LAS RECOMPENSAS DE LA SABIDURÍA - Pr. 2:1 al 22


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 14/jul./2019
Categorias: Series de Estudios, Sabiduria de Dios para vivir


 

INTRODUCCIÓN:

         El sabio Salomón ha tomado la Ley de Dios y la ha hecho suya propia por fe y obediencia, así como por enseñanza. La Sabiduría de estas palabras está a disposición de aquellos que, primero de todo, comprenden el gran valor (“tesoros”) que tiene esta Sabiduría. La apropiación de la Sabiduría comienza cuando uno la valora sobre todo lo demás...

         Cuando se valora la Sabiduría de modo apropiado, tanto el oído como la mente quedan cautivados por ella.(3).

         En este capítulo 2, Salomón describe los buenos resultados de seguir las instrucciones de la Sabiduría. I. Nos enseña cómo ser instruidos, sus consecuencias y por qué. II. Nos enseña también los Beneficios que se les seguirán con esto...

 

I.- MUESTRA CÓMO SER INSTRUIDOS, SUS CONSECUENCIAS Y POR QUÉ. (vv. 1–9):

1. Los medios a usar:

(A) Hemos de prestar atención a la Palabra de Dios, que puede hacernos sabios para salvación (vv. 1, 2, comp. con 2a. Ti. 3:15). Las palabras de Dios son fuente y norma de sabiduría y entendimiento. Muchas cosas sabias pueden hallarse en los escritos de hombres sabios, pero en la divina revelación todo es sabiduría.(1)

         Las Palabras de la boca de la Sabiduría (v.2) están contenidas en las Sagradas Escrituras. Es allí que Dios nos habla (cp. He. 1:1 y 2; 2a. P. 1:20 y 21). La Sabiduría viene solo por Revelación Divina...

         El término “rectos” de los vv. 7 y 8 identifica a los verdaderos hijos de Dios que buscan conocerle, amarle y obedecerle y vivir con rectitud. Solo estos guardadores del Pacto pueden conocer la Sabiduría y experimentar la protección de Dios.(3).

(B) Hemos de pasar mucho tiempo en oración (v. 3), clamando a la prudencia o discernimiento (hebreo, bináh) y dando voces a la inteligencia (hebreo, tebunáh), vocablos sinónimos de sabiduría (hebreo, jokmá) y conocimiento (hebreo dáat)...

(C) Hemos de estar dispuestos también a esforzarnos y fatigarnos (v. 4) por buscar la sabiduría; «como a la plata … como a tesoros» no quiere decir que la hayamos de buscar como buscaríamos la plata, etc., sino como se esfuerzan y fatigan los que excavan en las minas...

 

2. Los resultados:

         El éxito que hemos de esperar si usamos tales medios. Nuestras fatigas no serán en vano, pues entenderemos el temor de Jehová, esto es, sabremos cómo hemos de adorarle y servirle, y hallaremos el conocimiento de Dios (v. 5), el cual es necesario para que nuestro temor de Dios sea como debe ser...

         También sabremos cómo conducirnos con los hombres (v. 9), pues entenderemos las tres cualidades que proceden de la sabiduría: justicia, juicio y equidad (tríada ética) (comp. con 1:3), que corresponden a nuestras relaciones con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos y vienen a equivaler (si lo leemos a la inversa) a «sobria, justa y piadosamente» de Tito 2:12. En efecto, justicia (hebr. tsédeq) es la cualidad que regula nuestra relación con Dios; juicio (heb. mispat) equivale a la «honradez» en nuestro trato con los demás; y equidad (heb. mesharim, de yashar = recto) expresa la «rectitud» personal.(1)

         Inevitablemente, aquellos que buscan, encuentran. Ninguno de los que anhelan entrar en buena relación con el Señor y conocer a Dios realmente será defraudado. Fue por esto que uno de los fieles discípulos en la iglesia primitiva dijo: «El hombre que busca a Dios ya le ha encontrado». Cristo Jesús revela el Padre a todo aquel que cree en Él. Conocer a Jesucristo es conocer a Dios.(2)

 

3. Las razones:

         El fundamento que tenemos para esperar el éxito en nuestra búsqueda de la sabiduría; los ánimos para ello hemos de esperarlos únicamente de Dios (vv. 6–8):

         (A) «Porque Jehová da la sabiduría» (v. 6), pues Él es la Sabiduría infinita y fuente de toda sabiduría verdadera.

         (B) «De su boca nacen el conocimiento y la inteligencia» (v. 6b). Todo lo que nos hace realmente sabios procede de la Palabra de Dios, tanto escrita como predicada por sus fieles ministros.

         (C) Dios provee de esa sabiduría a los que están sinceramente dispuestos a hacer su voluntad (vv. 7, 8)...

 

II.- MUESTRA LOS BENEFICIOS. (vv. 10 al 22):

         La verdadera sabiduría nos preservará de las sendas del pecado y nos hará mayor favor que si nos enriqueciese con todos los bienes de este mundo. En efecto:

1.- Nos libra del mal camino de los hombres perversos (vv. 11–13). Si la sabiduría de Dios entra en el corazón (v. 10), no sólo en la cabeza, da conocimiento, discreción e inteligencia para protegerse, con claridad de juicio y sana libertad de voluntad, de los principios corrompidos de hombres profanos y sin Dios, que se complacen en el vicio, buscan las tinieblas y andan por veredas tortuosas (vv. 12–15). Dice J. J. Serrano: «Estos versos caracterizan a los enemigos del joven como depravados y faltos de sinceridad en pensamientos, palabras y obras».(1)

         El hablar torcido es típico de los que rechazan la Sabiduría (cp. Pr. 8:13; 10:31 y 32).(3)

2.- Nos libra también de los peligros de la mujer extraña (vv. 16–19). Llama así a la adúltera, porque es «ajena», es decir, de otro. Nótense sus malas cualidades:

         (A) Es lisonjera (v. 16b), esto es, halaga con buenas palabras, pero es falsa en lo que dice, pues siente tanto afecto como el que sentía Dalila hacia Sansón; sólo le interesa satisfacer sus bajos instintos y hacerse con el dinero del joven.

         (B) Es infiel a su marido (v. 17), lo que equivale a quebrantar el pacto de su Dios (v, 17b)...

         El adulterio es pecado contra Dios y contra el hombre, contra la religión y contra la justicia. Es menester que la discreción preserve al hombre no sólo de la mujer extraña, sino también de su casa (v. 18), pues entrar en ella es ponerse en ocasión incitante al pecado, y es un pecado que pronto se convierte en vicio que embota la inteligencia, endurece el corazón y conduce al hombre por la pendiente que conduce a la muerte.(1)

         Podemos considerar a esa mujer como una prostituta literal o podemos verla como figura de la falsa religión o del mundo impío. Su método es halagüeño: «En casa no te aprecian tanto como te mereces. Eres tan guapo y talentoso… tienes mucho que ofrecer. Necesitas amor, simpatía y alguien que te entienda, y yo soy quien te lo puede ofrecer»...

         Debido a que todos mueren en algún momento, aquí la muerte ha de referirse a algo más que la suerte común de los mortales; ha de significar la muerte moral que lleva a la muerte eterna.(2)

3.- Nos conduce y preserva por el camino de los buenos (v. 20). Cosa sabia es andar por tal camino (v. Jer. 6:16; He. 6:12; 12:1), pues las veredas de los rectos son sendas de vida (v. 21), mientras que los impíos van por caminos de muerte, pues serán cortados y hasta desarraigados de la tierra (v. 22).(1)

         Bajo la Ley de Moisés, los hombres íntegros, los rectos y perfectos, eran recompensados con un lugar seguro en la tierra de Canaán. Al llegar al Nuevo Testamento, estas bendiciones materiales en lugares terrenales dan lugar a bendiciones espirituales en los lugares celestiales (Ef. 1:3). Pero sigue vigente el hecho de que la rectitud y decencia son recompensadas tanto en esta vida como en la venidera.(2)

 

CONCLUSIÓN:

         La búsqueda de la Sabiduría de Dios trae aparejado el conocimiento de Dios (v. 5), produce defensas morales (vv. 6 al 15), pone a salvo del individuo perverso (vv. 16 al 19) y trae prosperidad espiritual (vv. 20 al 22). (4)

         La Sabiduría es personificada en este libro de Proverbios como se vio en el cap. 1:20 al 30, atribuyéndosele ciertas características de una persona:

         a) Tiene voz (v. 20), poder para clamar (vv. 20 al 21) y para hablar (v. 33).

         b) Puede extender la mano (v 24).

         c) Puede dar consejo y reprensión (vv. 25 y 30).

         d) Puede reírse y burlarse (v. 26)

         Esta personificación y clamor lo oímos del Señor Jesucristo. El Nuevo Testamento nos dice que fue hecho por Dios Sabiduría para nosotros (1a. Co. 1:30 y Col 2:3) y enseña a sus hijos que ellos obtienen sabiduría al guardar su Palabra, al permitir que sus palabras permanezcan en ellos (Jn. 15:7) y al rendir su mente y corazón al Espíritu Santo que está en nosotros (Jn. 14:16 al 26).

         El himno “Quiero seguir las pisadas del Maestro” (Himnos y Cánticos del Evangelio No 498) nos invita a seguir al autor de la verdadera Sabiduría y conocerle como Salvador y Señor.

 

 

BIBLIOGRAFÍA y Citas:

1.- COMENTARIO BÍBLICO DE MATTHEW HENRY. Editorial CLIE.

2.- COMENTARIO BÍBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. Editorial CLIE.

3.- Biblia de estudio Mac Arthur. Edit. Nelson.

4.- NUEVO MANUAL BÍBLICO DE UNGER. Merrill F. Unger. Edit. PORTAVOZ.


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