EL PADRE QUE AMA A SU HIJOS LOS DISCIPLINA - Pr. 23:12-16 – He. 12:3 al 11

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 27/oct./2019
Categorías: Series de Estudios, Sabiduria de Dios para vivir

         En el siguiente vídeo veremos cómo la familia es de vital importancia en la educación de los hijos, mucho más que los colegios privados de renombre donde los queramos llevar (Haga Click Aqui)

         La educación en disciplina de los hijos es de vital importancia en la familia ya que… “de hijos indisciplinados crecen ciudadanos indisciplinados, miembros de iglesia infieles, consortes infieles y compañeros de trabajo no fiables; ¡y esto podía haberlo evitado la «vara»; con tal que hubiera sido usada a tiempo, es decir, pronto!” (3)

         El padre que verdaderamente ama a sus hijos, los corrige para que se perfeccionen: “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo” (Pr. 19:18)…

         El concepto de castigo no significa necesariamente azotes, es más, cuando en Proverbios se lee sobre la vara, el término hebreo utilizado se repite varias veces en el Antiguo Testamento (A.T.) y todas ellas, salvo una, no se trata de una vara, un instrumento para azotar, sino que es figura de disciplina seria para corrección

         La idea bíblica no es castigar físicamente al hijo, sino corregir, reorientar al hijo para educación. Un hijo consentido, esto es, sin disciplina, es generalmente una vergüenza para los padres: “La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” (Pr. 29:15)…

         De ahí la solemne advertencia: “Mejor es reprensión manifiesta, que amor oculto. Fieles son las heridas del que ama; pero inoportunos los besos del que aborrece” (Pr. 27:5 y 5). (4)

         En esta lección consideramos los principios de la disciplina y corrección de los hijos.

 

I.- RESPONSABILIDADES:

 

         El padre que realmente aman a su hijo lo corrige en amorosa disciplina.

         En tiempos del escrito del libro de Hebreos, el hijo legítimo era el heredero de todas las riquezas del padre, por tanto, debía ser educado para que pudiera administrar y utilizar la herencia que iba a recibir, como lo había hecho el padre que la adquirió…

         El padre natural no tenía tanto interés en hijos ilegítimos porque no heredaban de su padre parte alguna. Cristo Jesús nos enseñó que quienes no son hijos de Dios, lo son del Diablo (Jn. 8:44)… A estos no disciplina Dios, porque no son sus hijos. Tales personas pueden aparentemente, desde la perspectiva humana, progresar en el mundo e incluso no sufrir contrariedades, porque son de este orden y no de Dios (Sal. 37:73).(4)

         Pr. 23:12-16 presenta un resumen sencillo de esta cuestión. Indica cuáles son las diferentes responsabilidades (vs. 12-13).

El v. 13 habla de la responsabilidad de los padres: “No rehúses corregir al muchacho.” No se debe dejar esta responsabilidad a:

  • familiares.
  • el televisor.
  • las escuelas.
  • la iglesia, etc.

El v. 12 habla de la responsabilidad de los hijos: “Aplica tu corazón a la enseñanza.” No le toca al hijo:

  • gobernar la casa.
  • decidir qué comer o a qué hora dormirse.
  • mandar a los padres, chiflarse, o gritar para amenazar a los padres.

La misma palabra hebrea se usa en los dos versículos (enseñanza en el v. 12, y corregir, en el v. 13). La palabra lleva la idea comprensiva de entrenar:

  • En la disciplina del hogar, hay el aspecto de castigar y exhortar. Esto es lo negativo.
  • También hay el aspecto de guiar y animar. Esto es lo positivo.
  • Ambas cosas son necesarias para una disciplina buena.

¿Qué es la meta de la disciplina, o cuál propósito sirve para el hijo? (vs. 15-16):

  • Para que tenga un corazón sabio.
  • Para que hable rectamente.

Según los vv. 13-14, un medio de esta disciplina es el uso de la vara de la corrección.

Muchos lo menosprecian, pero hay que usar la corrección para castigar.

“No morirá” (v. 13). Se usa en dos sentidos:

  • El hijo no morirá físicamente. Por eso, no temamos usar este medio de castigo.
  • No morirá espiritualmente. Usted como padre ¡salvará el alma de su hijo! (v. 14b).

Hay una recompensa muy buena para los padres que emplean la disciplina según la enseñanza de Dios (vs. 15b, 16):

Ya hablamos del propósito para el hijo, pero, ¿qué del propósito para los padres?

  • En una palabra, ¡la alegría!
  • “Entrañas” (v. 16) es una expresión hebrea que quiere decir el centro de emociones profundas, o sea, el corazón, como en el versículo 15.

 

II.- LA VARA DE LA CORRECCIÓN:

 

El libro Proverbios alaba mucho el uso de la vara de la corrección, aunque el hombre no lo quiera oír.

 

¿Amar o aborrecer?

 

Pr. 13:24 (RVR) “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.”

  • Dice el hombre, “el que castiga al hijo no le ama.”
  • Dice Dios, “El que detiene el castigo, a su hijo, no le ama.”

El abuso de la vara:

 

He. 12:9,10: “Nuestros padres terrenales nos disciplinan como a ellos les parece.” (existe la posibilidad del abuso de la disciplina)

Ef. 6🕓:4 “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Este versículo prohíbe el abuso de la disciplina.”

Ni Proverbios, ni otra escritura, permite a los padres castigar a sus hijos solamente con el fin de expresar su ira.

Hay dos razones por qué es dura la vía de disciplina:

  • La necedad está ligada en el corazón del muchacho:

Pr. 22:15 (RVR) “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.”

  • Para crecer recto y bien, el carácter tiene que ser podado, como la planta. El niño va a resistir la disciplina, pero esto es de esperarse.

Pr. 15:32-33 (RVR) “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento. El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la honra precede la humildad.”

Pr. 5:11-12 (RVR) “Y gimas al final, Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, 12 Y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión!.”

He. 12:11 (RVR) “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.”

 

¿Cuándo empezar a disciplinar? ¡Desde temprano!

 

  • En tanto que hay esperanza.

Pr. 19:18 (RVR) “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo.”

  • El que lo ama, desde temprano lo corrige.

Pr. 13:24 (RVR) “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.”

  • Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Pr. 22:6 (RVR) “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

 

¿Qué pasará si no usamos la vara?

 

Pr. 29:15 (RVR) “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.”

 

III.- UN ENTRENAMIENTO COMPLETO.

 

La vara de la corrección no es cosa mágica en sí; no resuelve todo problema, ni es el único aspecto de la disciplina.

 

Armonía entre el viejo y el joven.

 

  • El entrenamiento empieza con el cultivo de actitudes buenas entre el viejo y el joven.

Pr. 17:6 (RVR) “Corona de los viejos son los nietos, Y la honra de los hijos, sus padres.”

  • Los padres deben de buscar su “corona” (su orgullo) en sus hijos.
  • Los hijos no deben sentir vergüenza respecto a sus padres, sino honra. No deben de tener miedo de que sus amigos conozcan a sus padres. Tampoco deben los padres avergonzar a sus hijos sin razón. Hay algo de este sentimiento de vergüenza que ocurre naturalmente cuando el hijo pasa por la edad de adolescente, pero mucho depende de los padres si el hijo se avergüenza de ellos o no.

 

La ley de los padres.

 

  • El recurso principal de los padres en la disciplina de sus hijos es su ley. Esto por supuesto incluye sus mandamientos.

Pr. 3:1 (RVR) “Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos;”

Pr. 7:2 (RVR) “Guarda mis mandamientos y vivirás, Y mi ley como las niñas de tus ojos.”

  • Pero la palabra hebrea que aquí se traduce “ley” lleva el sentido básico de “dirección, instrucción.” Es más que una lista de “hacer y no hacer.” La ley de los padres debe de llevar a cabo el propósito de cultivar hábitos de pensamiento y acción sabios. Fijémonos en la idea de cultivar buenos hábitos en Proverbios 7:3.

      Pr. 7:3 (RVR) “Lígalos a tus dedos; Escríbelos en la tabla de tu corazón.”

- Hay trabajo que hacer en casa, para que los hijos aprendan a superar el miedo de trabajar.

- Hay que mandar que los hijos vuelvan a casa a cierta hora para que aprendan a guardar un horario, cosa que les servirá el resto de su vida.

- Temprano en sus vidas, los padres tienen que decirles cuáles amigos se les permite tener para que algún día los hijos aprendan a escoger buenos amigos por sí mismos.

 

La importancia del ejemplo.

 

Pr. 4:11 (RVR) “Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.”

  • La idea del ejemplo sale aún más fuerte en la versión La Biblia de Las Américas:

Pr. 4:11 (LBA) “Por el camino de la sabiduría te he conducido, por sendas de rectitud te he guiado.”

  • Mandar la ley, y no dar el ejemplo, vale muy poco.
  • Padres, mandemos a los hijos, pero ¡pongámosles el ejemplo primero!

- ¿Quiere que su hijo apague el televisor y haga sus deberes? Bien, pero ¿cómo le convence hacerlo cuando usted mismo está fijado al televisor?

- ¿Usted, como padre, manda a su hijo a prepararse para su clase bíblica? Bien, pero ¿en alguna ocasión le ha visto a usted preparándose para la suya?

- ¿Quiere que su hijo guarde su recámara limpia y ordenada? Bien, pero haga lo mismo con su cocina o estudio o garaje, y póngale el ejemplo.

Esta clase de dirección no le pondrá al hijo en servidumbre, sino que le dará:

  • Seguridad mientras busca su camino en esta vida.

Pr. 3:23 (RVR) “Entonces andarás por tu camino confiadamente, Y tu pie no tropezará.”

Pr. 4:12 (RVR) “Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, Y si corrieres, no tropezarás.”

  • Honor.

Pr. 1:9 (RVR) “Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.”

Pr. 4:8-9 (RVR) “Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.”

  • La ternura.
    1. Cada medio de disciplina se debe moderar con la ternura (4:3-4).

Pr. 4:3-4 (RVR) “Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.”

  1. Una de las ventajas que usted tiene como padre es que una vez estaba en donde sus hijos ahora están. Hay que darles a entender que usted también era hijo, y que usted sabe las dificultades de ser joven.

 

IV.- TODO LO QUE SEMBRARE, ESO TAMBIÉN SEGARÁ.

 

¿Cómo saldrá el hijo?… Una cosecha: Dolor para el padre y la madre:

  • Tal vez será obstinado, y no aprenderá:

Pr. 13:1 (RVR) “El hijo sabio recibe el consejo del padre; Mas el burlador no escucha las reprensiones.”

Pr. 17:21 (RVR) “El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; Y el padre del necio no se alegrará.”

  • Tal vez será flojo:

Pr. 10:5 (RVR) “El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.”

  • O pródigo:

Pr. 29:3 (RVR) “El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes.”

  • Tal vez llegará a menospreciar a sus padres:

Pr. 15:20 (RVR) “El hijo sabio alegra al padre; Mas el hombre necio menosprecia a su madre.”

  • O insultarles:

Pr. 30:17 (RVR) “El ojo que escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila.”

  • O maldecirles:

Pr. 30:11 (RVR) “Hay generación que maldice a su padre Y a su madre no bendice.”

Pr. 20:20 (RVR) “Al que maldice a su padre o a su madre, Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.”

  • Tal vez robará a sus padres:

Pr. 28:24 (RVR) “El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, Compañero es del hombre destruidor.”

  • O hasta echar fuera a su madre (19:26):

Pr. 19:26 (RVR) “El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, Es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.”

Pr. 19:26 (LBA) “El que asalta a [su] padre [y] echa fuera a [su] madre es un hijo que trae vergüenza y desgracia.”

 

¿Quién es el culpable?:

 

  1. A veces, los padres mismos (29:15):

Pr. 29:15 (RVR) “La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.”

  • Considérese el padre, Elí en 1a. S. 3:12-13, “… porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.” (1) En lugar de disciplinar a sus hijos impíos, Elí les reprendía sólo con palabras: «¿por qué hacéis cosas semejantes?» (1 S. 2:22–25), albergando una permisividad que trajo la ruina sobre su casa, el sacerdocio y la nación.(2)
  • O David con su hijo Adonías en 1a. R. 1:5-6, “Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así?...”(1) David falló igualmente en el área de la disciplina paternal. Nunca entristeció a Adonías corrigiéndole (1a. R. 1:6). Después de dos intentos traicioneros para hacerse con el trono, Adonías fue muerto por Salomón.(2)
    1. Pero, a fin de cuentas, el hijo lleva su propia culpa:
  • Es su propia actitud hacia la sabiduría que determina su destino (29:3a; 2:1-4)

Pr. 29:3 (RVR) “El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes.”

Pr. 2:1 (RVR) “Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia...”

  • Le toca a él aceptar o rehusar la tentación que se le presenta.

         Pr. 1:10 (RVR) “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.”

  • El libro Proverbios nos habla acerca de los hijos malos, no para ofrecer excusa que la disciplina no aprovecha, sino para animar a los padres y a los hijos también, a que den más diligencia al cumplimiento de sus propias responsabilidades.

 

Otra cosecha: Alegría para el padre y la madre.

 

  • ¡Sí vale la pena el esfuerzo y la dedicación a la disciplina y corrección de nuestros hijos!… Varios proverbios hacen el punto…

Pr. 10:1 (RVR) “Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre...”

Pr. 29:17 (RVR) “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma.”

Pr. 23:15-16 (RVR) “Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, También a mí se me alegrará el corazón; Mis entrañas también se alegrarán Cuando tus labios hablaren cosas rectas.”

 

CONCLUSIÓN: Un resumen.

 

  1. Les toca a los padres disciplinar al hijo. Le toca al hijo aplicar su corazón a la instrucción.
  2. La vara es un método de esta disciplina, especialmente cuando el hijo todavía está muy joven. Padres, aprendamos a usarla bien.
  3. Pero tengamos presente de que la vara es solamente un medio entre varios que se necesitan en un entrenamiento completo. Este programa de disciplina también incluye leyes, instrucción, dirección, y ejemplo. A través de su aplicación, todo se debe moderar con la ternura.
  4. Cuando usted lo haya dado su mejor esfuerzo como padre, espere gozar de los frutos de sus labores en un hijo que le trae alegría y honor. Y aun si no sale así, usted sabrá como padre que habrá agradado a Dios. Usted gozará de descanso.

Una invitación.

  1. Como la disciplina en el hogar, la disciplina que Cristo nos ofrece también nos trae descanso.
  2. Mateo 11:28-30 (RVR), “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”(1)

 

         El himno “Pecador ven a Cristo Jesús” (Himnos y Cánticos del Evangelio No. 98) nos invita a venir a los pies de nuestro Salvador para que nos alcance Salvación y nos guíe en el camino que nos ha trazado en este mundo.

 

BIBLIOGRAFÍA y Citas:

 

1.- Estudios Sobre El Libro Proverbios. Mark Reeves.

2.- COMENTARIO BÍBLICO DE WILLIAM MAC DONALD. Editorial CLIE.

3.- PROVERBIOS. Frans Van Deursen. Edit. Fundación Editorial de Literatura Reformada (FELiRe).

4.- COMENTARIO EXEGÉTICO AL TEXTO GRIEGO DEL NUEVO TESTAMENTO. HEBREOS. Samuel Perez Millos, Th. M. Edit. Clie.


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