SED DE JUSTICIA - Hechos 25:1-12

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 22/jul./2007
Categorías: No Sólo Palabras, Hechos, Series de Estudios

INTRODUCCIÓN

Porcio Festo fue procurador en el año 60 al 62 d.C. y mostró poseer la misma debilidad de Félix (v. 9). Pablo, conocedor de lo calamitoso que le hubiera sido ser juzgado por un tribunal judío, apeló al de César (“Provocatio ad Caesarem”) (v. 9 – 10).

Apeló a la justicia romana en la persona del procurador. Festo decidió que debía ser el propio emperador quien entendiera en este asunto. La manera en que se trató este caso de Pablo es demostrativa de la fragilidad del gobierno de los procuradores.

ALGUNOS INTERROGANTES QUE NOS PODRÍAMOS HACERNOS: ¿Estuvo Pablo justificado en apelar al César? ¿No debería haber encomendado su causa enteramente a Dios rehusando descender a depender de su ciudadanía romana? ¿Fue este uno de los “errores de Pablo”?

im1.jpgDESARROLLO

No podemos decirlo con certidumbre. Todo lo que sabemos es que su apelación al César estorbó para que fuese liberado en ese momento (según veremos en Hch 26:32), y que incluso si no hubiese apelado, habría llegado a Roma de alguna otra manera.

Sí es claro en este pasaje bíblico que el Apóstol Pablo se vio amenazado en la justicia con que sería juzgado pues el hecho que el procurador romano le insinuara que podría ser juzgado en Jerusalén por los judíos, cuando sabía que ya habían hecho un complot para asesinarlo, le hizo dudar de la justicia conque sería juzgado.

La necesidad del ser humano de sentir que los aspectos de su vida son manejados con justicia, representa un área de extrema sensibilidad que ha motivado a muchos a hacer “justicia por mano propia” cuando los jueces no juzgaron con equidad, cosa que es cristianamente una aberración.

Los casos de injusticia en la historia de la humanidad  (COMO POR EJEMPLO LO SUCEDIDO EN EL VERGONZOSO im2.jpgJUICIO DE SACCO Y VANZZETTI) motivaron la indignación de la comunidad internacional y fueron ellos causa de canciones, y poemas. Así también otras injusticias motivaron venganzas, revueltas populares, guerras,  odio, destrucción, muertes y tantas otras cosas más....

EN LAS BIENAVENTURANZAS (Mt. 5:2 al 10), aquella de la que el hombre siente hambre y sed es de la JUSTICIA...

Veamos para entrar en tema QUÉ ES LA JUSTICIA.

1.- LA JUSTICIA

Definición: “Rectitud de conducta que se ajusta a las condiciones de una relación determinada” (Diccionario Bíblico)

Concepto Bíblico de Justicia (según el eminente teólogo Francisco LACUEVA): “Así como el concepto bíblico de santidad apunta siempre hacia una separación, el concepto bíblico de justicia apunta hacia una conformación. Justo es lo que a uno “le cae en medida”; en ese sentido decimos que el traje nos viene “justo”. La medida de la justicia es la norma que cumple la Ley de Dios.

En Dios como en el hombre, la justicia es consecuencia inmediata de la santidad y es como el fundamento de todas las demás cualidades éticas del individuo en su vida de relación. Tito 2:12 nos traza las tres dimensiones de la justicia en tres vocablos: “sobria, justa y piadosamente” (en relación a sí mismo, al prójimo y a Dios); pero el término técnico se aplica allí, como en el resto de la Biblia, a la relación con los demás.

El rabino Hertz hace notar que el concepto bíblico de justicia difiere en gran manera del griego, pues mientras para Platón, por ejemplo, justicia equivale a orden constituido en una sociedad en que cada cual debe conformarse con el sitio que le corresponde, dentro de la diversidad de clases, para el hebreo equivale a igualdad de condiciones, puesto que el hombre ha sido creado a imagen de Dios y, por lo tanto, no puede ser tratado nunca como un objeto, (nota propia: tal como pretenden los ateos y objetivistas) sino como una persona; de ahí que el concepto bíblico de justicia implique un profundo respeto a la persona y a sus inalienables derechos.

El concepto mismo de justicia se ilumina mejor a la vista del lugar que este atributo ocupa en las cualidades del ser divino de Dios. Por eso canta el salmista (Sal. 89:14) dirigiéndose a Jehová: “Justicia y juicio son el cimiento de su trono...”

Alguno podrá argumentar que el hambre y sed de justicia bíblicamente solo corresponde a lo que hace a la relación personal del cristiano con Dios por medio de la obra justificadora de Jesucristo. Pero esto no es así...

Dice John Stott: “Sería un error suponer, sin embargo, que la palabra bíblica “justicia” significa solamente una relación correcta con Dios por una parte y una justicia moral de carácter y conducta por la otra. Porque la justicia bíblica es más que un asunto privado y personal: incluye también la justicia social. La justicia social, como aprendemos de la Ley y los Profetas, se interesa por la liberación del hombre de la opresión, al igual que por la promoción de los derechos civiles, la justicia en las cortes legales, la integridad en las relaciones comerciales y el honor en el hogar y los asuntos familiares. Así los cristianos están comprometidos a tener hambre de justicia en la comunidad humana en su totalidad como algo que agrada a un Dios justo”.

Me avergüenza escuchar empleadores cristianos que se quejan de empleados cristianos deshonestos que injustamente no cumplen con sus deberes laborales como lo estipula el contrato laboral que han acordado, con conductas indignas de un cristiano como que roban, mienten, se escudan en sus falsas verdades, no cumplen con su trabajo, etc.

A su vez me avergüenza escuchar empleados cristianos que se quejan de sus patrones que no cumplen con las leyes laborales, pagando sueldos injustos y no cumpliendo con los aportes previsionales de ley, teniéndolos en “negro”.

La justicia y el derecho son las bases del carácter de Dios... A Dios le indigna la injusticia

Los profetas, especialmente, condenan la flagrante injusticia social de su tiempo, tanto en Israel como en las naciones vecinas (Am. 1 y 2). Llaman al pueblo al arrepentimiento y a la restauración de la justicia para que “corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo” (Am 5:24; Mi 6:8)

Es tan dura la Palabra de Dios contra la injusticia que arremete contra la opulencia a costa de la explotación de los pobres de las  mujeres de la época, a quienes les llama “Vacas de Bazán” (Am 4:1)

El rey de Judá Josafat exhorta a los jueces del país diciéndoles en 2da. Cr. 19:6-7 y que disfrutamos tan vívidamente representado en el personaje de la muerte en la obra de teatro “Crónica de un Rey sin reino”: “Fíjense bien en lo que hacen, porque no van a juzgar en nombre de los hombres, sino del Señor, que estará con ustedes cuando den el fallo. Así que respeten al Señor y tengan cuidado con lo que hacen, porque el Señor nuestro Dios no tolera las injusticias, parcialidad ni sobornos

Job haciendo su defensa contra falsas acusaciones de sus compañeros responde en Job 31:13 al 21. “Si  mis criados me reclamaban algo, yo siempre atendía sus peticiones. ¿De qué otra manera podría yo presentarme ante Dios? ¿Qué le respondería cuando él me pidiera cuentas? Un mismo Dios nos formó en el vientre, y tanto a ellos como a mí nos dio la vida. Nunca dejé de socorrer al pobre en su necesidad, ni permití que las viudas pasaran hambre. Nunca comí yo solo mi bocado sin compartirlo con el huérfano como un  padre; siempre fui protector de las viudas. Cuando yo veía que alguien moría por falta de ropa, o que un pobre no tenía con qué cubrirse, con la lana de mis propias ovejas le daba calor y él me quedaba agradecido. Jamás amenacé a un huérfano valiéndome de mi influencia con los jueces... Yo temía el castigo de Dios; ¡no habría podido resistir su majestad!

ES INHERENTE AL SER HUMANO TENER “SED DE JUSTICIA”...PUES TIENE EN SU INTERIOR LA ESENCIA DE ESTAR HECHO A LA MISMA IMAGEN DE DIOS... ASÍ ÉL NOS CREÓ (GEN 1:27)

NO PODEMOS EVITAR NI POR LA FUERZA, NI POR NINGUNA OTRA MANERA QUE LOS HOMBRES PIDAN DE QUE SE LES HAGA JUSTICIA...

COMO CRISTIANOS PREDICAMOS LA JUSTICIA CON NUESTROS ACTOS... LA DE DIOS, NUESTRO PADRE CELESTIAL... O LA DE OTRO DIOS, EL DE NOSOTROS MISMOS, EL “DIOS EGO” (EL DIOS “YO”)

El cristiano no tiene derecho a pedirle a Dios que le haga justicia en su vida personal (como clamaba la viuda delante de aquel juez injusto en la parábola de Lc. 18:1 8), si practicamos la injusticia  para con los demás... Esto claramente Jesús lo enseñó en Mt. 18:23 al 35 donde muestra las consecuencias del comportamiento injusto de aquel funcionario

Es necesario e ineludible que los cristianos seamos agentes de justicia en esta sociedad. Como hijos de Dios representemos el carácter de nuestro Padre Celestial aquí en la tierra, ya que “si la sal se desvanece en esta tierra... ¿con qué será salada la tierra?”

CONCLUSIÓN

Durante la segunda guerra mundial, hubo naciones que se vieron sometidas a muchas clases de penurias, como lo fue Inglaterra que fue injustamente asediada por el enemigo. Winston Churchill pronunció un célebre discurso delante de la Cámara de los Comunes al ser elegido como Primer ministro en 1940:

“Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos tienen que hacerse aquí y en el exterior. En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonial con la que ha sido necesario actuar.

Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: «No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor».

Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos, largos meses de combate y sufrimiento. Me preguntáis: ¿Cuál es nuestra política?. Os lo diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos...”

El hombre puede soportar dolor, miserias, hambre, distintas calamidades siempre y cuando sean por una causa justa. Pero se rebelará tarde o temprano ante la injusticia...

Pr. 14:34 dice: “La justicia engrandece a la nación, mas el pecado es una afrenta contra las naciones”

Pablo podía soportar cualquier cosa, incluso la muerte, siempre y cuando fuera justamente acusado (v. 11). Pero ante el manejo arbitrario de la justicia, apeló al César

Como cristianos, seamos dignos representantes de la justicia de Dios. No tan solamente en la justicia del hombre para con el hombre, sino promoviendo esta justicia por medio de la paz. Prediquemos la obra de Jesucristo en el corazón del hombre, pues en él “La Justicia y la Paz se besaron” (Sal. 85:10)

Ruben Salcedo

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

1.- NUEVO MANUAL BÍBLICO DE UNGER – EDITORIAL PORTAVOZ.
2.- CONTRACULTURA CRISTIANA. Jhon STOTT – EDICIONES CERTEZA.
3.- COMENTARIO DEL CONTEXTO CULTURAL DE LA BIBLIA. NUEVO TESTAMENTO – CRAIG S. KEENER – EDITORIAL MUNDO HISPANO
4.- COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO. WILLAM MAC DONALD – EDITORIAL CLIE
5.- DICCIONARIO ILUSTRADO DE LA  BIBLIA –  ED. CARIBE
6.- CURSO DE FORMACIÓN TEOLÓGICA. TOMO II. UN DIOS EN TRES PERSONAS. FRANCISCO LACUEVA –  EDITORIAL CLIE.


print
  Comentarios