“DOS CAMINOS. EL SABIO O EL NECIO… ¿CUÁL ELIGES?” - Pr. 9:1 al 18. Stg. 1:5 y 3:13 al 18


Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 08/sep./2019
Categorias: Series de Estudios, Sabiduria de Dios para vivir


 

INTRODUCCIÓN:

         Todo el hermoso e instructivo Manual de Proverbios (Pr.), dicho ahora brevemente, ¿a qué se reduce? A una elección que debe hacer todo el mundo en su vida: ¿a quién acepto como mi compañera de por vida? ¿A la Sabiduría o a la Insensatez? Es una elección de la que pende todo, para este tiempo y para la eternidad. Es una cuestión de vida o muerte, en el sentido más amplio de esas palabras. Pr. Capítulos (cap.) 1 al 8 ya nos ha encarecido esto de muchas formas. Ahora llega Pr. Cap. 9 para colocar un gran signo de admiración detrás, y con ello el mencionado Manual ha concluido. Y así ya estamos lo suficientemente instruidos para tomar en nuestras manos el libro propiamente llamado Proverbios (o sea, Pr. Cap. 10 al 31)...

         A Doña Sabiduría ya la conocemos naturalmente por Pr. cap. 8. Ella representa toda la sabiduría que Dios ha puesto en su Escritura y en la Creación. Nada extraordinario que el escritor la pinte como una auténtica dama, una mujer noble que habita en una casa regia. Su contrincante es Doña Insensata, y es la personificación poética de toda la insensatez del mundo. El poeta la describe como una mujer mala que está en la calle como una ramera...

         Hay que reflexionar muy bien por cuál camino irá uno a comer aquella comida. Esto es lo que Pr. Cap. 9 aconseja muy seriamente. Doña Sabiduría ofrece el alimento de vida. Doña Insensata sirve veneno mortal.(3)

         Como ya hemos mencionado anteriormente, estos pasajes acerca de la Sabiduría pueden aplicarse al Señor Jesucristo, ya que el Nuevo Testamento se refiere a Él como Sabiduría (Mt. 11:19; Lc. 11:49; 1 Co. 1:24, 30; Col. 2:3). En ningún otro lugar es más clara y hermosa la aplicación que en los siguientes versículos. La Iglesia ha considerado consistentemente que este párrafo se refiere al Señor Jesucristo...

         Cristo Jesús y el pecado rivalizan por apoderarse del corazón del hombre. El objeto de este cap. es poner delante de nosotros la vida y la muerte, el bien y el mal; y basta con proponer la alternativa en sus términos precisos para que podamos decidir lo que hemos de escoger. I. Cristo, bajo el nombre de la Sabiduría, nos invita a su banquete para entrar en comunión con Él (vv. 1–6) y, después de predecir las diferentes respuestas a su invitación (vv. 7–9), muestra lo que requiere de nosotros (v. 10) y lo que nos tiene preparado si aceptamos (v. 11), luego deja a nuestra elección lo que hemos de hacer (v. 12). II. El pecado, bajo la caracterización de una mujer insensata, nos invita también a su festín (vv. 13–16), presentándolo muy atractivo (v. 17). III. Pero Salomón nos advierte de lo que le espera al que acepta la invitación del pecado...

 

I. JESUCRISTO, BAJO EL NOMBRE DE LA SABIDURÍA, NOS INVITA A TRANSITAR LOS CAMINOS DE SU BANQUETE (vv.1 al 12):

         La Sabiduría es presentada aquí como una reina magnífica, grande y generosa. El vocablo está en plural («sabidurías»), lo mismo aquí (v. 1) que en 1:20; es, con toda probabilidad, plural de intensidad y perfección, pues en Cristo Jesús “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría” (Col. 2:3).(2)

         Según el comentarista Cohen, se indica aquí «una mansión edificada en torno a un patio, con la estructura del edificio sostenida por tres columnas en cada lado y una en el centro del tercer lado, que da cara al espacio abierto que es la entrada». Podemos ver aquí una prefiguración del banquete de Bodas del Cordero (Ap. 19:7–10) y de las mansiones preparadas en la casa del Padre para los creyentes (Jn. 14:2, 3). Allí se va a celebrar un opíparo banquete (v. 2): «… Mató sus víctimas, mezcló su vino y puso su mesa». Es una mesa bien preparada, con todas las satisfacciones que un alma pueda desear: justicia y gracia, paz y gozo, la seguridad del amor de Dios, la consolación del Espíritu Santo y todas las garantías y arras de la Vida Eterna...

         La generosa invitación que hace, no a unos pocos, especiales, amigos, sino a todos en general (v. 3): «Envió sus criadas a invitar». Los ministros del Evangelio son comisionados a dar noticia de las preparaciones que Dios ha hecho, en el pacto eterno, para todos los que quieran atenerse a los términos del mismo. Han de predicarlo con pureza virginal, sin corromperse a sí mismos ni a la Palabra de Dios y con exacta observancia de las órdenes que les han sido dadas, y exhortar a todos a venir al banquete que la Sabiduría ha preparado (comp. con Lc. 14:17, 23)...

         Instrucciones que da la Sabiduría, tanto a los ministros del Evangelio como a todos los que, en sus respectivos lugares, se esfuercen en servir a los designios de ella: Su trabajo ha de consistir, no sólo en notificar en general los preparativos hechos para las almas, sino que deben dirigirse en particular a los individuos, corrigiendo, reprendiendo, enseñando (vv. 7–9), pues ése es el objetivo de la Palabra de Dios (v. 2 Ti. 3:16, 17). Sin embargo, añade (v. 9): «No reprendas al escarnecedor», puesto que al escarnecedor (v. 15:12, el mismo vocablo que aquí) no le gusta que le reprendan.(1)

         ¿Acaso no lo hizo así el Señor Jesucristo? «No le den lo santo a los perros» dijo Él, «ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen», Mt. 7:6. Él tampoco entró a todas las preguntas capciosas que le hicieron sus adversarios. Pero sí les dijo en una ocasión: «Tampoco yo les digo con qué autoridad hago estas cosas», Mt. 21:27. Ante Pilato enmudeció, y cuando Herodes «le hizo muchas preguntas, él nada respondió», Lc. 23:9. Herodes ya había oído lo suficiente de Juan Bautista acerca del Reino de los Cielos...

         Cristo Jesús aconsejó a sus apóstoles seguir la misma línea de conducta. Cuando los envió a anunciar la Palabra de Dios –incluida, como es natural, la sabiduría de Proverbios- les prohibió al mismo tiempo toda insistencia activista. «Si alguien no les recibe ni oye sus palabras, salgan de aquella casa o ciudad y sacudan el polvo de sus pies», Mt. 10:14. Así lo hicieron Pablo y Bernabé con los enemigos judíos de Antioquía, cf. Hch. 13:51. No insistieron en hablar ante aquellos escarnecedores.(3)

         Si corriges al escarnecedor, lo único que consigues es que te se aproveche de ti. Si reprendes al impío éste se volverá contra ti y te atacará. La manera en la que una persona recibe la corrección es un reflejo de su carácter. El escarnecedor odia por ello, pero el sabio lo agradece. ¿De qué forma reaccionas cuando padres, maestros, jefes o amigos te corrigen?.(2)

         ¿Quién es, pues, un escarnecedor? Es aquel, tan desmedidamente soberbio, que se considera por encima de Dios y su Palabra (a veces bajo apariencia piadosa). ¿Y quién es un impío? Aquel que quizá aún se las da de religioso, pero no teme a Dios humildemente. De hecho, impío es el nombre colectivo para los pecadores, los hacedores de injusticia, los enemigos del Señor Jesucristo, etc...

         También se podría decir: «La Humildad es el principio de la sabiduría»; pues la humildad de la sabiduría nos hace honrar a nuestro Padre como el Dios que en su Palabra se nos reveló, y que cerró su pacto con Israel y con todos los creyentes cristianos y sus hijos. La humildad de la sabiduría nos hace honrar a Dios en cuanto Creador y nos llena de respeto a las ordenanzas que Él estableció para todas sus criaturas. Por lo cual, quizás podríamos traducir Pr. 9:10 así: «...y el respeto al Santísimo es inteligencia». Esta es la base de toda sabiduría. Cuando los hombres abandonan este fundamento, su sabiduría se hunde inevitablemente...

         «Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino», Sal. 119:105. Esta Palabra es el terreno nutritivo de la sabiduría en la que ésta no puede morir, puesto que de ella recibe Gracia sobre Gracia. Y como ejemplo de ello, Doña Sabiduría la presenta como la base de nuestra duración en la vida.(3)

         Instrucciones que las criadas enviadas por la Sabiduría han de inculcar en los invitados: (A) Han de enseñarles en qué consiste la verdadera sabiduría (v. 10): «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová», afirmación semejante a la de 1:7. (B) Han de darles a conocer los beneficios que procura esta sabiduría (v. 11): «Porque por mí se aumentarán tus años», es decir, contribuirá a la salud del cuerpo, con la consiguiente longevidad. (C) También han de darles a conocer las consecuencias de aceptar o de rechazar esta invitación (v. 12): «Si eres sabio, para tu provecho lo serás.; tú serás el ganador, no la Sabiduría; y si eres escarnecedor, lo pagarás tú solo»...

 

II. EL PECADO NOS INVITA TAMBIÉN A TRANSITAR EN SU FESTÍN (vv. 13–17):

         Veamos ahora las mañas de que se sirve el Tentador para desviar a los ignorantes por las sendas del pecado...

1. Quién es el Tentador: «la mujer de insensatez» (v. 13. Lit.). Así como la Sabiduría aparece personificada en una mujer, también la necedad aparece personificada en otra mujer. Se la describe como simple e ignorante, además de alborotadora (el mismo vocablo de 7:11). Bien le cuadra el epíteto de insensatez, pues profana la mente y llena de estupidez la conciencia.(1)

         También se puede ver los sinónimos que Pr. usa para describir la insensatez, como: estupidez, odio al conocimiento, burla, aversión, pecado. De hecho, todas ellas son expresiones diferentes para uno y el mismo asunto: Abandonar a Dios de palabra y de hecho. Por consiguiente, en lugar de Doña Insensatez también podríamos hablar de Doña Iniquidad, o de Doña Impiedad.(3)

2. Quiénes son los tentados: jóvenes que han sido bien educados y van por el camino de la religión y de la virtud: «… van por sus caminos derechos» (v. 15); al revés que el joven de 7:8, no va camino de la casa de ella. Pero son jóvenes inmaduros, simples y faltos de cordura (v. 16) y, por eso, son fácil presa de la insensatez, la cual les invita a venir a su escuela para que se curen del freno y de las formalidades de su religión...

3. Cuál es la tentación: «las aguas hurtadas son dulces y el pan comido en oculto es sabroso» (v. 17). Agua y pan, eso es todo, mientras que la Sabiduría invita a comer de los animales que ha matado y a beber del vino que ha mezclado. Sin embargo, el pan y el agua son suficientes para quienes tienen hambre y sed, especialmente cuando son hurtados y se toman en secreto por miedo a ser descubiertos. El fruto prohibido siempre atrae más que el fruto permitido...

4. Un antídoto efectivo contra la tentación (v. 18): El que carece de cordura y es desviado del camino recto por oír los cantos de sirena de la insensatez, se precipita a sí mismo, en su ignorancia, a una ruina inevitable: «No sabe el hombre que allí están los muertos» (lit. las sombras). Es decir, no se ha dado cuenta de que la casa de la insensatez es la puerta que conduce al Seol.(1)

 

CONCLUSIÓN:

Los dos caminos:

         El cap. 9 de Pr. nos presenta, pues, la antigua elección entre los dos caminos, como también la Toráh, los Profetas, los Salmos y nuestro Señor Jesucristo propusieron constantemente al pueblo de Dios...

Ya dijo Moisés a Israel: «Les he puesto delante la vida y la muerte...escoge, pues, la vida...para que vivas tú y tu descendencia, amando a Yahvéh, tu Dios», Dt. 30:19-20. Josué los colocó ante la misma decisión: «Escojan hoy a quién van a servir», Jos. 24:15. El Sal. 1 abre la tercera parte de las Sagradas Escrituras con dos caminos: el camino de los justos y el camino de los impíos (ver Jer. 17:5-8). Y nuestro Salvador honró la Ley y los Profetas con su enseñanza sobre «la puerta ancha y el camino espacioso que lleva a la perdición» y «la puerta angosta y el camino angosto que lleva a la vida», Mt.7:13-14...

         Pr. 9 nos coloca también a nosotros ante esa antigua elección, y con ello resume todo el Manual de Proverbios. ¿A qué se reduce, dicho brevemente, toda esa primera parte de este libro de la Biblia? A esta pregunta: ¿Cuál será tu comida y tu bebida? ¿Sabiduría o insensatez? ¿Alimento de vida o veneno mortal? ¿Qué banquete escoges?(3)

Al momento de decidir recordemos lo que nos dice Pr. 14:12:

“Hay caminos que el hombre considera rectos, pero que al final conducen a la muerte.”

El himno “Roca de la eternidad”, nos recuerda que la Roca Inconmovible de los siglos fue abierta para que nos gocemos en Él, su Sabiduría y grandes promesas. (Himnario Bautista Nº 159).

¡S.D.G!

 

BIBLIOGRAFÍA y Citas:

1.- COMENTARIO BÍBLICO DE MATTHEW HENRY. Editorial CLIE.

2.- COMENTARIO BÍBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. Editorial CLIE.

3.- PROVERBIOS. Frans Van Deursen. Edit. Fundación Editorial de Literatura Reformada (FELiRe).


print
  Comentarios

Sin comentarios.

Sólo usuarios registrados en el sitio pueden ingresar comentarios. Si Usted aún no se encuentra registrado puede hacerlo ahora haciendo click aquí.