquiera en la eternidad.(1)
            ¿Hasta dónde estamos dispuestos a adorar y glorificar su nombre? ¿Será con nuestra adoración o con nuestra exaltación o con nuestro testimonio? ¿Seremos capaces aún de perder prestigio y fama o aún la vida, por amor a Él?.
               “En la década de 1880 un misionero galés que había sufrido una severa persecución, finalmente, vio sus primeros convertidos en un pueblo particularmente brutal en la provincia india de Assam. El esposo y la esposa, con sus dos hijos, profesaban fe en Cristo y eran bautizados. Sus líderes del pueblo decidieron hacer un ejemplo del marido. Arrestando a la familia, exigieron que el padre renunciara a Cristo, o ver a su esposa y niños asesinados. Cuando se negaron, sus dos hijos fueron ejecutados por los arqueros. Dándole otra oportunidad de retractarse, el hombre volvió a negarse, y su esposa cayó de manera similar. Aun negándose a retractarse, el hombre siguió a su familia en la gloria.
Testigos contaron más tarde a la historia de los misioneros galeses. Los informes dicen que cuando se le pidió retractarse o ver a sus hijos asesinados, el hombre dijo: “He decidido seguir a Cristo, y no vuelvo atrás.”
Después de ver a sus hijos muertos, el dijo: “El mundo puede estar detrás de mí, pero la cruz esta todavía delante de mí.” Y después de ver a su esposa atravesada por las flechas, dijo: “Aunque nadie está aquí para ir conmigo, aún voy a seguir a Jesús.”
Sundar Singh Sandhu
De acuerdo con este misionero, cuando regresó a la aldea, un avivamiento había estallado, y los que habían asesinado fueron los primeros convertidos y ellos mismos vinieron a la fe. El hombre de Gales todos estos informes al evangelista indio famoso Sadhu Singh . Singh se había sido prominente en la India porque estaba entrenando a los misioneros extranjeros, y un tema en su enseñanza ha sido la necesidad de evitar las trampas culturales del cristianismo occidental. Insistió en que los misioneros entrando a la India se centraran en lo esencial del evangelio al tiempo que permitía a la ahora vibrante comunidad cristiana india para desarrollar sus propias costumbres cristianas.
Los relatos de la familia que habían sido martirizados en Assam fueron tan sorprendentes y ampliamente difundidos que los creyentes más indios estaban familiarizados con ello. Así Singh tomó últimas palabras del mártir, y los puso a la música tradicional de la India con el fin de hacerlo uno de los primeros himnos exclusivamente indígenas. La canción de inmediato se hizo popular en las iglesias de la India, y sigue siendo uno de los pilares de la música de adoración allí hasta hoy.
Finalmente, algunos de los misioneros estadounidenses al regresar de la India y trajeron esa canción con ellos. Finalmente, terminó con el canadiense compositor George Beverly Shea, y se convirtió en un elemento básico en las cruzadas de Billy Graham.”. (2)
 
            Esta es la realidad del Pueblo de Dios, de esta sagrada Comunidad, “La Cruz delante, el mundo atrás”.
Cantemos A DIOS SEA LA GLORIA
 
 
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.- LA CRUZ DE CRISTO. John Stott. Edit. Certeza. 1ra. Edición.
 
VIDEOS DE RAY VANDER LAAN.
Primera parte:
https://youtu.be/hKWmy_K8A74
Segunda parte: https://youtu.be/2d6YlbuiYQw
Tercera parte: https://youtu.be/QLWnrrTfZnM

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