BUENAS NUEVAS DE SALVACIÓN PARA TUS HIJOS - PARTE 1 - Dt. 6:6 y 7 – Pr. 23:13 y 14 – Col 3:21 – Ef. 6:4

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 17/mar./2019
Categorías: Series de Estudios, Como ser Padres Cristianos Victoriosos

INTRODUCCIÓN:

            Durante los dos sermones aprendimos conceptos fundamentales como:

1.- PRIMER SERMÓN (“MATRIX”). PRINCIPIOS BIBLICOS SENCILLOS DE LA BIBLIA: a) Los hijos engendrados en nuestro hogar son una bendición, una herencia que Dios te ha otorgado para que los cuides y críes, y no una carga o lastre a arrastrar por la vida (Sal. 127:3 al 5); b) Enséñales constantemente a tus hijos la verdad de la Palabra de Dios (Dt. 6:6 y 7); c) Disciplínalos cuando hagan algo malo (Pr. 23:13 y 14); d) No los exasperes (Col. 3:21); e) Críalos en disciplina y amonestación del Señor (Ef. 6:4); f) Ruega a Dios por ellos sin cesar (1ra. Ts. 5:17); g) Dios te ha dado la responsabilidad de criarlos y educarlos a tu persona como padre y no a los maestros, asistentes sociales, psicólogos o la Iglesia (la cual COLABORA en la educación de tus hijos) (Dt. 6:6 y 7)...

2.- SEGUNDO SERMÓN (“HERENCIA MALDITA”): a) Nuestros hijos llegan a este mundo buscando la satisfacción personal de deseos pecaminosos y egoístas (doctrina de la “DEPRAVACIÓN TOTAL”) (Ro. 5:12 – 18 y 19); b) Los hijos son principalmente el resultado de los que los padres NO HICIERON y no de lo que HICIERON al darles un estilo de vida permisivo con una tolerancia y pasividad exagerada, permitiendo que la naturaleza depravada con la que todos nacemos siga su curso, violando el principio de Pr. 22:15 (La sociedad moderna ha producido más asesinos en masa, pervertidos, pedófilos, violadores y criminales endurecidos “per cápita” que casi ninguna otra sociedad en la historia); c) La solución NO es el CONDUCTISMO, el AISLACIONISMO ni la estimulación del egocentrismo bajo la excusa de FORTALECER LA AUTOESTIMA; sino que la solución es LA REGENERACIÓN (Jn. 3:6 y 7) (Nuestra mayor responsabilidad como padres es ser un Evangelista de tu propio hogar (Enseñarles la Ley de Dios, el Evangelio de la Gracia Divina y mostrarles que tienen la necesidad de un Salvador en Jesucristo – Ro. 10:14 –).(1)

            ¿Qué haremos cuando la psicología se oponga a los principios de Dios?... Debemos recordar que los padres de las principales escuelas actuales fueron ateos confesos (Freud, Lacan, Skinner, Rogers, etc.) y sus principios son reñidos con nuestra fe.

            No tomos sus conclusiones ya que la gran mayoría de las veces entre ellos no se ponen de acuerdo (los psicoanalistas, con los conductivistas, con los gestálticos, con los logoterapistas, etc.)

            NO lleves a tus hijos, ni consultes tú, a ningún psicólogo que no sea cristiano ya que sus principios estarán la gran mayoría de las veces en contra de lo que Dios nos enseña en su Santa Palabra.

            Es importante al analizar el siguiente tema, que los principios que veremos para nuestros hijos estén lo suficientemente claros también para nosotros, ya que nuestros hijos aprenderán directamente de nosotros (Como dice Francisco Lacueva en uno de sus volúmenes: “Lo que haces habla tan alto que no puedo escuchar lo que dices”) (2)

 

3.- HOY. “BUENAS NUEVAS DE SALVACIÓN PARA TUS HIJOS” (Parte I):

            No te dejes intimidar y pensar que otra persona será un mejor evangelista para tu hijo y así abdicar a esta responsabilidad crucial, perdiendo oportunidades que no se repetirán para alcanzar a tus hijos y desperdiciando las mejores bendiciones de la paternidad...

 

A.- TOMANDO ELTIEMPO NECESARIO Y ACTUANDO EN PROFUNDIDAD:

a) Piensa en la MISIÓN de llevar tus hijos a los pies de Jesucristo como una labor a largo plazo y con total dedicación como EL DEBER MÁS IMPORTANTE QUE DIOS TE HA DADO COMO PADRE...

b) Sé exhaustivo. No hay ninguna buena razón por lo que los padres tengan que suavizar ni resumir el Evangelio de Jesucristo para sus hijos. Debemos ser exhaustivos y claros para explicar y e ilustrar, para escuchar reacciones, para corregir malos entendidos y aclarar y repasar partes difíciles...

            El padre sabio será fiel, paciente, persistente y exhaustivo ya que esto es lo que demanda la Palabra de Dios de cada progenitor cristiano en Dt. 6:6 al 7...

c) Evita dar a otros tu responsabilidad y suponer que la clase de Escuela Bíblica o que los Clubes Bíblicos o cualquier actividad similar para niños darán a tus hijos toda la verdad del Evangelio que necesitan...

d) Evita apoyarte demasiado en las presentaciones enlatadas o estereotipadas del Evangelio. Muchos de los enfoques programados del Evangelismo infantil dejan fuera partes claves del mensaje. Dejan de explicar los conceptos del pecado y la santidad de Dios...

e) Cuídate de suponer que la primera respuesta positiva de tu hijo es una fe salvadora totalmente desarrollada. Si crees que una oración de un niño de tres años que invita al Señor Jesucristo a entrar a su corazón le garantiza automáticamente la entrada en el Reino de Dios, tu concepto de lo que significa confiar en Cristo Jesús no es muy bíblico...

f) Evita ridiculizar ni desmerecer a tus hijos por cosas que no comprendan bien...

g) Emplea cualquier oportunidad para enseñarles más de las verdades del Evangelio de Jesucristo...

h) Alimenta el deseo de tu hijo de aprender sobre la vida y obra de nuestro Salvador y todas sus verdades...

i) Anima cada profesión de la fe de tu amado hijo. Evita menospreciarla...

j) No te desanimes ni te desalientes por las faltas de comprensión o por la ignorancia de tu pequeño. Hasta el más maduro creyente no comprende plenamente toda la verdad. Sigue enseñándoles en el espíritu de Dt. 6:6 y 7...

k) Cuídate que no te entrometas en un ámbito que pertenece sólo a Dios. Evita emplear inducciones externas, presión de los iguales, el poder de la sugestión, la atracción de la aprobación, del temor al rechazo, ni ningún medio artificial para producir una respuesta artificial en tu hijo...

l) Sé fiel, paciente y exhaustivo impregnando todos tus esfuerzos con oración por la Salvación de tu hijo, teniendo siempre en tu mente que Dios hace su obra allí donde tú no puedes: en el corazón de tu hijo...

B.- ENSÉÑALES TODO EL CONSEJO DE DIOS:

            Como ya se dijo, muchos de los enfoques encapsulados del Evangelio omiten deliberadamente verdades importantes como el arrepentimiento, la ira de Dios contra el pecado, la obediencia y el alto costo del discipulado... El tipo de enseñanza constante, fiel y diligente que demanda Dios en Dt. 6:6 y 7 es incompatible con un enfoque minimalista del Evangelio...

            El Evangelio de Jesucristo son las Buenas Nuevas acerca de Cristo. En cierto sentido, el Evangelio incluye toda la verdad acerca de Él...

            De hecho, por cuanto Cristo Jesús es la suma y recapitulación de toda la revelación bíblica (He. 1:1 al 3), cada verdad de la Biblia apunta en último término a Él. Y por ello nada de la misma está fuera de lugar en los conceptos evangelísticos...

            Se podría decir de manera exacta, así: que los padres que quieran instruir plenamente a sus hijos deben enseñarles TODO EL CONSEJO DE DIOS, siendo solícitos en mostrar las ramificaciones del Evangelio en toda esta verdad. Así es el verdadero espíritu de lo que ordena Dt. 6:6 y 7...

a) Los INDIFERENTES deben ser confrontados con la realidad del Juicio Divino que se avecina (Jn 16:11)...

b) Los ATEMORIZADOS necesitan saber que Dios el Padre es misericordioso, y que no se deleita en la muerte de los malvados, sino que está dándoles a los pecadores una generosa y extendida oportunidad para que acudan a Él para recibir misericordia (Ez. 33:11)...

c) A los HOSTILES se les debe mostrar la futilidad de oponerse a la Voluntad de Dios (Sal. 2:1 al 4)...

d) Aquellos que pretenden JUSTIFICARSE A SÍ MISMOS deben ver su pecaminosidad expuesta por las demandas de la Ley de Dios (Ro. 3:20)...

e) Los SOBERBIOS necesitan oír que Dios aborrece la soberbia (1ra. P. 5:5)...

f) TODOS los pecadores deben comprender que Dios es Santo y que Jesucristo, su Hijo, ha cumplido todas las demandas de la perfecta Justicia de Dios en favor de los pecadores (1ra. Co. 1:30)...

g) Cada presentación del Evangelio debería incluir una explicación de la muerte vicaria de Jesucristo como sacrificio por el pecado (1ra. Co. 15:3), sin olvidar que el mensaje no es Evangelio si no narra también la sepultura y el triunfo de su resurrección (1ra. Co. 15:4 y 17)...

 

C.- DESTACA LAS DOCTRINAS MÁS VITALES DEL EVANGELIO DE NUESTRO CRISTO JESÚS (Parte II):

            Junto con el compromiso de ser exhaustivos, además los padres deben también poner toda solicitud en destacar ciertas verdades que son particularmente cruciales para una correcta comprensión del Evangelio de Cristo. Describiremos algunas:

a) Enséñales acerca de la Santidad de Dios, que “El principio de toda sabiduría es el temor a Jehová” (Sal. 111:10; Job 28:28; Pr. 1:7; 9:10; 15:33; Ec. 12:13; Mi. 6:9). Cuida de enseñarles que este temor no es el temor que considera a Dios como si su Ira fuese caprichosa, sino que se trata de un temor devoto y reverencial a ofender la Santidad de Dios, basado en una verdadera comprensión de Dios como Aquel que es “muy limpio... de ojos para ver el mal, ni (puede) ver el agravio” (He. 1:13)...

b) Dios es absolutamente santo, y por tanto su Ley exige una santidad perfecta (Lv. 11:44 y 45; Jos. 24:19; 1ra. S. 2:2; 6:20; Sal. 11:4 al 7; 1ra. P. 1:16; y He. 12:14)... y por su santidad aborrece el pecado (Ex. 20:5; Sal. 5:4 y 7:11)...

c) Los pecadores NO pueden estar en pie ante Él (Sal. 1:5; 5:5 y 24:3 y 4)...

d) Muéstrales su pecado y sus consecuencias: Enseña claramente a tus queridos hijos desde su más tierna infancia que la mala conducta no es solo una ofensa contra mamá y papá, sino que también un pecado contra un Dios Santo, el cual exige que los hijos obedezcan a sus padres (Ex. 20:12)...

            Ayuda a educar la conciencia de tus amados hijos de modo que consideren su mala conducta como un pecado por el cual al final tendrán que rendir cuentas a Dios; no solo como una mala conducta contra sus padres. Enséñales esto con amor verdadero y con una ternura genuina, no de forma amenazadora...

            Ayudar a tus queridos hijos a comprender su propio pecado NO SIGNIFICA estar constantemente criticándolos y desacreditándolos. Desde luego, no significa que rehuses elogiarlos por lo que hacen bien...

            Enseñarles que son pecadores no significa menospreciarlos ni atormentarlos con un constante acoso verbal por sus fallos. El objetivo no es quebrantar su espíritu censurándolos constantemente. Mas bien, les debes enseñar con ternura y los debes ayudar a considerar su condición caída desde la perspectiva de Dios. Necesitan llegar a la apreciación de por qué son atraídos al pecado, y en el último término deben llegar a sentir su propia necesidad de redención (Mr. 2:17)...

            No temas enseñar a tus amados hijos las demandas de la Ley de Dios... Bien lejos de estar fuera de lugar en la instrucción del Evangelio, la Ley de Dios y sus justas demandas están en el punto de arranque de la presentación sistemática que el Apóstol Pablo hace del Evangelio (Ro. 1:16 al 3:20)...

d.I) El pecado es una violación de la Ley de Dios (1ra. Jn. 3:4; 5:17; Ro. 7:7)...

d.II) El pecado hace imposible la verdadera paz para los incrédulos (Is. 57:20 y 21; Mi. 2:1)...

d.III) Todos hemos pecado (Ro. 3:10 al 12 y 23)...

d.IV) El pecado hace que el pecador sea digno de muerte (Ez. 18:4; Stg. 1:15; Ro. 6:23)...

d.V) Los pecadores no pueden hacer nada para ganarse la Salvación de Dios (Is. 64:6; Ro. 3:20; Ga. 2:16)...

d.VI) Los pecadores no pueden cambiar su propia naturaleza de pecado (Jer. 2:22; 13:23; Ro. 8:7 y 8)...

d.VII) Los pecadores están por tanto en un estado de impotencia (He. 9:27; Lc. 12:2 y 3; Ro. 2:16; Ap. 21:8)...

e) Instrúyelos acerca de Jesucristo y de lo que Él ha hecho: Enseñar a tus amados hijos acerca de su propio pecado no es en absoluto un fin en sí mismo. Tienes que indicarles también el único remedio para el pecado: Jesucristo. Él es el centro del mensaje del Evangelio, de modo que el fin último y el designio de TODA tu instrucción espiritual debería ser instruirles acerca de Cristo Jesús...

e.I) Él es eternamente Dios (Jn. 1:1 al 3 y 14; Col 2:9)...

e.II) Él es el Señor de todos (Ap. 17:14; Fil 2:9 al 11; Hch. 10:36)...

e.III) Él se hizo hombre (Fil. 2:6 y 7)...

e.IV) Él es absolutamente puro y exento de pecado (He. 4:15; 1ra. P. 2:22 y 23; 1ra. Jn. 3:5)...

e.V) Aquel que es sin pecado fue dado como sacrificio por nuestro pecado (2da. Co. 5:21; Tit. 2:14)...

e.VI) Él derramó su sangre en expiación por el pecado (Ef. 1:7; Ap. 1:5)...

e.VI) Él murió en la cruz para darnos un camino de Salvación para los pecadores arrepentidos (1ra. P. 2:24; Col. 1:19 y 20)...

e.VII) Resucitó triunfante de los muertos (Ro. 1:4; 4:25 1ra. Co. 15:3 y 4)...

e.VIII) Su Justicia es imputada a los que confían en Él (1ra. Co. 1:30; 2da. Co. 5:21; Ro. 4:5 y 6; Fil. 3:8 y 9)...

e.IX) Así, Él nos justifica gratuitamente a todos los que confían en Él (Ro. 3:24; 5:1 y 2; 9; Ga. 2:16; Jn. 5:24)...

f) Cuéntales lo que Dios pide a los pecadores: Dios llama a los pecadores al arrepentimiento (Hch. 17:30). Un arrepentimiento genuino no es la forma de uno mismo ni el de volver una página nueva. Es un giro del corazón hacia Dios con respecto a todo lo malo...

            Es útil insistir en que el arrepentimiento es un giro del corazón , y no debería identificarse con ninguna acción externa de parte del niño. En mucho del pensamiento evangélico de hoy, el acto de orar para recibir a Jesucristo en el corazón llega a ser prácticamente un medio sacramental (símil al bautismo de niños) de su Salvación. Igual sucede con levantar la mano en una reunión ante la apelación de un predicador , o acudir al frente. Pero estas acciones externas no tienen una eficacia salvadora. Se trata de obras, y las obras no pueden salvar. La FE, un arrepentimiento que confía solo en Cristo Jesús para su Salvación, es el único y verdadero instrumento para nuestra Justificación (Ef. 2:8 y 9)...

            Es mejor evitar estos énfasis en acciones externas y centrarnos en su lugar en la respuesta que la Palabra de Dios pide de los pecadores:

f.I) Arrepentirse (Ez. 18:32; Hch. 3:19; 17:30; 26:20 cp. Mt. 3:7 y 8)...

f.II) Apartar el corazón de todo lo que deshonra a Dios (1ra. Ts. 1:9; Ez. 14:6; Is. 55:7)...

f.III) Seguir a Jesucristo (Lc. 9:23; 62; Jn. 12:26; 15:14)...

f.IV) Confiar en Cristo Jesús como Salvador y Señor (Hch. 16:31; Ro. 10:9)...

g) Adviérteles que cuenten el costo de seguir a Jesucristo cuidadosamente: No minimices las profundas exigencias de Cristo Jesús. No presentes la vida cristiana como una vida fácil, exenta de dificultades y de dilemas. Insiste en recordar a tus queridos hijos que el verdadero precio de seguir a Jesucristo involucra siempre sacrificio, y que el preludio de la Gloria es el sufrimiento...

            Es cierto que ofrece gratuitamente el Agua de Vida a todos los que la quieran tomar (Ap. 22:17). Pero aquellos que le aceptan hacen con ello una consagración incondicional a seguirle que literalmente puede costarles la vida...

            Esta es la razón por la que las verdades centrales del Evangelio de Cristo Jesús se centran en la Cruz: Ella manifiesta cuán odioso es nuestro pecado para Dios, expone la intensidad de la Ira Santa de Dios contra el pecado, revela el gran Amor de Dios al pagar un precio tan elevado por nuestra Redención, pero sirve también como una adecuada metáfora del costo de Segur a Jesucristo. Cristo mismo se refirió una y otra vez a la Cruz en estos términos...  

            Jesucristo afirmó en repetidas ocasiones que el costo de serguirle involucra la disposición a sacrificarlo todo.

g.I) Tomar mi cruz (Mr. 10:21; Mr. 8:34 al 37)

g.II) Estar dispuesto a seguir a Cristo Jesús, incluso hasta la muerte (Jn. 12:24 y 25; Lc. 14:26 al 33; Mt. 10:34 al 38)...

h) Aprémiales a que confíen en Jesucristo: Hemos comenzado observando que la regeneración es la obra del Espíritu Santo en el corazón del ser humano, y hemos advertido a los padres a que no empleen medios artificiales ni presiones externas para inducir al niño a una profesión de fe superficial. Sin embargo, sí que hay un apremio inherente en el mensaje mismo del Evangelio, y es correcto que los padres hagan conscientes de esta urgencia a sus hijos (2da. Co. 5:11; 18 al 20; Is. 55:6 y 7)...

 

CONCLUSIÓN:

            Algunos padres examinarán un bosquejo como el que hemos dado y se sentirán enormemente incapacitados para enseñar tanto, así como para hacer frente a las inevitables preguntas que hacen los niños. Añadamos a ello el requisito adicional de que el carácter y la conducta de los padres han de ser consecuentes con lo que enseñamos, y no cabe duda de que cumplir Dt. 6:6 y 7 es una tarea formidable. Mas ¡¡Ay del padre que se enfrenta a esta tarea a medias o que la lleva a cabo con displicencia!!

Volviendo a considerar Dt. 6:6 y 7, todo este pasaje inculca DILIGENCIA. Y esta diligencia es absolutamente esencial en lo que Dios demanda de los padres...

            Esto significa que si crees que tu propia comprensión de las verdades espirituales bíblicas es insuficiente para enseñar esas cosas a tus queridos hijos, más vale que comiences a aprender inmediatamente...

            Dios te considera responsable como cristiano, y no meramente como padre, de que tengas el suficiente conocimiento de la Verdad fundamental del Evangelio como para que puedas enseñar a otros (He. 5:12)...

            Uno de tus deberes básicos como cristiano es enseñar y exhortar a los hermanos en la fe (Col. 3:16). Otro deber esencial es enseñar a los incrédulos la Verdad del Evangelio (Mt. 28:19 y 20)...

            Si eres un recién nacido en Jesucristo, como si has estado mostrando indiferencia, es ahora tu deber comenzar a estudiar para mostrarte aprobado ante Dios, para ser obediente como padre y como cristiano. Esto demanda mucha diligencia.(1)

 

BIBLIOGRAFÍA:

1.- CÓMO SER PADRES CRISTIANOS EXITOSOS. John Mac Arthur. Edit. Portavoz.

2.- CURSO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA EVANGÉLICA. Francisco Lacueva. Edit. Clie.


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