SACRIFICIOS NO QUISISTE - He. 10:1-4


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 16/nov./2014
Categorias: Series de Estudios, Jesucristo, Superior a Todo


 

La imperfección de los sacrificios legales:

            Cuando analizamos los elementos que existían en el Tabernáculo, algo que nos debe llamar a la reflexión es que sobre la tapa del “Arca del Pacto”, llamada “Propiciatorio” estaban dos Qerubines con sus rostros observando permanentemente su interior donde habitaba la misma presencia de Dios...

            Estos “Guardianes de la Santidad de Dios” que fueron puestos también para que el hombre no vuelva a poder ingresar en el Huerto del Edén, podían fulminar a cualquiera que se atreviera a ingresar a la presencia santísima de Dios de una manera indigna, incluso el mismo Sumo Sacerdote que lo podía hacer una vez al año en el “Día de la Expiación” o “Día del Perdón”.

            En este capítulo, destaca el sacrificio, dice Trenchard, mientras que el capítulo 9 tiene por tema dominante el ministerio del Sumo Sacerdote en el Verdadero Tabernáculo” (2).

 

1.- Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan (v.1).

            Como refiere Samuel Perez Millos (al que resumiremos junto a otros comentaristas citados al pie del presente escrito), si el Santuario terrenal era una sombra o figura del celestial, los sacrificios que se ofrecían en el culto que se llevaba a cabo en él no podían ser sino también figuras del sacrificio perfecto de Jesucristo...

            Todo el ceremonial del culto y del ministerio sacerdotal estaba regulado en la Ley, la que, en relación con dicho ceremonial tenía también sombra o figura...

            Ahora, es importante resaltar que este versículo NO dice que la Ley era una sombra, sino que tenía la sombra de los bienes venideros. Y sabemos que la sombra es lo que produce un cuerpo por interposición con una fuente de luz.

            Así, no toda la Ley Ceremonial era tipo de los bienes por venir, pero en aquella parte que era figura, lo era a modo de una sombra proyectada por la imagen verdadera. En contraste se establece así entre la sombra y la realidad de los bienes que vendrían que en el pasaje está vinculado con el Sacrificio expiatorio de Jesucristo, quien es el verdadero Sumo Sacerdote (He. 9:11)...

            Aquella sombra proyectada en la Ley, tenía una realidad que la producía y que eran “los bienes venideros”. Esta expresión utilizada por el Apóstol Pablo era para referirse a la Vida Plena en el reino del Hijo de Dios al que han sido trasladados los creyentes en Jesucristo (Col. 1:13)...

            En esta Epístola, la referencia anterior a laos “Bienes Venideros”, tenía que ver con el sacrificio irrepetible de Jesucristo y su ministerio sumosacerdotal que provee eterna salvación y acceso a Dios para adorarle (He. 9:11 y ss)...

            A la limitación del antiguo sistema, que no podía perfeccionar a quienes practicaban su culto y cumplían sus ordenanzas, se añade aquí otra limitación que es la imprecisión, ya que los sacrificios regulados en la Ley ceremonial eran sombra, esto es, las formas imprecisas de la realidad que las producía...

            El escritor de la Epístola utiliza la palabra griega eikóna (εικόνα = imagen) que expresa una réplica exacta de la realidad, negativizándola ya que la precede el adverbio de negación NO, para enfatizar la imprecisión ya que la Ley tenía sombra, pero que, por perfecta que sea, no es la realidad misma...

El Arca del Testimonio y sus partes            El Apóstol Pablo habla de Jesucristo como La imagen de Dios, utilizando la misma palabra para expresar identidad absoluta (2ª Co. 4:4; Col. 1:15). Jesucristo hace visible al que es Invisible en forma absoluta y plena. Quienes vieron a Jesucristo dieron a Dios y vieron a Dios Padre (Jn. 14:9)...

            Cristo Jesús era la Imagen, es decir, la expresión visible de Dios, mientras que los sacrificios regulados en la Ley NO eran la imagen, sino la sombra de la realidad futura del Sacrificio de Jesucristo...

            Aquella limitación del antiguo sistema requería la presentación de muchos sacrificios regulados en la Ley Ceremonial. Estos muchos  sacrificios eran ofrecidos por muchos sacerdotes y se ofrecían incesantemente a lo largo de muchos años...

            Tal reiteración evidencia la incapacidad del sistema levítico y su fracaso en cuanto a perfeccionar al creyente. En el texto griego original se enfatiza abiertamente la incapacidad legal mediante el uso del adverbio de tiempo nunca, jamás. Es decir, su incapacidad comprendía todo el tiempo y también todos los tipos de sacrificio que se ofrecían...

            No podían estos perfeccionarse en cuanto a su conciencia de pecado, ni tampoco en cuanto a la verdadera adoración que Dios demandaba. Todo sacrificio reiterado en el tiempo manifiesta en sí mismo la ineficacia de hacer expiación eficaz y definitiva, solo la ofrenda de Cristo Jesús, hecha una vez y para siempre, es eficaz para perfeccionar a todos los que por Él se allegan a Dios el Padre. (1)

 

2.- De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado (v.2).

El Arca


            La persistencia en la práctica de la Ley ceremonial, especialmente en la repetición de los sacrificios ponía de manifiesto la ineficacia de los mismos en relación con la conciencia acusadora del pecado...

            Si los sacrificios del sistema levítico tuviesen capacidad de limpiar la conciencia, habrían dejado de ofrecerse, porque no tendría ya de ser razón de ser. De otro modo, si el sistema de sacrificios fuese capaz de “hacer perfectos” a quienes se acercaban a Dios, removiendo la barrera levantada por su pecado, habrían dejado de ofrecerse...

            La ineficacia declarada consistía en que no eran capaces de limpiar la conciencia. De ahí que el oferente tenía que repetirlos continuamente...

            La ineficacia consistía en que eran incapaces de hacer “LIMPIOS DE UNA VEZ”, es decir, definitivamente, a quienes venían  con la ofrenda de pecado. (1)

            Podemos poner el siguiente ejemplo. Una persona está enferma. Se le prescribe un medicamento. Si esa medicación le devuelve la salud, cada vez que la vea después, dirá: “Ese medicamento es el que me devolvió la salud”...

            Pero si por el contrario, la medicación no le produce ningún efecto, cada vez que vea el medicamento, le recordará que sigue enfermo y que la supuesta medicina ha sido ineficaz (3)

            Tal seguridad de limpieza definitiva sólo es posible para el cristiano, como Jesucristo dijo: “El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio, y ustedes limpios están” (Jn. 13:10)...

            LOS QUE AHORA ESTÁN LIMPIOS NO REQUIEREN NINGUNA REPETICIÓN DE LA LIMPIEZA, SÓLO LA CONFESIÓN COTIDIANA DE LOS PECADOS PARA SUPERAR LA DIFICULTAD EN LA COMUNIÓN CON DIOS PADRE QUE SE GENERA POR LAS IMPERFECCIONES ESPIRITUALES OCASIONADAS POR EL PECADO (1ª JN. 1:9)

 

3.- Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados. (v.3)

            Un complemento a la evidencia de las limitaciones del sistema levítico tiene que ver con el recuerdo de los pecados. En cada uno de los sacrificios cada año “se hace memoria de los pecados”. Especialmente en el sacrificio anual de la expiación, se traían a memoria los pecados...

            Como dice FF. Bruce: “Esta memoria (como lo es regularmente en el uso bíblico) es más que un recuerdo: implica alguna forma apropiada de acción. LA MEMORIA DE LOS PECADOS PUEDE IMPLICAR ARREPENTIMIENTO DE ELLOS (DT. 9:7), O PUEDE IMPLICAR PERSISTENCIA DE ELLOS

            Cada año, en el Día de la Expiación , el pueblo de Dios traía a la memoria la realidad del pecado que el sacrificio del año anterior no había podido quitar, y en la memoria del pecado, estaba también la provisión que Dios hacía mediante la remoción temporal del pecado como consecuencia del simbolismo que representaba el derramamiento de sangre del animal del sacrificio expiatorio...

            ¡Qué diferencia tan notable al instituir Jesús el recuerdo simbólico en la ordenanza del Partimento del Pan en la Santa Cena del Señor que celebramos, en relación del Nuevo Pacto! El sacrificio que lo constituía no era otra cosa que la remisión de pecados (Mt. 26:28)...

            Quiere decir, que remitida la culpa y satisfecha la demanda, los pecados del cristiano, nunca más vienen a la memoria de Dios para visitarlo en juicio, por cuanto el castigo de nuestra paz fue sufrido por Jesucristo (Is. 53:4 y 5)...

            es por esta razón que el creyente dentro del Nuevo pacto, puede mirar el Trono de Dios, no como un trono de juicio sino como un trono de gracia, y la provisión de paz con Dios es de tal dimensión que “ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús” (Ro. 8:1)

            LA ORDENANZA DEL NUEVO PACTO, EL RECUERDO NO ES DE LOS PECADOS SINO DEL SEÑOR JESUS QUE LOS LLEVÓ SOBRE ÉL Y LOS EXPIÓ PARA NOSOTROS EN LA CRUZ...

            Los sacrificios del Antiguo Testamento traían a la memoria del creyente de entonces el recuerdo de que era pecador y que era necesaria reiterar la ofrenda de sacrificios a causa de que aquellos ni quitaban el pecado, sino que era una provisión de remoción temporal de los mismos en vista al futuro y perfecto sacrificio de Cristo Jesús...

            En el Antiguo Pacto el recuerdo estaba en los pecados, ahora está en la víctima que redime quitando todo pecado y que limpia la conciencia acusadora de los mismos. Es necesario entender bien que cuando la Iglesia cumple la ordenanza del Partimento del Pan, el recuerdo a que los cristianos somos llamados en esa ocasión no es el de la muerte de Jesucristo...

            Cristo Jesús no mando a “recordar su muerte”, y el Apóstol Pablo tampoco. En la ordenanza detallada por el Apóstol Pablo se lee claramente: “La muerte del Señor anunciáis” (1ª Co. 11:26). La víctima del sacrificio en el Nuevo Pacto no está muerta, como ocurría con los animales del antiguo orden, sino que resucitado por Dios Padre, vive para siempre...

            En la ceremonia y ordenanza del Partimento del Pan NO VENIMOS A LLORAR UN MUERTO SINO A PROCLAMAR A UN VIVO...

 

4.- Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no pueden quitar los pecados. (v.4)

            Aquellos sacrificios no podían quitar los pecados. Esta afirmación del v. 4 expresa una verdad evidente. LA SANGRE COMO MEDIO MATERIAL, NO PUEDE REMOVER LA CONTAMINACIÓN ESPIRITUAL...

            Así lo entendía David cuando dice: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí... Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”...

            La misma verdad en el escrito del profeta Miqueas: “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?” (Mi. 6:6 y 7)...

            El medio externo no es suficiente: “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor”. (Jer. 2:22)...

            Solo en el Nuevo pacto hay solución definitiva a la provisionalidad de los sacrificios de animales establecidos en el Antiguo Testamento, por la muerte del Cordero de Dios que quita, toma , lleva y retira definitivamente el pecado (Jn. 1:29)...

            Ese es el gran tema de los siguientes versículos, con un notable contenido cristológico al que debe prestarse mucha atención. (1)

CONCLUSIÓN:

            El objetivo de la mayoría de las religiones es poner al hombre en íntima relación con Dios, y eso es algo que no pueden realizar los ritos religiosos realizados por los hombres (3) en distintas razas y culturas, aunque sean sacrificios de naturaleza humana como los incas, mayas, aztecas, etc.

            Solo en Jesucristo el hombre se reconcilió con Dios porque como dice Isaías, Dios no está en busca de lo externo si no de lo interno, como leemos en Isaias 1:12 al 20.

¿Para qué me sirven sus muchos sacrificios? Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales gordos; no me agrada la sangre de bueyes, ni de ovejas y machos cabríos.

 

»Cuando ustedes vienen a presentarse ante mí, ¿quién les pide que traigan esto, o que pisoteen mis atrios? No me traigan más ofrendas inútiles. El incienso me repugna; no soporto la luna nueva ni el día de reposo, ni las reuniones que convocan; sus fiestas solemnes son inicuas. Mi alma aborrece sus lunas nuevas y sus fiestas solemnes; ¡son para mí una carga insoportable! Cuando ustedes tiendan las manos hacia mí, yo apartaré de ustedes mis ojos. Y cuando multipliquen sus oraciones, no las oiré, pues tienen ustedes las manos llenas de sangre. ¡Lávense! ¡Límpiense! ¡Aparten de mi vista sus malas acciones! ¡Dejen de hacer lo malo y aprendan a hacer lo bueno! ¡Busquen la justicia! ¡Reprendan a los opresores! ¡Hagan justicia a los huérfanos y defiendan los derechos de las viudas!»

El Señor dice: «Vengan ahora, y pongamos las cosas en claro. Si sus pecados son como la grana, se pondrán blancos como la nieve. Si son rojos como el carmesí, se pondrán blancos como la lana. Si ustedes quieren y me hacen caso, comerán de lo mejor de la tierra; pero si no quieren y son rebeldes, serán consumidos por la espada.» Sí, la boca del Señor lo ha dicho.

¡S.D.G! 

BIBLIOGRAFÍA:

  1. COMENTARIO EXEGÉTICO AL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO. Samuel Perez Millos. Edit. Clie.
  2. COMENTARIO EXEGÉTICO DEVOCIONAL A TODA LA BIBLIA. 2ª CORINTIOS – HEBREOS. Mathew Henry. Editorial CLIE.
  3. COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO. William Barclay. Edit. Clie.

 


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