LA INSENSATEZ DEL ADULTERIO Y LA FORNICACIÓN - Pr. 7:1 al 27 – Stg. 1:5 y 3:13 al 18


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 18/ago./2019
Categorias: Series de Estudios, Sabiduria de Dios para vivir


 

Como ya lo hemos expresado en el sermón anterior sobre el cap. 5, los sabios de Israel no daban por descontado que los jóvenes del Pueblo de Dios jamás irían detrás de la fornicación o adulterio o tendrían una actitud pecaminosa con el cónyuge de otra persona. Por el contrario, no hay pecado del que Proverbios avise tan detalladamente como la de la fornicación, adulterio o prostitución. Casi todo Pr. 5 al 7 (como una unidad) está dedicado a la consideración de este mal.(3)

         Como lo mostró ya en el cap. 6, uno de los ministerios particulares de la Palabra de Dios es librar al hombre o a la mujer de aquel individuo malo de lengua blanda y lisonjera...

         Incluso, en Pr. 6:29 se nos enseñó que el hombre o la mujer que se llega al cónyuge de su prójimo será descubierto y castigado... Uno de los principios en el universo moral es que tales pecados generalmente salen a la luz. Y aun si se da el caso de no ser descubierto durante esta vida, nadie se librará de rendir cuentas en la venidera...

         No hay que dejarse impresionar por su hermosura natural o por el pestañeo de sus ojos. (2)

         El capítulo 7 sigue advirtiendo a los jóvenes para que no arruinen sus vidas con la inmoralidad. Deben atesorar estos mandamientos inspirados más que las riquezas materiales de la tierra...

         El objeto de este capítulo, como el de otros anteriores, es prevenir a los jóvenes contra la concupiscencia de la carne. Se puede dividir en los siguientes segmentos: I. Exhortación general a poner la Palabra de Dios por nuestro guía y gobernante y como soberano antídoto contra este pecado (vv. 1–5). II. Exposición particular de los grandes peligros que entraña (vv. 6–23). III. Seria advertencia a prestar diligente atención a los consejos sobre esta materia (vv. 24–27)(1)

 

 

I. EXHORTACIÓN GENERAL A PONER LA PALABRA DE DIOS POR NUESTRO GUÍA Y GOBERNANTE Y COMO SOBERANO ANTÍDOTO CONTRA ESTE PECADO (vv. 1–5):

         Estos versículos son una introducción a la advertencia contra los deseos desordenados de la carne; algo parecido a lo dicho en 6:20 y ss...

         Las niñas (o pupilas) de los ojos (v. 2) son la parte más delicada del cuerpo y, por eso, les ha puesto Dios los párpados como defensa (comp. con Sal. 17:8; Zac. 2:8). Atar una cuerda a los dedos (v. 3) era una costumbre para ayudar a recordar alguna cosa. Escribir algo en la tablilla del corazón (v. 3b) es recordarlo con afecto, como quedan escritos en el corazón los nombres de las personas a las que amamos. Si nos familiarizamos (v. 4) con la sabiduría y la inteligencia, estaremos a salvo de los peligros que presenta el familiarizarse con una mala mujer o varón (v. 5)...

 

II. EXPOSICIÓN PARTICULAR DE LOS GRANDES PELIGROS QUE ENTRAÑA (vv. 6–23):

         Para corroborar la advertencia que ha dado contra el pecado de la impureza, Salomón narra el caso de un joven arruinado por la seducción de una mala mujer (que es equivalente en nuestros tiempos también a un mal varón). Los actuales medios de comunicación presentarían este caso como a propósito para una buena novela o película, pero la Palabra de Dios lo presenta como un caso digno de la mayor lástima...

1.- La persona tentada fue un joven (v. 7). Las pasiones carnales son llamadas «pasiones juveniles» (2a. Ti. 2:22). Por eso, los jóvenes deben redoblar sus resoluciones contra este pecado. Era un joven «falto de entendimiento», sin norma, sin brújula, sin rumbo. El texto (vv. 8, 9) da a entender que el joven caminaba intencionadamente en dirección a la casa de esa mala persona (personificado aquí como una mala mujer): «iba camino de la casa de ella» (v. 8b), en la negrura de la noche y en la oscuridad (v. 9b. Lit.).(1)

         Este incauto deambula lentamente con paso ocioso, y ahí está el problema. Si estuviese ocupado con alguna actividad constructiva y productiva, no se encontraría allí. ¡Si sus pies estuviesen calzados con el apresto del Evangelio de la Paz, no tendría tiempo que perder! La vida rendida a Dios está realmente protegida del pecado, pero por otro lado, como dijo Isaac Watts, «Para las manos ociosas, Satanás siempre halla algo que hacer».(2)

2.- La persona tentadora no era una prostituta vulgar, sino alguien casado (una mujer) (v. 19), de la que no podía esperarse tal conducta. Se aprovecha de la ausencia de su marido para ponerse atavío de ramera (v. 10b) y echar mano de todas las malas artes de seducción. Era bullanguera (v. 11), esto es, alborotadora y falta de la seriedad y compostura de toda buena mujer, y rebelde, refractaria al yugo, indómita (el vocablo usado es el mismo de Os. 4:16). «Sus pies no pueden parar en casa, etc.» (vv. 11b, 12) nos hace pensar en 1a. Ti. 5:13, aunque el caso de esta adúltera es mucho más grave, pues acecha por todas las esquinas en busca de presa. La virtud es una penitencia para las que tienen por prisión el hogar...

3.- El encuentro con el joven (vv. 13 y ss.). Quizá le conocía ya; o, por su porte y figura, pensó que era presa codiciable. Nótese con qué desvergüenza le agarró y besó contra las reglas de la modestia en tiempos en que las caricias al sexo opuesto en la vía pública eran tenidas por inmorales. No sólo le invita a su casa, sino también a su cama (vv. 16–18)...

 

         Para mejor cazarlo, véase qué buena carne pone en el anzuelo. Ha ofrecido sacrificios de paz, cuya carne había de ser comida por el oferente (Lv. 7:15 y ss.), y así, al tener gran provisión de carne en casa, pensó que era excelente ocasión para compartirla con un invitado. Esa es la fuerza del «por tanto» con que comienza el v. 15...

         Podía tener tranquila la conciencia, pues ella era persona religiosa, que había pagado sus votos a Jehová (v. 14b). Es una pena que tal alarde de piedad venga a ser una cubierta para la iniquidad. Los que la hubiesen visto en el templo no se figurarían que esa mujer fuese de tal calaña.(1)

         Ella toca la cuerda religiosa. Le dice: «sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos» (v.14). El joven recuerda a su madre y la Biblia en la mesa de la sala de estar, y entonces piensa para sus adentros: «Esta mujer está bien. Es religiosa. Nada malo puede pasarme con alguien que ofrece sacrificios de paz y que paga sus votos». El nudo se está apretando...

         Entonces ella pretende que él es al que ella ha estado buscando. ¡Qué mentira! Ella hubiese tomado al primero en pasar. Pero él se emociona pensando que es importante, y que alguien realmente le aprecia y se interesa por él, que tiene un atractivo especial. (2)

         Se sentarán a comer y beber, para dar después rienda suelta a su lujuria. La cama estaba bien preparada y perfumada (vv. 16 y 17). Llama «amores» a lo que no es más que pasión carnal; ¡así se mancha con tanta frecuencia el nombre con que se define al mismo Dios (1a. Jn. 4:8, 16)! El verdadero amor viene del Cielo (1a. Jn. 3:1)...

         Al joven le puede quedar aún el temor al marido, pero ella se lo acalla prontamente (vv. 19 y 20): «¡No tengas miedo! Mi marido no está en casa»... Parece insinuar que es un mal marido y, por tanto, bien se merece que ella no le guarde fidelidad. Esta excusa nunca es válida.

4.- Por lo que se ve, el joven, aunque insensato, no era mal intencionado; de lo contrario, no habría tenido ella necesidad de emplear tanta zalamería. Pera sus corrupciones prevalecieron contra sus convicciones; en lugar de hacerse el sordo a los cantos de sirena, se rindió...

 

III. SERIA ADVERTENCIA A PRESTAR DILIGENTE ATENCIÓN A LOS CONSEJOS SOBRE ESTA MATERIA (vv. 24–27):

         Aplicación de la historia anterior: «Ahora, pues, hijos oídme (v. 24) a mí, no a esas seductoras; dad oídos a un buen maestro que os quiere como un padre, no a una mala mujer que sólo desea vuestro cuerpo y vuestro dinero; yo soy un buen amigo; ella es una perversa enemiga. No sólo has de apartar los pies de su calle y de su casa, sino, sobre todo, no se aparte tu corazón hacia sus caminos (v. 25)...

         Si la razón, la conciencia y el temor de Dios gobiernan en el corazón, resultará fácil controlar los impulsos del apetito sensual. Miles y miles han caído a causa de este pecado; no sólo los jóvenes débiles y necios, como el mencionado en la historia anterior, sino aun los más robustos han sido muertos por ella (v. 26). Aprendan todos la lección.

 

 

 

 

CONCLUSIÓN:

         Podemos concluir sacando como lección de este pasaje seis normas a tener en cuenta. Estas eran las seis normas a tener en cuenta que Pr. 5 al 7 aconseja al hombre y joven temeroso de Dios, respecto a la mujer extraña:

1.– Ten presente la enseñanza del temor de Yahvéh.

2.– Permanece lo más lejos posible de la mujer extraña.

3.– No desees su hermosura en tu corazón.

4.– Ten en cuenta el final de semejante relación.

5.– Goza del amor de tu propia esposa.

6.– Ten bien presente que Dios te ve en todas partes.

         Mas debemos recordar que para aquel que ha caído y se arrepiente, en Jesucristo hay perdón de sus pecados. Para poder encontrar una acusación contra el Señor Jesucristo, los fariseos y escribas llevaron una mujer ante Él. Ella había sido sorprendida en adulterio y Moisés había mandado: «Apedrear a tal hombre o mujer»; pero, ¿qué dijo Cristo Jesús realmente al respecto? Inicialmente no les respondió nada, pero pintó algunos signos en la arena. Sin embargo, al seguir ellos insistiendo, Jesucristo se alzó y les dijo: «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella». Entonces Él se inclinó nuevamente y siguió escribiendo en la tierra. Pero cuando oyeron las palabras de Cristo Jesús, se marcharon uno tras otro, «comenzando desde los más viejos». ¡Un orden muy elocuente!...

Y «solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: -Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?»

-Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo:

 

- «¡Ni yo te condeno; vete y no peques más!», Jn. 8:3-11. (3)

 

 

        

 

 

 

 

 

 

 

El himno “Tentado no cedas, ceder es pecar”, nos recuerda lo importante de mantenernos vigilantes en esta área de nuestra vida. (Himnos y Cánticos del Evangelio Nº 333).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

1.- COMENTARIO BÍBLICO DE MATTHEW HENRY. Editorial CLIE.

2.- COMENTARIO BÍBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. Editorial CLIE.

3.- PROVERBIOS. Frans Van Deursen. Edit. Fundación Editorial de Literatura Reformada (FELiRe).


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