VIVIENDO A LA MANERA DE DIOS O A LA MANERA DEL HOMBRE - Mt. 5:15 al 16 - 1a. Ti 3:15 - Pr. 3:5 y 6.

Autor: Rubén Salcedo
Publicado: 29/dic./2019
Categorías: Sabiduria de Dios para vivir

INTRODUCCIÓN:  

“Cuando uno abre el libro Proverbios al azar y saca muestras de su sabiduría, puede quedarle la impresión de que su contenido religioso es tenue e indefinido... Un lector hostil podría ir más lejos aún, y preguntar si el verdadero Dios y Señor en este libro no es el hombre mismo, y la meta real la prosperidad (Kidner, 35).

Tres evidencias de que Dios es el Autor al fondo del libro Proverbios:

  • El libro distingue entre la prudencia y la moralidad.
  • El autor es consciente del pecado.
  • El Dios en el libro Proverbios es el mismo Dios en los otros libros del Antiguo Testamento.

              En esta lección consideramos estas tres evidencias.

1.- EL LIBRO DISTINGUE ENTRE LA PRUDENCIA Y LA MORALIDAD.

              En el libro Proverbios la moralidad siempre toma prioridad sobre la prudencia. Proverbios enseña que lo justo y lo provechoso se encuentran muy juntos, pero cuando se separan, el libro dice que sigamos lo justo.

Un ejemplo: el don contra el soborno. Hasta aquí Proverbios dice:

Pr. 18:16 (RVR) “La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes.”

Pero el libro no tomará otro paso más allá:

Pr. 17:23 (RVR) “El impío toma soborno del seno para pervertir las sendas de la justicia.”

              “Es inmediatamente evidente que nuestra preocupación debe ser la justicia, no el éxito...” (Kidner, 35).

              El punto de Pr. 18:16 se ve en el encuentro de Jacob con Esaú (Gén. 32:1-21). Los dones de ganado fueron enviados delante de Jacob para preparar el corazón de Esaú. Pero Jacob no se atrevió a pervertir la justicia con un soborno.

La piedad y la sabiduría van juntos.

  • El cristiano no sigue la piedad simplemente porque es provechosa.
  • Más bien el cristiano pone por obra la sabiduría de Dios para manejar asuntos diarios, porque fue esta misma sabiduría que creó el mundo y lo mantiene (Pr. 8)...

2.- EL AUTOR ES CONSCIENTE DEL PECADO.

              Los autores de Proverbios tienen conciencia del pecado, la cual podría estar presente solamente si hubiera un Dios al fondo...

Algunos ejemplos:

Pr. 20:9 (RVR) “¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?.”

Pr. 24:11 y 12 (VRV) “Libra a los que son llevados a la muerte, salva a los que tienen su vida en peligro. Porque si dices: «Lo cierto es que no lo supimos», ¿acaso no lo considerará el que pesa los corazones? El que mira por tu alma él lo conocerá, y él pagará al hombre según sus obras”(1)

              Haciendo un paréntesis en el tema de este sermón, a propósito de estos últimos versículos podemos decir que naturalmente, aquí se trata de los inocentes condenados a muerte. A este respecto, téngase en cuenta la terrible mortandad criminal causada por el aborto provocado. Millones de personas no nacidas son asesinadas actualmente de esta forma en el seno de su madre. En países totalitarios, Dios da poca o ninguna posibilidad de poder para elevar la voz contra ese mal, pero en nuestras democracias occidentales aún tenemos las libertades civiles necesarias para ello. ¿Usamos esos medios también para avisar de la ira de Dios sobre estos asesinatos masivos? Dios, según estos proverbios, no se conforma con disculpas como: - “No sabíamos nada de eso”, o: - Eso no era asunto mío”. Dios examina tales excusas, y la cristiandad apóstata puede llegar a pagar esto, quizá mediante una masiva matanza, en una guerra, de aquellos que impiden el nacimiento por un criminal aborto provocado.

              No queremos ocultar a nuestros lectores las observaciones del comentarista alemán, Helmut Lamparter, a propósito de este proverbio: “Estas palabras no se pueden leer sin considerar con la vergüenza más profunda cómo la cristiandad evangélica en Alemania calló, cuando se llevó al matadero a los hijos de Israel. (Las vivas protestas de un pequeño grupo no pueden ser olvidadas, pero eran tan escasas que como excepciones sólo confirmaron la regla). La excusa mundialmente extendida: «-Wir haben nichts davon gewuszt!” (No hemos sabido nada de eso), se nos cae de las manos. El desconocimiento del Antiguo Testamento (A.T.), en este caso, se ha manifestado de forma especialmente amarga. ¿Hubo en Alemania un solo púlpito en el que se predicara sobre este texto en aquellos años?(2)

  • Los ejercicios religiosos no compran favores.

Pr. 28:9 (RVR) “El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.”

  • Esta verdad tocante a la oración también se aplica al sacrificio:

Pr. 15:8 (RVR) “El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; Mas la oración de los rectos es su gozo.”

  • Uno tiene que dejar el pecado en un arrepentimiento que obra (véase Miq. 6:8 en donde la misma palabra hebrea para “misericordia” aparece):

Pr. 16:6 (RVR) “Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.”

  • Y con la confesión también:

Pr. 28:13 (RVR) “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”

3.- EL MISMO DIOS DE LOS DEMÁS LIBROS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

              “De unos cien proverbios [que mencionan a Dios], todos menos una docena emplean el nombre del pacto, Yahweh.” (Kidner, 37).

              Al examinar el sentido profundo de la frase, “el temor de Jehová” aquí en el libro encontramos que habla de un pacto que debe existir entre Dios y el hombre. Este es el Dios y el pacto del resto del A.T. ...

Ejemplos en el libro Proverbios de un pacto entre Dios y el hombre.

  • La adúltera que abandona a su marido se olvida del pacto de su Dios (2:16-17). Esta quebrantadura del pacto es lo que hace tan grave el pecado del adulterio.
  • Pr. 21:3 (RVR) “Hacer justicia y juicio es a Jehová más agradable que sacrificio.”

Hay también revelación (“la Ley”, 28:4; 29:18).

Pr. 28:4 (RVR) “Los que dejan la Ley alaban a los impíos; Mas los que la guardan contenderán con ellos.” (1)

              La Ley (Toráh) significa aquí, con mucha frecuencia, la enseñanza o doctrina de la Palabra de Dios. En el tiempo del A.T. se refería a la enseñanza de Moisés, los profetas y los sabios; hoy en día, también incluye la enseñanza de Cristo Jesús y sus Apóstoles. Cuanto más abandona esa enseñanza nuestro mundo descristianizado, tanto más profundamente se hunde en el paganismo del que Dios lo salvó en una ocasión, y tanto más abiertamente se va pareciendo al antiguo mundo del paganismo, que el apóstol Pablo describe en la segunda parte del capítulo 1 de su carta a los Romanos. Pues, ¿acaso no se puede decir ahora de nuestros pueblos: «Que también cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén»? Por lo cual, Dios «nos» entregó a pasiones vergonzosas, que el Apóstol resume en Ro. 1:18-31...

              Así pues, su conclusión constituye también un comentario llamativo de la primera línea de nuestro proverbio: «Esos, aunque conocen el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican», (Ro: 1:32). ¿No se puede ver en esto la opinión pública en nuestro mundo moderno y el espíritu de nuestro propio siglo? Muchos justos repiten actualmente la misma experiencia que Lot en Sodoma, («pues este justo, que habitaba entre ellos, afligía cada día su alma justa viviendo y oyendo los hechos inicuos de ellos») 2a. P. 2:7 y ss. Tomemos, pues, el Libro de los Salmos, que está lleno de lamentos de los justos, que ya antiguamente padecieron bajo la tiranía de los impíos dentro del pueblo de Dios. El autor del Salmo 119:53, exclama: «Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos que abandonan tu Ley». El hombre sufre bajo su impiedad: «Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu Ley». Pero, consuélate, ¡el Juez está a la puerta! Isaías, que sobrellevó el mismo sufrimiento, profetizó: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” (Is. 5:20). (2)

Prov 29:18 (RVR) “Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.”

              Esto dice Salomón, brevemente, pero con fuerza. Dicho en otra versión «Si no hay profecía (o visión profética o revelación), se embrutece y desenfrena un pueblo». Una nación permanece en pie o cae por el anuncio y cumplimiento de las ordenanzas de Dios, Pr. 14:34... Esto se había evidenciado en tiempos de los Jueces, que aún estaban bastante frescos o recientes en la memoria en los días de Salomón. ¡Cuánto se había embrutecido entonces Israel, con la tiranía y la sodomía! Jue. 19 y ss. Así vio Isaías hundirse más tarde en desenfreno la sociedad de sus días. «Entre el pueblo brotará la violencia de unos contra otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el plebeyo contra el noble», Is. 3:5. ¡Una revolución en forma óptima!...

              ¿Y no está aquí el origen de la moderna secularización, e incluso de la problemática actual del mundo? Europa, que estaba ensalzada hasta el cielo (Lc. 10:15), ha rechazado la Palabra profética y se ha entregado al embrutecimiento. Si Dios no lo evita, ponemos rumbo con pasos agigantados a nuestra ruina. ¿No es nuestra propia sociedad una ilustración elocuente del proverbio de Salomón? ¿Acaso no se embrutece todo? Matrimonios, hogares, costumbres, moda, entretenimiento, conciencia de obligación, comercio, arte y pronunciamientos judiciales…

              La Palabra de Dios nos había predicho: «También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella», 2a. T. 3:1-5a...

              «Pero el que guarda la Ley es bienaventurado», dice la segunda línea de Pr. 29:18. Esto se puede explicar así: «Feliz el pueblo que guarda la Ley», lo cual es una verdad escriturística, Sal. 33:12, cf. también en Pr. 11:11. Los países occidentales, y gran parte del mundo, tienen que agradecer a Dios bendiciones inconmensurables debidas al poder saludable de su Palabra. La comparación con países que no han seguido el cristianismo puede hacernos ver los muchos frutos de la influencia de la Palabra que todavía pervive en nuestra convivencia...

              Pero Salomón no menciona la palabra pueblo en la línea segunda, de modo que es mejor partir de lo que él dice: «¡aquel que guarda la Ley es dichoso!» Con lo cual podemos pensar en el remanente fiel que en tiempos de general abandono del pacto, aún puede entender y conservar la Palabra de Dios. El poeta-autor del Salmo 119 vivió en un tiempo así y también afirmó: “Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan en la Ley de Jehová”, Sal. 119:1. Así pues, esto también puede ocurrir si, hablando en general, “no hay profecía alguna”...

              Indiscutiblemente, los justos, en períodos semejantes deben sufrir, frecuentemente, junto con los impíos. Por lo cual, de los “mesahlim” de Salomón tampoco se deben hacer reglas inflexibles que deben surgir siempre y en todas partes. Ahora bien, Dios quiere prepararle aún a su residuo fiel y piadoso bendiciones de muchas clases. Las leyes de Dios son para vida, y quien las cumple debe experimentar las bendiciones de las mismas.(2)

              Cuando el hombre deja la Ley de Dios (la revelación de su voluntad), todo llega a serle relativo. Para este hombre no hay ni bueno ni malo… Así que el impío es aceptado, si no alabado.

CONCLUSIÓN:

El estudiante serio del libro Proverbios verá que este libro concuerda, no solamente con el resto del Antiguo Testamento, sino con la Biblia entera. Esta unidad de la Biblia es evidencia de su origen divino...

Un resumen de Kidner:

“Le haríamos un mal servicio a Proverbios si los revistiéramos con el efod sacerdotal o el manto de un profeta, pues es un libro que rara vez nos conduce a la iglesia. Como su propia figura de la Sabiduría, lo llama a uno en la calle o señala cosas en el hogar. Su función en las Escrituras es vestir la piedad con ropas de trabajo; mencionar los negocios y la sociedad como esferas en las cuales hemos de desempeñarnos dando crédito a nuestro Señor, y en las cuales hemos de buscar su capacitación.”

Amigo, ¿las pruebas de la vida le han conducido aDios?… La revelación de Dios (la Biblia) puede decirle exactamente lo que usted debehacer...

Tanto la Biblia como la vida misma están tratando de hacerle volver a su Dios Creador. ¿Se someterá a él para así encontrar lavida?.(1)

¡S.D.G!

BIBLIOGRAFÍA y Citas:

1.- Estudios Sobre El Libro Proverbios. Mark Reeves.

2.- PROVERBIOS. Frans Van Deursen. Edit. Fundación Editorial de Literatura Reformada (FELiRe).


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