Toma en serio a Doña Sabiduría, la mejor Consejera - Proverbios 8:1-36


Autor: Ricardo Martinez
Publicado: 24/ago./2019
Categorias: Sabiduria de Dios para vivir, Series de Estudios


 

INTRODUCCIÓN:

Continuamos en esta mañana con el estudio de este maravilloso libro de Proverbios. Ya se nos ha enseñado que el tema central del libro es el provecho de la sabiduría y la necesidad de contar con ella en todo nuestro diario vivir.

Es como si se nos dijera: “toma en serio a la sabiduría y así experimentarás la dicha más grande posible, y experimentarás la menor desdicha y miseria posible”. Con lo cual el autor se refiere especialmente a las lecciones sobre la vida que se pueden apreciar en el libro del capítulo 10 al 31.

De acuerdo a lo que hemos visto hasta acá, para sacar el mayor provecho del libro debemos comprender bien algunos aspectos fundamentales del mismo que vamos solo a mencionar brevemente:

  • Los Proverbios no son promesas ni leyes. Se centran en las reglas generales no en las excepciones. Como buenos maestros, los sabios ponían naturalmente más acento en las reglas que en las excepciones.
  • Los mismos sabios sabían muy bien que exponían excesivamente un solo lado de la verdad. Por eso, no debemos leer los proverbios, desligados del gran contexto del libro en que están. Un proverbio completa a otro, por ej. “Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él”, Pr. 26:4. El poeta no quería decir eso como una expresión absoluta, pues un poco más abajo leemos: “Responde al necio como merece su necedad, para que no se tenga por sabio en su propia opinión”, Pr. 26:5.
  • Los Proverbios son expresiones que recíprocamente, una y otra vez, se complementan, y por eso insistimos en que nunca se las deben desligar de la totalidad de esta enseñanza.
  • El propósito del libro es guiarnos a vivir piadosamente ejerciendo la sabiduría y el discernimiento. Entendiendo que la sabiduría no es un mero conocimiento, sino que es aplicar correctamente el conocimiento que se tiene en las decisiones diarias para que nos lleve a un estilo de vida que agrada a Dios.

Hoy vamos a considerar el capítulo 8, para muchos uno de los pasajes más hermosos del Antiguo Testamento y sin duda del libro de Proverbios.

Aquí el autor pone en escena a la “sabiduría”, y aunque se trata de una persona imaginaria, usaremos el apelativo de “Doña Sabiduría” que tomé de un comentario.

Aunque ya la encontramos anteriormente en Pr. 1:20-33como si fuera una persona hablante, Doña Sabiduría no es una persona viviente, es más bien lo que se conoce en literatura como prosopopeya o personificación. Toda esa inmensidad de sabiduría que hay en la revelación de Dios, Salomón la presenta como una persona viviente, como una mujer sabia, una predicadora callejera que tiene mucho que decir al mundo.

El libro presenta una división natural en tres partes:

  • Una introducción donde el autor presenta a “Doña Sabiduría”. Vv. 1-3
  • El discurso propiamente dicho de  Doña Sabiduría que ocupa en la parte gruesa del capítulo. Vv. 4-31.
  • Los pensamientos reflexivos finales sobre el discurso recién terminado. Vv.32-36.

Para una mejor comprensión, hoy vamos a dividir el capítulo de manera diferente.Lo haremos en cuatro secciones que comentaremos brevemente.

Aunque se ha dicho muchas veces, debemos tener presente siempre que cuando hablamos de “Doña Sabiduría” o simplemente sabiduría, nos referimos a la “sabiduría que viene de lo alto”, que viene de Dios (Stg. 3:17), no a la sabiduría humana o terrenal (3:15).

I. DOÑA SABIDURÍA ESTÁ SIEMPRE DISPUESTA A AYUDAR A TODOS, EN TODO TIEMPO Y EN TODAS PARTES (Vs. 1-5)

  1. ¿A dónde actúa la sabiduría? ¿Dónde se hace presente? ¡En la calle! Es decir, Doña Sabiduría no tiene problemas en meterse entre el pueblo sencillo. Su voz no está confinada solo a un espacio santo, lejos del rumor de la calle, sino que escoge su lugar junto al pórtico de la ciudad. Por tanto,cualquier israelita podía encontrarla en el centro de la vida social. Allí donde se resolvían los asuntos, se hablaba con los amigos, se defendía el derecho, se hacían los convenios, se promovían los intereses de los ciudadanos, se buscaba la sociabilidad y se vivían los pequeños placeres, precisamente allí estaba Doña Sabiduría.

Hoy nosotros podemos decir que la sabiduría tampoco está confinada a lugares sacrosantos, a la solemnidad de los templos, a la oscuridad de un sótano o a un rincón silencioso donde nada ocurre. Por el contrario la sabiduría debe estar presente allí, en plena vida.

En el hogar, en el trabajo, en el centro comercial, en una reunión al aire libre, en los ámbitos judiciales, comerciales, escolares. Cuando conversamos con el vecino, cuando debemos decidir, cuando debemos elegir, cuando cerramos un trato, etc. La sabiduría no es un artículo del que uno sienta necesidad únicamente algunas veces en la vida, por el contrario necesitamos a la sabiduría siempre, especialmente en medio de nuestras ocupaciones cotidianas porque justamente es allí donde necesitamos su “buen consejo”.

  1. ¿Para quién es la sabiduría? La sabiduría no da sus clases a una selecta sociedad de estudiosos, eruditos o ministros, sino que hace un llamamiento a todo el mundo. El v. 4 dice en RV60: “Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres”…  su llamado vale para todoslos hijos de los hombres,  sin excepción alguna. Por ello, se dirige claramente a todo el público, al que todos nosotros pertenecemos.

Esta clase de sabiduría es necesaria para todo hijo de Dios sin distinción. Aunque también es verdad que mira con más atención a los necios, generalmente indiferentes a la moralidad y orgullosos en su ignorancia. También a los ingenuos, que están abiertos a cualquier influencia y muy indefensos frente a toda clase de tentaciones, y con frecuencia se comportancon inmadurez y se dejan engatusar (Ganarse la voluntad o el favor de una persona adulándola o aparentando tener ciertas cualidades que en realidad no se tienen) fácilmente por toda clase de necedades.

Contra esto sólo existe una medicina: adquirir sabiduría. Discernir. Esto se debe hacer desde la mañana temprano hasta bien entrada la noche, es decir, todo el tiempo. No debemos pensar que no necesitamos sabiduría, o que solo es para un grupo selecto (…”no te apoyes en tu propia prudencia”.. 3:5).

Como hijos de Dios estamos llamados a vivir sabiamente (con la sabiduría que viene de Dios Stg. 1:5) según el orden y los principios de Dios en conformidad a las Sagradas Escrituras. Busquemos a Doña Sabiduría”, la sabiduría de lo alto, en ninguna parte encontraremos una consejera más íntegra y honrada.

 

II. DOÑA SABIDURÍA, UNA CONSEJERA MÁS VALIOSA QUE LAS RIQUEZAS MÁS DESEABLES. SUS PALABRAS SON PRECISAS Y VERACES (Vs. 6-13)

En este pasaje vemos una descripción del carácter de las enseñanzas de Doña Sabiduría.

  • La sabiduría solo habla cosas excelentes, cosas rectas, habla verdad y justicia. En las Escrituras, la palabra verdad se usa frecuentemente para expresar seguridad y fidelidad, de modo que se puede confiar cien por ciento en Doña Sabiduría, pues ella es una consejera sumamente fiable con cuyos avisos y advertencias nunca saldremos confundidos.
  • La sabiduría está en el lado opuesto de la impiedad (rebelión, rechazo, falta de devoción a Dios) y la perversión. La sabiduría simpre va al grano, no tuerce ni disfraza las cosas. No hay engaño ni falsedad en sus dichos.

Las personas no espirituales (1° Co. 2:14-15) consideran a esta sabiduría como una necesad, pero el hijo de Dios aprende a discernir y sabe lo valioso que es caminar con sabiduría pues cada día se la necesita más.

  • Hay cosas con las cuales la sabiduría no puede convivir jamás porque son moralmente opuestas a ella, como toda forma de mal, ya sea soberbia, arrogancia, mala conducta, o hablar con engaño y mentira. Pero sí convive con la cordura, es decir, con la sensatez (buen juicio y madurez en actos y decisiones) o la prudencia. De modo que la sabiduría nos otorga prudencia o sensatez para conducirnos en todos los aspectos de nuestra vida.
  • El valor de la sabiduría no se puede comparar con nada en esta vida. Ni con la plata, ni con el mejor oro refinado, ni con las mejores piedras preciosas, nada que nos podamos imaginar iguala su valor. Y lo más maravilloso es que aunque realmente sea impagable, es accesible y adquirible por todos los que sinceramente se la pidan a Dios. (Stg. 1:5)

Sin duda todo hijo de Dios está llamado a tener un estilo de vida comparable al de “Doña Sabiduría”.

 

III. DOÑA SABIDURÍA, SIEMPRE CON UN CONSEJO PROVECHOSO (Vs. 14-21)

* Doña Sabiduría está dispuesta, en el trajín de la vida, a ayudar a todo el mundo con consejos, vs. 1-6. Lo hace encantada, vs. 7-13. Y puede ayudar a todos porque siempre tiene un consejo, vs. 14-21.

*Si uno se pregunta: ‘¿Qué debo hacer?’, ella contesta tranquilamente: “Yo te doy inteligencia para evaluar la situación”. Entonces no chocaremos a ciegas con las dificultades, sino que con su ayuda se podrán resolver con prudencia y de la forma precisa. No es que todo va a ser color de rosas,  porque no se puede esperar eso en este mundo afectado por el pecado, sino que su aviso, advertencia y guía nos proporciona, como dijimos al comienzo, realmente la menor miseria y, con frecuencia, incluso el mayor provecho.

*También vemos que es imposible ejercer la verdadera justicia sin el buen consejo de la sabiduría, especialmente  para aquellos que tiene la responsabilidad de administrarla, como magistrados, gobernantes, líderes y toda máxima autoridad.

Salomón sabía bien lo que hacía cuando al ascender al trono pidió a Dios sabiduría (1° R. 3:9). Su pedido apuntaba justamente a la administración de la justicia. Además de las capacidades intelectuales o políticas, es la sabiduría la que hace a alguien verdaderamente capaz para la difícil tarea de gobernar. Pues solo con sabiduría se tiene el consejo necesario, la prudencia, la agudeza, y la fortaleza necesarias para gobernar en justicia y rectitud.

*Es así que, Pr. 8:15 enseña sencillamente que los buenos gobernantes sólo pueden gobernar bien gracias a la sabiduría. Lamentablemente no simpre los sillones de gobierno o las sillas de los jueces son ocupados por los sabios. Muchas veces en los puestos más altos encontramos a los necios más grandes.

*Es raro, muy raro, que alguna vez se mencione a la sabiduría en alguna campaña electoral siendo que es tan necesaria. De todas formas aquellas autoridades que tienen la responsabilidad de gobernar deberán dar cuenta a Dios acerca de como lo hicieron, de como administraron justicia, y como usaron la autoridad que Dios les delegó.

 

IV. DOÑA SABIDURÍA, UNA CONSEJERA ANTIGUA QUE PROPORCIONA VIDA DE CALIDAD Y EL FAVOR DEL SEÑOR (Vs. 22-36)

            *Se dice que la sabiduría se apoya y fortalece en la experiencia de vida. Por eso también se dice que un proverbio es una sentencia corta que descansa en una experiencia larga. Esto no es nada extraño, ya que generalmente sabiduría y ancianidad van de la mano con más frecuencia que sabiduría y juventud.

            Por eso es que Roboam obró tan neciamente cuando siguió a sus jóvenes consejeros (1° R. 12:6-20). Ocurre con la sabiduría que cuanto más antigua es, más grande es su autoridad ya que puede apoyarse en una larga experiencia.

            *Algunos se preguntaban: ¿En qué momento aparece la sabiduría? La respuesta es que Dios y la sabiduría son inseparables. ÉL es el Único Sabio Dios, y de Él nace la sabiduría.

            *Así que la sabiduría no es algo nuevo, no apareció con Salomón. La sabiduría precede todas las obras en el mundo. Nada fue creado sin la plenitud de la sabiduría, es decir, no se comenzó la creación del cielo y de la tierra sin sabiduría. Es por eso que en los versículos 26 y 27 Doña Sabiduría dice: cuando Dios comenzó a crear todo, “allí estaba yo”. El Salmo 104:24 dice lo mismo en forma clara y directa: “!Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría”…

            Está claro que si nuestro DIOS el Creador no podía carecer de sabiduría para hacer el mundo, entonces, como es lógico, no podemos en absoluto nosotros prescindir de ella para vivir en el mundo.

        El capítulo concluye en un serio llamado a escuchar a Doña Sabiduría, a prestarle atención. A seguir sus caminos, hacer lo que dice. Quien la aborrece o carece de ella es como si cometiera un suicidio espiritual dice el autor. Arruina su vida. Pero, si se deja persuadir por ella y se humilla bajo su disciplina, consiguirá el favor o benevolencia del Señor y la vida, tanto temporal como eterna.

 

CONCLUSIÓN:

Como hemos visto a lo largo del pasaje son muchos los beneficios o recompensas que la sabiduría otorga a quienes la buscan. Vamos a mencionar algunos de ellos:

  • Un buen consejo (v. 14a) *Un sano juicio (v. 14b) *Inteligencia (v. 14c) *Capacidad para dirigir (vv. 15a,16a).
  • Poder moral para hacer lo bueno y resistir el mal (v. 14d).
  • Habilidad judicial (para administrar justicia) (vv. 15b, 16b).
  • Afecto y compañía (ver Jn. 14:21) (v. 17a). *Fácil acceso a aquellos que la buscan de verdad (v. 17b).
  • Riquezas duraderas acompañadas de justicia y honra (v. 18).
  • Carácter más valioso que el oro refinado y que la plata escogida (v. 19).
  • Dirección en las sendas de justicia y juicio, proveyendo de tesoros abundantes (vv. 20,21).
  • Herencia a los que la aman.(v. 21). * Dicha o felicidad. (vs. 32 y 34)

“Doña Sabiduría” dice en el v.17: “…dejo que me hallen los que en verdad me buscan.” A la hora de buscar la sabiduría quizás nos preguntemos ¿Cómo es esto de buscar sabiduría, cómo se hace?

Primero, reconocer que necesitamos sabiduría todos los días. Después abrir el corazón de par a par y ponerse de rodillas, creyendo de todo corazón en la promesa del Señor: Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche”. (Stg. 1:5).

Luego mirar a través de la lente de la Palabra de Dios pues ella está repleta de la sabiduría de Dios, y especialmente leer una y otra vez el libro de Proverbios anotando y grabando en nuestra memoria los sabios consejos.

También hay que buscar la compañía de hombres sabios pues “Quien se junta con sabios, sabio se vuelve” (Pr. 13:20). Finalmente, miremos al Señor Jesucristo, cómo actuó, cómo hizo su obra, al fin y al cabo El Señor es más que Salomóm (Mt. 12:42). Sin olvidar que “el principio de la sabiduría es el temor del Señor” (1:7)

 

En resumen, si la buscamos con esmero, ¡está garantizado, Doña Sabiduría dejará que la encontremos!

           ¡Gloria a nuestro Dios!                                                                           Ricardo A. Martínez

 

BIBLIOGRAFÍA:

1.- PROVERBIOS. Frans Van Deursen. Edit. Fundación Editorial de Literatura Reformada (FELiRe).

2.- COMENTARIO BÍBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. Editorial CLIE.

3.- PROVERBIOS. Comentario Mundo Hispano. A. y N. Testamento –  Editorial Mundo Hispano


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