EL HOMBRE Y SU REBELIÓN, EL PRINCIPIO DEL PECADO- Lc 15:11 al 24


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 30/jun./2019
Categorias: Temas Generales, Series de Estudios


 

INTRODUCCIÓN:

         Realizaremos un resumen y adaptación de la bibliografía referida al pie de este escrito.

         Este pasaje tiene varias interpretaciones, pero en en el día de hoy analizaremos brevemente su connotación evangelística...

         La parábola del hijo perdido nos da una vívida descripción sobre la condición humana perdida. Aquí hallamos la autobiografía de cualquier persona...

         Este hijo hizo una deliberada declaración de independencia (1), tal como la humanidad en el día de hoy ha declarado su mayoría de edad y quiere vivir en total independencia de nuestro Dios y Padre Celestial.

         Exigir su herencia era lo mismo  que desear que su padre estuviera muerto...

         Cuando se marchó a aquel lejano país, su egocentrismo degeneró en autoindulgencia. Su estilo de vida se transformó en extravagante e inmoral (1). Entonces tuvo las consecuencias del su pecado, de su independencia de Dios...

         Cuando padeció el hambre y la miseria material, se sumió en la decadencia espiritual hasta el punto de trabajar en un corral de cerdos, alimentándolos (oficio execrable para los judíos). Ninguno de sus conocidos de esa clase de vida levantó un dedo para ayudarlo. Estaba en la miseria espiritual, material, hambriento y solo...

         Mientras su ánimo y valor se estaban deteriorando hasta lo sumo, el amor de su padre nunca se había debilitado. Así, salía cada tarde a esperarle ya que le extrañaba y anhelaba su regreso en un acto de Gracia, amor inmerecido y espontáneo...

         En lugar de aplicar sufrimiento a su hijo, ya que así lo merecía según las tradiciones de la cultura de Medio Oriente, este padre sufrió él mismo. Un hombre de su posición social y edad (ya mayor) siempre caminaría lentamente, con pasos dignos, y nunca hubiera corrido hacia ningún lugar...

         Pero aquí lo vemos corriendo calle abajo, arriesgándose a hacer el ridículo en el pueblo donde todos se conocían, y tomando sobre sí la vergüenza y la humillación que le correspondía sin lugar a dudas a su hijo rebelde...

         El gesto del padre de bajar y de salir hacia su encuentro apunta hacia la Encarnación de Jesucristo como Hijo de Dios. El espectáculo humillante en las calles del pueblo insinúa el significado de la Cruz. (1)

BIBLIOGRAFÍA:

1.- TODA LA BIBLIA EN UN AÑO. Desde Génesis hasta Apocalipsis. John Stott. Editorial Certeza.


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